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INTERIORES
Menú de Narima
  • Ingredientes:
    • - Media onza de verdad
    • .
    • - Una cucharada de jarabe amargo de olvido.
    • - Mitad de ignorancia, mitad de osadía.
    • - Una gotita de vanidad.
    • - Un puñado de vacío
    • - Alguna falta de ortografía (opcional)
    • - Palabras de distintos sabores y texturas para adornar, etc.
    • - Ligar bien la mezcla y servir antes de que dé tiempo a arrepentirse.
    Sindicación


     

    EL PENSAMIENTO EXTRAÑA...EL AMOR NO







    Siempre de tu orilla
    me llega una palabra,
    y yo que soy tierra concreta,
    entiendo que el lugar de la piedra es la piedra
    pero
    si pudiera aprehenderla de nuevo
    lejos de tanto malabarista con antorcha…

    has de mostrarme aquella vida,
    aprenderé
    aprenderé sin lloriqueos
    cada una de sus cicatrices.

    Y si la fe fuera engaño, aún así,
    dirán mis ojos
    que llegue tu noche y me haga sombra,
    que no me esperen en lo que todo lo borra
    cercada por el dique de este cuerpo,

    he de encontrar la manera
    de aprenderla de nuevo
    y que me llegue el crepúsculo y me haga alma
    que confía





     

    INTERIOR CON VISTAS






          Se la ve de espaldas,
          en esas horas que el tiempo
          es mero hueco.

          Ignora, que la miran
          mis silencios mal escritos,
          la obligada nostalgia
          difuminando
          la sombra alargada de su sombra.

          Al fondo, la ciudad sin deudas,
          destino resuelto de pisadas leves
          dilata pupilas de acero y hormigón
          donde los sueños quisieron ser víspera,
          poco a poco rendida a una parálisis
          de aristas amarillas,

          demasiada arquitectura
          de nubes disecadas
          haciéndose las muertas en el cenador,
          como nunca la brisa incauta
          que no llega

          Se la ve de espaldas
          suspendida en aquel miedo silente
          que siempre ha tenido
          a las fotografías.




     

    ADMINÍCULOS EN CASO DE CEGUERA...


        El cordón de plata que me abrazó a la hija,
        el fuego del otoño
        las tierras prohibidas, de brazos amplios
        con la boca abierta y el corazón… ardiendo,
        las aves migratorias.

        La sonrisa de entretiempo
        abrigando la gracia del invierno,
        las telas que albergan en su trama perfumes
        hechos a mano.

        Las casas con cancela siempre abierta
        la aldaba con mortaja, desperezándose
        la veleta como brújula, imantada de norte,
        el huerto
        y la frescura de la parra por las tardes,
        los geranios floridos en la ventana.






        La fragancia del café,
        el pan sofocándose en el horno.

        El murmullo de las estaciones…
        el lenguaje de los andenes.
        Las campanas volteando el alba,
        la luz limpia, sin rencores.

        Los breves descansos de estatua
        sentada en un banco del parque.
        El redoble de la lluvia bajo un árbol,
        su tacto tosco, el cruijir vivo
        de su piel usada.

        Los mapas pintados con paciencia,
        a conciencia.
        Los nombres,
        los nombres musicales, los rotundos, los propios…
        Los libros

        La cálida arena que me alborota los pasos
        y los sueños… de la mar
        El coraje minúsculo de los gestos apacibles,
        cuando la prisa es mezquina

        Y algún que otro poema ábrego,
        a buen recaudo
        en el cuarto de estar de un amigo…

        y escuchar,
        que nunca es falta de amor
        escuchar,
        antes de que se me olvide todo.




      ** La foto de hoy es cortesía de Algaire



     

    BAILANDO CON OLAS






          Al ponerse el sol
          la mar se volvió negra,
          las olas de cristal pesado y receloso.

          Todavía sentía el alivio del frío
          la mar jugando con su cuerpo
          acompasarse al balanceo,

          dejó de nadar,
          sin angustia
          sólo un vacío cálido y salado
          espera, la llegada de las tres marías
          acercándose a la rompiente…
          no tardaron.

          Danzó en la cresta de la primera,
          al sentir el cosquilleo de la espuma.

          La segunda, alomada,
          rompió más adelante.

          Sintió en la espalda
          venir la tercera, crecida,
          arremolinada de algas

          se quedó el olor a salitre en su pelo,
          aguantando la fuerza de la resaca

          y acabó de salir
          ola,
          pequeña y mansa.

          Sentada en la escollera,
          también sus pensamientos se mecían,
          justo donde la espuma
          perdía toda fuerza.



        *Las olas grandes, vienen de tres en tres… la gente de la mar las llaman, “Las tres Marías”.




     

    HAY UNA PALABRA SERIA...

    “ Hay una palabra seria, con regusto de sal y de lágrimas, un galicismo hondo y temible, sonoro y lúgubre, que va siempre enlazado a las gentes pescadoras del Cantábrico: la galerna...” ( Rafael González Echegaray)


          Reinaba una ligera brisa,
          a no más de cuatro leguas
          las barquías,
          bregando desde la amanecida
          y de vacío.

          Viento sur en tierra,
          acechante a lo lejos, Noroeste

          y llegó súbitamente
          la más traidora,
          desplomando un murallón de nubes
          galopantes, negras.

          Contémplalos luchar
          arriando la unción,
          ¡Ay plegaria marinera!

          Arreciaban jirones de lluvia
          el pecho de la bestia huracanado
          hierve espumas la mar arqueada,
          cadavérica luz ...
          de barro la mar,
          olas hinchadas
          penachos blancos bramando
          como montes de agua ronca.

          Yen tierra tañen
          agónicas las campanas,
          al toque detente- nú,
          el viento trajo sus voces
          desgarradas

          ¡Jesús y adentro! …

          Vana esperanza
          de pasar la barra,
          frágil leño de las olas roto
          la quilla hincada entre peñascos.

          “El Glorioso San Antonio”
          el infierno…
          trece pescadores,
          valientes que a puerto,
          no volvieron.



        Barquía: Barca pequeña de cuatro remos por banda, como máximo. Su arboladura contaba con un solo palo y una gran vela, que, en apuros, solía cambiarse por otra más pequeña, llamada la unción.

        detente- nú: Conjuro al toque de campana para ahuyentar al Nubero, genio maligno al que la mitología norteña consideraba causante de las galernas del Cantábrico tan temidas por todos...

        ¡Jesús y adentro! era la frase-plegaria que acompasaba los remos de los pescadores santanderinos en el instante mismo de pasar “la barra”con temporal, para abocar al Puerto.

        **** "El 6 de Septiembre de 1944, hubo una galerna frente a la costa de Lastres". La historia la recoge Oscar Fernández en un espléndido documental, tributo a la gente de la mar y a todo este precioso pueblo que no hace mucho miraba al mar, porque de la mar les llegaba el pan .
        Pese a la extensión (15 min. aprox.) y la escasa calidad de las imágenes del enlace, merece la pena... Aquí podeis verlo:

        PROA AL NORTE




     

    CICATRICES DE VIENTO II






    Sabe, Maia, de hacer capa
    en tierra, sóla,
    brisa terral sus anhelos

    le espera
    como en el amor
    la sal que continúa

    Imagina
    esa suerte desde el muelle
    viendo zarpar el barco
    al cielo de los muertos
    junto al ancla,

    por el pecho de la mar…
    en el pecho de su hombre

    y duele la carta de angustia que no escribe,
    el punto de luto
    en su mirada.

    Cualquier marino sabe
    que el naufragio
    mayor,
    es
    no salir de puerto,
    en alborada.




     

    CICATRICES DE VIENTO


          Podría quedarme sentado
          en este pedazo de tiempo
          varado en la húmeda arena oscura

          podría quedarme aquí
          el resto de mis días…

          Mas
          vengo
          mar,

          vengo por amar
          de mi soledad,
          su hondura.