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Matutinos: Reflexiones de película
Cuaderno de bitácora cinéfilo con mis divagaciones de tierra adentro.
¿Qué son los matutinos?
Estas reflexiones, que llevo escribiendo desde 1999, están estructuradas cual si de un diálogo interior se tratara; es decir, para comenzar rompiendo el hielo e ir templando el ambiente, un poquito de climatología, la meteorológica y la íntima, y de sus interacciones. Después, un poco de cinefilia, que nos ayude a mejor entrever los misterios de nuestra vida gracias a la lente con filtro, ya sea ésta de microscopio o de telescopio, que es el cine; que todos tenemos más o menos miopía o hipermetropía cuando observamos, tanto a nuestras circunstancias como a nosotros mismos. Por último, unas citas ajenas con las que complementar ese conocimiento atesorado, casi siempre en bastante relación con lo que se cuenta en las películas, así como también con el título de cada página extraída con azarosa premeditación del diario virtual que he ido imaginando últimamente. Donato Ibáñez Melero.
Sindicación
 
Epistolario matutino
(Martes, 20 de febrero de 2007)

¡Buenos días!

El título parece casi una tautología, pues estos matutinos, considerados en su conjunto, no son otra cosa que un particular epistolario dirigido a los vientos cibernéticos para que los desparramen cual semillas, que tal vez prendan por ahí. Por lo demás, la mañanita está tristona, nubosa, lloviznosa, ligeramente desapacible (tal vez por mi amago de resfriado) ... calmada lluvia que quizás ayude a que prendan las semillas que brotarán con fuerza esta casi inminente primavera.

Ayer por la tarde estuve en el cine viendo la versión dual de otra película que vi el mes pasado, del mismo director y contando la misma historia, pero ahora desde el lado de enfrente. Se trató de "Cartas desde Iwo Jima" ("Letters from Iwo Jima"), de Clint Eastwood, y con Ken Watanabe, Kazanari Ninomiya y Tsuyoshi Ihara. Esta vez nos narra la batalla de Iwo Jima, durante la II Guerra mundial, desde el lado japonés, en versión original con subtítulos.

Igual que la anterior, "Banderas de nuestros padres", lo hace con crudeza, desde una perspectiva antibelicista y antiépica, y con un color tan desvaído que casi parece blanco y negro. Nos narra esta vez, sin embargo, la epopeya de la derrota, si es que tal existe, y, desde luego, su lírica, en forma de cartas escritas y casi nunca leídas por los destinatarios, que más que cartas parecen declaraciones de sentimientos para sí mismos como terapia con la que intentar mitigar las miserias, absurdos y horrores de cualquier situación bélica. Por todo ello, siendo tan buena como la anterior (muy buena), es mucho más intensa, por lo que me gustó más.

Pues a modo de epistolario, ahí van desgranadas unas cuantas citas de sabiduría ajena:

- "Si lo dieses todo, menos la vida, has de saber que no has dado nada". (Ibsen).

- "La violencia es el último refugio del incompetente". (Isaac Asimov).

- "La experiencia no se adquiere solo por la simple acumulación de los años, sino por la reflexión de los sucesos". (Melchor Ocampo).

- "Mientras los necios deciden, los inteligentes deliberan". (Plutarco).

- "El verdadero valor consiste en saber sufrir". (Voltaire).

- "La historia me ha enseñado que sólo aparecen los actos heroicos en las derrotas y en los desastres". (Anatole France).

- "La prueba más grande de valor en este mundo es saber sobrellevar una derrota sin perder el ánimo". (Robert G. Ingersoll).

Besos y abrazos,

Don.
No