Mis rudimentarios inicios
No se nace sabiendo masturbarse. Tampoco suele haber nadie que te enseñe. La autosatisfacción es autodidacta casi por definición. Nos iniciamos en la sexualidad de un modo físico mucho antes de que nuestra mente esté preparada, por eso los inicios son siempre rudimentarios. Dicen que entre los 13 y los 18 años conformamos nuestra personalidad, la cual (digo yo) va pareja a nuestro masturbar. Al cumplir 18 años no somos ya casi nada de lo que éramos a los 13, a nivel masturbatorio tampoco. Eso sí, en algo coincidimos en ambas edades (o al menos ese era mi caso), ocupamos un alto porcentaje de nuestro tiempo en buscar más y más placer de nosotros mismos.
No recuerdo mi segunda, tercera o cuarta masturbación. Como digo, todo se aceleró demasiado. Pero si recuerdo las técnicas primitivas (y muy rudimentarias) que utilizaba para darme placer.
Se resumen en tres, que tuvieron lugar en dos lugares determinados:
1. CUARTO DE BAÑO. Allí empezó todo y allí continuó largos años. Es un sitio que cumple varias características necesarias. En primer lugar, es un sitio tremendamente íntimo. A esa edad hace ya años que acostumbras a ducharte solo, sin que nadie te moleste. Cuando vives con tus padres, es casi el único sitio en el que tienes libertad para hacer lo que quieras durante las 24 horas del día.
En segundo lugar, es un lugar higiénico. Esto es especialmente importante en el caso de los chicos, pues nuestro orgasmo viene acompañado de una eyaculación cuyos frutos tienen que desaparecer para no dejar pistas.
Y en tercer lugar, es un sitio en el que acostumbramos a estar desnudos, libremente. Cuando uno acaba de descubrir la masturbación, no se suele desperdiciar ni un segundo desnudo.
2. HABITACIÓN. El segundo sitio (y último) que más intimidad proporciona en casa de tus padres no es otro que tu propia habitación, especialmente cuando uno duerme solo. De día puertas y ventanas solían estar abiertas, por lo que mayormente utilizaba mi cuarto solo en sesiones nocturnas. El papel higiénico era, en estos casos, fundamental, aunque inicialmente brillaba por su ausencia.
En mi próximo artículo ahondaré en detalle sobre mis técnicas iniciáticas en el cuarto de baño, para posteriormente centrarme en las utilizadas en mi habitación, cerrando con esto mis primeros seis meses masturbatorios. Seis meses de cimentación y aprendizaje, en los que mi vida dio un giro de 180º.
Continuará...
No recuerdo mi segunda, tercera o cuarta masturbación. Como digo, todo se aceleró demasiado. Pero si recuerdo las técnicas primitivas (y muy rudimentarias) que utilizaba para darme placer.
Se resumen en tres, que tuvieron lugar en dos lugares determinados:
1. CUARTO DE BAÑO. Allí empezó todo y allí continuó largos años. Es un sitio que cumple varias características necesarias. En primer lugar, es un sitio tremendamente íntimo. A esa edad hace ya años que acostumbras a ducharte solo, sin que nadie te moleste. Cuando vives con tus padres, es casi el único sitio en el que tienes libertad para hacer lo que quieras durante las 24 horas del día.
En segundo lugar, es un lugar higiénico. Esto es especialmente importante en el caso de los chicos, pues nuestro orgasmo viene acompañado de una eyaculación cuyos frutos tienen que desaparecer para no dejar pistas.
Y en tercer lugar, es un sitio en el que acostumbramos a estar desnudos, libremente. Cuando uno acaba de descubrir la masturbación, no se suele desperdiciar ni un segundo desnudo.
2. HABITACIÓN. El segundo sitio (y último) que más intimidad proporciona en casa de tus padres no es otro que tu propia habitación, especialmente cuando uno duerme solo. De día puertas y ventanas solían estar abiertas, por lo que mayormente utilizaba mi cuarto solo en sesiones nocturnas. El papel higiénico era, en estos casos, fundamental, aunque inicialmente brillaba por su ausencia.
En mi próximo artículo ahondaré en detalle sobre mis técnicas iniciáticas en el cuarto de baño, para posteriormente centrarme en las utilizadas en mi habitación, cerrando con esto mis primeros seis meses masturbatorios. Seis meses de cimentación y aprendizaje, en los que mi vida dio un giro de 180º.
Continuará...
Comentario:
Es curioso. Mis primeras masturbaciones tb fueron en el cuarto de baño. Curiosamente tb sentado en la taza. Y luego claro, la habitación de uno. También coincidimos en que en mi caso la mayoria de las veces no me acordaba del papel higiénico... :)
En mi caso, ya hacía tiempo que había descubierto las "cosquillas" que se sienten al juguetear con el pene, pero nunca había llegado mucho más allá. En una ocasión, poco antes de eyacular por primera vez, se me llegó a salir un poco de líquido preseminal, que, como sabes se queda hecho hecbras. Pues bueno, una de ellas quedó uniendo la punta de picha con la taza del váter y yo me quedé peguntándome si aquello era un chorro.... :) Así hasta que ya, la vez que de verdad me corrí, seguí tocándome más de lo normal y noté una pqueña primera sacudida. Me asusté tanto que paré, pero al apartar la mano las ganas de seguir se hicieron enormes y seguí y seguí hasta el final. También me quedé muy sorprendido. No recuerdo la fecha, pero tuvo que ser en la primavera de 1995, pocas semanas antes de cumplir los 13.
Un saludo y enhorabuena por el blog.
En mi caso, ya hacía tiempo que había descubierto las "cosquillas" que se sienten al juguetear con el pene, pero nunca había llegado mucho más allá. En una ocasión, poco antes de eyacular por primera vez, se me llegó a salir un poco de líquido preseminal, que, como sabes se queda hecho hecbras. Pues bueno, una de ellas quedó uniendo la punta de picha con la taza del váter y yo me quedé peguntándome si aquello era un chorro.... :) Así hasta que ya, la vez que de verdad me corrí, seguí tocándome más de lo normal y noté una pqueña primera sacudida. Me asusté tanto que paré, pero al apartar la mano las ganas de seguir se hicieron enormes y seguí y seguí hasta el final. También me quedé muy sorprendido. No recuerdo la fecha, pero tuvo que ser en la primavera de 1995, pocas semanas antes de cumplir los 13.
Un saludo y enhorabuena por el blog.





