Aliento matutino
(Lunes, 7 de julio de 2008)
¡Buenos días!
Estos días de verano suave y agradabilísimo le permiten a uno tomar aliento sin la más mínima dificultad. En caso contrario, tendría a la esplendorosa ribera del Arlanzón y a toda su caterva de hadas y ninfas ribereñas para darme aliento al más leve síntoma de desfallecimiento. Lógicamente, para que los días sean tan suaves, es preciso que las mañanas sean frescas, aunque no tanto, al menos para mí, como para tener que ponerse algo más que una camiseta.
Este fin de semana estuve viendo en el cine "Aliento" ("Soon" ... o "Breath", para los que no sepan coreano pero sí inglés), de Kim Ki Duk, y con Chang Chen, Zia, y Ha Jung Woo. De este director ya había visto tres películas anteriormente (ver sus matutinos aquí): "El arco", que no me gustó casi nada; "Hierro 3", una deliciosa joya de la cinefilia; y "Primavera, verano, otoño, invierno, y ... primavera", una hermosa película.
Ésta de "Aliento" nos relata una relación entre un condenado a muerte al que ejecutarán en pocas semanas y un ama de casa que no se conocen de nada. Ella, cuando oye en los noticiarios los intentos de suicidio del condenado no puede evitar sentirse atraída por él, pues siente que su dolor es parecido al de ella. Ella, despechada por las infidelidades de su marido, camina hacia la ruptura de la relación; él, tratando de recuperar el deseo y la ilusión gracias a ella. Cuando el marido descubre la situación, se vuelve celoso, pero conforme el día de la ejecución se acerca, el amor entre ambos ya no tiene remedio.
Una historia, con toques claustrofóbicos, obviamente, de dos soledades que convergen para mitigarse. Como siempre en este director, film contemplativo, ensimismado, sobre angustias existenciales, desasosiegos, soledades, incapacidades para amar, fugaces momentos de felicidad. A destacar la espléndida interpretación de la actriz principal, Zia.
Ahora, para darnos aliento cuando nos falte el aire en situaciones de agobio, nada como un poquito de sabiduría ajena, comenzando con dos citas del director, la primera de las cuales está en el cartel de la película:
- "Los celos, un aliento que nos agota: El perdón, un aliento que nos alivia. La esperanza, un aliento que retenemos. La pasión, un aliento que liberamos". (Kim Ki Duk).
- "Si inspiramos odio, exhalaremos perdón. Si inspiramos celos, exhalaremos compasión. Si inspiramos esperanza, exhalaremos entrega. Si respirásemos así, incluso el agua y el aceite se mezclarían". (Kim Ki Duk).
Pues me parece suficiente por hoy con estas dos preciosas y poéticas citas que, obviamente, encajan como un guante de seda con el film glosado hoy.
Besos y abrazos,
Don.
¡Buenos días!
Estos días de verano suave y agradabilísimo le permiten a uno tomar aliento sin la más mínima dificultad. En caso contrario, tendría a la esplendorosa ribera del Arlanzón y a toda su caterva de hadas y ninfas ribereñas para darme aliento al más leve síntoma de desfallecimiento. Lógicamente, para que los días sean tan suaves, es preciso que las mañanas sean frescas, aunque no tanto, al menos para mí, como para tener que ponerse algo más que una camiseta.
Este fin de semana estuve viendo en el cine "Aliento" ("Soon" ... o "Breath", para los que no sepan coreano pero sí inglés), de Kim Ki Duk, y con Chang Chen, Zia, y Ha Jung Woo. De este director ya había visto tres películas anteriormente (ver sus matutinos aquí): "El arco", que no me gustó casi nada; "Hierro 3", una deliciosa joya de la cinefilia; y "Primavera, verano, otoño, invierno, y ... primavera", una hermosa película.
Ésta de "Aliento" nos relata una relación entre un condenado a muerte al que ejecutarán en pocas semanas y un ama de casa que no se conocen de nada. Ella, cuando oye en los noticiarios los intentos de suicidio del condenado no puede evitar sentirse atraída por él, pues siente que su dolor es parecido al de ella. Ella, despechada por las infidelidades de su marido, camina hacia la ruptura de la relación; él, tratando de recuperar el deseo y la ilusión gracias a ella. Cuando el marido descubre la situación, se vuelve celoso, pero conforme el día de la ejecución se acerca, el amor entre ambos ya no tiene remedio.
Una historia, con toques claustrofóbicos, obviamente, de dos soledades que convergen para mitigarse. Como siempre en este director, film contemplativo, ensimismado, sobre angustias existenciales, desasosiegos, soledades, incapacidades para amar, fugaces momentos de felicidad. A destacar la espléndida interpretación de la actriz principal, Zia.
Ahora, para darnos aliento cuando nos falte el aire en situaciones de agobio, nada como un poquito de sabiduría ajena, comenzando con dos citas del director, la primera de las cuales está en el cartel de la película:
- "Los celos, un aliento que nos agota: El perdón, un aliento que nos alivia. La esperanza, un aliento que retenemos. La pasión, un aliento que liberamos". (Kim Ki Duk).
- "Si inspiramos odio, exhalaremos perdón. Si inspiramos celos, exhalaremos compasión. Si inspiramos esperanza, exhalaremos entrega. Si respirásemos así, incluso el agua y el aceite se mezclarían". (Kim Ki Duk).
Pues me parece suficiente por hoy con estas dos preciosas y poéticas citas que, obviamente, encajan como un guante de seda con el film glosado hoy.
Besos y abrazos,
Don.
Estas reflexiones, que llevo escribiendo desde 1999, están estructuradas cual si de un diálogo interior se tratara; es decir, para comenzar rompiendo el hielo e ir templando el ambiente, un poquito de climatología, la meteorológica y la íntima, y de sus interacciones.
Después, un poco de cinefilia, que nos ayude a mejor entrever los misterios de nuestra vida gracias a la lente con filtro, ya sea ésta de microscopio o de telescopio, que es el cine; que todos tenemos más o menos miopía o hipermetropía cuando observamos, tanto a nuestras circunstancias como a nosotros mismos.
Por último, unas citas ajenas con las que complementar ese conocimiento atesorado, casi siempre en bastante relación con lo que se cuenta en las películas, así como también con el título de cada página extraída con azarosa premeditación del diario virtual que he ido imaginando últimamente.
Donato Ibáñez Melero.