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INTERIORES
Menú de Narima
  • Ingredientes:
    • - Media onza de verdad
    • .
    • - Una cucharada de jarabe amargo de olvido.
    • - Mitad de ignorancia, mitad de osadía.
    • - Una gotita de vanidad.
    • - Un puñado de vacío
    • - Alguna falta de ortografía (opcional)
    • - Palabras de distintos sabores y texturas para adornar, etc.
    • - Ligar bien la mezcla y servir antes de que dé tiempo a arrepentirse.
    Sindicación


     

    "A PONFERRADA ME VOY, A CABALLO EN MI BORRICA"...



    La infancia es ese lugar privilegiado que nos acaricia detrás de los párpados. Es trayecto y escena hilada de secuencias.







    Tardé años en regresar al barrio donde nací. “Está desconocido”, me decían.
    Fue mucho más que eso, a mi barrio-enciclopedia infantil, le había arrancado el urbanismo las hojas telúricas, tiranizado los senderos con asfalto y viviendas de más de cinco alturas… ciudad jardín, el pedregal, la viña, los almendros, las espigas que se me prendían en los calcetines cuando ajusticiábamos cruelmente amapolas, jugando a cura o monja (1)… todos esos insólitos espacios abiertos que eran la calle donde jugar sin peligro, se habían evaporado.

    Existió aquel paisaje y existió aquella niña que hoy se empeña en perseguir palabras, sin oficio, levantando con mesura los atavíos de la memoria. Se han borrado los espacios, pero no las moradas . Desde esa ventana de las Centurias del Bierzo, con su persiana de madera enrollada, el universo era territorio que de noche se encendía con infinitos farolillos al raso y de día estrenaba luces intensas, con esa sincronía que las vuelve secuencia irrepetible de sabores y escondrijos, de aromas y mutaciones lentas, de texturas y distancias.

    Es cierto que regresé con la carga emocional y emocionante de quien busca su patrimonio íntimo. En esos recuentos, terminé por dar de baja en el catastro sentimental... los gallineros, los desconchones en el muro del campo de fútbol de Santas Martas. Los charcos. Las veladas musicales en la anochecida de los sábados, cuando el gaitero había empinado el codo más de la cuenta y desgranaba la gaita, junto a los reproches de Luciana su mujer, toda suerte de estridencias etílicas. La tiza con la que marcábamos la rola (2) guardada en lugar seguro debajo de la piedra de la suerte, camufladas entre los hierbajos que no se había adueñado el Malaleche, quien haciendo honor al sobrenombre, nunca devolvía ningún balón que cayera accidentalmente dentro del jardín…hasta al perro de la Perfecta que me olía de lejos el miedo ¡el muy… peludo, gruñón y malaspulgas de chucho! que me hacia correr que me las pelaba desde casa de la Negrucina, donde mi madre me mandaba a comprar hortalizas de su huerta…

    Aquellos cuatro pabellones de viviendas sindicales ahora parecen anacrónicos espectros, pero son la médula fósil alrededor de la cual mi memoria se expande
    como un rumor de voces infantiles jugando al corro en los soportales los días de lluvia


      (3)"La Virgen de la Encina quién la sacará
      quién la sacará, quién la sacará
      los cuatro pimenteros de Ponferrada,
      de Ponferrada,…"




    el sabor picante-salado que dejaba en los labios aquella peseta de aceitunas que te despachaban envueltas en un cucurucho de papel de periódico en el bar Candelas al salir de la escuela
    el bullicio de los domingos haciendo cola para entrar en el Teatro Bérgidum a la sesión matinal
    la aventura de cruzar la carretera para merendar en el parque del Plantío burlando la vigilancia del guardia municipal, D. Benito, que nos regañaba por pisar el césped de la rosaleda recolectando piñones
    mecernos al compás del chirrido inmisericorde y monótono de los columpios de hierro. (ver fotos)


    No sé como funciona el metabolismo del recuerdo, ni si la evocación adjetiva nace para acunar ensueños…pero hubo un tiempo en el que Centurias del Bierzo s/n, sí era ese lugar privilegiado del universo, donde la imaginería mágica de unos ojos curiosos , escribió con tinta invisible un mapa del tesoro; mapa que recibí al cabo de los años, cuando crees haber olvidado para qué sirve la vida y reconstruyes el puente de hierro, aquellas recónditas soledades, las figuras entrañables, las sombras que aparecen en el daguerrotipo del alma y forman parte de la familia al igual que el Castillo, la calle Paraisín, el Rañadero, la campana del Convento de clausura, la Calle del Reloj o la Plaza del Ayuntamiento. (ver fotos)

    Precisamente en la Plaza del Ayuntamiento, los ponferradinos honramos la memoria de uno de esos personajes




    PEPE, "El Barquillero"




    Pepe, el barquillero… habitual “secundario” del barrio, del parque del Plantío, la salida de las Escuelas Nacionales, las procesiones patronales con sus gigantes y cabezudos o la sonrisa dulce de la Semana Santa, cuando el sonido seco de las cornetas cortaba el aire mientras los tambores retumbaban marcando el paso de los papones, derritiendo de angustia los cirios…

    En un lugar discreto, en el trayecto y secuencia de varias generaciones estará siempre Pepe, como la incertidumbre esperanzada del azar… como la vida misma.






    (1) ¿Qué te pides, cura o monja?...La escabechina “inocente”, consistía en abrir los capullos de las amapolas antes de la floración… ganaba quien pedía cura y al abrir la cápsula, los pétalos tenían un color rojo definido; si elegías monja, el color tenía que ser un rosa pálido.

    (2) La rola = Variante local de la tradicional rayuela . En la misma categoría de juego estaba “el avión”, “la semana”…

    (3) Canción del folclore tradicional, que adaptábamos al corro, la primera estrofa da título al artículo de hoy.






     
    Comentario:
    ¡Qué tiempos aquellos!
    Una delicia tu relato lleno de recuerdos de tu infancia que aunque el tiempo haya pasado siempre quedan en la memoria.
    Muy buenos los enlaces para poder disfrutar de las fotografías aunque la mejor es la primera que pusiste en el post, no tiene precio.
    Gracias por estos momentos entrañables.
     
    Comentario:
    He disfrutado un montón leyéndote. Leerte ha convocado mis propios recuerdos infantiles. Tan parecido en cualquier otro pueblo castellano-leonés...

    Un beso!
     
    Comentario:
    Precioso Narima.
    Volver a tu pasado caminar por tus recuerdos hoy vestido de un presente de asfalto, pero siempre quedará en tu retina aquel ayer que guardas tan adentro.
    Te dejo un trocito de canción el cual me recordó lo que has escrito.
    25 pesetas pipas y caramelos
    una mano en el hombro
    la otra enredada en tu pelo-
    Así fue, así paso...
    Un besito.
     
    Comentario:
    Bonito texto cargado de nostalgia.
    Por cierto, me encanta la estatua del barquillero (que ricos)

    Besos y feliz semana
     
    Comentario:
    Que precioso paseo a través de tus recuerdos, de tus letras, acabo de vivir...Gracias por retrotraerme a mi infancia que, aunque en paisajes distintos, me recuerda mis pasos vividos.

    Besos
     
    Comentario:
    Volví para caminar despacio por tus lugares de dentro...espero y deseo que disfrutes en tu Ponferradiña.
    Besos con sabor a barquillo...canela.
     
    Comentario:
    Una delicia esa foto...con el caballito.
    Besos.
     
    Comentario:
    Abrir la caja de los recuerdos. De las imágenes y momentos que grabados tenemos en el alma. Los recuerdos, a veces tan traidores y tantas veces llenos de sonrisas, son nuestro patrimonio espiritual.
    Me has hecho despertar mi plaza, aquellas expediciones para "descubrir" mi pueblo, por donde decia mi madre que habia no se que personaje que se comía a los niños.
    UN beso muy fuerte.
    Que tal el mojito?
     
    Comentario:
    Ah, me encantó tu texto,de veras. Un beso
    No