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Me busco y no me encuentro
eh?
Acerca de
en eso estamos, en describirme. Treintaañera en plena crisis, ahora mismo es lo más sincero que puedo decir de mi.
Sindicación
 
medio talento
Hace una semana vi un programa en la tele autonómica que me suele enganchar muchísimo. Se trata de un programa de esos que hablan de música y arte, de tendencias y otras moderneces por el estilo, pero de una manera bastante natural. De vez en cuando entrevistan a alguien que se mueve por la modernez, un chaval o chavala de 26 años con más experiencia en su campo (sea cual sea) de la que voy a tener yo nunca en ninguno. Y el chaval (o chavala) en cuestión habla de lo que le gusta, de lo que lee, de una peli que ha visto, del último còmic que se ha comprado... Decidí hace un tiempo comprarme una libretita y un boli pequeño que guardo cerca de la tele, porque desde que me he enganchado a estos programas apunto lo que dicen estos niños y además de que aprendo un montón, me dan ideas para dirigir mis gustos literarios (por ejemplo) hacia una dirección nueva y que quizás nunca hubiera descubierto por mi misma.
La semana pasada entrevistaron a un músico, un chaval bastante caótico que recomendó unas cuantas cosas (de las que tomé nota en mi libreta). Hablando de su banda comentó que la inspiración la sacaban de varios sitios y que habían conocido a un montón de gente en la red con la que trabajaban juntos. El tio que les hizo el videoclip (no recuerdo el nombre) lo sacaron de un blog y también una canción se la escribió otro bloguero. Decía que se había dado cuenta gracias a los blogs que en el mundo hay mucho medio-talento, y me hizo mucha gracia la frase...

Cl.
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Coelho y yo
Pues parece ser que no soy fan de este señor. Hace tiempo decidí leerme un libro (El alquimista) y aunque me hizo más fu que fa, tampoco me motivó demasiado. Y entonces mi amiga Maria (empeñada en que le hiciera reseñas de Coelho) me dio 8 libros más para que me los leyera (que, por cierto, venían de la misma librería de la que me despedí hace unos días). Después de leerme el segundo libro de Coelho en mi vida, he decidido que ya no necesito más.
El caso es que tenía una amiga muymuymuy pija (que después de 15 años dejó de ser mi amiga hace dos meses), que me recomendó que me leyera Veronika decide morir; que a ella le había gustado muchísimo. Y aunque nada me hiciera pensar que sus gustos y los míos eran similares, hice caso a su recomendación y me encontré con algo que me pareció (con todos mis respetos hacia los fans) aburrido, previsible y absurdo.
Así que ya estoy en paz conmigo misma; tenía pendiente hablar de este hombre pero me pareció más honesto hacerlo después de haber leído un par de sus libros, y ahora ya estoy tranquila. La verdad es que Maria me pidió una reseña y esto no lo es, pero creo que ninguno de los libros que me leí merece un análisis más profundo.
Cl.
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Quemar mi nombre
El otro día una chica que hacía poco que conozco, chilena de nacimiento y mexicana de adopción, me dijo que no quería quemar su nombre. Las dos hemos coincidido en un super-proyecto faraónico para montar una plataforma cultural fantástica del que ya estoy fuera por motivos que no vienen al caso. El caso es que era un trabajo muy interesante pero que se estaba torciendo antes de que se hubiera puesto de pie. Así que esta chica me dijo que hay que tener cuidado donde pones tu nombre, porque luego se te asocia con eventos con los que (quizás) en el futuro hubieras preferido no involucrarte.
Esta frase es lo que me suele pasar por la cabeza cada vez que no-empiezo algo, por si saliese mal. No escribo a editoriales por que si les mando algo regular, cuando tenga algo bueno no me harán ningún caso... la idea tiene su lógica, pero es que yo la uso mal, porque es la excusa que me impide incluso escribir el relato malo. Así me ahorro el bochorno, el fracaso y la experiencia de enfrentarme a la realidad...
Esta semana en el cursito nos mandaron escribir una historia de amor inventada y al final decidí hacerlo aunque me costó un montón. Después de toda la semana dándole vueltas, el último día me puse más o menos en serio, y después de 3 intentos absurdos, me decidí por acabar al menos uno de ellos. La cuestión es que todo lo que salió fue de un cursi de espanto, me reía sola a carcajadas mientras escribía encuentros fantásticos (que es como se llama a los polvos en este tipo de historias) entre personajes que ruborizarían a la misma Corin Tellado. Fue divertido, nunca me había visto en esa situación, cuando escribas lo que escribas, todo te parece como hecho por otra persona...
Al final en la historia que elegí terminar no moría nadie (que es algo que ocurre mucho en mis escritos), aunque si que tenía un aire tristón (no hay manera de que me salga algo alegre últimamente). Pero lo bueno fue que al leerla a mis compis en alto descubrí unas cuantas frases folletinescas que no había revisado bien y que me avergonzaron bastante. Al final va a resultar que tengo doble personalidad y encima es una hortera acabada.

Al final de la clase, nos pidieron como siempre los escritos para un librito que la biblioteca va a publicar con algunos relatos del curso; no es obligatorio, aunque todo el mundo deja el suyo y yo también lo dejé (por inercia, por temeridad, por que la cursi que hay en mi quiere salir a la superficie...vete a saber), pero el caso es hoy he releído mi escrito y me he reído un montón (de vergüenza, claro) ¿Cómo puede ser que llegues a escribir cosas que no reconozcas al día siguiente?
Definitivamente tengo que recuperarlo, no vaya a ser que lo seleccionen. No es que el mío fuera muy bueno, pero los había peores y suelo tener mala suerte. En fin, que el ejercicio entero ha sido muy loco, incluso el final. Me parece increíble que a mi, que uso pseudónimo hasta para llamar al Telepizza, me haya dado la locura de hacer público un escrito que si sale a la luz va a quemar mi nombre y el de toda mi familia...

Cl.
 
frío, frío...
Bueno estamos a martes y todavía no he hecho los deberes del cursito de escritura. Lo raro es que la semana pasada consiguiese presentar algo; al final el último día (el mismo día por la mañana, para ser más concreta) me puse a escribir: hice varias tentativas, un escrito entero desechado y luego otro definitivo con el que estuve un buen rato, retocándolo. No puedo evitar leer una y otra vez lo que escribo, respasar, cambiar verbos, frases y incluso el final. Poner parrafos y quitar detalles... estoy tanto rato dándole vueltas que lo que suele ocurrir es que al final deseche lo que estoy revisando y no escriba más.
Pero la semana pasada lo conseguí. Al final, imprimí el folio para presentarlo delante de todos mis compis, de los que ya he hablado. Mi objetivo para este cursito es aprender cosas, así que intento dejar de lado mi cinismo y ser todo lo positiva que pueda, para poder aprender más.
Y una de las cosas que aprendí es que los demás mienten cuando hablan y yo miento cuando escribo. Después de que todos leyéramos nuestras historias me dí cuenta que la mía era la más fría. En todas podías escuchar al que lo leía, la persona que lo había escrito. Todos habían sido bastante personales, incluso los que no estaban escritos en primera persona. En comparación el mío me pareció muy distante.
Así que he descubierto otro punto débil: no quiero mostrarme en mis escritos, y es un punto muy débil porque realmente me da pánico soltarme y organizo lo que escribo en base a esto.
Esta semana el tema es mas personal, debemos escribir un relato de amor inventado. (La profa subrayó que fuera inventado... ). De momento sigo sin escribir nada, y ya estamos a martes... ¿será miedo o sólo pereza?
Cl.