Descubriendo el sentido de la vida
Todo tiene un principio y un final. Esta es una historia sin otro final que el presente; pero con unos inicios claros, que voy a relatar a continuación. Mi primera masturbación.
Todo ocurrió unas semanas después de aquel 2 de enero. He de decir que con 12 años de edad recién cumplidos, mi metabolismo iba al baño con una puntualidad británica.
Contexto de la situación. Desnudo en el baño. Recurrente, ¿verdad? Sentado en la taza del water, posiblemente entretenido leyendo algún libro. Y, más que probablemente, pensando en algo en particular. Entonces advertí que, una vez más, mi pene estaba erecto.
La diferencia y su consecuente sorpresa no fue otra que, aunque nunca antes se me había ocurrido hacerlo, noté que al jugar con él sentía unas agradables cosquillas. Y claro, cuando alguien siente algo agradable sigue con ello. Instintivamente, fui haciéndolo cada vez más rápido y más fuerte, ya que cuánto más rápido y más fuerte lo hacía más cosquillas me hacía. ¿Cómo terminaría aquello?
Es dificil explicar aquella sensación, pero juro que tenía la sensación de que aquel creciente placer crecería y crecería sin fin. Mi cuerpo pedía con todas sus fuerzas alcanzar esa sensación máxima de placer que nunca había sentido pero que habría de dar un giro a mi vida. Y así fue. Me corrí.
He de reconocer que no me esperaba aquella reacción de mi cuerpo. Ni forzando al máximo mi imaginación podría entonces haber imaginado que tanto gusto terminaría en algo tan rápido (siempre me han decepcionado los orgasmos) y húmedo como es la eyaculación. Tanto, que tuve que dar un giro de última hora para no soltar semen por todo el cuarto de baño. ¿Era orina? No. No lo era.
Continuará...
Todo ocurrió unas semanas después de aquel 2 de enero. He de decir que con 12 años de edad recién cumplidos, mi metabolismo iba al baño con una puntualidad británica.
Contexto de la situación. Desnudo en el baño. Recurrente, ¿verdad? Sentado en la taza del water, posiblemente entretenido leyendo algún libro. Y, más que probablemente, pensando en algo en particular. Entonces advertí que, una vez más, mi pene estaba erecto.
La diferencia y su consecuente sorpresa no fue otra que, aunque nunca antes se me había ocurrido hacerlo, noté que al jugar con él sentía unas agradables cosquillas. Y claro, cuando alguien siente algo agradable sigue con ello. Instintivamente, fui haciéndolo cada vez más rápido y más fuerte, ya que cuánto más rápido y más fuerte lo hacía más cosquillas me hacía. ¿Cómo terminaría aquello?
Es dificil explicar aquella sensación, pero juro que tenía la sensación de que aquel creciente placer crecería y crecería sin fin. Mi cuerpo pedía con todas sus fuerzas alcanzar esa sensación máxima de placer que nunca había sentido pero que habría de dar un giro a mi vida. Y así fue. Me corrí.
He de reconocer que no me esperaba aquella reacción de mi cuerpo. Ni forzando al máximo mi imaginación podría entonces haber imaginado que tanto gusto terminaría en algo tan rápido (siempre me han decepcionado los orgasmos) y húmedo como es la eyaculación. Tanto, que tuve que dar un giro de última hora para no soltar semen por todo el cuarto de baño. ¿Era orina? No. No lo era.
Continuará...
¿Aún estais ahí?
Reconozco mis pecados. Los asumo. Pero lo prometido es deuda. Tras un breve retraso sobre mi promesa incial, vuelvo para quedarme.
Durante este tiempo he vivido en libertad y he disfrutado de mi sexualidad plenamente. He bebido, he bailado, he viajado, he hecho el amor y he descansado durante horas. También he dedicado algunos de mis minutos a masturbarme.
A mi vuelta traigo nuevas experiencias, pero también nuevas ideas sobre mi objetivo para con vosotros. Durante los próximos meses seguiré haciendo realidad este blog, ampliándolo y mejorándolo con vuestra ayuda. Porque sois vosotros los que dais sentido a esta página, a vosotros os dedico sus relatos, reales como la vida misma.
He aquí un narrador de historias que escribe su propia biografía. Masturbatoria, claro.
.
Durante este tiempo he vivido en libertad y he disfrutado de mi sexualidad plenamente. He bebido, he bailado, he viajado, he hecho el amor y he descansado durante horas. También he dedicado algunos de mis minutos a masturbarme.
A mi vuelta traigo nuevas experiencias, pero también nuevas ideas sobre mi objetivo para con vosotros. Durante los próximos meses seguiré haciendo realidad este blog, ampliándolo y mejorándolo con vuestra ayuda. Porque sois vosotros los que dais sentido a esta página, a vosotros os dedico sus relatos, reales como la vida misma.
He aquí un narrador de historias que escribe su propia biografía. Masturbatoria, claro.
.





