Hospitalidad matutina
(Martes, 20 de mayo de 2008)
¡Buenos días!
Me siento bien acogido por la ribera del Arlanzón y por toda su fauna de hadas y ninfas. Además, el clima de hoy ayuda, que aunque todavía fresco, ya ha salido el sol y va calentando poco a poco almas y ambientes. Tras tanta pasada lluvia, y con el solecito de ahora, un verde rabioso, punteado de toda una gama de floridos colores, inunda la ribera, y nos hace reverdecer pasadas glorias.
Ayer por la tarde estuve en el cine viendo el film israelí "La banda nos visita" (Bikur ha-tizmoret"), de Eran Kolorin. Una divertida película, minimalista, trilingüe (inglés, árabe y hebreo) y de original planteamiento y estilo. La orquesta ceremonial de la policía de Alejandría, en Egipto, tiene que desplazarse a una ciudad de Israel para dar un concierto en la inauguración de su nuevo centro cultural árabe. Por un error fonético acaban en un desolado pueblucho en medio del desierto. La anodina vida de sus habitantes se ve agitada por los músicos.
Una visión marciana, con escenas hieráticas, donde los músicos parecen marcianos, peces fuera del agua, en medio del desierto con sus uniformes azul celeste, aunque los habitantes del pueblo son tan extravagantes, tan normales, como los propios músicos. Además de las particulares historias que se nos cuentan, es una especie de alegoría sobre la convivencia y el compartir entre extraños, una reflexión sobre las relaciones humanas (en concreto entre árabes y hebreos).
Las situaciones de lo más absurdas, a la vez que muy cercanas a la realidad. Los personajes son de lo más pintoresco: un severo director de la banda, un dubitativo vice-director, un joven y ligón músico, un timidísimo habitante del pueblo, ... Por ejemplo, me pareció genial la escena en que el ligón enseña a ligar al tímido, todo ello muy hierática, parismoniosa y lacónicamente. En conjunto, una muy, muy buena película que os recomiendo si no os importa ver cosas diferentes. Otra película israelí que trata de forma alegórica el conflicto palestino-israelí es "Zona libre" de Amos Gitai, que me gustó por su apabullante comienzo.
Ahora espero que acojáis en vuestro seno a la sabiduría ajena, que ella ya os amparará cuando la necesitéis:
- "Hemos aprendido a volar como los pájaros, a nadar como los peces, pero no hemos aprendido el arte de vivir juntos, como hermanos". (Martin Luther King).
- "Cualquier hombre, en cualquier momento de la vida, puede ser tu amigo o tu enemigo, según te conduzcas con él". (Cleóbulo).
- "Podemos pagar un préstamo de oro pero siempre estaremos en deuda con quienes han sido amables con nosotros". (Proverbio malayo).
- "No nos cansemos de sembrar en nuestro camino simientes de benevolencia y de simpatía. Se perderán muchas, sin duda alguna, pero con que una sola fructifique, perfumará nuestro camino y alegrará nuestros ojos". (Madame de Swetchine).
Besos y abrazos,
Don.
¡Buenos días!
Me siento bien acogido por la ribera del Arlanzón y por toda su fauna de hadas y ninfas. Además, el clima de hoy ayuda, que aunque todavía fresco, ya ha salido el sol y va calentando poco a poco almas y ambientes. Tras tanta pasada lluvia, y con el solecito de ahora, un verde rabioso, punteado de toda una gama de floridos colores, inunda la ribera, y nos hace reverdecer pasadas glorias.
Ayer por la tarde estuve en el cine viendo el film israelí "La banda nos visita" (Bikur ha-tizmoret"), de Eran Kolorin. Una divertida película, minimalista, trilingüe (inglés, árabe y hebreo) y de original planteamiento y estilo. La orquesta ceremonial de la policía de Alejandría, en Egipto, tiene que desplazarse a una ciudad de Israel para dar un concierto en la inauguración de su nuevo centro cultural árabe. Por un error fonético acaban en un desolado pueblucho en medio del desierto. La anodina vida de sus habitantes se ve agitada por los músicos.
Una visión marciana, con escenas hieráticas, donde los músicos parecen marcianos, peces fuera del agua, en medio del desierto con sus uniformes azul celeste, aunque los habitantes del pueblo son tan extravagantes, tan normales, como los propios músicos. Además de las particulares historias que se nos cuentan, es una especie de alegoría sobre la convivencia y el compartir entre extraños, una reflexión sobre las relaciones humanas (en concreto entre árabes y hebreos).
Las situaciones de lo más absurdas, a la vez que muy cercanas a la realidad. Los personajes son de lo más pintoresco: un severo director de la banda, un dubitativo vice-director, un joven y ligón músico, un timidísimo habitante del pueblo, ... Por ejemplo, me pareció genial la escena en que el ligón enseña a ligar al tímido, todo ello muy hierática, parismoniosa y lacónicamente. En conjunto, una muy, muy buena película que os recomiendo si no os importa ver cosas diferentes. Otra película israelí que trata de forma alegórica el conflicto palestino-israelí es "Zona libre" de Amos Gitai, que me gustó por su apabullante comienzo.
Ahora espero que acojáis en vuestro seno a la sabiduría ajena, que ella ya os amparará cuando la necesitéis:
- "Hemos aprendido a volar como los pájaros, a nadar como los peces, pero no hemos aprendido el arte de vivir juntos, como hermanos". (Martin Luther King).
- "Cualquier hombre, en cualquier momento de la vida, puede ser tu amigo o tu enemigo, según te conduzcas con él". (Cleóbulo).
- "Podemos pagar un préstamo de oro pero siempre estaremos en deuda con quienes han sido amables con nosotros". (Proverbio malayo).
- "No nos cansemos de sembrar en nuestro camino simientes de benevolencia y de simpatía. Se perderán muchas, sin duda alguna, pero con que una sola fructifique, perfumará nuestro camino y alegrará nuestros ojos". (Madame de Swetchine).
Besos y abrazos,
Don.






Estas reflexiones, que llevo escribiendo desde 1999, están estructuradas cual si de un diálogo interior se tratara; es decir, para comenzar rompiendo el hielo e ir templando el ambiente, un poquito de climatología, la meteorológica y la íntima, y de sus interacciones.
Después, un poco de cinefilia, que nos ayude a mejor entrever los misterios de nuestra vida gracias a la lente con filtro, ya sea ésta de microscopio o de telescopio, que es el cine; que todos tenemos más o menos miopía o hipermetropía cuando observamos, tanto a nuestras circunstancias como a nosotros mismos.
Por último, unas citas ajenas con las que complementar ese conocimiento atesorado, casi siempre en bastante relación con lo que se cuenta en las películas, así como también con el título de cada página extraída con azarosa premeditación del diario virtual que he ido imaginando últimamente.
Donato Ibáñez Melero.