NAVIDAD 2007

Distraídamente escribo la palabra agua,
siete veces siete, hasta cien incluso,
sobre cualquier pedazo de papel, en los labios,
en negrita, en cursiva o…
en cada nube que se aleja ceñida de espumillones.
Así:
agua/agua/agua/agua…. no llueve, no moja
la palabra agua, no moja.
Escribo entonces la palabra fuego/fuego....
no quema:
no calienta mi mano si la escribo
ni brilla en la oscuridad,
allí donde la escriba
permanecerá,
aguardando unos ojos que la incendien.
De pronto, se me ocurre escribir
FELIZ NAVIDAD
Palabras que hoy apenas queman ni mojan
como si quisiera desear agua y fuego
empuñando esas dos palabras,
hacerlas chocar en el aire.
Tal vez, salten chispas en un hogar ya lejano
o prenda en el fuego un agua acariciante.
La palabra fuego no quema
pero aviva rescoldos en la sangre.
La palabra agua no moja
pero riega la hondura del quizás.
Tal vez, debamos siempre escribir en el aire,
FELIZ NAVIDAD
Para que no se cansen las emociones de doblarse
y se vuelvan nada,
sin brazo fraterno que las sostenga.
Un abrazo muy especial, que avive las ilusiones y acaricie desencuentros. Y que el año que se aproxima, sea venturoso y pleno en vuestros corazones de buena voluntad.





