Deducciones matutinas
(Miércoles, 23 de enero de 2008)
¡Buenos días!
No, no es que la ribera me reste, ¡todo lo contrario!, que lo que hace sin parar es sumar a mi estado de ánimo continuos y pequeños bienestares, de modo que mi saldo siempre sea marcadamente positivo. Más bien, de lo que se trata, es de llegar a alguna conclusión de mis inferencias sobre la posibilidad de que mis hadas y ninfas pasen a la realidad desde su mundo ideal y de verdad vengan a por mí, a camelarme sin la más absoluta duda. Desde luego el día de hoy ayuda bastante, que con ese radiante solazo y esas cálidas temperaturas, impropias de enero, el hedonismo ribereño medraría con lozanía.
Ayer por la tarde estuve en el cine viendo una estupenda película, que se me pasó en un suspiro de intensas disquisiciones. Se trató de "Los crímenes de Oxford" ("The Oxford murders"), basada en la novela de Guillermo Martínez "Los crímenes imperceptibles", dirigida por Álex de la Iglesia, y con Elijah Wood, John Hurt, y Leonor Watling (uno de mis amores platónicos, miembro de mi fauna de hadas y ninfas desde que la vi por aquí hace unos pocos años cuando vino con su grupo musical "Marlango" a dar el primer concierto de su vida, cuando todavía nadie les conocía. Esta película es distinta a las anteriores de su director (de quien he visto, menos una, todas sus películas), que eran unas peculiares comedias negras, pues la que vi ayer es una bastante canónica historia de investigación de unos casi asesinatos (casi imperceptibles) ... o quizás no tan canónica, que lo que hace es poner en tela de juicio los basamentos lógicos del género.
Porque en la película/novela se plantea que la verdad no existe en la realidad, sino tan solo en la ideal matemática y su lógica. Se filosofa, con argumentos matemáticos, al respecto de si es posible tener la certeza de algo en esta vida, a través de las disquisiciones de los dos personajes principales, un doctorando y un catedrático de lógica matemática que tratan de averiguar la secuencia lógica de una serie de asesinatos que casi no lo son. Al final (sin desvelarlo, que si no os mato los giros argumentales de la historia), de lo que se trata es de las implicaciones y consecuencias de nuestros actos (conscientes o inconscientes), por nimios que nos puedan parecer, sobre los actos de los demás; consecuencias que es imposible predecir y que solo se averiguan una vez han tenido lugar. En definitiva, una película que me tuvo muy entretenido y que encantó por lo que me dio que pensar, y que os recomiendo que veáis.
Pues como consecuencia de lo anterior, ahora unas poquitas citas de sabiduría ajena que también espero os den algo que pensar:
- "Sólo hay una verdad absoluta: que la verdad es relativa". (André Maurois).
- "No sabemos si la consecuencia en las ideas es una estimable virtud. Si la consecuencia viene de una reflexión, evidentemente vale; si viene solamente de la preocupación de tener siempre ante los demás la misma postura y dar impresión de firmeza, entonces creo que vale menos". (Pío Baroja).
- "Cree a aquellos que buscan la verdad; duda de los que la han encontrado". (André Gidé).
- "Una vez descartado lo imposible, lo que queda, por improbable que parezca, debe ser la verdad". (Arthur Conan Doyle).
- "Ni la contradicción es indicio de falsedad, ni la falta de contradicción es indicio de verdad". (Blaise Pascal).
- "¿Qué es la razón? La razón es aquello en que estamos todos de acuerdo. La verdad es otra cosa. La razón es social; la verdad, individual". (Miguel de Unamuno).
Besos y abrazos,
Don.
¡Buenos días!
No, no es que la ribera me reste, ¡todo lo contrario!, que lo que hace sin parar es sumar a mi estado de ánimo continuos y pequeños bienestares, de modo que mi saldo siempre sea marcadamente positivo. Más bien, de lo que se trata, es de llegar a alguna conclusión de mis inferencias sobre la posibilidad de que mis hadas y ninfas pasen a la realidad desde su mundo ideal y de verdad vengan a por mí, a camelarme sin la más absoluta duda. Desde luego el día de hoy ayuda bastante, que con ese radiante solazo y esas cálidas temperaturas, impropias de enero, el hedonismo ribereño medraría con lozanía.
Ayer por la tarde estuve en el cine viendo una estupenda película, que se me pasó en un suspiro de intensas disquisiciones. Se trató de "Los crímenes de Oxford" ("The Oxford murders"), basada en la novela de Guillermo Martínez "Los crímenes imperceptibles", dirigida por Álex de la Iglesia, y con Elijah Wood, John Hurt, y Leonor Watling (uno de mis amores platónicos, miembro de mi fauna de hadas y ninfas desde que la vi por aquí hace unos pocos años cuando vino con su grupo musical "Marlango" a dar el primer concierto de su vida, cuando todavía nadie les conocía. Esta película es distinta a las anteriores de su director (de quien he visto, menos una, todas sus películas), que eran unas peculiares comedias negras, pues la que vi ayer es una bastante canónica historia de investigación de unos casi asesinatos (casi imperceptibles) ... o quizás no tan canónica, que lo que hace es poner en tela de juicio los basamentos lógicos del género.
Porque en la película/novela se plantea que la verdad no existe en la realidad, sino tan solo en la ideal matemática y su lógica. Se filosofa, con argumentos matemáticos, al respecto de si es posible tener la certeza de algo en esta vida, a través de las disquisiciones de los dos personajes principales, un doctorando y un catedrático de lógica matemática que tratan de averiguar la secuencia lógica de una serie de asesinatos que casi no lo son. Al final (sin desvelarlo, que si no os mato los giros argumentales de la historia), de lo que se trata es de las implicaciones y consecuencias de nuestros actos (conscientes o inconscientes), por nimios que nos puedan parecer, sobre los actos de los demás; consecuencias que es imposible predecir y que solo se averiguan una vez han tenido lugar. En definitiva, una película que me tuvo muy entretenido y que encantó por lo que me dio que pensar, y que os recomiendo que veáis.
Pues como consecuencia de lo anterior, ahora unas poquitas citas de sabiduría ajena que también espero os den algo que pensar:
- "Sólo hay una verdad absoluta: que la verdad es relativa". (André Maurois).
- "No sabemos si la consecuencia en las ideas es una estimable virtud. Si la consecuencia viene de una reflexión, evidentemente vale; si viene solamente de la preocupación de tener siempre ante los demás la misma postura y dar impresión de firmeza, entonces creo que vale menos". (Pío Baroja).
- "Cree a aquellos que buscan la verdad; duda de los que la han encontrado". (André Gidé).
- "Una vez descartado lo imposible, lo que queda, por improbable que parezca, debe ser la verdad". (Arthur Conan Doyle).
- "Ni la contradicción es indicio de falsedad, ni la falta de contradicción es indicio de verdad". (Blaise Pascal).
- "¿Qué es la razón? La razón es aquello en que estamos todos de acuerdo. La verdad es otra cosa. La razón es social; la verdad, individual". (Miguel de Unamuno).
Besos y abrazos,
Don.






Estas reflexiones, que llevo escribiendo desde 1999, están estructuradas cual si de un diálogo interior se tratara; es decir, para comenzar rompiendo el hielo e ir templando el ambiente, un poquito de climatología, la meteorológica y la íntima, y de sus interacciones.
Después, un poco de cinefilia, que nos ayude a mejor entrever los misterios de nuestra vida gracias a la lente con filtro, ya sea ésta de microscopio o de telescopio, que es el cine; que todos tenemos más o menos miopía o hipermetropía cuando observamos, tanto a nuestras circunstancias como a nosotros mismos.
Por último, unas citas ajenas con las que complementar ese conocimiento atesorado, casi siempre en bastante relación con lo que se cuenta en las películas, así como también con el título de cada página extraída con azarosa premeditación del diario virtual que he ido imaginando últimamente.
Donato Ibáñez Melero.