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Matutinos: Reflexiones de película
Cuaderno de bitácora cinéfilo con mis divagaciones de tierra adentro.
¿Qué son los matutinos?
Estas reflexiones, que llevo escribiendo desde 1999, están estructuradas cual si de un diálogo interior se tratara; es decir, para comenzar rompiendo el hielo e ir templando el ambiente, un poquito de climatología, la meteorológica y la íntima, y de sus interacciones. Después, un poco de cinefilia, que nos ayude a mejor entrever los misterios de nuestra vida gracias a la lente con filtro, ya sea ésta de microscopio o de telescopio, que es el cine; que todos tenemos más o menos miopía o hipermetropía cuando observamos, tanto a nuestras circunstancias como a nosotros mismos. Por último, unas citas ajenas con las que complementar ese conocimiento atesorado, casi siempre en bastante relación con lo que se cuenta en las películas, así como también con el título de cada página extraída con azarosa premeditación del diario virtual que he ido imaginando últimamente. Donato Ibáñez Melero.
Sindicación
 
Matutino metomentodo
(Martes, 10 de abril de 2007)

¡Buenos días!

Estupendo día de pronta primavera, fresca y agradable, con nubes y claros ... primavera que ya empieza a colársenos por todos nuestros poros, metiéndose por cualquier resquicio y metiéndonos en algún que otro embarazoso problemilla, tratando de gobernar nuestras vidas a base de química hormonal ... carpe diem. La ribera, a tono con la estación que la rige, continúa apuntando con descaro hacia el reventón verdor, inundando a través de mi ventanal todo mi despacho.

Ayer por la tarde estuve en el cine viendo una de las películas más prescindibles que he visto últimamente, puro cine basura, una americanada de usar y tirar (de usar poco, pues fue absolutamente insustancial). Tal vez consecuencia del embotamiento producido por las maternales torrijas de esta pasada Semana Santa, tal vez por la idiocia primaveral, el caso es que fui sin criterio previo alguno a verla ... ¡y me estrellé!

Se trató de "¡Porque lo digo yo!" ("Because I said so"), de Michael Lehmann, y con Diane Keaton y Mandy Moore. Pretendida comedia romántica sobre los tejemanejes de una sobreprotectora, marimandona y metomentodo madre para tratar de conseguir novio a una de sus tres hijas, gerente de una empresa de catering especializado en repostería. Pues a tono con esto, película pastelera, ñoña y tontorrona (con niño repelente, además). Sobredosis de caramelo hasta para el más recio resistente a la diabetes cinéfila ... no digo ya para mí, propenso a padecerla a poco que aumente el azúcar. Una deplorable mierda. En casos como éste siempre me refugio en el recuerdo de la mejor comedia romántica que he visto, sin edulcoramiento añadido; una reciente (que vi en 2004) obra maestra titulada "¡Olvídate de mí!" ("Eternal sunshine of spotless mind"), de Michel Gondry, y con Jim Carrey y Kate Winslet. Os la vuelvo a recomendar encarecidamente por enésima vez.

Pues basta ya de basura pastelera, y metámonos en harina con la sabiduría ajena:

- "No hay cosa más fría que un consejo cuya aplicación sea imposible". (Confucio).

- "No se puede enseñar nada a un hombre. Solo se le puede ayudar a encontrar la respuesta dentro de sí mismo". (Galileo Galilei).

- "Siempre hay un poco de locura en el amor, aunque siempre hay un poco de razón en la locura". (Friedrich Nietzsche).

- "Es mejor estar preparado para una oportunidad y no tenerla nunca, que tener una oportunidad y no estar preparado". (Anónimo).

- "Para el hombre siempre resulta incomprensible que una mujer pueda negarse a una oferta de matrimonio". (Jane Austen).

Besos y abrazos,

Don.
No