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INTERIORES
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  • Ingredientes:
    • - Media onza de verdad
    • .
    • - Una cucharada de jarabe amargo de olvido.
    • - Mitad de ignorancia, mitad de osadía.
    • - Una gotita de vanidad.
    • - Un puñado de vacío
    • - Alguna falta de ortografía (opcional)
    • - Palabras de distintos sabores y texturas para adornar, etc.
    • - Ligar bien la mezcla y servir antes de que dé tiempo a arrepentirse.
    Sindicación


     

    APUNTE SOBRE MODELO




    EGON SCHIELE

    "Frau mit rotem Muff, in einem orangefarbenen Kleid"
    (Mujer con manguito rojo sobre fondo anaranjado)
    Acuarela , gouache y carboncillo (1911)



          Pasó por su calle la brisa del destierro,
          renglón a parte y sin retorno
          como si no tuviera nombre
          ni verso en soledad que la deslumbre.

          Ya no sueña,
          no podría…

          Una luna roja busca, donde pasar la noche,
          huele un final
          el reclamo fascinado, los olores del encanto
          ataviada de ráfaga, soluble en el aire,
          tiñendo de toronja un abismo acidulado.

          Algo hay aherrumbrado en ella
          algo frío en el rostro,
          un jirón hipnótico en los párpados
          deletreando desolación,
          un aullido inaudible, aterrador por manso
          lo blando esconde, en labio amargo.
          Roza su piel el escozor de la grima
          coronada de escarcha…
          siempre oráculo de los hambrientos.

          Donde la duda se hace escombro apura el paso
          carente de ternura,
          más inminente que la pena, más…

          Ya no ama,
          no podría.




        ** Los datos técnicos y la traducción del título del cuadro son gentileza de "Turulato"


     

    "DESHORA"



    Sabe esperar, aguarda que la marea fluya
    —así en la costa un barco— sin que al partir te inquiete.
    Todo el que aguarda sabe que la victoria es suya;
    porque la vida es larga y el arte es un juguete.

    Y si la vida es corta
    y no llega la mar a tu galera,
    aguarda sin partir y siempre espera,
    que el arte es largo y, además, no importa.

    (Antonio Machado)





    "Lido ~ Venecia"

    Foto de Laura Fdez. Maroto





    Qué triste no esperar nada
    y sin embargo,
    todo se nos va yendo a borbotones
    ¡Ahora!...

    Deja que sane como pueda
    el tacto de aromas imposibles,
    ese sabor y esa frescura
    de los templos de papel
    acostumbrados a la mentira,
    porque también se pierde
    lo que no se ha tenido.

    Deja que sane la herida ronca
    los nudos corredizos,
    su leve impostura de pobre palabra
    contenida
    buscando horas libres en el puerto.




     

    SENSACIONES ALARANJADAS







      Detrás de la taza de té huele a naranjas,
      primero dulce y luego amargo
      o al revés…
      un aroma de azahar trabado de tacto
      como la travesura del sol sumergida en la taza,
      centrifugado por el estrepitoso clig clig cling
      de la cucharilla

      sorbo la médula de todo lo dulce
      deslizando un zumo de sanguina sola,
      esa pequeña trampa que custodia el aire

      y el verso se traba todo gajos,
      alaranjados vapores

      deja que llegue a ti
      todo lo que ha sentido el aire…


      Y me besa una boca líquida para morderme
      jugosa la mañana,
      aunque no haya forma
      de comerse una naranja de papel.





    "Naturaleza muerta" ZURBARÁN

    Óleo sobre lienzo











     

    SIN TÍTULO











          Hay que salir al aire, ¡de prisa!,
          tocando nuestras flautas,
          alzando nuestros soles,
          quemando la alegría.

          Hay que invadir el día, apresurar el paso, ¡de prisa!
          antes de que nos venga
          la noche encima.
          Hay que salir al aire,
          desatar la alegría,
          llenar el universo con nuestras vidas.

          Decir nuestra palabra,
          porque tenemos prisa
          y hay muchas cosas nuestras
          que acaso no se digan...

          JOSÉ HIERRO






     

    ...SI SUPIÉRAMOS





    Anne Karin Glass



          Si supieras,
          de la sed no huirías
          como frágil simulacro de la corriente
          cansada de cansarse
          dormida en la orilla…

          Te quedarías donde estés,
          allí donde es más fuerte y cristalina la cascada,
          llenando de agua lo que cabe en un sorbo
          dejando que el resto se fuera
          fugaz y repentino como viva criatura
          corriente abajo.

          Si supiera yo,
          de ese corazón inmenso que late
          no sé donde,
          dejaría de asediar al mío
          sosteniendo los acordes impostados de una fuente,
          para pensar en ti
          aun sin sabernos.





     

    VOLVORETA








    Sé de una bailarina silenciosa
    que cuelga hilos de aire, pasiones
    espirales de siluetas erráticas y afables
    anticipando ese instante que espía una música
    saliéndole del cuerpo,
    endureciendo las alas.

    Pero qué sé yo del alfabeto de las máscaras
    ni de noches detrás de los espejos.

    Para qué las manos llenas de colores
    ahora que oigo el batir de las alas,
    si me persigue la que ya no seré nunca
    ¿Cuál de las sombras chinescas es la mía?

    Baten abanicos las ventanas,
    ella danza sus días convenidos
    sobre una flor de alambre
    y lentamente, las palabras eran
    alas de mariposa, imán
    de unos ojos abatidos,
    atravesados a trechos
    con alfileres.








     

    "A PONFERRADA ME VOY, A CABALLO EN MI BORRICA"...



    La infancia es ese lugar privilegiado que nos acaricia detrás de los párpados. Es trayecto y escena hilada de secuencias.







    Tardé años en regresar al barrio donde nací. “Está desconocido”, me decían.
    Fue mucho más que eso, a mi barrio-enciclopedia infantil, le había arrancado el urbanismo las hojas telúricas, tiranizado los senderos con asfalto y viviendas de más de cinco alturas… ciudad jardín, el pedregal, la viña, los almendros, las espigas que se me prendían en los calcetines cuando ajusticiábamos cruelmente amapolas, jugando a cura o monja (1)… todos esos insólitos espacios abiertos que eran la calle donde jugar sin peligro, se habían evaporado.

    Existió aquel paisaje y existió aquella niña que hoy se empeña en perseguir palabras, sin oficio, levantando con mesura los atavíos de la memoria. Se han borrado los espacios, pero no las moradas . Desde esa ventana de las Centurias del Bierzo, con su persiana de madera enrollada, el universo era territorio que de noche se encendía con infinitos farolillos al raso y de día estrenaba luces intensas, con esa sincronía que las vuelve secuencia irrepetible de sabores y escondrijos, de aromas y mutaciones lentas, de texturas y distancias.

    Es cierto que regresé con la carga emocional y emocionante de quien busca su patrimonio íntimo. En esos recuentos, terminé por dar de baja en el catastro sentimental... los gallineros, los desconchones en el muro del campo de fútbol de Santas Martas. Los charcos. Las veladas musicales en la anochecida de los sábados, cuando el gaitero había empinado el codo más de la cuenta y desgranaba la gaita, junto a los reproches de Luciana su mujer, toda suerte de estridencias etílicas. La tiza con la que marcábamos la rola (2) guardada en lugar seguro debajo de la piedra de la suerte, camufladas entre los hierbajos que no se había adueñado el Malaleche, quien haciendo honor al sobrenombre, nunca devolvía ningún balón que cayera accidentalmente dentro del jardín…hasta al perro de la Perfecta que me olía de lejos el miedo ¡el muy… peludo, gruñón y malaspulgas de chucho! que me hacia correr que me las pelaba desde casa de la Negrucina, donde mi madre me mandaba a comprar hortalizas de su huerta…

    Aquellos cuatro pabellones de viviendas sindicales ahora parecen anacrónicos espectros, pero son la médula fósil alrededor de la cual mi memoria se expande
    como un rumor de voces infantiles jugando al corro en los soportales los días de lluvia


      (3)"La Virgen de la Encina quién la sacará
      quién la sacará, quién la sacará
      los cuatro pimenteros de Ponferrada,
      de Ponferrada,…"




    el sabor picante-salado que dejaba en los labios aquella peseta de aceitunas que te despachaban envueltas en un cucurucho de papel de periódico en el bar Candelas al salir de la escuela
    el bullicio de los domingos haciendo cola para entrar en el Teatro Bérgidum a la sesión matinal
    la aventura de cruzar la carretera para merendar en el parque del Plantío burlando la vigilancia del guardia municipal, D. Benito, que nos regañaba por pisar el césped de la rosaleda recolectando piñones
    mecernos al compás del chirrido inmisericorde y monótono de los columpios de hierro. (ver fotos)


    No sé como funciona el metabolismo del recuerdo, ni si la evocación adjetiva nace para acunar ensueños…pero hubo un tiempo en el que Centurias del Bierzo s/n, sí era ese lugar privilegiado del universo, donde la imaginería mágica de unos ojos curiosos , escribió con tinta invisible un mapa del tesoro; mapa que recibí al cabo de los años, cuando crees haber olvidado para qué sirve la vida y reconstruyes el puente de hierro, aquellas recónditas soledades, las figuras entrañables, las sombras que aparecen en el daguerrotipo del alma y forman parte de la familia al igual que el Castillo, la calle Paraisín, el Rañadero, la campana del Convento de clausura, la Calle del Reloj o la Plaza del Ayuntamiento. (ver fotos)

    Precisamente en la Plaza del Ayuntamiento, los ponferradinos honramos la memoria de uno de esos personajes




    PEPE, "El Barquillero"




    Pepe, el barquillero… habitual “secundario” del barrio, del parque del Plantío, la salida de las Escuelas Nacionales, las procesiones patronales con sus gigantes y cabezudos o la sonrisa dulce de la Semana Santa, cuando el sonido seco de las cornetas cortaba el aire mientras los tambores retumbaban marcando el paso de los papones, derritiendo de angustia los cirios…

    En un lugar discreto, en el trayecto y secuencia de varias generaciones estará siempre Pepe, como la incertidumbre esperanzada del azar… como la vida misma.






    (1) ¿Qué te pides, cura o monja?...La escabechina “inocente”, consistía en abrir los capullos de las amapolas antes de la floración… ganaba quien pedía cura y al abrir la cápsula, los pétalos tenían un color rojo definido; si elegías monja, el color tenía que ser un rosa pálido.

    (2) La rola = Variante local de la tradicional rayuela . En la misma categoría de juego estaba “el avión”, “la semana”…

    (3) Canción del folclore tradicional, que adaptábamos al corro, la primera estrofa da título al artículo de hoy.