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Menú de Narima
  • Ingredientes:
    • - Media onza de verdad
    • .
    • - Una cucharada de jarabe amargo de olvido.
    • - Mitad de ignorancia, mitad de osadía.
    • - Una gotita de vanidad.
    • - Un puñado de vacío
    • - Alguna falta de ortografía (opcional)
    • - Palabras de distintos sabores y texturas para adornar, etc.
    • - Ligar bien la mezcla y servir antes de que dé tiempo a arrepentirse.
    Sindicación


     

    HAY UNA PALABRA SERIA...

    “ Hay una palabra seria, con regusto de sal y de lágrimas, un galicismo hondo y temible, sonoro y lúgubre, que va siempre enlazado a las gentes pescadoras del Cantábrico: la galerna...” ( Rafael González Echegaray)


          Reinaba una ligera brisa,
          a no más de cuatro leguas
          las barquías,
          bregando desde la amanecida
          y de vacío.

          Viento sur en tierra,
          acechante a lo lejos, Noroeste

          y llegó súbitamente
          la más traidora,
          desplomando un murallón de nubes
          galopantes, negras.

          Contémplalos luchar
          arriando la unción,
          ¡Ay plegaria marinera!

          Arreciaban jirones de lluvia
          el pecho de la bestia huracanado
          hierve espumas la mar arqueada,
          cadavérica luz ...
          de barro la mar,
          olas hinchadas
          penachos blancos bramando
          como montes de agua ronca.

          Yen tierra tañen
          agónicas las campanas,
          al toque detente- nú,
          el viento trajo sus voces
          desgarradas

          ¡Jesús y adentro! …

          Vana esperanza
          de pasar la barra,
          frágil leño de las olas roto
          la quilla hincada entre peñascos.

          “El Glorioso San Antonio”
          el infierno…
          trece pescadores,
          valientes que a puerto,
          no volvieron.



        Barquía: Barca pequeña de cuatro remos por banda, como máximo. Su arboladura contaba con un solo palo y una gran vela, que, en apuros, solía cambiarse por otra más pequeña, llamada la unción.

        detente- nú: Conjuro al toque de campana para ahuyentar al Nubero, genio maligno al que la mitología norteña consideraba causante de las galernas del Cantábrico tan temidas por todos...

        ¡Jesús y adentro! era la frase-plegaria que acompasaba los remos de los pescadores santanderinos en el instante mismo de pasar “la barra”con temporal, para abocar al Puerto.

        **** "El 6 de Septiembre de 1944, hubo una galerna frente a la costa de Lastres". La historia la recoge Oscar Fernández en un espléndido documental, tributo a la gente de la mar y a todo este precioso pueblo que no hace mucho miraba al mar, porque de la mar les llegaba el pan .
        Pese a la extensión (15 min. aprox.) y la escasa calidad de las imágenes del enlace, merece la pena... Aquí podeis verlo:

        PROA AL NORTE




     
    Comentario:
    Al leer tu poesía "culterana" me ha venido a la memoria dos autores, y dos obras ficticias y a su vez fabulosas que en cierto modo, les he encotrado un punto en común con tu homérico relato: el invisible y traidor viento que doblega la fuerza de la mar: la galerna.

    Tu poesía es viva, porque sus personaje lo son,unos saborean el calor de un corazón, otros ven desde el fondo del mar que el agua es más salobre,de un corto supiro saben su procedencia y mientras en la playa se mezclan risas, llantos, arena y espuma sonrosada

    La naturaleza sigue su curso sin mirar hacía tras, es fria, dura y fuerte.

    LA TABERNERA DEL PUERTO de P Sorozabal
    está cosiderada como una de nuestras mejores obras del género lírico. !Que poder tiene sobre los instrumentos¡es como un brujo que con su barita mágica
    hace que se conviertan en el mar bravio, te introduce en la barca de Leandro y Marola y con ellos ves llegar "las rachas de viento, que cubren el cielo,
    no brillan luceros ni estrellas
    será que murieron de envidia y de celos"., es la galerna que llega.
    Personajes imaginarios con un final feliz.

    ESPRONCEDA

    La desesperación

    Me gusta ver el cielo
    con negros nubarrones
    y oír los aquilones
    horrísonos bramar,
    me gusta ver la noche
    sin luna y sin estrellas,
    y sólo las centellas
    la tierra iluminar

    Este trozo de poesía de Espronceda es un claro ejemplo del caracter cambiante del autor, pasando con rapidez del desaliento a la exaltación. Nos lleva al luga que el quiere y vamos sumisos viviendo su locura, disfrutando su fuerza y empuje, es una poesía que por su ritmo te invita a la danza macabra y con que fidelidad descibe la galerna.

    Tal es su fueza desciptiva.

    Enhora buena mi amiga culterana. Abrazos Nina
     
    Comentario:
    que bonito! besitos!
     
    Comentario:
    Todas tus palabras las bautizas de ti...de ese sentir que te late de una forma y otra.
    Besos calmos.
     
    Comentario:
    Uff...intensidad a tope!!

    Mil bikos bonita.
     
    Comentario:
    Uffff, qué intenso....
     
    Comentario:
    Creo que este poema se puede situar sin duda entre los mejores que escribiste, está tan lleno de fuerza que al leerlo se pueden notar el viento y la lluvia, se puede sentir el miedo que produce una galerna y al final, la tristeza por aquellos valientes pescadores que no regresaron a puerto.
    Alabo tu idea de poner ese enlace a la página Proa al Norte que es un reportaje magnífico contado por gentes que aún recuerdan aquella tremenda galerna de año 44. Aunque la calidad de las imágnes no sea demasiado buena, queda compensada por lo interesante del relato tan humano de esas gentes y la música de fondo elegida.
     
    Comentario:
    Conjuros y plegarias llevados también por la galerna.

    Un beso, Narima
     
    Comentario:
    Yo tendría poco más de cinco años.. En las casas marineras no había teléfono, así que el pueblo estaba en la plaza, a pie firme..
    De "Teléfonos" salía alguien.. ¡El "Santa Teresa" entró en Gijón!. Y unas sombras daban vuelta y se iban abrazándose, mientras rostros tensos vivían en silencio a la espera de que la siguiente voz fuese la suya. Y fuese viva.
    Años después, dicen que ya hombre, la viví en carne propia.. Viví un universo grisáceo, donde la mar era tan alta que no había cielo y el cielo, derrumbado,.. No hay palabras.
    Miedo; los huesos sienten miedo. Un miedo solitario, hambriento de alma, atenazador.
    Y el hombre lucha como fiera, sin saber, por salir de allí, trémulo.. ¡Dios mío!
     
    Comentario:
    La galerna, con su fiereza, helando a los marineros de muerte...

    Besos
    No