Embates matutinos
¡Buenos días!
El clima ribereño empieza a embravecerse poco a poco. Sigue lloviendo, aunque menos, pero el viento comienza a tornarse mas frío y desapacible. Aún así, todavía es muy agradable. Todos estos embates climáticos apenas hacen mella en mi ánimo, ni lo harán las sucesivas oleadas que se nos avecinan de cara al próximo invierno, pues cual si fuera un rocoso acantilado los sobrellevo estoicamente, que seguro que escampará tarde o temprano y rebrotaremos cual tímidas florecillas primaverales.
Ayer por la tarde estuve viendo en DVD una película que tenía ganas de ver tras haber visto las dos últimas de su director, Lars von Trier: la maravillosa y estupenda "Bailar en la oscuridad" ("Dancing in the dark") (2000) y la magistral "Dogville" (2003). Se trató de "Rompiendo las olas" ("Breaking the waves") (1996), de Lars von Trier, y con Emily Watson (maravillosa actriz y maravillosa mujer). Muy buena película, que sin embargo no me gustó tanto como las otras dos ... no sé muy bien porqué, pues son bastante parecidas.
Nos cuenta la historia de Bess, una ingenua chica, extremadamente sensible, muy religiosa, con un corazón que no le cabe en el pecho, llena de bondad y amor, machacada por la opresiva y represiva sociedad, muy puritana, de su pueblito marinero escocés; que se casa con un extranjero al que adora, con un amor desmedido; quien poco después de la boda sufrirá un gravísimo accidente laboral (él queda paralítico) ... situación que pondrá a prueba su fe en todo y que la hará descender hasta el mismo infierno en la tierra, pues la vida real no hará otra cosa que estrellarse contra ella y sus absurdas convicciones religiosas. En muchos momentos me recordo a las películas de Dreyer.
Ahora, nada como un poquito de sabiduría ajena para restañar las posibles erosiones de los embates que nos lanza la vida, comenzando con una que encaja como un guante de seda en la película glosada hoy:
-"Más grande que todas las pirámides, que el Himalaya, que todos los bosques y mares, es el corazón humano. Más bello que el sol, que la luna y que todas las estrellas, a la vez que más radiante y florido. Infinito en su amor, infinito como la divinidad, es como la divinidad misma". (Heinrich Heine).
-"No puedo creer que el individuo sobreviva a la muerte de su cuerpo, aunque las almas débiles se aferren a esa idea por miedo o egoísmo ridículo". (Albert Einstein).
-"La verdad absoluta no existe, ... y ¡esto es absolutamente cierto!" (Les Luthiers).
-"La gente del pasado creía que había siete planetas, pero no lo sabían, porque eso no es cierto. Las creencias pueden ser verdaderas o falsas, pero el conocimiento no puede ser falso. Las creencias falsas no pueden ser tenidas como conocimientos". (Jenny Teichman y Katherine Evans).
-"Vive para que consigas aprender a amar, ama para que consigas aprender a vivir. No necesitas aprender otra lección". (Mirdad).
Amén. Besos y abrazos,
Don.
El clima ribereño empieza a embravecerse poco a poco. Sigue lloviendo, aunque menos, pero el viento comienza a tornarse mas frío y desapacible. Aún así, todavía es muy agradable. Todos estos embates climáticos apenas hacen mella en mi ánimo, ni lo harán las sucesivas oleadas que se nos avecinan de cara al próximo invierno, pues cual si fuera un rocoso acantilado los sobrellevo estoicamente, que seguro que escampará tarde o temprano y rebrotaremos cual tímidas florecillas primaverales.
Ayer por la tarde estuve viendo en DVD una película que tenía ganas de ver tras haber visto las dos últimas de su director, Lars von Trier: la maravillosa y estupenda "Bailar en la oscuridad" ("Dancing in the dark") (2000) y la magistral "Dogville" (2003). Se trató de "Rompiendo las olas" ("Breaking the waves") (1996), de Lars von Trier, y con Emily Watson (maravillosa actriz y maravillosa mujer). Muy buena película, que sin embargo no me gustó tanto como las otras dos ... no sé muy bien porqué, pues son bastante parecidas.
Nos cuenta la historia de Bess, una ingenua chica, extremadamente sensible, muy religiosa, con un corazón que no le cabe en el pecho, llena de bondad y amor, machacada por la opresiva y represiva sociedad, muy puritana, de su pueblito marinero escocés; que se casa con un extranjero al que adora, con un amor desmedido; quien poco después de la boda sufrirá un gravísimo accidente laboral (él queda paralítico) ... situación que pondrá a prueba su fe en todo y que la hará descender hasta el mismo infierno en la tierra, pues la vida real no hará otra cosa que estrellarse contra ella y sus absurdas convicciones religiosas. En muchos momentos me recordo a las películas de Dreyer.
Ahora, nada como un poquito de sabiduría ajena para restañar las posibles erosiones de los embates que nos lanza la vida, comenzando con una que encaja como un guante de seda en la película glosada hoy:
-"Más grande que todas las pirámides, que el Himalaya, que todos los bosques y mares, es el corazón humano. Más bello que el sol, que la luna y que todas las estrellas, a la vez que más radiante y florido. Infinito en su amor, infinito como la divinidad, es como la divinidad misma". (Heinrich Heine).
-"No puedo creer que el individuo sobreviva a la muerte de su cuerpo, aunque las almas débiles se aferren a esa idea por miedo o egoísmo ridículo". (Albert Einstein).
-"La verdad absoluta no existe, ... y ¡esto es absolutamente cierto!" (Les Luthiers).
-"La gente del pasado creía que había siete planetas, pero no lo sabían, porque eso no es cierto. Las creencias pueden ser verdaderas o falsas, pero el conocimiento no puede ser falso. Las creencias falsas no pueden ser tenidas como conocimientos". (Jenny Teichman y Katherine Evans).
-"Vive para que consigas aprender a amar, ama para que consigas aprender a vivir. No necesitas aprender otra lección". (Mirdad).
Amén. Besos y abrazos,
Don.






Estas reflexiones, que llevo escribiendo desde 1999, están estructuradas cual si de un diálogo interior se tratara; es decir, para comenzar rompiendo el hielo e ir templando el ambiente, un poquito de climatología, la meteorológica y la íntima, y de sus interacciones.
Después, un poco de cinefilia, que nos ayude a mejor entrever los misterios de nuestra vida gracias a la lente con filtro, ya sea ésta de microscopio o de telescopio, que es el cine; que todos tenemos más o menos miopía o hipermetropía cuando observamos, tanto a nuestras circunstancias como a nosotros mismos.
Por último, unas citas ajenas con las que complementar ese conocimiento atesorado, casi siempre en bastante relación con lo que se cuenta en las películas, así como también con el título de cada página extraída con azarosa premeditación del diario virtual que he ido imaginando últimamente.
Donato Ibáñez Melero.