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Matutinos: Reflexiones de película
Cuaderno de bitácora cinéfilo con mis divagaciones de tierra adentro.
¿Qué son los matutinos?
Estas reflexiones, que llevo escribiendo desde 1999, están estructuradas cual si de un diálogo interior se tratara; es decir, para comenzar rompiendo el hielo e ir templando el ambiente, un poquito de climatología, la meteorológica y la íntima, y de sus interacciones. Después, un poco de cinefilia, que nos ayude a mejor entrever los misterios de nuestra vida gracias a la lente con filtro, ya sea ésta de microscopio o de telescopio, que es el cine; que todos tenemos más o menos miopía o hipermetropía cuando observamos, tanto a nuestras circunstancias como a nosotros mismos. Por último, unas citas ajenas con las que complementar ese conocimiento atesorado, casi siempre en bastante relación con lo que se cuenta en las películas, así como también con el título de cada página extraída con azarosa premeditación del diario virtual que he ido imaginando últimamente. Donato Ibáñez Melero.
Sindicación
 
Arenales matutinos
(Lunes, 12 de noviembre de 2007)

¡Buenos días!

Casi perfecto día de otoño tenemos hoy a la vera del Arlanzón. Sol radiante, fresco y plácido clima, y unas apabullantemente hermosas vistas de la ribera desde mi ventanal. Hermosísima apoteosis otoñal. Hermosura que en breve, si no lo estuviera haciendo ya, se nos escurrirá por entre los dedos como la fina arena, pues el suelo está totalmente tapizado de dorados granos, es decir, doradas hojas caídas, que están siendo convenientemente (o inconvenientemente) recogidas por los operarios de parques y jardines con unas enormes aspiradoras, privándonos del infantil pasatiempo de pisarlas y esturrearlas en nuestros correteos por aquí y por allá, ... ¡una pena! Confiemos que los montones de hojas por caer y escurrirse aún desde las copas por entre las ramas no sean devorados por tal ruidoso monstruo aspirador antes de que podamos disfrutarlas.

Ayer por la tarde estuve en el cine viendo una muy buena película, una preciosa historia de amor, emotiva a ratos, lo suficiente como para que los "congojos" se me atoraran en torno a las amígdalas. Se trató de "El hombre de arena", de José Manuel González-Berbel, y con Hugo Silva, María Valverde, Irene Visedo, Alberto Jiménez y Samuel Le Bihan. En la España franquista encierran en un manicomio a un tipo, que no está loco, al amparo de la arbitraria Ley de Vagos y Maleantes, vigente entonces. Lógicamente, muchos de los internos no estaban locos, por lo que por esto, y por otros pequeños detalles, tiene reminiscencias de "Alguien voló sobre el nido del cuco" de Milos Forman (año 75). Como ya dije, una preciosa historia de amor, y algo más (crítica social, de entonces y de ahora), y de como el amor puede surgir hasta en las circunstancias menos favorables. Por cierto, estupendísima banda sonora de Cristina Pato, una gaitera orensana, que puntea perfectamente la historia.

Y ahora, para ayudarnos a salir de arenosos pantanales vitales, nada como un poquito de sabiduría ajena:

- "La más preciosa propiedad que puede llegar a las manos de un hombre en este mundo es el corazón de una mujer". (J.G. Holland).

- "Sé justo en el momento preciso. Toda justicia que tarda es injusticia". (Marcel Schwob).

- "La razón y la pasión son el timón y la vela de nuestro alma navegante". (Khalil Gibran).

- "No hay loco de quien algo no pueda aprender el cuerdo". (Calderón de la Barca).

- "Las únicas personas que me agradan son las que están locas: locas por vivir, locas por hablar, locas por ser salvadas". (Jack Kerouak).

Besos y abrazos,

Don.
No