La época dorada de la masturbación
De los 13 a los 17 años masturbarse se convierte en algo imprescindible. A esa edad, no solo soñaba casi permanentemene con follar, sino que también me pasaba las horas pergeñando cómo, dónde y cuándo masturbarme. Tengo una licenciatura y un doctorado en Ciencias de la Autosatisfacción Sexual.
Caminar desnudo por casa es un inmenso placer. También lo es hacerlo en la cama de tus padres, en la de tu hermana, en el sofá... Levantar un poco la persiana y dejar que la luz del sol caliente tu entrepierna mientras te la meneas también es un enorme placer. Buscar y rebuscar en la biblioteca familiar puede deparar muchas y agradables sorpresas. Ducharte con la puerta abierta y salir u darte un paseo por los pasillos sin haberte vestido es muy excitante también. Mirar por la mirilla de la puerta, abrir el armario de tu hermana, gritar... Sí, masturbarse es uno de los actos más sigilosos que existen y hacer un día todo el ruido que es de lo más cachondo.
También lo es masturbarte en todas las partes a las que te llevan. En el cuarto de baño de la casa de tus primos, en el de tus abuelos... Si un día puedes inventarte cualquier excusa para permanecer un buen rato solo en una casa que no es la tuya, hazlo. Un día lo hice en un sitio morboso y repugnante a partes iguales: en el servicio de un tren. Otro día (era ya más mayor, pero me gusta recordarlo) lo hice mientras viajaba en un tren regional. De repente me di cuenta de que estaba en la cola del último vagón, y que alrededor mío no había nadie. Me la saqué y me la menée durante no más de unos segundos, pero la sobreexcitación casi me hace correrme de inmediato. Llegué a casa con un subidón impresionante.
Un año (en tercero de BUP, creo) me dediqué a poner una crucecita en cada día que me masturbaba. Dos, si ese día me masturbaba dos veces, etc. Tal vez aún tenga aquel almanaque en algún lugar de mi casa. No voy a decir cuántas veces lo hice aquel año pero sí descubrí ciertas tendencias. Por ejemplo, el verano es una época cumbre. El calor, las vacaciones... Las niñas que enseñan más carne que nunca... La época valle fue el inicio del curso. Nunca he tenido un buen inicio de curso.
Hay épocas en las que te masturbas todos los días. Y épocas (éstas son peores) en las que no solo te masturbas todos los días sino que además no puedes pensar en otra cosa. Incluso hay épocas en las que no puedes pensar en otra cosa pero no te masturbas, solo por no romper el enorme placer de pensar en ello. Masturbarse, en general, es placentero al máximo, pero tras el orgasmo no puedo evitar sentir un bajón que te lleva a pensar ¿por qué lo he hecho?
Siempre he intentado alargar al máximo mi acto sexual. Lo bonito de masturbarse (o de follar) no es masturbarse... Es estar masturbándose.
Continuará...
Caminar desnudo por casa es un inmenso placer. También lo es hacerlo en la cama de tus padres, en la de tu hermana, en el sofá... Levantar un poco la persiana y dejar que la luz del sol caliente tu entrepierna mientras te la meneas también es un enorme placer. Buscar y rebuscar en la biblioteca familiar puede deparar muchas y agradables sorpresas. Ducharte con la puerta abierta y salir u darte un paseo por los pasillos sin haberte vestido es muy excitante también. Mirar por la mirilla de la puerta, abrir el armario de tu hermana, gritar... Sí, masturbarse es uno de los actos más sigilosos que existen y hacer un día todo el ruido que es de lo más cachondo.
También lo es masturbarte en todas las partes a las que te llevan. En el cuarto de baño de la casa de tus primos, en el de tus abuelos... Si un día puedes inventarte cualquier excusa para permanecer un buen rato solo en una casa que no es la tuya, hazlo. Un día lo hice en un sitio morboso y repugnante a partes iguales: en el servicio de un tren. Otro día (era ya más mayor, pero me gusta recordarlo) lo hice mientras viajaba en un tren regional. De repente me di cuenta de que estaba en la cola del último vagón, y que alrededor mío no había nadie. Me la saqué y me la menée durante no más de unos segundos, pero la sobreexcitación casi me hace correrme de inmediato. Llegué a casa con un subidón impresionante.
Un año (en tercero de BUP, creo) me dediqué a poner una crucecita en cada día que me masturbaba. Dos, si ese día me masturbaba dos veces, etc. Tal vez aún tenga aquel almanaque en algún lugar de mi casa. No voy a decir cuántas veces lo hice aquel año pero sí descubrí ciertas tendencias. Por ejemplo, el verano es una época cumbre. El calor, las vacaciones... Las niñas que enseñan más carne que nunca... La época valle fue el inicio del curso. Nunca he tenido un buen inicio de curso.
Hay épocas en las que te masturbas todos los días. Y épocas (éstas son peores) en las que no solo te masturbas todos los días sino que además no puedes pensar en otra cosa. Incluso hay épocas en las que no puedes pensar en otra cosa pero no te masturbas, solo por no romper el enorme placer de pensar en ello. Masturbarse, en general, es placentero al máximo, pero tras el orgasmo no puedo evitar sentir un bajón que te lleva a pensar ¿por qué lo he hecho?
Siempre he intentado alargar al máximo mi acto sexual. Lo bonito de masturbarse (o de follar) no es masturbarse... Es estar masturbándose.
Continuará...
Comentario:
¿y esos calambres agradables que te dan en las piernas cuando te masturbas acostado? Te recomiendo una azotea solitaria :D con el calorcito del sol.
PD: Hay partes del blog, la mayoría, en las que me siento reflejado fielmente :D
www.lacoctelera.com/relactoseroticos
PD: Hay partes del blog, la mayoría, en las que me siento reflejado fielmente :D
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Comentario:
Jeje Eso que cuentas de masturbarse por toda la casa también lo hacía yo. A mí me gustaba sobre todo el salón, el sofá delante de la tele. Pero el sitio más raro y público donde lo he hecho fue en la playa, un día cuando ya había anochecido. No había nadie por allí, pero me dio un morbo...
Y es verdad que cuando tienes ganas pensar en hacerlo es muy excitante y que luego al hacerlo te decepcionas, epro es que es imposible aguantar demasiado tiempo. Yo creo que nunca he pasado más de una semana sin eyacular.
Y es verdad que cuando tienes ganas pensar en hacerlo es muy excitante y que luego al hacerlo te decepcionas, epro es que es imposible aguantar demasiado tiempo. Yo creo que nunca he pasado más de una semana sin eyacular.





