Juguetes sexuales caseros
Madrid. 2006. Hoy día existe todo un arsenal de juguetes sexuales. Yo mismo he comprado varios. Aparatos de todo tipo con un único objetivo: hacernos disfrutar.
Si hacemos un pequeño esfuerzo, podemos enumerar varios tipos de juguetes. Vibradores, consoladores, bolas chinas... También los hay masculinos; pero solo los femeninos me han causado, de siempre, verdadera curiosidad. Desarrollaré este tema más adelante.
Todo lo que sea capaz de dar placer debe ser motivo de investigación. Experimentar diferentes técnicas es divertido; pero si éstas se acompañan de nuevas e intensas sensaciones, el disfrute es indescriptible.
Nuestras casas están llenas de objetos que nos pueden hacer gozar intensamente. Solo hay que saber buscarlos. Quiero dedicar este post a mi mejor invento. Un juguete casero fabricado a base de papel higiénico que siempre me acompañó los grandes días de sexo solitario.
La masturbación masculina está esclavizada por la eyaculación. El orgasmo, que debería de ser el momento de mayor intensidad, se convierte muchas veces en un engorro. Correrse significa buscar un sitio en el que eyacular, y no siempre se eyacula en el momento (ni en el lugar) más adecuado.
La idea consistía en fabricar algo que me permitiera tener un orgasmo en cualquier sitio, sin tener que salir corriendo en el último momento hacia el baño, o sin tener que ir a todas partes con el papel higiénico en la mano. La operación es sencilla.
Los ingredientes son: pene en erección, rollo de papel higiénico y gel de manos. Se toma el rollo de papel higiénico y se procede a envolver el pene en erección como si de un regalo se tratara. Son necesarias varias capas, de manera que el volumen final sea, al menos el doble de grueso que el pene al natural. Medio rollo de papel higiénico, aproximadamente.
La base es más sencilla, con dar vueltas con el rollo basta. La punta es más complicada y requiere de cierta práctica: no debe haber fugas. El resultado final debe ser un buen molde. Compacto y no demasiado ajustado.
Por muy suave que sea, el papel resulta molesto al rozar contra el prepucio. Para amortiguar este efecto, es necesario rociar de gel el interior del invento. La ffunción del gel es la misma que la del líquido lubricante de una vagina. Y también lo son las sensaciones de introducir el pene en ese molde perfecto y lubricado.
El placer que este juguete me proporcionó fue tan extraordinario que se hizo habitual en mis juegos de soledad. Eso sí, solo la empleaba en ocasiones especiales. Y cuando hablo de ocasiones especiales me refiero a mis maratones masturbatorias, es decir, aquellas que protagonizaba cuando disponía de la casa entera para mi.
Elaborar mi “masturbator” (así lo llamaba) requería no solo de habilidad, sino de también de una situación especial. Es decir, tenía que estar especialmente salido: solo así tenía la polla lo suficientemente dura para disfrutar de verdad con ella.
Las ventajas del “masturbator” son varias, pero yo las resumiré en tres. En primer lugar, te libras de las manos en tus juegos sexuales. En segundo lugar, permite el orgasmo libre, es decir, cuándo y dónde quieras. Y en tercer lugar y, tal vez, más importante, aporta una sensación muy similar al acto sexual real. Es decir, si te frotas con una almohada, sentirás como si verdaderamente te estuvieras follando a la almohada, etc. Obviamente, eso solo lo pude confirmar muchos años más tarde
Continuará...
¿Has diseñado tus propios juguetes sexuales? Deja tu comentario y cuéntanoslo. ¡Y no dejes de participar en la encuesta de mi post anterior!
Si hacemos un pequeño esfuerzo, podemos enumerar varios tipos de juguetes. Vibradores, consoladores, bolas chinas... También los hay masculinos; pero solo los femeninos me han causado, de siempre, verdadera curiosidad. Desarrollaré este tema más adelante.
Todo lo que sea capaz de dar placer debe ser motivo de investigación. Experimentar diferentes técnicas es divertido; pero si éstas se acompañan de nuevas e intensas sensaciones, el disfrute es indescriptible.
Nuestras casas están llenas de objetos que nos pueden hacer gozar intensamente. Solo hay que saber buscarlos. Quiero dedicar este post a mi mejor invento. Un juguete casero fabricado a base de papel higiénico que siempre me acompañó los grandes días de sexo solitario.
La masturbación masculina está esclavizada por la eyaculación. El orgasmo, que debería de ser el momento de mayor intensidad, se convierte muchas veces en un engorro. Correrse significa buscar un sitio en el que eyacular, y no siempre se eyacula en el momento (ni en el lugar) más adecuado.
La idea consistía en fabricar algo que me permitiera tener un orgasmo en cualquier sitio, sin tener que salir corriendo en el último momento hacia el baño, o sin tener que ir a todas partes con el papel higiénico en la mano. La operación es sencilla.
Los ingredientes son: pene en erección, rollo de papel higiénico y gel de manos. Se toma el rollo de papel higiénico y se procede a envolver el pene en erección como si de un regalo se tratara. Son necesarias varias capas, de manera que el volumen final sea, al menos el doble de grueso que el pene al natural. Medio rollo de papel higiénico, aproximadamente.
La base es más sencilla, con dar vueltas con el rollo basta. La punta es más complicada y requiere de cierta práctica: no debe haber fugas. El resultado final debe ser un buen molde. Compacto y no demasiado ajustado.
Por muy suave que sea, el papel resulta molesto al rozar contra el prepucio. Para amortiguar este efecto, es necesario rociar de gel el interior del invento. La ffunción del gel es la misma que la del líquido lubricante de una vagina. Y también lo son las sensaciones de introducir el pene en ese molde perfecto y lubricado.
El placer que este juguete me proporcionó fue tan extraordinario que se hizo habitual en mis juegos de soledad. Eso sí, solo la empleaba en ocasiones especiales. Y cuando hablo de ocasiones especiales me refiero a mis maratones masturbatorias, es decir, aquellas que protagonizaba cuando disponía de la casa entera para mi.
Elaborar mi “masturbator” (así lo llamaba) requería no solo de habilidad, sino de también de una situación especial. Es decir, tenía que estar especialmente salido: solo así tenía la polla lo suficientemente dura para disfrutar de verdad con ella.
Las ventajas del “masturbator” son varias, pero yo las resumiré en tres. En primer lugar, te libras de las manos en tus juegos sexuales. En segundo lugar, permite el orgasmo libre, es decir, cuándo y dónde quieras. Y en tercer lugar y, tal vez, más importante, aporta una sensación muy similar al acto sexual real. Es decir, si te frotas con una almohada, sentirás como si verdaderamente te estuvieras follando a la almohada, etc. Obviamente, eso solo lo pude confirmar muchos años más tarde
Continuará...
¿Has diseñado tus propios juguetes sexuales? Deja tu comentario y cuéntanoslo. ¡Y no dejes de participar en la encuesta de mi post anterior!
Comentario:
me gustaria k m explikaras kon mas detalle lo de la vagina artifiacial de calcetines y s tienes algun otro juguete x favor
Comentario:
Hola
Yo me fabriqué una vez una vagina artificial con unos calcetines y una bolsa de plástico, de las suavitas. Eran calcetines apretados y usé un par, metiendo uno dentro de otro y luego la bolsa. Quedaba una apertura muy a propósito... ;) Eso sí, hay que usar algo de lubricante.
Yo me fabriqué una vez una vagina artificial con unos calcetines y una bolsa de plástico, de las suavitas. Eran calcetines apretados y usé un par, metiendo uno dentro de otro y luego la bolsa. Quedaba una apertura muy a propósito... ;) Eso sí, hay que usar algo de lubricante.





