Mi perfil en Adult Friend Finder
Quizá muchos de vosotros conozcais la web AdultFriendFinder.com. La página de relaciones personales sexuales y swinger más grande del mundo.
¿Alguien ha dicho que no?
Si sois más inocentes de lo que supongo de un lector de mi blog, solo indicar que se trata de una especie de Meetic pero más terrenal. En lugar de amor "y lo que surja", sus visitantes buscan sexo. Y si surge algo más, allá cada cual con sus sentimientos.
Aunque no me paguen, hoy quiero hacer un poco de publicidad de este portal, uno de los que mejor ha sabido comprender cuál es el uso que la gente en realidad da a Internet.
Para empezar, darse de alta es gratis y para hacer solo hay que dar una pequeña descripción de quién eres, cómo eres y qué es lo que buscas. En líneas generales, todos buscamos lo mismo... Pero si en la vida real cada persona es un mundo, en la vida sexual cada persona es un universo.
Tras darte el alta, y partiendo en lo que has rellenado, te mandan con cierta periodicidad un interesante resumen de contactos de tu misma edad e intereses. ¿Lo malo? A partir de aquí todo es de pago. No muy caro, pero para los que están acostumbrados a tenerlo todo gratis por Internet se les hará un mundo.
No he pagado nunca aunque tengo entre mis planes hacerlo algún día. Más por curiosidad que por otra cosa.
Aunque no tengo datos, mis cálculos son que la proporción debe ser más o menos de 20 chicos por cada chica. Siempre es así. Los motivos por lo que siempre es así no sabría decirlos a ciencia cierta aunque ya he comentado algunas de mis opiniones. Lo único cierto es que si las chicas fueran tan lanzadas para esto como lo somos nosotros, la Tierra sería Sodoma y Gomera y la humanidad apenas habría tenido tiempo para la evolución. Envidia sana que tengo.
¿El motivo por el que pongo este post en un blog dedicado a la masturbación? Para masturbarse como Dios manda hay que saberlo todo sobre el sexo. Y haber tenido la curiosidad de probar todo lo que pasa por nuestras manos.
El tema es que esta tarde se me ocurrió entrar a recordar cuál era mi perfil. Me encantó. El día que lo redacté estaba especialmente inspirado. Es el siguiente:
Quieres conocer:
Una mujer
Para:
Chat erótico/email/fantasías telefónicas
Otras actividades "Alternativas"
Texto:
Tengo una fantasía especial: me encanta la masturbación y me gustaría hacerlo contigo. Vernos, hablarnos, tocarnos mientras lo hacemos, intercambiar experiencias, aprender mutuamente...
Como sois las chicas... ¡Yo leo algo así y pago lo que sea para poder hablar con ella!
Continuará...
¿Alguien ha dicho que no?
Si sois más inocentes de lo que supongo de un lector de mi blog, solo indicar que se trata de una especie de Meetic pero más terrenal. En lugar de amor "y lo que surja", sus visitantes buscan sexo. Y si surge algo más, allá cada cual con sus sentimientos.
Aunque no me paguen, hoy quiero hacer un poco de publicidad de este portal, uno de los que mejor ha sabido comprender cuál es el uso que la gente en realidad da a Internet.
Para empezar, darse de alta es gratis y para hacer solo hay que dar una pequeña descripción de quién eres, cómo eres y qué es lo que buscas. En líneas generales, todos buscamos lo mismo... Pero si en la vida real cada persona es un mundo, en la vida sexual cada persona es un universo.
Tras darte el alta, y partiendo en lo que has rellenado, te mandan con cierta periodicidad un interesante resumen de contactos de tu misma edad e intereses. ¿Lo malo? A partir de aquí todo es de pago. No muy caro, pero para los que están acostumbrados a tenerlo todo gratis por Internet se les hará un mundo.
No he pagado nunca aunque tengo entre mis planes hacerlo algún día. Más por curiosidad que por otra cosa.
Aunque no tengo datos, mis cálculos son que la proporción debe ser más o menos de 20 chicos por cada chica. Siempre es así. Los motivos por lo que siempre es así no sabría decirlos a ciencia cierta aunque ya he comentado algunas de mis opiniones. Lo único cierto es que si las chicas fueran tan lanzadas para esto como lo somos nosotros, la Tierra sería Sodoma y Gomera y la humanidad apenas habría tenido tiempo para la evolución. Envidia sana que tengo.
¿El motivo por el que pongo este post en un blog dedicado a la masturbación? Para masturbarse como Dios manda hay que saberlo todo sobre el sexo. Y haber tenido la curiosidad de probar todo lo que pasa por nuestras manos.
El tema es que esta tarde se me ocurrió entrar a recordar cuál era mi perfil. Me encantó. El día que lo redacté estaba especialmente inspirado. Es el siguiente:
Quieres conocer:
Una mujer
Para:
Chat erótico/email/fantasías telefónicas
Otras actividades "Alternativas"
Texto:
Tengo una fantasía especial: me encanta la masturbación y me gustaría hacerlo contigo. Vernos, hablarnos, tocarnos mientras lo hacemos, intercambiar experiencias, aprender mutuamente...
Como sois las chicas... ¡Yo leo algo así y pago lo que sea para poder hablar con ella!
Continuará...
El inmenso placer de acariciar el glande
Queridos amigos y amigas de MasturBLOG. No es norma habitual en este blog poner enlaces a contenidos externos. Navegando por Internet he encontrado de todo. El que quiero compartir con vosotros es uno de los actos de masturbación más excitantes que he visto. Absolutamene intenso, absolutamente realista, absolutamente genial.
No hace más de un año, compré en un supermercado uno de los nuevos tarritos de lubricante Durex Play. La experiencia fue mucho más allá de mi expectativas. Si bien es verdad que lo único que inicialmente buscaba era saciar mi curiosidad hacia el producto, puedo decir que las cosas nuevas que sentí han alcanzado la categoría de imborrables de la memoria.
Como muchas de las cosas que relato en este blog, la situación era única y probablemente fuera muy difícil de repetir en sus circunstancias. Cada calentamiento y cada acto masturbatorio, especialmente aquellos calificables como épicos e inolvidables, son únicos y excepcionalmente difíciles de repetir. Probablemente este fuera uno de ellos.
Durex Play acción Calor fue mi elección. Lo abrí y lo utilicé un par de veces, si bien la verdaderamente brutal no fue una de las primeras
Es necesaria muy poca cantidad de líquido para obtener un resultado extremadamente resbaladizo. El pene en erección se convierte en algo muy diferente al tacto, bastante más de lo que cabía esperar. Si tuviera que compararlo con algo, sería con el gel de baño que utilizaba hace tiempo en mis duchas pajeras, pero sin el inconveniento del escozor que muchas veces quedaba como recuerdo del acto. Tal vez se parezca también mucho al líquido lubricante de la húmeda vagina de una mujer, o a la dulce saliva de su boca en el pene, pero con las variantes que voy a explicar.
Como ya he dicho, tal vez la zona más sensible del cuerpo humano es el glande masculino. Tan sensible que el rozor provoca un dolor nada satisfactorio. Son pocas, muy pocas, las ocasiones en que el dolor se convierte en placer. Y en esas ocasiones, el placer es mundial.
Utilizar lubricante tiene muchas ventajas y novedades respecto a lo que para mí es una masturbación tradicional. Rara vez había tocado, directamente, el glande en mis pajas. El rozamiento con el mismo era siempre de forma indirecta, con el agua tibia de la ducha, con el suave algodón de la almohada... Pero nunca con las manos.
Las primeras veces que utilicé el lubricante lo hice con el desconocimiento de quien prueba algo nuevo, y aún bajo el tupido velo de la ignorancia solo realizaba los movimientos habituales. Sensaciones diferentes para los mismos gestos. El día que, al verter el lubricante sobre el glande, di el giro radical de tocar el glande con las manos, por poco no caigo de rodillas.
Si soy sincero, no volví a repetir el descubrimiento. Los minutos que estuve acariciando el glande por primera vez en mi vida fueron tan sensacionales que solo los he vuelto a repetir con el contacto de la lengua ajena sobre el glande. Un flechazo de placer que va directo del pene al cerebro y satura todo cuanto rodea. Una arcada que te atraviesa, te deja sin capacidad de defensa y te autobliga a no hacerlo más intensamente. La frontera entre el placer y el dolor se transforma en casi inexistente. El orgasmo solo llega cuando, superada la capacidad de resistencia, abandonas el glande, vuelves a la posición habitual, sujetas el pene y te corres violentamente.
Descubrí el vídeo que os enseño a continuación hace muy poco tiempo. Es, tal vez, el más descriptivo de cuantos podría encontrar al respecto de lo que os quiero comunicar. Los estertores de placer del chico solo son superados por la cara de placer de la chica al provocarlos y por un manejo magistral (sin duda, el mejor que mis ojos han visto nunca) de las manos. Una paja de las que hacen prometer amor eterno, de las que cautivan almas y conciencias humanas.
Personalmente, no sé si conseguiría aguantar los seis minutos que dura el vídeo; al menos no sin acabar follándomela salvajemente.
Espero que lo disfruteis.
http://tomablog.com/multi/franc.php
Valoración de Durex Play.
Nota: 9/10
Lo mejor: Se puede utilizar en seco sin dejar restos y sin producir el irritante escozor del gel de baño. Si se sabe utilizar te dará recuerdos imborrables.
Lo peor: La lubricación excesiva puede prolongar la masturbación demasiado (en el tiempo, claro)
Continuará...
No hace más de un año, compré en un supermercado uno de los nuevos tarritos de lubricante Durex Play. La experiencia fue mucho más allá de mi expectativas. Si bien es verdad que lo único que inicialmente buscaba era saciar mi curiosidad hacia el producto, puedo decir que las cosas nuevas que sentí han alcanzado la categoría de imborrables de la memoria.
Como muchas de las cosas que relato en este blog, la situación era única y probablemente fuera muy difícil de repetir en sus circunstancias. Cada calentamiento y cada acto masturbatorio, especialmente aquellos calificables como épicos e inolvidables, son únicos y excepcionalmente difíciles de repetir. Probablemente este fuera uno de ellos.
Durex Play acción Calor fue mi elección. Lo abrí y lo utilicé un par de veces, si bien la verdaderamente brutal no fue una de las primeras
Es necesaria muy poca cantidad de líquido para obtener un resultado extremadamente resbaladizo. El pene en erección se convierte en algo muy diferente al tacto, bastante más de lo que cabía esperar. Si tuviera que compararlo con algo, sería con el gel de baño que utilizaba hace tiempo en mis duchas pajeras, pero sin el inconveniento del escozor que muchas veces quedaba como recuerdo del acto. Tal vez se parezca también mucho al líquido lubricante de la húmeda vagina de una mujer, o a la dulce saliva de su boca en el pene, pero con las variantes que voy a explicar.
Como ya he dicho, tal vez la zona más sensible del cuerpo humano es el glande masculino. Tan sensible que el rozor provoca un dolor nada satisfactorio. Son pocas, muy pocas, las ocasiones en que el dolor se convierte en placer. Y en esas ocasiones, el placer es mundial.
Utilizar lubricante tiene muchas ventajas y novedades respecto a lo que para mí es una masturbación tradicional. Rara vez había tocado, directamente, el glande en mis pajas. El rozamiento con el mismo era siempre de forma indirecta, con el agua tibia de la ducha, con el suave algodón de la almohada... Pero nunca con las manos.
Las primeras veces que utilicé el lubricante lo hice con el desconocimiento de quien prueba algo nuevo, y aún bajo el tupido velo de la ignorancia solo realizaba los movimientos habituales. Sensaciones diferentes para los mismos gestos. El día que, al verter el lubricante sobre el glande, di el giro radical de tocar el glande con las manos, por poco no caigo de rodillas.
Si soy sincero, no volví a repetir el descubrimiento. Los minutos que estuve acariciando el glande por primera vez en mi vida fueron tan sensacionales que solo los he vuelto a repetir con el contacto de la lengua ajena sobre el glande. Un flechazo de placer que va directo del pene al cerebro y satura todo cuanto rodea. Una arcada que te atraviesa, te deja sin capacidad de defensa y te autobliga a no hacerlo más intensamente. La frontera entre el placer y el dolor se transforma en casi inexistente. El orgasmo solo llega cuando, superada la capacidad de resistencia, abandonas el glande, vuelves a la posición habitual, sujetas el pene y te corres violentamente.
Descubrí el vídeo que os enseño a continuación hace muy poco tiempo. Es, tal vez, el más descriptivo de cuantos podría encontrar al respecto de lo que os quiero comunicar. Los estertores de placer del chico solo son superados por la cara de placer de la chica al provocarlos y por un manejo magistral (sin duda, el mejor que mis ojos han visto nunca) de las manos. Una paja de las que hacen prometer amor eterno, de las que cautivan almas y conciencias humanas.
Personalmente, no sé si conseguiría aguantar los seis minutos que dura el vídeo; al menos no sin acabar follándomela salvajemente.
Espero que lo disfruteis.
http://tomablog.com/multi/franc.php
Valoración de Durex Play.
Nota: 9/10
Lo mejor: Se puede utilizar en seco sin dejar restos y sin producir el irritante escozor del gel de baño. Si se sabe utilizar te dará recuerdos imborrables.
Lo peor: La lubricación excesiva puede prolongar la masturbación demasiado (en el tiempo, claro)
Continuará...
Zonas erógenas
Nunca me ha gustado vestir con ropa ceñida. Me molesta, me agobia, me da calor. No puedo con ella. No quiero decir que vista ropa talla XL, ni siquiera L. Tampoco quiero decir que vaya con los pantalones por las rodillas. Lo cierto es que soy bastante clásico vistiendo, vaqueros y camiseta es mi ropa habitual. La camiseta siempre por fuera, claro.
Lo malo es que la sociedad es la que es y no siempre uno se puede vestir como quiere. Aunque normalmente voy a currar con ropa sport, no deja de llegar siempre el día en que tengo que ir un poco más arreglado. Eso es lo que ha ocurrido, por ejemplo, hoy.
Postergo unos días mi prometido post sobre las nuevas técnicas y juguetes sexuales para hacer una pequeña reflexión sobre las zonas erógenas.
Cada ser tiene sus zonas erógenas. Se podría decir, que hay tantas zonas erógenas como hombres sobre la tierra. Una de las mías (no por ello muy explotada) son los pezones. Unas cosquillitas o unos lamidos en los mismos me ponen a cien.
El caso es que hoy he descubierto algo de lo que no me había dado cuenta hasta ahora. La ropa ceñida es molesta, da calor... Pero al rozar sobre los pezones hace reaccionar la líbido de forma casi inapreciable pero constante. He llegado a casa cachondo perdido.
¿Cuáles son vuestras zonas erógenas? ¿Qué parte del cuerpo te tocan y te ponen a cien?
Los pezones no son mi única zona erógena, si bien tampoco tengo muchas. En los programas sobre sexualidad suelen comentar que la zona inferior de los testículos, o incluso la zona que está entre los testículos y el culito, son zonas muy erógenas. La verdad es que a mi lo que me pone a cien es una buena mamada en la zona que sobresale del glande, en ese punto donde empieza el pellejo. El lamido de la punta de una lengua en ese punto me dobla.
Pero me dobla aún más una lamida inversa, es decir, la que se hace con el 69 y similares. Un lametazo en la parte más visible del glande es eléctrico. Me cruza de tal manera que no puedo evitar dar un respingo cada vez que me lo hacen. Se me pone tan dura, que tras un par de minutos haciéndolo me podría estar media hora, una hora metiendo y sacando. En muchas ocasiones, incluso, he tenido que masturbarme una vez ella ha llegado al orgasmo.
Existe una manera de sentir esa misma sensación a través de la masturbación.
Continuará...
Lo malo es que la sociedad es la que es y no siempre uno se puede vestir como quiere. Aunque normalmente voy a currar con ropa sport, no deja de llegar siempre el día en que tengo que ir un poco más arreglado. Eso es lo que ha ocurrido, por ejemplo, hoy.
Postergo unos días mi prometido post sobre las nuevas técnicas y juguetes sexuales para hacer una pequeña reflexión sobre las zonas erógenas.
Cada ser tiene sus zonas erógenas. Se podría decir, que hay tantas zonas erógenas como hombres sobre la tierra. Una de las mías (no por ello muy explotada) son los pezones. Unas cosquillitas o unos lamidos en los mismos me ponen a cien.
El caso es que hoy he descubierto algo de lo que no me había dado cuenta hasta ahora. La ropa ceñida es molesta, da calor... Pero al rozar sobre los pezones hace reaccionar la líbido de forma casi inapreciable pero constante. He llegado a casa cachondo perdido.
¿Cuáles son vuestras zonas erógenas? ¿Qué parte del cuerpo te tocan y te ponen a cien?
Los pezones no son mi única zona erógena, si bien tampoco tengo muchas. En los programas sobre sexualidad suelen comentar que la zona inferior de los testículos, o incluso la zona que está entre los testículos y el culito, son zonas muy erógenas. La verdad es que a mi lo que me pone a cien es una buena mamada en la zona que sobresale del glande, en ese punto donde empieza el pellejo. El lamido de la punta de una lengua en ese punto me dobla.
Pero me dobla aún más una lamida inversa, es decir, la que se hace con el 69 y similares. Un lametazo en la parte más visible del glande es eléctrico. Me cruza de tal manera que no puedo evitar dar un respingo cada vez que me lo hacen. Se me pone tan dura, que tras un par de minutos haciéndolo me podría estar media hora, una hora metiendo y sacando. En muchas ocasiones, incluso, he tenido que masturbarme una vez ella ha llegado al orgasmo.
Existe una manera de sentir esa misma sensación a través de la masturbación.
Continuará...
Aventuras de proximidad
Tras catorce años buscando el nirvana de la masturbación, aún me encuentro lejos, muy lejos de él. Año a año me he encontrado con necesidades nuevas, diferentes, imposibles de saciar. La ausencia de necesidades de otro tipo (sexualmente me encuentro satisfecho) tal vez ha reducido la intensidad y la frecuencia de los actos. Pero lejos de desaparecer de mi vida, aparecen nuevos retos que difíciles de superar. No puedo evitarlo. Es superior a mi ser. Años después, sigo sintiendo mi líbido por las nubes cada vez que me encuentro solo en casa. Mi curiosidad me puede e Internet consigue calmarme pero no saciarme.
Las técnicas del pasado pasaron a la historia. El morbo está en mi disco duro y en mis contactos del Messenger. También en los chats y en las páginas de descarga. Casi todos mis actos son de pié y delante de una pantalla. Vídeos, relatos, imágenes y charlas.
El papel higiénico sigue escondido en mi armario. Sentado delante de la pantalla, busco en mis enlaces o en las carpetas ocultas en algún lugar que solo yo conozco. Los pocos sitios web que no son de pago son la fuente de gran parte de mi placer. Estancado tal vez, quizá por la falta de intimidad, las visitas inesperadas y el sexo de pareja en mis fines de semana. La ropa desaparece pausadamente mientras me despido y cierro la puerta con pestillo poco antes de irme a la cama. De pié, papel en mano, ejercitando los músculos de mis piernas que se estiran y se contraen mientras mi mano masajea de forma más o menos regular las zonas erógenas de mi trabajado pene. Mirada fija en la pantalla, ojo avizor a interferencias externas, concentración máxima. A poco de alcanzar el orgasmo, papel en mano para evitar manchas primero y papel al cajón o al retrete después.
Otras veces me recreo más. Necesito un día entero para hacerlo y pocas veces dispongo de él. Lo aprovecho entero.
En los últimos tiempos he experimentado y sacado buen provecho de numerosos objetos creados al efecto. Comprados secretamente y escondidos por poco tiempo en lugares recónditos de mi cuarto. Mi máxima privacidad masturbatoria es desconocida hasta para los que están más cercanos, incluso sexualmente hablando. Pienso seguir probando e informando en este blog de los resultados. Si hay alguien interesado en que pruebe su producto (casero o profesional) solo tiene que dejar un comentario o mandarme un correo a la dirección que aparece a la derecha. Frustrado crítico de cine se ofrece para ser crítico de productos sexuales orientados a la autosatisfacción. ¡Y lo hago gratis!
Continuará...
Las técnicas del pasado pasaron a la historia. El morbo está en mi disco duro y en mis contactos del Messenger. También en los chats y en las páginas de descarga. Casi todos mis actos son de pié y delante de una pantalla. Vídeos, relatos, imágenes y charlas.
El papel higiénico sigue escondido en mi armario. Sentado delante de la pantalla, busco en mis enlaces o en las carpetas ocultas en algún lugar que solo yo conozco. Los pocos sitios web que no son de pago son la fuente de gran parte de mi placer. Estancado tal vez, quizá por la falta de intimidad, las visitas inesperadas y el sexo de pareja en mis fines de semana. La ropa desaparece pausadamente mientras me despido y cierro la puerta con pestillo poco antes de irme a la cama. De pié, papel en mano, ejercitando los músculos de mis piernas que se estiran y se contraen mientras mi mano masajea de forma más o menos regular las zonas erógenas de mi trabajado pene. Mirada fija en la pantalla, ojo avizor a interferencias externas, concentración máxima. A poco de alcanzar el orgasmo, papel en mano para evitar manchas primero y papel al cajón o al retrete después.
Otras veces me recreo más. Necesito un día entero para hacerlo y pocas veces dispongo de él. Lo aprovecho entero.
En los últimos tiempos he experimentado y sacado buen provecho de numerosos objetos creados al efecto. Comprados secretamente y escondidos por poco tiempo en lugares recónditos de mi cuarto. Mi máxima privacidad masturbatoria es desconocida hasta para los que están más cercanos, incluso sexualmente hablando. Pienso seguir probando e informando en este blog de los resultados. Si hay alguien interesado en que pruebe su producto (casero o profesional) solo tiene que dejar un comentario o mandarme un correo a la dirección que aparece a la derecha. Frustrado crítico de cine se ofrece para ser crítico de productos sexuales orientados a la autosatisfacción. ¡Y lo hago gratis!
Continuará...
Etiquetas: masturbacion sexo





