EL PENSAMIENTO EXTRAÑA...EL AMOR NO

Siempre de tu orilla
me llega una palabra,
y yo que soy tierra concreta,
entiendo que el lugar de la piedra es la piedra
pero
si pudiera aprehenderla de nuevo
lejos de tanto malabarista con antorcha…
has de mostrarme aquella vida,
aprenderé
aprenderé sin lloriqueos
cada una de sus cicatrices.
Y si la fe fuera engaño, aún así,
dirán mis ojos
que llegue tu noche y me haga sombra,
que no me esperen en lo que todo lo borra
cercada por el dique de este cuerpo,
he de encontrar la manera
de aprenderla de nuevo
y que me llegue el crepúsculo y me haga alma
que confía
INTERIOR CON VISTAS

Se la ve de espaldas,
en esas horas que el tiempo
es mero hueco.
Ignora, que la miran
mis silencios mal escritos,
la obligada nostalgia
difuminando
la sombra alargada de su sombra.
Al fondo, la ciudad sin deudas,
destino resuelto de pisadas leves
dilata pupilas de acero y hormigón
donde los sueños quisieron ser víspera,
poco a poco rendida a una parálisis
de aristas amarillas,
demasiada arquitectura
de nubes disecadas
haciéndose las muertas en el cenador,
como nunca la brisa incauta
que no llega
Se la ve de espaldas
suspendida en aquel miedo silente
que siempre ha tenido
a las fotografías.
ADMINÍCULOS EN CASO DE CEGUERA...
El cordón de plata que me abrazó a la hija,
el fuego del otoño
las tierras prohibidas, de brazos amplios
con la boca abierta y el corazón… ardiendo,
las aves migratorias.
La sonrisa de entretiempo
abrigando la gracia del invierno,
las telas que albergan en su trama perfumes
hechos a mano.
Las casas con cancela siempre abierta
la aldaba con mortaja, desperezándose
la veleta como brújula, imantada de norte,
el huerto
y la frescura de la parra por las tardes,
los geranios floridos en la ventana.

La fragancia del café,
el pan sofocándose en el horno.
El murmullo de las estaciones…
el lenguaje de los andenes.
Las campanas volteando el alba,
la luz limpia, sin rencores.
Los breves descansos de estatua
sentada en un banco del parque.
El redoble de la lluvia bajo un árbol,
su tacto tosco, el cruijir vivo
de su piel usada.
Los mapas pintados con paciencia,
a conciencia.
Los nombres,
los nombres musicales, los rotundos, los propios…
Los libros
La cálida arena que me alborota los pasos
y los sueños… de la mar
El coraje minúsculo de los gestos apacibles,
cuando la prisa es mezquina
Y algún que otro poema ábrego,
a buen recaudo
en el cuarto de estar de un amigo…
y escuchar,
que nunca es falta de amor
escuchar,
antes de que se me olvide todo.
** La foto de hoy es cortesía de Algaire
BAILANDO CON OLAS

Al ponerse el sol
la mar se volvió negra,
las olas de cristal pesado y receloso.
Todavía sentía el alivio del frío
la mar jugando con su cuerpo
acompasarse al balanceo,
dejó de nadar,
sin angustia
sólo un vacío cálido y salado
espera, la llegada de las tres marías
acercándose a la rompiente…
no tardaron.
Danzó en la cresta de la primera,
al sentir el cosquilleo de la espuma.
La segunda, alomada,
rompió más adelante.
Sintió en la espalda
venir la tercera, crecida,
arremolinada de algas
se quedó el olor a salitre en su pelo,
aguantando la fuerza de la resaca
y acabó de salir
ola,
pequeña y mansa.
Sentada en la escollera,
también sus pensamientos se mecían,
justo donde la espuma
perdía toda fuerza.
*Las olas grandes, vienen de tres en tres… la gente de la mar las llaman, “Las tres Marías”.
HAY UNA PALABRA SERIA...
“ Hay una palabra seria, con regusto de sal y de lágrimas, un galicismo hondo y temible, sonoro y lúgubre, que va siempre enlazado a las gentes pescadoras del Cantábrico: la galerna...” ( Rafael González Echegaray)
Reinaba una ligera brisa,
a no más de cuatro leguas
las barquías,
bregando desde la amanecida
y de vacío.
Viento sur en tierra,
acechante a lo lejos, Noroeste
y llegó súbitamente
la más traidora,
desplomando un murallón de nubes
galopantes, negras.
Contémplalos luchar
arriando la unción,
¡Ay plegaria marinera!
Arreciaban jirones de lluvia
el pecho de la bestia huracanado
hierve espumas la mar arqueada,
cadavérica luz ...
de barro la mar,
olas hinchadas
penachos blancos bramando
como montes de agua ronca.
Yen tierra tañen
agónicas las campanas,
al toque detente- nú,
el viento trajo sus voces
desgarradas
¡Jesús y adentro! …
Vana esperanza
de pasar la barra,
frágil leño de las olas roto
la quilla hincada entre peñascos.
“El Glorioso San Antonio”
el infierno…
trece pescadores,
valientes que a puerto,
no volvieron.
Barquía: Barca pequeña de cuatro remos por banda, como máximo. Su arboladura contaba con un solo palo y una gran vela, que, en apuros, solía cambiarse por otra más pequeña, llamada la unción.
detente- nú: Conjuro al toque de campana para ahuyentar al Nubero, genio maligno al que la mitología norteña consideraba causante de las galernas del Cantábrico tan temidas por todos...
¡Jesús y adentro! era la frase-plegaria que acompasaba los remos de los pescadores santanderinos en el instante mismo de pasar “la barra”con temporal, para abocar al Puerto.
**** "El 6 de Septiembre de 1944, hubo una galerna frente a la costa de Lastres". La historia la recoge Oscar Fernández en un espléndido documental, tributo a la gente de la mar y a todo este precioso pueblo que no hace mucho miraba al mar, porque de la mar les llegaba el pan .
Pese a la extensión (15 min. aprox.) y la escasa calidad de las imágenes del enlace, merece la pena... Aquí podeis verlo:
PROA AL NORTE
CICATRICES DE VIENTO II

Sabe, Maia, de hacer capa
en tierra, sóla,
brisa terral sus anhelos
le espera
como en el amor
la sal que continúa
Imagina
esa suerte desde el muelle
viendo zarpar el barco
al cielo de los muertos
junto al ancla,
por el pecho de la mar…
en el pecho de su hombre
y duele la carta de angustia que no escribe,
el punto de luto
en su mirada.
Cualquier marino sabe
que el naufragio
mayor,
es
no salir de puerto,
en alborada.
CICATRICES DE VIENTO
Podría quedarme sentado
en este pedazo de tiempo
varado en la húmeda arena oscura
podría quedarme aquí
el resto de mis días…
Mas
vengo
mar,
vengo por amar
de mi soledad,
su hondura.






