Matutino como la seda
(Martes, 25 de marzo de 2008)
¡Buenos días!
A pesar del ligero frescor, que casi se agradece, disfrutamos de un espléndido día de primavera, suavemente soleado, gracias a las nubosas y escasas borras de algodón sucio que tamizan la luz. Todo ello, y algo más, hace que transcurra con placidez esta mañanita de seda, y fluyan con naturalidad este aporreado de teclas y este deshilado neuronal al que me someto, necesarios para el buen fin de cualquier matutino que se precie.
Ayer por la tarde estuve en el cine viendo una coproducción de Canadá, Francia, Italia, Japón y Reino Unido. Se trató de "Seda" ("Silk"), de François Girard, basada en un bestseller homónimo del italiano Alessandro Baricco, y con Michael Pitt, Keira Knightley, Alfred Molina, y Koji Yakusho, entre otros. Un bonito melodrama romántico, con toques eróticos, que se desarrolla en el entorno del comercio de huevos de gusanos de seda entre Francia y Japón, a mediados del s.XIX, una vez que en occidente se produjo una plaga que acabó los gusanos productores de seda en Europa.
Con ceremoniosa parsimonia, tan propia de la tradicional cultura japonesa, se nos van relatando unas intensamente comedidas historias de amor, de amor real y de amor casi imposible, en la propia Francia y entre ésta y Japón, a través del penoso periplo (repetido varias veces) de un comerciante entre estos dos países y entre sus dos amores (su propia esposa y una concubina de un señor feudal japonés). Con una delicada banda sonora de Ryuichi Sakamoto, y una preciosa fotografía, se nos relatan estas suavemente desgarradas, más bien deshilachadas, historias de amor, en las que para conseguir el precioso hilo de amor es necesario que el origen de este desaparezca, como sucede con la misma seda. En definitiva, bonita y muy buena película, dado que yo no tengo los prejuicios de haber leído previamente la novela ... ya sabéis que si primero leéis el libro y luego veis la película, lo normal es decepcionarse con el film.
Bueno, y ahora, para tratar de que nuestro fluir vital vaya como la seda, nada como un poquito de sabiduría ajena:
- "Si te sientas en el camino, ponte de frente a lo que aún has de andar y de espaldas a lo ya andado". (Proverbio japonés).
- "Un optimista ve una oportunidad en toda calamidad, un pesimista ve una calamidad en toda oportunidad". (Winston Churchill).
- "Agua que no has de beber, déjala correr". (refrán).
- "Quien no comprende una mirada, tampoco comprenderá una larga explicación". (Proverbio árabe).
- "No hay más acerbo dolor que recordar el tiempo feliz en la miseria". (Dante Alighieri).
Besos y abrazos,
Don.
¡Buenos días!
A pesar del ligero frescor, que casi se agradece, disfrutamos de un espléndido día de primavera, suavemente soleado, gracias a las nubosas y escasas borras de algodón sucio que tamizan la luz. Todo ello, y algo más, hace que transcurra con placidez esta mañanita de seda, y fluyan con naturalidad este aporreado de teclas y este deshilado neuronal al que me someto, necesarios para el buen fin de cualquier matutino que se precie.
Ayer por la tarde estuve en el cine viendo una coproducción de Canadá, Francia, Italia, Japón y Reino Unido. Se trató de "Seda" ("Silk"), de François Girard, basada en un bestseller homónimo del italiano Alessandro Baricco, y con Michael Pitt, Keira Knightley, Alfred Molina, y Koji Yakusho, entre otros. Un bonito melodrama romántico, con toques eróticos, que se desarrolla en el entorno del comercio de huevos de gusanos de seda entre Francia y Japón, a mediados del s.XIX, una vez que en occidente se produjo una plaga que acabó los gusanos productores de seda en Europa.
Con ceremoniosa parsimonia, tan propia de la tradicional cultura japonesa, se nos van relatando unas intensamente comedidas historias de amor, de amor real y de amor casi imposible, en la propia Francia y entre ésta y Japón, a través del penoso periplo (repetido varias veces) de un comerciante entre estos dos países y entre sus dos amores (su propia esposa y una concubina de un señor feudal japonés). Con una delicada banda sonora de Ryuichi Sakamoto, y una preciosa fotografía, se nos relatan estas suavemente desgarradas, más bien deshilachadas, historias de amor, en las que para conseguir el precioso hilo de amor es necesario que el origen de este desaparezca, como sucede con la misma seda. En definitiva, bonita y muy buena película, dado que yo no tengo los prejuicios de haber leído previamente la novela ... ya sabéis que si primero leéis el libro y luego veis la película, lo normal es decepcionarse con el film.
Bueno, y ahora, para tratar de que nuestro fluir vital vaya como la seda, nada como un poquito de sabiduría ajena:
- "Si te sientas en el camino, ponte de frente a lo que aún has de andar y de espaldas a lo ya andado". (Proverbio japonés).
- "Un optimista ve una oportunidad en toda calamidad, un pesimista ve una calamidad en toda oportunidad". (Winston Churchill).
- "Agua que no has de beber, déjala correr". (refrán).
- "Quien no comprende una mirada, tampoco comprenderá una larga explicación". (Proverbio árabe).
- "No hay más acerbo dolor que recordar el tiempo feliz en la miseria". (Dante Alighieri).
Besos y abrazos,
Don.
Estas reflexiones, que llevo escribiendo desde 1999, están estructuradas cual si de un diálogo interior se tratara; es decir, para comenzar rompiendo el hielo e ir templando el ambiente, un poquito de climatología, la meteorológica y la íntima, y de sus interacciones.
Después, un poco de cinefilia, que nos ayude a mejor entrever los misterios de nuestra vida gracias a la lente con filtro, ya sea ésta de microscopio o de telescopio, que es el cine; que todos tenemos más o menos miopía o hipermetropía cuando observamos, tanto a nuestras circunstancias como a nosotros mismos.
Por último, unas citas ajenas con las que complementar ese conocimiento atesorado, casi siempre en bastante relación con lo que se cuenta en las películas, así como también con el título de cada página extraída con azarosa premeditación del diario virtual que he ido imaginando últimamente.
Donato Ibáñez Melero.