Precedentes y otros recuerdos de la infancia
El sexo está en nuestro subconsciente desde niños. Lo que cambia cuando crecemos son dos cosas: somos conscientes de él y nos obsesionamos con ello. De niño bien recuerdo haber visto gente desnuda. También recuerdo haber visto a gente besándose. ¿Quién no ha visto a sus padres besándose? No me atraían. En la naturaleza de las personas está la desnudez. Está el amor y están los besos.
De niño mientras me bañaba, recuerdo ponerme unos vasos como si fueran tetas de mujer. ¿Iniciación de juego sexual? También recuerdo desnudarme entero cuando estaba en la cama, y sentir por unos minutos el intenso placer de las sábanas sobre mi piel. Son recuerdos muy lejanos, era muy niño, pero precedentes de muchas cosas que más adelante trabajaría más a fondo.
Con diez u once años nuestro cuerpo y nuestra mirada ya empiezan a ensuciarse. El cambio fisiológico ya casi está llegando y las hormonas empiezan a preparar nuestro cuerpo para su fin fundamental: la reproducción.
Muy inocentemente, me empezó a interesar el cuerpo femenino. Conocía muy bien cómo era mi pene, pero ¿cómo era su vagina? Aún con esa edad todos nos hacemos una idea de cómo es. Como ya he dicho, todos hemos visto cuerpos desnudos desde la infancia. Pero mi idea era demasiado superficial. Ese interés se fue incrementando con el tiempo hasta convertirse en toda una obsesión. Aún hoy, sigue siendo un gran misterio. Un misterio fenomenal.
A esa edad empecé a sentir las primeras erecciones. Era sorprendente, mi repentina curiosidad por la vagina de la mujer, unida a ese placer que sentía cuando estaba desnudo en la ducha o en la cama, ahora tenía un efecto físico visible. Incluso, aprendí a provocarme esa erección.
Estamos retrotrayéndonos a una época de pura y simple inocencia e ignorancia. Y una época en la que aprendes cosas a una velocidad tan acelerada, que sin apenas darte cuenta, de repente, te estás masturbando compulsivamente como si lo hubieras hecho toda tu vida.
Continuará...
De niño mientras me bañaba, recuerdo ponerme unos vasos como si fueran tetas de mujer. ¿Iniciación de juego sexual? También recuerdo desnudarme entero cuando estaba en la cama, y sentir por unos minutos el intenso placer de las sábanas sobre mi piel. Son recuerdos muy lejanos, era muy niño, pero precedentes de muchas cosas que más adelante trabajaría más a fondo.
Con diez u once años nuestro cuerpo y nuestra mirada ya empiezan a ensuciarse. El cambio fisiológico ya casi está llegando y las hormonas empiezan a preparar nuestro cuerpo para su fin fundamental: la reproducción.
Muy inocentemente, me empezó a interesar el cuerpo femenino. Conocía muy bien cómo era mi pene, pero ¿cómo era su vagina? Aún con esa edad todos nos hacemos una idea de cómo es. Como ya he dicho, todos hemos visto cuerpos desnudos desde la infancia. Pero mi idea era demasiado superficial. Ese interés se fue incrementando con el tiempo hasta convertirse en toda una obsesión. Aún hoy, sigue siendo un gran misterio. Un misterio fenomenal.
A esa edad empecé a sentir las primeras erecciones. Era sorprendente, mi repentina curiosidad por la vagina de la mujer, unida a ese placer que sentía cuando estaba desnudo en la ducha o en la cama, ahora tenía un efecto físico visible. Incluso, aprendí a provocarme esa erección.
Estamos retrotrayéndonos a una época de pura y simple inocencia e ignorancia. Y una época en la que aprendes cosas a una velocidad tan acelerada, que sin apenas darte cuenta, de repente, te estás masturbando compulsivamente como si lo hubieras hecho toda tu vida.
Continuará...





