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Matutinos: Reflexiones de película
Cuaderno de bitácora cinéfilo con mis divagaciones de tierra adentro.
¿Qué son los matutinos?
Estas reflexiones, que llevo escribiendo desde 1999, están estructuradas cual si de un diálogo interior se tratara; es decir, para comenzar rompiendo el hielo e ir templando el ambiente, un poquito de climatología, la meteorológica y la íntima, y de sus interacciones. Después, un poco de cinefilia, que nos ayude a mejor entrever los misterios de nuestra vida gracias a la lente con filtro, ya sea ésta de microscopio o de telescopio, que es el cine; que todos tenemos más o menos miopía o hipermetropía cuando observamos, tanto a nuestras circunstancias como a nosotros mismos. Por último, unas citas ajenas con las que complementar ese conocimiento atesorado, casi siempre en bastante relación con lo que se cuenta en las películas, así como también con el título de cada página extraída con azarosa premeditación del diario virtual que he ido imaginando últimamente. Donato Ibáñez Melero.
Sindicación
 
Orgullo matutino ante los prejuicios
(Miércoles, 15 de febrero de 2006)

¡Buenos días!

Basado en lo ocurrido días atrás, había prejuzgado que hoy sería otra deliciosa y plácida mañanita de febrero, pero la altiva y vanidosa climatología se nos ha descolgado con densa nubosidad, no demasiado gris, y ventorro desazonante de poniente. Yo, para no ser menos, he salido a tomar el cafetito de media mañana tan soberbiamente campechano y humilde en mi indumentaria que cuando volvía lo hacía algo aterido.

Ayer por la noche estuve en el cine viendo la producción británica "Orgullo y prejuicio" ("Pride & prejudice"), de Joe Wright, con Keira Knightley, y basada en la novela homónima, escrita en 1797, de Jane Austen.

Esperaba ver una normal y correcta versión de una historia ya conocida (he visto varias otras versiones de esta novela en cine), y me sorprendió como una estupenda película, por la impecable sobriedad y sutileza de los actores y actrices británicos, por la fotografía, y por el punto de vista de la misma historia. Me recordó mucho a la maravillosa "Sentido y sensibilidad", de Ang Lee, también basada en otra novela de Jane Austen. En ambas se nos cuentan los avatares románticos de unas mujeres de espíritu moderno (y otras no tanto) en una sociedad opresora de cualquier iniciativa femenina. Con estos mimbres de melodrama romántico el film (ambos films) podría haber caído en la ñoñería, pero no fue así, sino todo lo contrario.

Para intentar mitigar cualquier conato de prejuicio o de orgullo en nuestras vidas, nada como un poquito de sabiduría ajena:

-"Ante el rico y el poderoso has de ser orgulloso". (refrán).

-"En ocasiones el rechazar un honor no es humildad, sino franca soberbia, afán de superar a los que han aceptado antes todos los honores. Pocas veces asoma con tanta nitidez a la superficie del alma la violencia del subconsciente". (André Maurois).

-"Dos cosas hay que quitarle al hombre: la vanidad y la desconfianza". (Epicteto).

-"La coqueta es una mujer que hace por vanidad lo que la cortesana por ganar dinero". (George Sand).

-"Nada es tan bajo y tan vil como ser altivo con el humilde". (Séneca).

-"La soberbia nunca baja de donde sube, pero siempre cae de donde subió". (Francisco de Quevedo).

-"A los niños los engaño con juguetes, y a los mayores con prejuicios". (Lisandro).

-"¡Triste época la nuestra! Es más fácil desintegrar un átomo que un prejuicio". (Albert Einstein).

Besos y abrazos,

Don.
No