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Me acuesto con mi jefe...
... porque mi vecino es gay.
Acerca de
Hay cuatro hombres en mi vida: mi jefe, Josep. Mi vecino, Jaime. Mi ex novio, Pierre. Y mi padre, Francesc. Y cuatro mujeres: mi mejor amiga, Magalie, por quien Pierre me dejó hace poco más de un año. La mujer de mi jefe, Lorena, que no sabe que duermo muchas noches en su cama. Mi madre, Hélène. Y mi madrastra, Sandra. Y esta es mi historia: basada en hechos casi irreales.
Sindicación
 
DEUX.
En la oficina es un poco complicado hacer ver que Josep y yo sólo somos Jefe y Secretaria. Sobre todo cuando Lorena está en Barcelona. Y sobre todo porque Lorena sí sabe perfectamente jugar a los directivos en la oficina, aunque esté casada con el director del despacho de al lado.

Entre ambos despachos hay una pequeña sala abierta y allí estamos la assistant de Lorena, la secretaria del director financiero, dos contables, una administrativa de servicios generales y yo.

Yo tengo un pc que está de espaldas al despacho de Lorena, y Josep me escribe mensajes por el Messenger y yo tengo que disimular y contestarle sin que los demás perciban mi asombro, o mi descaro, o mi risa, o incluso a veces mis nervios.

Así empecé a sospechar que a Josep le gustaba. Me mandaba mensajes por Messenger en lugar de abrir la puerta y decirme lo que tuviera que decirme.

A los cinco días de entrar en la empresa, me preguntó qué hacía para sentirme menos sola en Barcelona y yo le conté que chateaba con mi amiga Magalie. Ya sé que algunos pensaréis que estoy loca por seguir manteniendo el contacto con la tía que me quitó a mi novio. Pero yo quiero a Magalie, aunque sea un poco puta.

Pues bueno, Josep me pidió mi dirección msn. Al día siguiente, me conecté y él me había pedido autorización. La acepté. Y nos pasamos chateando dos horas enteras

Josep dice que no está enamorado de Lorena, pero tienen dos hijos pequeños y no quiere separarse. Como ella viaja tres o cuatro veces por semana, los niños pasan la mayor parte del tiempo con sus abuelos. Y Josep lo pasa conmigo.

Me gusta mucho Josep. Me asusta cuánto me gusta. A veces creo que me puedo enamorar de él. Pero yo soy muy consciente de que está casado.

Pues el día que nos acostamos por primera vez, estábamos chateando los dos y nos dieron las nueve de la noche. No quedaba nadie en la empresa. Me preguntó si quería ir a cenar con él y me llevó a un restaurante en el Borne que se llama El Café de la Princesa.

Bebimos un vino español delicioso, un Ribera del Duero. Y comimos solomillo con una salsa de setas, realmente delicioso. Y cuando salíamos me dijo: “Lulu, creo que te deseo.”

Yo le dije: “¿Sólo lo crees?”

Y entonces me besó.

Josep besa muy bien. Te envuelve con su lengua y sus labios gruesos y carnosos y te besa durante tanto tiempo que crees te vas a desmayar. Y te ves de pronto a merced de todo él, que ya no te importa nada, te da igual si su mujer trabaja en el despacho de al lado, o sus niños son tan pequeños que nunca podrá ser tuyo del todo, o te acaba de dejar tu novio por tu mejor amiga. Sólo quieres que Josep siga besándote y luego te bese los pezones, y los pechos enteros, y después bese tu ombligo y vaya bajando lentamente hasta tus pies, recorriendo con su lengua todo lo que hay entre tu ombligo y tus pies.

Hacer el amor con él es lo mejor que me ha pasado desde que Pierre y Magalie se compraron un “apart” en Pigalle. Es un amante dulce y cariñoso, lleno de pasión e imaginación, entregado y creativo. Yo creo que estoy con Josep sólo por eso: por hacerme el amor así.

Esa noche, la primera, fuimos a su casa. Y me quedé dormida junto a él en la cama de Lorena y pensé que al día siguiente presentaría mi dimisión, que aquello era una locura. Yo nunca me había acostado con un hombre casado y desde luego, nunca con mi jefe. También es verdad que Josep es el único jefe que he tenido.

Pero fuimos a trabajar y no pasó nada, no me sentí culpable ni mala ni me sentí una amante. Me sentí muy bien porque llevaba mucho tiempo sin hacer el amor.

Entonces Josep se conectó al Messenger y escribió: “Lulu, me muero por repetir”.

Y luego escribió: “y llama después a la agencia para mis billetes de la semana que viene”.

La verdad es que desde que Josep y yo somos amantes el trabajo es una maravilla, y yo voy a la oficina realmente feliz.
 
UN.
Hoy hace un año que llegué a Barcelona. Y un año y tres meses que Pierre me dijo que se iba a vivir con Magalie y me dejaba plantada. Se llevó la tele. Y la vajilla que compramos en IKEA. Y dos maletas Samsonite. Tardó media hora en largarse. Se despidió desde el umbral de la puerta, mientras yo seguía en el sillón con la mirada fija en la tele que ya no estaba. Dijo algo así como “Ben… aurevoir.” Cerró dando un portazo y se cayeron los marcos de la chimenea. Dos se rompieron, pero ese que lleva la foto en que salíamos los dos riendo en una playa de Menorca, quedó intacto. Lo rompí yo al darme cuenta de que el muy cabrón se había llevado la tele.

Luego me di cuenta de que no podía seguir pagando el alquiler del “apart” de Porte Maillot. Y de que mi novio me había dejado por mi mejor amiga. Llamé a mi madre que estaba en Cap d’Antibes con mi padrastro, mi segundo padrastro. Se llama Antoine. Mi segundo padrastro. Del primero no me acuerdo, porque se casó con él cuando yo tenía siete años y se divorció de él cuando yo tenía siete años. Con Antoine se casó hace tres años. Y aun están de luna de miel.

Mi madre me dijo que saliera de París volando y me fuera a vivir con mi padre en Barcelona. A mi padre le veía todas las Navidades y gracias a él hablo bien el español. Mi padre es catalán, se llama Francesc, pero mi madre habla de él como “François”, porque mi madre afrancesa todo lo que puede, hasta el nombre de mi padre. Su mujer se llama Sandra, pero para mi madre es Sandrá.

Yo le pregunté a mamá que por qué me tenía que ir a Barcelona si yo prefería irme con ella al Cap d’Antibes.

Ella me dijo que en Antibes no hay trabajo para una mujer de treinta años que no ha trabajado en su vida y cuyo novio y único sustento económico acababa de dejarla por su mejor amiga.

Pierre y yo llevábamos saliendo juntos desde los diecisiete años y yo estudié en una escuela de comercio no muy conocida. Él estudió en Centrale Paris y es ingeniero. Aunque no sé exactamente de qué. Todo esto es igual, porque me dejó por mi amiga Magalie que es muy delgada y tiene los ojos verdes.

Me fui a vivir con él cuando acabó la universidad y se puso a trabajar en una multinacional de telecomunicaciones. Yo me he pasado seis años haciéndole la comida y yendo al gimnasio con Magalie. Un día Magalie dijo que se había apuntado a clases de alemán y en realidad se había apuntado al pene de mi novio, la muy zorra.

Entonces hace un año finalmente decidí que me iba a Barcelona y mi padre me consiguió trabajo porque mi padre es abogado y todo el mundo le debe muchos favores o eso me dijo. Hice dos entrevistas en dos empresas diferentes, una era muy pequeña, y la otra era una empresa de compra y venta de pisos muy grande y me cogieron en ésta y ahora soy secretaria del director comercial.

El director comercial se llama Josep pero para mí es “chou-chou”. A Josep le molesta un poco que le llame así, pero es que hace ocho meses que nos acostamos juntos. Josep está casado con Lorena que es la Directora de Expansión y está todo el día viajando. A mí Lorena me cae muy bien, y me sabe un poco mal acostarme con su marido. Pero así son las cosas.

Yo, de quien estoy enamorada es de Jaime, mi vecino. Más bien el vecino de papá y Sandra. Vive en el tercero y es el hombre más guapo que he visto en mi vida. Y también el más gay. Jaime ha tenido al menos tres novios desde que yo estoy en Barcelona y a veces me pregunto quien es más guapo, si Jaime, o alguno de sus novios.

Al menos somos amigos. Salimos a tomar café y me lleva por Barcelona, porque aquí no tengo amigas todavía. He salido dos veces con la secretaria del director financiero, y otra más salí con la hija mayor de Sandra, que se llama Andrea, pero tiene dieciocho años y me llevó a una fiesta en que me sentí realmente vieja.

Pues bueno, como no es plan de decir mi verdadero nombre porque yo no sé cuánta gente leerá esto, me presentaré como Lulú. Sí. Es que Lulu, c’est moi.