ESCRITO EN EL VIENTO

"El beso del viento" Luisa ma hwei-hsien
Reconozco el viento desde lejos
silbando tras los voladizos inestables,
entonces arremete y
de cuando en cuando, curte.
Pero cuando amaina,
sabe buscarme la luz de jugar
y de huir
susurrándome la apariencia de las flores
como el perfume de una vida
bien contada.
Me sopla seda verde en los tobillos
se hace y deshace presencia entre los dedos,
caolín ascendente
resistiéndose a ser nube engullida,
sosegado color de los jardines.
Me alborota su eco encontradizo
sobre el lienzo,
me vence un azulado torbellino
desnudando el enigma,
después me posa lentamente
en mitad de lo que soy…
ceñida estola de aroma, desnuda babel de brisa
acaecida textura,
besada por el viento.
ACOTACIONES AL MARGEN.

No soy la única que tiene miedo aquí
ni sé ponerle a las vigilias la pose serena
de las santas suicidas
Te voy a besar, para que no estés sólo
No soy la única sombra que merma
mientras otras agigantan,
lo sé desde que jugaba a medirme
con aquel ciprés en la tapia del cementerio
Te voy a abrazar, donde duele la sombra
No soy la única a la que merodean las sienes
el grisú de la fiebre
y en su historial no dice cómo salvarse...
No puedo ponerme tus zapatos
No soy la única aquí
que zurce un dolor defectuoso
con el hilo de esa canción de Louis Armstrong,
mientras busca en el dial una esperanzadora noticia
en los agudos de la rabia
Levántate y anda
La fotografía que acompaña el poema pertenece a CHEMA MADOZ
FLOR DE MIMOSA
Marzo es mi edad, debajo estoy yo
despidiéndome en vivo de mi misma
tiñendo de almagra el desahogo
mientras no afloje la edad los imanes
en el sendero de las vértebras.
Me atrevo con Marzo
porque debajo estoy yo
y todo lo que me importa no es adermia
al amparo del viento, por si me salen grietas
créeme,
la edad de los sentidos es obstinada
hace que todo huela como aquel día
lo desata todo, como un primerizo vitral
donde la luz sube...
y me da por pensar que la vida, después de todo,
está llena de aciertos.

Marzo es mi edad ineludible,
una cuenta más en la bisutería de musgo
alrededor del cuello
jalonando cuarenta y algunos metros
de piedra viva hacia el polvo,
debajo estoy yo... y parece tan sencillo estar ahí
con la memoria fija en lo que brilla y se pierde
que el almizcle amarillo de la memoria
unge mis canas
y me vuelvo asombro, contemplando un campo de mimosas
amaderadamente dulces, sensible al terciopelo
de ingenuos acordes verdes.
Y me da por pensar que cada Marzo, hasta el último,
me atrevo un poco más a respirar frío
a cruzar sin mirar el asfalto
porque debajo estoy yo, cuando el aroma se queda
como un racimo de soles suaves,
hasta esas mañanas
que no acierta, esta marciana, qué ponerse.
Un abrazo muy fuerte y una ramita de mimosa, especialmente para todas vosotras, mujeres.
LA BUENAVENTURA

Ojalá tengas suerte- me dijo-
y te avise el cuerpo
antes de ser aleatoria presencia cabizbaja
buscando palabras en un vertedero.
Ojalá no sientas lo cercano a la vergüenza
tentándote en los bolsillos un horizonte vacío
o la carga indefinible del hartazgo,
ojalá
No sabría explicarlo,
no soy poeta
pero... ojalá tengas suerte, sumando renuncias
sin que te traicione la memoria de lo vivo
y de las horas que asustan.
Ojalá, en cada desaliento
no se te escapen todos los años juntos.
Y si así fuera,
ojalá nunca... nunca pierdas,
la VIDA.





