He vuelto
Razones
Según mi madre, de pequeño decidí ser médico para curar a mi padre. No tenía nada grave, sólo una úlcera, pero supongo que a un niño de 4 ó 5 años le impresiona mucho ver a su padre con cara de dolor intenso. Eso instaló en mi cerebro una vocación cabezota de la que nunca pude librarme, ni siquiera cuando en COU todo el mundo intentaba convencerme para que estudiase Informática o Telecomunicaciones, y las cifras del paro en los médicos salían todos los días en los telediarios. Empiezas a estudiar y descubres que la medicina no se parece en nada a lo que habías imaginado, pero hay suerte y te gusta lo que descubres. Acabas la carrera, empiezas a trabajar y descubres que la medicina no se parece en nada a lo que has estado estudiando, pero hay suerte y te gusta lo que descubres. Y quizá, finalmente, el trabajo de un médico se parezca más a lo que imaginó un niño de 5 años.
Enlaces

Imprescindibles

Más amig@s

Para aprender

Causas justas

¿Qué hora es?
Sindicación
Último post publicado el 29 de marzo                                                                                                                                                                                                                                                    CADENAS
 
¡ ¡ ¡ F E L I Z::::A Ñ O::::N U E V O ! ! !
¡¡¡LAURAAA!!!

He traído las uvas
para las campanadas
(LAS UVAS, Laura,
deja esos lacasitos)





La azul ya sabéis para quién es. NiCooo, no se la quites



He traído el cava y
unas copas de diseño (moderno que es uno)





Ya tenemos cava...










¿Tenéis todos una copa?





Vale, Bikerin, ya sabía yo que tú ibas a querer abrir la botella, pero NO LA MUEVAS ASÍ, QUE NOS VAS A PONER PERDIDOS.



Que el año nuevo os sorprenda con todos vuestros deseos Me alegro mucho de poder brindar con todos vosotros por el Año Nuevo. Por todos vosotros, Laura (la encantadora maniática, que algún día hablará de nosotros en TV), Azul (no sabes cuánto me alegro de "verte" sonreir), Bikerin (que me parece a mí que tú tampoco quieres crecer), Radagastt (sigue regalándonos tus interesantes reflexiones), la Chica Llavero (nombre impropio para la energía que vas derrochando), NiCo (a veces divertido, a veces enfadado, haces feliz a una persona especial) Juan (sensibilidad y juerga en una misma persona, buen cóctel), Choi (la sal del mundo bloguero, que nos está ayudando a conocernos mejor), Pitijopo (tantas cosas que me es difícil definirte, me gusta visitarte), KaeChan (un rincón fresco y aún breve, la duda lo hace atractivo) y por todos los demás que recientemente he ido conociendo (Eire007, Neus, Luna, Carmen y Airelai, espero conoceros mejor).




Sí, Laura, los he traído para ti, pero dale alguno a los demás





FELIZ AÑO NUEVO




A TODOS












 
Ebrio
Veréis, hoy el título de mi post no se refiere a ninguno de mis pacientes, sino a mí. Y no vayáis a creer, malpensados, que he adelantado el alcohol de la Nochevieja unas horas, no. Estoy ebrio de Internet. Todo tuvo su origen con uno de mis pacientes, que me comentó su opinión acerca de una intervención quirúrgica que "cura" la Esclerosis Múltiple. Todos los neurólogos que tratan EM habrían sabido a qué se refería, y todos le habrían dicho lo mismo: "Es una estafa". Realmente es lo que yo le dije, aunque él ya lo sabía porque ya se había informado. Entonces decidí escribir sobre el tema en este diario, hacer una especie de post-denuncia. Y para ello he estado toda la tarde navegando por el ciberespacio, buscando enlaces que os ayudaran a entender el tema. Me he sorprendido, me he indignado, me he lamentado y me he sonreído (la ignorancia tiene dos caras, una triste y otra divertida). Muchas cosas de las que he leído ya las conocía, pero el tono en el que se defienden ciertas posturas, posturas que he de decir que ofenden mi inteligencia, es sencillamente inmoral. De lo peor, perdonadme, no os pondré enlaces, no quiero incrementar sus estadísticas de visitantes. Hay opiniones que, por torticeras, no merecen ser difundidas.

Si me he dejado conocer un poco aquí, supongo que no habré dado la impresión de ser una persona de mente estrecha. Frecuentemente, mis pacientes me preguntan sobre diversas terapias de la Medicina Alternativa. Confío poco o nada en la mayoría de ellas, quizá con excepción de la acupuntura, a la que considero útil en el tratamiento del dolor y trastornos psicosomáticos, pues es algo que he visto en mis pacientes. Sin embargo, procuro no cerrar nunca puertas, doy mi opinión sincera, me aseguro que no vayan probar algo que les perjudique, y les insto a asegurarse de no caer en manos de un estafador.

Pero la operación a la que me refería al principio no está dentro de ninguna Terapia Alternativa, sino de la Medicina Científica Occidental. Los "colegas" que la realizan pretenden que, mediante la liberación quirúrgica de una arteria en el cuello, son capaces de curar enfermedades tan distintas como la Esclerosis Múltiple, la Esclerosis Lateral Amiotrófica, la Enfermedad de Parkinson o la Enfermedad de Alzheimer. Es como si yo pretendiese colocarme mis gafas en las orejas para poder oir mejor. Se envuelven en un lenguaje que mezcla lo científico y lo populista para justificar sus acciones. Hablan de cientos de pacientes operados con éxito, de los que dejan al final una reseña, en muchos casos con imperdonables errores en los términos médicos usados, impropios de alguien conocedor de las citadas patologías, y en casi todos los casos con un resultado más propio de Jesucristo que de un médico en ejercicio. En ciertas declaraciones parecen querer asumir el rol de un Servet o Galileo modernos, pero dudo mucho que actuaran de la misma forma si fuese su vida, y no las ilusiones de los enfermos, la que pusieran en juego en su estrambótica ruleta.

No he encontrado ninguna entrevista con la foto de un paciente al que hayan curado. Sí he encontrado a Norma, que nos cuenta como estaba justo tras la operación, y como seguía un año después. A pesar de su experiencia, sigue hablando bien de su cirujano, y yo no se lo reprocharé.

Os juro que he intentado cruzar hacia su lado. He pensado: ¿Y si todos los demás médicos estamos equivocados? ¿Y si algún supuesto biológico básico es erróneo y cambia por completo las cadenas fisiopatológicas que hoy conocemos? Pero no aguanto mucho tiempo en ese lado de la raya. No os puedo hablar de 1600 pacientes, pero sí de 4 ó 5 a los que la citada operación no ha servido para otra cosa que no sea aligerar su cuenta corriente. No os puedo hablar de "F. M. S.: Varón. 35 años. Médico...", pero sí de otro médico "nuestro" diagnosticado de ELA al que le cobraron una intervención que no sirvió para salvar su vida. Quizá yo sea un representante moderno de Torquemada, pero os aseguro que nunca he cobrado 9000 euros a un paciente por aconsejarle que no se someta al tratamiento que prestan estos señores.

Perdonad el desahogo, pero no he podido evitarlo. Os prometo para mañana un alegre post de felicitación como compensación, y responder a todos los comentarios que me dejásteis en el post anterior.

 
¿Desafortunado?
Bueno, hoy os busco desde la guardia, así que no sé cuántas veces me interrumpirán mientras escribo este post. La verdad es que llevo un día difícil. Acabé el trabajo normal después de las tres de la tarde, que es cuando empieza la guardia. Apenas tuve tiempo de comer un pincho de tortilla casi a las cuatro. Las horas de la tarde me las he pasado entre la urgencia, la observación y mi planta, con un pequeño paréntesis bloguero sobre las diez (me ha venido muy bien). Y ahora (en este momento es ya la una de la madrugada del día de los inocentes) acabo de subir de comprarme un bollycao bombón (¿quieres un poco, Laura?) y unas galletas, que serán toda mi cena.

Pero ya está bien de hablar de mí. Hoy quería escribir de un amigo, al que llamaré Desafortunado, aunque con interrogaciones. Le conocí después de que él sufriera un infarto cerebral, por el que le incluí en un Ensayo Clínico. Se había recuperado muy bien de su enfermedad, quedando sólo con una ligera inestabilidad, y pudiendo reincorporarse a su trabajo (no era un hombre mayor). Las revisiones eran frecuentes y nos fuimos tomando cariño, pues la verdad es que es una persona agradable, siempre con una sonrisa dibujada en los labios, y que al referirse a mi me llamaba "hijo", lo cual me agradaba, tanto por el tono cariñoso como por hacerme sentir más joven. Todo iba transcurriendo con una rutinaria normalidad, pero hace un año y medio volvió a enfermar. Pensaron que se trataba de un nuevo infarto cerebral, pero era sólo una simple infección alimentaria: salmonelosis. Simple, sí, pero casi se lo lleva de este mundo unos años antes de lo debido (todos nos iremos, tarde más o tarde menos). La infección le provocó un shock séptico que le llevó hasta la UCI con un fracaso multiorgánico. Por unos días parecía que no podría superarlo, pero él no quiso dejar sola a su esposa, ni dejar de ver la sonrisa de su pequeño nieto. Se aferró a su vida desde los cables que le ataban a su cama de hospital, y poco a poco fue mejorando. Cuando salió de la UCI pesaba unos veinte kilos menos y no era capaz de mantenerse en pie. Lloraba como un niño, pero me seguía llamando "hijo" mientras yo le aseguraba que se recuperaría. Y finalmente el tiempo se puso de mi lado y me dió la razón. No está como antes de la salmonelosis, pero casi. Eso sí, ya nunca ha vuelto ha trabajar, porque ya nadie le ha querido dar trabajo.

Hoy ha vuelto a una de sus retomadas visitas rutinarias. Me ha vuelto a llamar "hijo" y me ha vuelto a regalar su sonrisa. Desafortunado, pero con interrogaciones, pues me niego a pensar que lo sea alguien que, incluso cuando aún tironeaba para intentar que la Muerte le soltase, era capaz de regalar cariño.
 
FELIZ NAVIDAD A TODOS
FELIZ NAVIDAD

Y para celebrarlo os he traído estos pasteles. Dejad alguno de chocolate para Laura (comprendedlo, la chocoadicción es una enfermedad incurable. Al menos yo no me he curado).


Que esta noche a nadie se le borre la sonrisa del rostro.


Besos, besos, besos. Abrazos, abrazos, abrazos.


De parte de alguien que se alegra de haberos encontrado.
 
Una pizca de humor
Se acerca la Nochebuena, y creo que en los últimos posts que he publicado ha primado la tristeza, aunque estuviese rodeada de generosidad y amor, no por mí, sino por las personas de las que os he hablado. Así que, como me gustaría dejaros sonrisas para el día de Navidad, hoy he decidido hacer memoria voluntaria sobre situaciones divertidas, que también se viven en la medicina.

Primero os contaré lo que me pasó con una de mis pacientes habituales, que llamaré Indiscreta. Donde yo trabajo somos más médicos que consultas, de modo que tenemos que utilizar cualquier espacio para atender a los pacientes. Uno de esos espacios es el dormitorio de guardia, donde hay una camilla instalada para tal fin, y donde yo había atendido a Indiscreta en varias ocasiones. Una mañana, salí a llamarla a la abarrotada sala de espera, y cuando acudió, vino hacia mí y me preguntó a viva voz (con esa voz que sólo se usa cuando en realidad uno debería susurrar): "HOLA DOCTOR ¿HOY ME VA A LLEVAR OTRA VEZ AL DORMITORIO?" Al tiempo que me sonrojé, solté una carcajada, la tomé del brazo y me la llevé raudo de allí, lejos de las miradas atónitas de los demás pacientes y acompañantes.

Lo siguiente le sucedió a una compañera de trabajo. Ella entonces era Residente, con poca experiencia, y atendía a pacientes ingresados en Planta, con la ayuda de otro amigo y colega, en cuyo currículum figuraba el haber estado muchos años ejerciendo como médico de prisiones. Mi amiga se encontraba informando a los familiares de un paciente ingresado. Yo pasaba junto a ellos en el mismo momento en que ella les estaba diciendo: "De verdad, no se preocupen, mi compañero (por mi otro colega) tiene mucha experiencia, él ha estado muchos años en la cárcel" Yo me esforcé por no reir, mientras miraba por el rabillo del ojo a los boquiabiertos familiares y mi amiga les explicaba atropelladamente que se refería a que trabajó como médico en la cárcel.

Y por último una anécdota de cuando trabajaba en Urgencias. Vino una chica de poco más de veinte años, siendo ya de madrugada. Impecablemente vestida, maquillada, la acompañaba su padre, y nos refirió que tenía taquicardia. Dado que la chica parecía recién salida de una discoteca, y que de verdad tenía una cifra de pulsaciones alta, era obligado preguntarle si había tomado algo (coca, pastillas...) que pudiera haber provocado sus síntomas. No quisimos hacerlo delante de su padre, así que un compañero y yo aprovechamos que la enfermera le estaba haciendo el electro para abordarla a solas. Realmente no había tomado nada, estaba dormida en su cama cuando la despertaron las palpitaciones (hay personas a las que les gusta que los médicos las vean guapas). Así que mi colega y yo volvimos a la mesa de la sala, donde estaban el resto de los compañeros, y uno de ellos preguntó: "¿Cómo está la niña?", respondiendo mi amigo (os juro que no fui yo): "MÚ BUENA, TÁ MÚ BUENA", con lo que provocó la carcajada general.

Bueno, y esto es todo... por ahora. Espero que os resulten graciosas o amenas estas anécdotas, si no es así lo siento, y no dudéis en decírmelo. Veréis, los médicos desarrollamos un sentido del humor algo raro, más bien enfermizo, y a veces nos resulta divertido lo que para otros puede ser incluso ofensivo. Si a alguien se lo parece, le ruego que me perdone, y prometo que ninguna de las personas que he mencionado ha sido dañada como consecuencia de los hechos relatados. Bueno, quizá si se dañó el prestigio de mi colega ex-médico de prisiones, del que sólo diré que es un gran psiquiatra, mejor médico y mucho mejor persona.

Besos y abrazos para todas y todos.
 
Dedicatoria
Prometí a Laura dedicarle este post, y la verdad es que no encuentro mejor manera para unir pasado y presente en mi blog. Desde una amiga que acabo de encontrar, hacia un amigo que perdí.

Me acordé de él ayer, mientras atendía a un paciente en la consulta. Se trataba de un chico de unos 30 años con dolor de cabeza. Nada más entrar resultó obvio que no era un chico "normal". Apenas hablaba, era su madre la que relataba los síntomas, y dejó para el final que su hijo tenía un "problema", a raiz de una vacuna que le pusieron cuando tenía 2 años. Debió tratarse de una encefalitis postvacunal, que había causado en el chico un déficit intelectivo, conducta retraída y torpeza motora. Entonces me acordé de él.

Él era el Doctor Carlos Rodríguez Barrionuevo, fallecido prematuramente (sólo tenía 59 años) y de forma repentina. Dedicó su vida a los niños, en el difícil campo de la Neuropediatría, y os aseguro que no exagero nada al afirmar que hay miles de adultos que hoy viven como personas plenas gracias a sus cuidados. Yo lo conocí cuando aprendí 3 meses junto a él como residente. Sabía ser cariñoso, divertido, amable y serio, siempre estaba estudiando, y disfrutaba con su trabajo, como uno cualquiera de los niños que atendía con la PlayStation. Repartía sin tacañería enseñanzas, bromas, medicinas y consejos. A mí me dijo una vez: "Rafa, en 3 meses no vas a aprender a ser Neurólogo Infantil, pero al menos aprenderás cómo educar a tus hijos".

Yo soy Neurólogo de adultos, y la mayoría de las veces reduzco o alivio los síntomas que entorpecen la vida de otras personas. Alguna vez ayudo a llegar a un buen resultado. Y sólo de vez en cuando, estoy cerca cuando se produce un milagro (entorpeciendo al Diablo para que deje hacer a Dios).

Carlos tendía su mano a los niños cuando eran más vulnerables, los agarraba fuerte y los rescataba del río de lava que se los llevaba hacia el limbo del daño cerebral irreversible. Su trabajo perdurará eternamente, a través de generaciones y generaciones de personas, que no habrían pisado este mundo si él no lo hubiese pisado antes.

Dios se lo llevó porque tenía los parque infantiles del Cielo más vacíos por su culpa. Ahora estará con Él, contandolé el mismo chiste que un día me contó a mí: "¿Sabes la diferencia entre un Neurólogo de adultos y Dios? Pues que Dios sí sabe que no es neurólogo?"

 
Libre
Esta es la historia de Libre. Aunque realmente no es cierto eso, es la historia de mi encuentro con Libre (lo prometido es deuda, Laura). Seguro que la historia de ella es mucho más rica y extensa.

La conocí cuando empezaba a formarme como Neurólogo. Por aquel entonces tenía que hacer guardias en las urgencias del hospital. Unos celadores entraron a una chica sobre una camilla. Estaba consumida. Unos 30 años y los mismos kilos. El adjunto de la Urgencia me llamó y dijo: "Rafa, a ella la ves tú, tiene una ELA". Entonces aún no me asustaba este acrónimo, sólo lo conocía de los libros. Significa Esclerosis Lateral Amiotrófica, una enfermedad neurodegenerativa que va mermando de forma progresiva la función muscular. Piernas, brazos, deglución, voz, respiración. Cruelmente rápida, la mayoría de los pacientes no llegan a sobrevivir 2 años. Y casi todos mantienen la lucidez durante todo el curso de su enfermedad.

Pasé a Libre a una consulta, con sus familiares, sus padres y su marido. Sobre la camilla una chica morena, con unos enormes ojos azules, piel algo pálida, y una extrema delgadez, que no conseguía robarle ni un ápice de su hermosura. Serena, me explicó que había venido porque le costaba trabajo respirar. Yo, pertrechado tras mi mesa, escribía con rapidez. Tenía que acabar para correr a Observación y que la ingresaran allí, pues podía empeorar y necesitar soporte respiratorio. Aun así, tuve tiempo de observar a su marido, con sus ojos inundados de tristeza y miedo. Me sorprendió, era evidente que la amaba.

Ya estaba ella en una cama en Observación cuando el adjunto que me la encomendó me contó su historia, bueno, su historia en 2 minutos. Cuando le diagnosticaron la enfermedad, el chico asustado al que yo había visto era su novio. Tras conocer la condena (un diagnóstico de ELA es una condena a muerte) decidieron casarse, y se convirtió en su marido. Creo recordar que vivían juntos en casa de los padres de ella. No conocían su intimidad, pero siempre que tenía que ir al hospital, él estaba con ella. Además, Libre había firmado un documento con un abogado en el pedía expresamente que no se tomaran medidas extraordinarias con ella para prolongar su vida.

Libre no quería acabar sus días atada a una máquina con un tubo desde el interior de su pecho. Probablemente quería partir desde su cama, tras mirar a los suyos desde sus francos ojos azules, tras exhalar su último y liviano aliento en los labios de su marido.

Han pasado 7 años y recuerdo perfectamente su nombre. Cada persona deja un pedacito de ella en los otros, quizá esa sea la verdadera eternidad. Libre y el chico asustado están ahora besándose en algún rincón de mi alma.
 
Venganza
Ya he dicho alguna vez que no soy Psiquiatra, pero en mi trabajo me encuentro muy a menudo con pacientes con trastornos mentales. Yo soy neurólogo, pero a veces pienso que veo más pacientes psiquiátricos que un psiquiatra. Mis compañeros dicen que es culpa mía, que los escucho demasiado pero, sinceramente, no sé hacerlo de otra manera. Todo esto viene a propósito de una paciente a la que veo desde hace tiempo, la llamaré Consecuencia, pues si bien hay "locos" que nacen, a otros los hace la vida. Me he acordado de ella al leer el post de Laura, que conjuga hábilmente la reflexión con las sonrisas.

Consecuencia fue una niña maltratada, y luego una esposa maltratada. Su vida ha estado llena de momentos amargos y duros, y su mente al final, no lo resistió. Comencé a verla por unos episodios extraños en los que hacía cosas y luego no recordaba nada. En nuestra medicina, cuando alguien cuenta algo raro siempre hay algún colega que dice: "Que la vea el neurólogo". ¡Qué le vamos a hacer! El caso es que una de las posibles razones era que padeciese crisis epilépticas no convulsivas, con amnesia posterior, y llegó a mis manos. Con el tiempo, ha ido quedando cada vez más claro que aquello no fue más que el principio de la rendición de su mente, seguramente harta de tanto sufrimiento, y ahora está en manos de los psiquiatras. Pero le caí bien, y no he tenido corazón para decirle que no hace falta que venga más.

Su madre siempre ha sido cruel con ella, física y psíquicamente, siempre la menciona, y dice no haber recibido nunca una muestra de cariño de ella. De su padre sí tiene un buen recuerdo, el polo opuesto a su madre, pero murió muy pronto y quedó sin su protección. Además, el que fue su marido no sólo hizo de su vida un infierno, con agresiones de todos los tipos, sino que además mantuvo relaciones con su hermana, que ahora la odia a ella. Sigo sin entender esto, ¿por qué hay gente que parece sólo nacida para sufrir? Definitivamente, la vida no es justa.

Dentro de sus síntomas, Consecuencia padece brotes de psicosis y paranoia, con alucinaciones en las que ve a personas fallecidas. Una de sus alucinaciones es su padre, aunque ella piensa que es una aparición (quién sabe). Una de las veces le vió mientras estaba en casa de su madre (todavía la visita, yo no sé si lo haría), que sabe por ella de estos sucesos. Se quedó "mirándole" y dijo: "Papá, ¿has venido por mamá?". A la anciana se le cambió la cara y salió corriendo y gritando hacia el otro lado de la casa.

No sé a vosotros, pero a mí me pareció una buena venganza.
 
La herida
Suena la sirena suena. Aúlla el dolor. Arrastran una camilla por el desangelado pasillo, un chico sobre ella, pies de madre tropezada, mira buscando a alguien que la engañe. Los celadores traspasan las puertas batientes empujando la camilla. Baten, baten, cerrando el paso a la mirada. La madre queda congelada ante el batir de las puertas metálicas. Sólo gris metálico, frío y dolor... miedo.

En el área de críticos de Observación la prisa se sosiega, de forma extraña. Varias enfermeras se acercan a la camilla y comienzan a manipular de forma mecánica, mientras los celadores se preparan para mover al joven paciente. Entran dos médicos, miran, preguntan, miran otra vez. No hay nada por lo que correr. Los del 061 ya han canalizado una vía e intubado al chico. Un accidente de moto. Es sábado por la noche.

Fuera las puertas ya sólo baten en el fondo de unos ojos. Silencio.

-------------------------------------------------------------------------------------------------

Hace años trabajé en Urgencias. Entonces decidí que mis futuros hijos no tendrían nunca una moto.


 
Recetas
Gracias por vuestros comentarios a mi post anterior. Quisiera deciros algunas cosas a propósito de ellos.

Os aseguro que no creo que sea inusual recomendar acciones no farmacológicas a los pacientes (perdonad mi lenguaje, pero la profesión tira mucho). Pasear, tomar el sol, hacer ejercicio, tener algún hobbie, ir al cine... son consejos casi habituales. También es habitual tratar de animar, resaltar lo que está bien sobre lo que está mal, aconsejar, ser optimista respecto a la evolución, decir que lo encuentras todo mucho mejor... Por mi parte, además me gusta permitirme ciertas libertades, bromear, piropear, comentar algo sobre mi vida personal. Acerca mucho la relación, y yo creo que tiene efecto terapéutico, además de mejorar la confianza. Siempre con cuidado, hay situaciones en las que no se pueden hacer bromas, pero os aseguro que nunca he tenido un problema por bromear a un paciente (cruzad los dedos conmigo), y alguna vez me ha servido para relajar una situación estresante. El problema es el auge de la medicina defensiva, por el miedo a la demanda, una moda que, como casi todo, nos viene desde USA. Si esto provoca que se pidan pruebas innecesarias, tampoco es muy grave siempre que no sean agresivas (aunque repercute negativamente sobre la economía del sistema). Lo peor, a mi entender, es que también influye sobre cómo trasladar las noticias al paciente y sus familiares. Cada vez se hace de forma más pesimista, y es fácil de entender. Si tú a alguien le explicas que "lo de su padre" es muy grave, y que es muy probable que no lo supere, si finalmente el paciente fallece, o queda con secuelas graves, nadie pensará que haya habido un fallo, sino que era de esperar con lo mal que estaba. Es feo, pero es así, es algo muy humano. Yo trato de huir de eso, y he de decir que he tenido algún mal sabor de boca por haber proporcionado demasiada esperanza, cuando esa esperanza ha terminado resultando baldía.

Tras la perorata, quisiera responder más personalmente,

A la divertida maniática: fue una buena manera de acabar mi post, tomada de tus consejos, pero te aseguro que de forma inconsciente :) Cuidate y no te duermas en el sofá, que es malo para el cuello.

A la melancólica azul: he descubierto otro consejo para mis pacientes, descubrir los blogs para con ellos llegar a gente como vosotros. La tristeza se irá, deseo que sea lo antes posible.

A la gran chica llavero: cuida a tu médico, parece bueno. Y dile algo agradable de vez en cuando, a nosotros también nos gusta que nos suban el ego.

Al trepidante bikerin: no leas los prospectos, hombre, que son "mu´xageraos". Si tienes alguna duda pregunta a tu médico, aunque lo mejor es siempre evitar la pastilla, si se puede.

Al astuto radagastt: lo siento, pero si pudiera recetar lo que propones me podría el egoísmo, y es que yo estoy también muy malito y necesito tratamiento. Gracias por tu abrazo.

A todos en general: os parecerá una tontería, pero alguien me podría explicar qué significa lo de "xD".

Besos, abrazos y sonrisas para todos.
 
Gracias, pastillas y sonrisas.
He descubierto que se aprende mucho navegando por el universo de los blogs. Sinceramente, antes de empezar en esto no podía imaginar que se podían tener sentimientos delante del ordenador, me refiero a sentimientos distintos a los que te ocasiona un cuelgue inesperado que destruye horas de trabajo.

Así hoy quiero aprovechar primero para dar las gracias. Gracias por leerme, gracias por dejarme leeros, gracias por vuestros comentarios, gracias por recibir los míos, gracias.

A una paciente le recomendé una vez que chateara por Internet. Se llama Solitaria, y esa es su principal enfermedad, pues la física, la que la trae a mi consulta, apenas le da problemas. Su vida se reduce a ella misma, su madre y un trabajo que no le gusta con compañeros con los que no se relaciona. Si descubriese esto, no le harían falta pastillas. Porque tengo que decir que tiene mucho de cierto lo que cuenta Marylullaby el 25 de noviembre en su consultorio. A los médicos nos enseñan que tenemos 2 misiones, diagnosticar y curar. Para lo primero lo más importante es, otra vez, escuchar, aunque en la mayoría de las ocasiones empleamos mucho más tiempo y esfuerzo en pedir e interpretar sofisticadas pruebas. Muchas veces confiamos más en una resonancia que en lo que nos cuenta el paciente y eso es, lo admito, un grave error. Y sobre lo segundo, en poco tiempo descubrimos que es mentira, la mayor parte de las veces no curamos, aliviamos. Y para ello, sólo nos proporcionan 2 herramientas, la cirugía y las pastillas. Yo no soy cirujano, gracias a Dios, así que sólo me quedan las pastillas. Y también admito que se abusa de ellas, que llegas a pensar que si no recetas una pastilla (de lo que sea) a tu paciente, es como si no hicieras nada por él o ella. Pero un día te das cuenta, al menos a mí me pasó, de que consigues más escuchando o sonriendo o sosteniendo una mano, que con muchas sustancias químicas. Aun así, no lo negaré, seguro que uso más pastillas de las que serían necesarias. Aunque me defenderé diciendo que la presión está también en el otro lado de la mesa. No todos los pacientes reaccionan bien si les dices que no necesitan ninguna pastilla.

En fin, espero no haberos aburrido con mi alegato. Porque la mejor medicina es la sonrisa, y esa se puede encontrar en cualquier cosa, gratis, basta con buscarla.
 
El pelo
Hoy tengo el día libre, aunque a decir verdad, lo esperaba de otra forma. Es la segunda vez en un año que me pongo enfermo cuando tengo periodo de descanso, ya supondréis lo que fastidia. Así que no tengo historias de pacientes que contar. Podría recordar alguno, pero entonces esto no sería un diario, sino unas memorias, y esas las venderé dentro de unos años, en alguna revista del corazón :)

Así que os diré que hoy tengo cita para cortarme el pelo. Quizá no os parezca muy interesante, pero es que no me habéis visto. Yo tengo un pelo "raro", con una molesta tendencia a encresparse. Además está la barba, tan o más rebelde. Realmente, lo que sucede es que a mí me gusta así. Sé que es un tópico, pero me da un aspecto de médico loco, sólo enfrascado en su ciencia. La medicina, como todo, es también imagen y ciertas formas de extravagancia tienen su éxito. Esto es, un enfermo generalmente no confía en un médico con un piercing en la lengua, por lo menos hasta que lo conoce, pero tienen mucha aceptación el pelo revuelto y la barba algo descuidada, pues es algo que dice "Eh, yo no pierdo el tiempo en minucias. yo sólo trabajo y estudio". No digo que sea lo real, pero sí lo que se piensa.

De todas formas, tengo ya que cortarme el pelo. Y existen poderosísimas razones ya para ello:
- Ya es muy incómodo
- Mi esposa y mi madre ya se han alíado, cuando no me lo dice una, lo hace la otra
- Las ancianas, cuando se cruzan conmigo por la calle, me miran de reojo y se agarran a su bolso (os lo juro)

El problema, es que no creo que pueda ir hoy, con tanta tos. Y es que, al final, siempre encuentro una excusa para no ir.
 
Puente
Puente de 5 días, y no me ha tocado guardia, y no tengo que trabajar el martes... estaba cantado que me pondría enfermo. ¡Dita sea!

Al fin y al cabo, se lo he dicho más de una vez a algún paciente. Acaba la tensión, llega el descanso, el organismo comprende que se puede permitir funcionar mal, se relaja y llega la enfermedad. Dos días de puente que sólo me han servido para padecer mareos, mucosidades y dolores erráticos. El cazador cazado. Espero que acabe pronto y poder disfrutar al menos de algún día del puente.

Bueno, al menos tengo excusa para poder beberme esta noche un colacao calentito con un chorrito de coñac. Saludos a todos y no os quedéis mucho tiempo aquí, no sea que os contagie.
 
LO SIENTO, HAS FALLADO
Aquí, aquí, pincha aquí
Pero no te preocupes, en mi infinita bondad te concedo infinitas oprtunidades.


 
Amor y miedo
En algunas ocasiones, ha entrado alguien a mi consulta y me ha espetado: "Doctor, lo que le voy a contar es muy raro, seguro que nunca ha oído una historia igual". Debo reconocer que en esos momentos yo sonrío por dentro y pienso: "Este hombre (o mujer) no sabe las cosas que a mi me cuentan". Pues esto me ha pasado hace unos días, sólo que esta vez me sorprendió y conmovió.

Vino una pareja, que tras la citada frase me mostró varias fotos de una niña extranjera, de nueve meses. Estaban en los trámites de su adopción, tremendamente agobiados porque le veían cosas raras a "su niña". Querían mi opinión y ayuda al respecto. La verdad es que la niña en las fotos parecía sana, pero no era algo que se pudiese asegurar. Traían también informes médicos del país de origen, pero no les merecían mucha confianza. Según referían, un par de años antes habían adoptado otra niña en el mismo país, y de la misma forma. Por aquella época, formaban parte de un grupo de adoptantes y hubo más niños que vinieron, todos con informes que garantizaban su salud, pese a lo cual en dos de los niños del grupo (no el suyo), se descubrió al llegar que estaban enfermos, uno con síndrome de Down y otro con Parálisis Cerebral.

Lo que más les ha preocupado es que los responsables de la agencia española que media en la adopción, que han visto muchos niños de la misma raza de su niña, les han recomendado que renuncien, que esa niña tiene algo raro. Yo no veo nada raro en las fotos, pero lo más importante son ciertos rasgos faciales donde la raza podía ser un factor de confusión, al no estar familiarizado con ella.

Al leerme podríais pensar que era una cuestión de egoísmo. He de confesar que yo lo pensé brevemente durante la consulta. Pero yo ví a los "padres". Exponían sus dudas y temores con una angustia tremenda, de la misma forma que cualquier padre o madre que teme por su hijo enfermo. Tienen la posibilidad de viajar al país de la niña y solicitar allí las pruebas y exploraciones médicas que quieran para ella, antes de aceptarla. Pero ya es "su niña", saben y temen que si la tienen en sus brazos no la abandonarán, sana o enferma. Querrían poder acogerse a aquello de "ojos que no ven...", pero sus corazones ya han sentido a "su niña". Esto no lo decían pero era obvio en sus voces quebradas, sus palabras ahogadas, sus manos temblorosas sosteniendo las fotos...

No, creedme, no era egoísmo, sólo amor y miedo, como una madre. Si Dios existe, debe bendecirlos con ángel. Pero he visto sufrir y sufrir y sufrir a demasiadas personas buenas.