Voyeurismo matutino
(Lunes, 16 de octubre de 2006)
¡Buenos días!
Otro delicioso y plácido día de otoño a la vera del Arlanzón, radiantemente soleado, ligeramente fresco, muy agradable, y todavía con muy pocos indicios de que la flora ribereña se nos quede compungida de amarillo y ocre otoño. En este delicioso entorno me encuentro de mirón, como casi siempre, a través de mi ventanal, observando y recopilando en mi memoria, con espíritu puntillista, hasta el más leve detalle de todo lo que pasa ante mi atónita mirada. Luego, cual rumiante ribereño, me deleitaré de nuevo virtualmente.
Antes de ayer por la tarde estuve en el cine viendo una coproducción hispano-francesa, "Lo que sé de Lola" ("Ce que je sais de Lola"), de Javier Rebollo, y con Michaël Abiteboul y Lola Dueñas. Buena película que nos cuenta la historia de un tipo solitario y taciturno, bastante asocial, sin oficio ni beneficio ... bueno, esto último sí, pues vive bastante bien sin haber trabajado nunca, que se dedica a matar el tiempo observando, escuchando minuciosamente todo lo que ocurre a su alrededor, en su vecindario. Un buen día, se instala como vecina suya una emigrante española de la que se enamora y a la que se dedica a observar y de la que trata de recopilar toda la información que pueda ... y de la que termina siendo una especie de ángel guardián. Al principio y al final, este personaje me recordó al personaje principal, Benigno, de "Hable con ella" de Pedro Almodóvar.
Nos habla de todos esos personajes anodinos, grises, tristes, que pululan en nuestro derredor y que no se atreverán casi nunca a manifestar sus sentimientos, aunque bullan por dentro de amor y de deseo, preguntandose (sin preguntar a otros) el misterio de las vidas ajenas ... y montándose sus propias películas.
Bueno, ahora, con las citas de sabiduría ajena, hagamos de mirones de lo que otros pensaron, que tal vez saquemos algo en claro que aplicar a nuestras vidas:
-"El amor es una forma de sufrimiento. Es absoluto como la fe; es la razón de la vida; debe existir por sí mismo". (Charles Morgan).
-"Bien sé que las mujeres aman, por lo regular, a quienes lo merecen menos. Es que las mujeres prefieren hacer limosna a dar premios". (Jacinto Benavente).
-"No basta dar pasos que un día puedan conducir hasta la meta, sino que cada paso ha de ser una meta, sin dejar de ser un paso". (Johann P. Eckermann).
-"Quien se empeña en pegarle una pedrada a la Luna no lo conseguirá, pero terminará sabiendo manejar la honda". (Proverbio árabe).
Besos y abrazos,
Don.
¡Buenos días!
Otro delicioso y plácido día de otoño a la vera del Arlanzón, radiantemente soleado, ligeramente fresco, muy agradable, y todavía con muy pocos indicios de que la flora ribereña se nos quede compungida de amarillo y ocre otoño. En este delicioso entorno me encuentro de mirón, como casi siempre, a través de mi ventanal, observando y recopilando en mi memoria, con espíritu puntillista, hasta el más leve detalle de todo lo que pasa ante mi atónita mirada. Luego, cual rumiante ribereño, me deleitaré de nuevo virtualmente.
Antes de ayer por la tarde estuve en el cine viendo una coproducción hispano-francesa, "Lo que sé de Lola" ("Ce que je sais de Lola"), de Javier Rebollo, y con Michaël Abiteboul y Lola Dueñas. Buena película que nos cuenta la historia de un tipo solitario y taciturno, bastante asocial, sin oficio ni beneficio ... bueno, esto último sí, pues vive bastante bien sin haber trabajado nunca, que se dedica a matar el tiempo observando, escuchando minuciosamente todo lo que ocurre a su alrededor, en su vecindario. Un buen día, se instala como vecina suya una emigrante española de la que se enamora y a la que se dedica a observar y de la que trata de recopilar toda la información que pueda ... y de la que termina siendo una especie de ángel guardián. Al principio y al final, este personaje me recordó al personaje principal, Benigno, de "Hable con ella" de Pedro Almodóvar.
Nos habla de todos esos personajes anodinos, grises, tristes, que pululan en nuestro derredor y que no se atreverán casi nunca a manifestar sus sentimientos, aunque bullan por dentro de amor y de deseo, preguntandose (sin preguntar a otros) el misterio de las vidas ajenas ... y montándose sus propias películas.
Bueno, ahora, con las citas de sabiduría ajena, hagamos de mirones de lo que otros pensaron, que tal vez saquemos algo en claro que aplicar a nuestras vidas:
-"El amor es una forma de sufrimiento. Es absoluto como la fe; es la razón de la vida; debe existir por sí mismo". (Charles Morgan).
-"Bien sé que las mujeres aman, por lo regular, a quienes lo merecen menos. Es que las mujeres prefieren hacer limosna a dar premios". (Jacinto Benavente).
-"No basta dar pasos que un día puedan conducir hasta la meta, sino que cada paso ha de ser una meta, sin dejar de ser un paso". (Johann P. Eckermann).
-"Quien se empeña en pegarle una pedrada a la Luna no lo conseguirá, pero terminará sabiendo manejar la honda". (Proverbio árabe).
Besos y abrazos,
Don.






Estas reflexiones, que llevo escribiendo desde 1999, están estructuradas cual si de un diálogo interior se tratara; es decir, para comenzar rompiendo el hielo e ir templando el ambiente, un poquito de climatología, la meteorológica y la íntima, y de sus interacciones.
Después, un poco de cinefilia, que nos ayude a mejor entrever los misterios de nuestra vida gracias a la lente con filtro, ya sea ésta de microscopio o de telescopio, que es el cine; que todos tenemos más o menos miopía o hipermetropía cuando observamos, tanto a nuestras circunstancias como a nosotros mismos.
Por último, unas citas ajenas con las que complementar ese conocimiento atesorado, casi siempre en bastante relación con lo que se cuenta en las películas, así como también con el título de cada página extraída con azarosa premeditación del diario virtual que he ido imaginando últimamente.
Donato Ibáñez Melero.