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INTERIORES
Menú de Narima
  • Ingredientes:
    • - Media onza de verdad
    • .
    • - Una cucharada de jarabe amargo de olvido.
    • - Mitad de ignorancia, mitad de osadía.
    • - Una gotita de vanidad.
    • - Un puñado de vacío
    • - Alguna falta de ortografía (opcional)
    • - Palabras de distintos sabores y texturas para adornar, etc.
    • - Ligar bien la mezcla y servir antes de que dé tiempo a arrepentirse.
    Sindicación


     

    ELLA



    "De Profundis" M. ANGEL PRADO






          No pregunta que si barloventos o naufragios…
          cómo calmar con versos lo que gemía.
          Se puso una piel de palabras y detrás hay eso,
          sólo palabras,
          la fe de los pájaros cuando se arrojan al aire.

          Mañana, espera despertar cantando…
          rema y no pregunta,
          ahuyentando la penuria
          que no sabe o no dice
          o no hace; nada.

          Escribe,
          antepone el pie al mar y se sumerge
          sin saber
          qué azota la falta de aire
          a qué sabe el dolor de astillas en la boca.

          Mañana espera, despertar cantando...
          aunque sepa que tampoco
          mañana
          es el día que iba a ser
          aunque arribe el susurro aventajado
          y la mentira mejor dicha:

          llegas tarde
          no hay nada y
          nadie está mirando.


     

    BRISA INDULTADA







    EN SERIO,
    merezco más.

    Merezco la dureza,
    inmunidad a la culpa
    ser la víctima exigente
    tener cáscara amarga
    y pretérito fuerte.

    Me restregué los ojos
    (tal vez más de la cuenta)
    y cesó el rumor de máquinas
    que teje el mar

    y se dejó la alondra
    caer
    los harapos
    de cala con rocío

    y una soledad fluida, porosa
    de exilio renuente,
    maceró la luz con dulce metralla.

    Sangré líquida oscuridad
    azul
    metal creció el cielo,
    insaciable el páramo
    durmió mi sangre.

    Merezco
    sí,
    la caricia helada que se deja
    caer

    pues era la alondra,
    no yo,
    quien tenía el poder
    de abandonarme.


     

    PLANOS SUTILES






    En un instante soy lluvia de tres días
    y me diluyo
    humanamente mínima.
    Es el silencio más fino
    gotea
    tiembla, detrás de los párpados
    la brisa amarilla,
    la desnuda excomunión de los secretos.

    Expropiaría al otoño sus esquejes dorados,
    los hilillos de sangre que esconde bajo tierra.

    Lo dibujaría con fuerza ajena,
    emergiendo
    por la puerta oblicua que acontece el canto,
    entre susurros que tiemblan como hojas
    de amor colmado en lugares desnudos…

    como pañuelo que agita un truco doloroso,
    el adiós aloque
    derritiéndose en mi lengua,
    sabiendo a dulce ocre
    a gajo de naranja
    arrancado,
    en una imperdonable omisión
    de lo importante.



    Aunque este poema no fue pensado para la ocasión, se lo dedicado a mis padres, que cumplen mañana sus “bodas de oro”.

    Eligieron el otoño, un 19 de Octubre, para entregarse la vida y 50 otoños después, siguen en el mismo empeño de hacerse felices el uno al otro. Ninguna receta especial, el amor, que por amor acierta y así… toda una vida que parece que fue ayer y sigue siendo mañana.




     

    DE LOS BIENES MUEBLES, INMUEBLES Y MOSTRENCOS


    Mira que se esforzaba, su hemisferio izquierdo, en volar
    y volar
    lejos
    para acabar siempre viendo el mundo
    en el rellano de la escalera.

    Pocas veces subía al desván,
    desde allí, el tragaluz
    engullía un azul gramatical,
    que dio en llamar…nostalgia.

    Tenía una casa confortable en el tercer piso,
    hasta que un día descubrió que un perro rabioso
    custodiaba su cuarto,
    se sintió preso tras unos ojos fríos de hielo
    y dio en llamarlo… miedo.

    Durante años, el silencio
    se atrincheraba en su ventana,
    algunos pájaros, enfermos de piedra,
    se abandonaban en el quicio
    empecinados en picotear lo inesperado.
    Él tendía fantasías bajo la lluvia,
    pensando que el déspota que lo maldecía
    al menos
    tenía decorada su casa de forma impecable
    y dio en llamarlo… perfección.

    Una mañana, se quedó encerrado en el ascensor
    pulsó la alarma
    nadie respondió
    el edificio estaba vacío.

    Pensó que nunca sabría salir…
    demasiado tiempo,
    observando por la mirilla de su puerta blindada
    la cabeza distorsionada de un gordo (mundo)
    que dio en llamar…inseguridad.

    Bien podría haberse parado el ascensor- pensaba-
    en el segundo piso,
    la ambición, soltera,compartía piso con la voluntad,
    parecía irles bien, gestando el tiempo:
    su sexo
    su edad
    su horizonte de propiedad vertical/horizontal…
    ¿Qué sería de ellas? No había vuelto a verlas
    desde que se instaló en el piso de al lado una ocupa
    venerable
    que dio en llamar…. Culpa.

    Pensó que nunca sabría salir…
    El ascensor se había detenido en el primer piso,
    allí residía, desde hacía años, el hastío.
    Fue él precisamente, el hastío,
    quien lo había animado a armarse de paciencia,
    un día que se quejó en una junta porque notaba
    que donde ponía los pies,
    le desaparecían los peldaños.
    Pero el hastío, ahora lo sabía,
    jamás
    en todos esos años
    había pagado la comunidad.





    "Sueño" de R. PARKE HARRISON