Matemática de la masturbación
Amigos lectores, he de confesar una cosa. Me encanta masturbarme.
Hay cosas en la vida que, por mucho que las hagas, nunca quedas satisfecho. El sexo es una de ellas y, dentro del sexo, la masturbación.
Llevo masturbándome casi 15 años. Eso constituye más de la mitad de mi vida.
Lo he hecho con frecuencia. Dudo mucho que haya estado por debajo de las 1500. Probablemente esté más cerca de las 2000.
He dedicado cada vez, como poco, 15 minutos de media. Ello supone más 375 horas. Una gran paja de casi 16 días.
Lo he hecho en no menos de 3 países y 12 provincias españolas, lo que supone docenas de localidades, centenares de lugares.
La energía descargada podría dar luz a una ciudad de miles de habitantes.
Probablemente muchos de mis lectores lo hayan hecho mucho más. Seguro que muchos han disfrutado el doble. Pero el placer que yo he recibido no tiene precio.
La realidad es que todavía no he logrado sentirme satisfecho. A una buena sesión puede que le siga otra no tan buena, pero la siguiente seguro que supera a la anterior. Es un ansia retroalimentado, permanentemente insatisfecho, que se hace y se rehace en contínua ascensión.
Me encanta el sexo. Me encanta la masturbación.
Hay cosas en la vida que, por mucho que las hagas, nunca quedas satisfecho. El sexo es una de ellas y, dentro del sexo, la masturbación.
Llevo masturbándome casi 15 años. Eso constituye más de la mitad de mi vida.
Lo he hecho con frecuencia. Dudo mucho que haya estado por debajo de las 1500. Probablemente esté más cerca de las 2000.
He dedicado cada vez, como poco, 15 minutos de media. Ello supone más 375 horas. Una gran paja de casi 16 días.
Lo he hecho en no menos de 3 países y 12 provincias españolas, lo que supone docenas de localidades, centenares de lugares.
La energía descargada podría dar luz a una ciudad de miles de habitantes.
Probablemente muchos de mis lectores lo hayan hecho mucho más. Seguro que muchos han disfrutado el doble. Pero el placer que yo he recibido no tiene precio.
La realidad es que todavía no he logrado sentirme satisfecho. A una buena sesión puede que le siga otra no tan buena, pero la siguiente seguro que supera a la anterior. Es un ansia retroalimentado, permanentemente insatisfecho, que se hace y se rehace en contínua ascensión.
Me encanta el sexo. Me encanta la masturbación.





