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MasturBLOG - Blog masturbación
Biografía masturbatoria de un chico corriente
Acerca de
Nombre Viktor
Lugar Hemisferio Norte
Aficiones Cine, Sexo
Cita favorita "No me masturbo cuando hace frío"

MasturBLOG es el relato de mis experiencias con la masturbación, desde la más tierna infancia hasta ayer por la mañana. Mi recomendación como autor es que lo leas desde el principio.

Contacto: masturweb@hotmail.com
Sindicación
 
Hacía tiempo que no me acordaba... (masturbarme bajo los efectos del alcohol)
Seguro que no soy el único que, una vez terminada la Universidad, tuvo que replantearse el futuro sin tener muy claro qué hacer. Mis posibilidades más claras eran dos. En primer lugar, volver a mi pueblo y buscar algún trabajo allí de lo que fuera, a ser posible de lo mío. No me llamaba nada la atención, sobre todo porque en el entorno de mi tierra no había ninguna empresa en la que realmente pudiera sentirme feliz y realizado. La segunda posibilidad era quedarme donde estaba, es decir, en la ciudad en la que había estudiado, y buscar algún trabajo relacionado con lo mío. Dentro de lo que cabe, me siento bastante afortunado. Aunque normalmente cobraba muy mal, en realidad siempre pude dedicarme a lo que a mí me gustaba.

Aunque mi vida dejó de ser la de un estudiante puro y duro, en realidad yo seguía sintiendome un estudiante como los demás. En eso contribuyó que mis nuevos compañeros de piso eran también estudiantes, claro.

La principal diferencia respecto a los últimos años es que los fines de semana ya no me quedaba en la ciudad. Pocos amigos de la Facultad se habían quedado como yo y perdimos bastante el contacto. Ante la falta de planes para el fin de semana, todos los viernes volvía a mi pueblo, como en los viejos tiempos.

Tengo recuerdos imborrables de aquellos fines de semana con mis amigos de toda la vida. El karma fue tan compreto y la sensación de plenitud espiritual tan indudable que tal vez esa fuera la época menos pajillera de mi vida. Lo que no quiere decir que no me masturbara...

Siempre he tenido cierta tendencia a masturbarme después de volver de fiesta. Dicen que el alcohol reduce la potencia sexual, pero lo cierto es que más mal que bien, lo hacía mucho de esa manera. La época que os estoy contando fue, sin duda, la más prolija al respecto.

Digamos que, al volver a casa tan tarde, lo más habitual es que tus padres estén durmiendo desde hace horas. La situación es, pues, parecida a quedarse solo en casa. Con las implicaciones que ya sabeis que eso tiene en mi persona.

Con el estómago algo revuelto y la cabeza dando vueltas, era bastante habitual que, al encontrarme con una casa oscura y silenciosa, decidiera pasar unos minutos más despierto, jugando a lo que más me gusta.

La variante número uno era la simple y tradicional. Vaciado de la vejiga nada más entrar por la puerta, papel higiénico al bolsillo y entrada triunfal en mi cuarto dispuesto a masturbarme a discreción y sin miramientos. El papel, como tantas otras veces, acababa lleno de semen en algún cajón de mi cuarto a la espera de tirarlo por el retrete a la mañana siguiente.

La variante número dos era entrar en la sala del ordenador y cerrar la puerta, con la intención de navegar sin más rumbo que el que acertaba a perpetrar mi semi-inconsciente cabeza. Unas veces recalaba en páginas de relatos eróticos, otras en (normalmente infructuosas) sesiones de chat y, las menos, en la búsqueda de un porno que, bajo ningún concepto, podía dejar señales de vida en la caché del ordenador de mi padre. Solía terminar corriéndome en el cuarto de baño.

La variante número tres la puse en práctica pocas veces pero era fruto de la típica perversión de mi mente calenturienta y la tenía que probar. Al regresar de noche, el camino hacia mi casa solía estar desierto. El camino, además, incluye un tramo de descampado que hay que atravesar hasta llegar a mi barrio. Por supuesto, si la calle solía estar desierta, el descampado lo estaba más.

Aunque ya me quedaba poco para llegar a casa, era rara la ocasión en que atravesaba ese descampado sin parar a mear junto a un matorral. Si nadie podía verme mientras meaba... ¡Tampoco nadie podría verme mientras me masturbaba! Y así lo hice al menos dos veces, rápido y ojo avizor. No es especialmente satisfactorio pero es algo por lo que todo aficionado a la masturbación tiene que pasar para poderlo recordar.

Volviendo a la variante número uno, solo me queda por contar un par de anécdotas. Por ejemplo, el día en que me desperté por la mañana con la luz encendida, completamente vestido y... ¡con un condón en el bolsillo de la chaqueta!. ¡A saber en qué bar lo había comprado!

Pero la anécdota más divertida fue cuando me desperté completamente desnudo con los pies encima de la almohada. Entre las tinieblas de la resaca no solo sentí mis testículos vacíos, sino que había dormido junto al papel que contenía los recuerdos de mi corrida. ¡Sin duda, debió ser intensa!

Continuará...


 
Comentario:
tengo la polla dura y con ganas de que alguien se tome laa leche!!!!
 
Comentario:
que cuento mas feo no te iomaginas otro?
 
Comentario:
Que relato mas rico, de hecho se me ha puesto dura la polla con solo leerlo. No tienes fotos de tu polla?. Saludos,

jose
No