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MasturBLOG - Blog masturbación
Biografía masturbatoria de un chico corriente
Acerca de
Nombre Viktor
Lugar Hemisferio Norte
Aficiones Cine, Sexo
Cita favorita "No me masturbo cuando hace frío"

MasturBLOG es el relato de mis experiencias con la masturbación, desde la más tierna infancia hasta ayer por la mañana. Mi recomendación como autor es que lo leas desde el principio.

Contacto: masturweb@hotmail.com
Sindicación
 
Técnicas iniciáticas básicas (y que te acompañarán toda la vida)
Uno de los más importantes protagonistas del acto masturbatorio es la imaginación. Puede parecer complicado imaginar un acto sexual si nunca has tenido ocasión de ver uno, pero lo cierto es que nuestros instintos nos bastan para disfrutar del sexo con nosotros mismos. Eso sí, primero hay que aprender.

Sujetar correctamente el pene requiere de toda una técnica. Empuñarlo simplemente podría ser una opción, pero un análisis concienzudo te demuestra que es completamente ineficiente. La parte que más placer produce se encuentra en la parte inferior del glande, punto justo en el que colocar el dedo índice. Para que os hagais una idea, el pene se sujeta como un lápiz, abarcando con el resto de los dedos lo que queda de miembro. La mayor fuerza se hace con el índice, aunque en general solo se aprieta lo justo, con toda la delicadeza posible. El movimiento de vaivén consecuente se hace al ritmo que pide el cuerpo en cada momento, normalmente rápido y con paradas en los momentos clave. El objetivo es intensificar la necesidad a la vez que incrementas la duración del acto.

Esta técnica de masturbación es la más sencilla y habitual, y se acompaña habitualmente con ciertos movimientos pélvicos que incrementan el placer. Se puede hacer sentado, tumbado o de pié, o si es posible de las tres maneras, un poco de cada una.

El lugar más habitual de los actos de este tipo es el cuarto de baño. Bien en la ducha o bien sentado en la taza, lo único necesario, además de la excitación, es tener un buen sitio en el que lanzar el semen en el momento del orgasmo.

Sentado en la taza, con una revista o algo de literatura, antes o después sientes la erección y la consiguiente necesidad de iniciar el jugueteo con tu pene. Cualquier ayuda, por mínima que sea, es válida. La foto de una chica (vestida o desnuda) en cualquier revista o periódico. Un párrafo más o menos erótico en alguna novela de literatura juvenil. O el simple recuerdo de la chica que te gusta enseñandote el secreto de la vida. También puedes cronometrar el acto, de manera que, por ejemplo, a cada minuto de vaivén siga otro minuto de descanso. Es durísimo no correrse durante el vaivén, al tiempo que es durísimo aguantar ese mismo tiempo sin hacerlo.

La eyaculación se ha de tener dentro de la taza, introduciendo en la misma el pene justo en el momento de la eyaculación. Si el orgasmo no vino en la taza, sino en la ducha, el lugar es más indiferente siempre que quede bien limpio. El semen es espeso y cuesta un poco quitar la mancha, lo cual siempre es importante cuando vives en casa de tus padres.

La ducha también aporta un amplio abanico de posibilidades masturbatorias. El calor y la humedad por todo tu cuerpo pueden ser muy satisfactorias, y el grifo aporta mucho juego. Es importante procurar no enfocar el chorro directamente sobre el glande, no solo porque el chorro puede ser demasiado fuerte, sino más bien porque hacerlo prolongadamente deja a posteriori una pequeña molestia. El mejor consejo para esto es hacerlo a una distancia mayor, dejando el grifo como si fuera una ducha en lugar de sujetarlo con las manos. También se puede hacer algo de filtro con las manos, de manera que no dé directamente.

Ayudas externas como revistas, etc. no son demasiado útiles y puede llegar a ser un engorro. En general, la ducha da tantas posibilidades que ni siquiera se hacen necesarias.

Continuará...
 
Mis rudimentarios inicios
No se nace sabiendo masturbarse. Tampoco suele haber nadie que te enseñe. La autosatisfacción es autodidacta casi por definición. Nos iniciamos en la sexualidad de un modo físico mucho antes de que nuestra mente esté preparada, por eso los inicios son siempre rudimentarios. Dicen que entre los 13 y los 18 años conformamos nuestra personalidad, la cual (digo yo) va pareja a nuestro masturbar. Al cumplir 18 años no somos ya casi nada de lo que éramos a los 13, a nivel masturbatorio tampoco. Eso sí, en algo coincidimos en ambas edades (o al menos ese era mi caso), ocupamos un alto porcentaje de nuestro tiempo en buscar más y más placer de nosotros mismos.

No recuerdo mi segunda, tercera o cuarta masturbación. Como digo, todo se aceleró demasiado. Pero si recuerdo las técnicas primitivas (y muy rudimentarias) que utilizaba para darme placer.

Se resumen en tres, que tuvieron lugar en dos lugares determinados:

1. CUARTO DE BAÑO. Allí empezó todo y allí continuó largos años. Es un sitio que cumple varias características necesarias. En primer lugar, es un sitio tremendamente íntimo. A esa edad hace ya años que acostumbras a ducharte solo, sin que nadie te moleste. Cuando vives con tus padres, es casi el único sitio en el que tienes libertad para hacer lo que quieras durante las 24 horas del día.

En segundo lugar, es un lugar higiénico. Esto es especialmente importante en el caso de los chicos, pues nuestro orgasmo viene acompañado de una eyaculación cuyos frutos tienen que desaparecer para no dejar pistas.

Y en tercer lugar, es un sitio en el que acostumbramos a estar desnudos, libremente. Cuando uno acaba de descubrir la masturbación, no se suele desperdiciar ni un segundo desnudo.

2. HABITACIÓN. El segundo sitio (y último) que más intimidad proporciona en casa de tus padres no es otro que tu propia habitación, especialmente cuando uno duerme solo. De día puertas y ventanas solían estar abiertas, por lo que mayormente utilizaba mi cuarto solo en sesiones nocturnas. El papel higiénico era, en estos casos, fundamental, aunque inicialmente brillaba por su ausencia.

En mi próximo artículo ahondaré en detalle sobre mis técnicas iniciáticas en el cuarto de baño, para posteriormente centrarme en las utilizadas en mi habitación, cerrando con esto mis primeros seis meses masturbatorios. Seis meses de cimentación y aprendizaje, en los que mi vida dio un giro de 180º.

Continuará...