Según mi madre, de pequeño decidí ser médico para curar a mi padre. No tenía nada grave, sólo una úlcera, pero supongo que a un niño de 4 ó 5 años le impresiona mucho ver a su padre con cara de dolor intenso. Eso instaló en mi cerebro una vocación cabezota de la que nunca pude librarme, ni siquiera cuando en COU todo el mundo intentaba convencerme para que estudiase Informática o Telecomunicaciones, y las cifras del paro en los médicos salían todos los días en los telediarios.
Empiezas a estudiar y descubres que la medicina no se parece en nada a lo que habías imaginado, pero hay suerte y te gusta lo que descubres.
Acabas la carrera, empiezas a trabajar y descubres que la medicina no se parece en nada a lo que has estado estudiando, pero hay suerte y te gusta lo que descubres. Y quizá, finalmente, el trabajo de un médico se parezca más a lo que imaginó un niño de 5 años.
En todo trabajo hay cosas que no gusta hacer. Hay pacientes que debes ver, aunque sepas que no los vas a ayudar. Jamás vas a encontrar su sonrisa. De hecho, jamás volverán a sonreir. No vas a poder ayudarles en nada. Por supuesto, no se curarán, tampoco vas a ser capaz de aliviarles.
Suele suceder en la UCI. El Intensivista te acompaña hasta la cabecera de una cama, mientras te va relatando la historia clínica y los resultados de las pruebas. Llegas hasta una persona atada por varios cables que invaden sus venas, con modernas sanguijuelas en su pecho que envían información a un monitor cardíaco, con un tubo de plástico que entra por su boca para prestarle aliento. En un primer vistazo ya ves claro cuál será el resultado. Pero hay que seguir el protocolo. Es lo legal, es lo correcto, es tu trabajo, aunque no te guste.
Comienzas por mirarle a los ojos. Las pupilas son enormes y tristes. Las atacas con una luz, pero no se defienden. Agarras la cabeza con ambas manos y la giras con rapidez. A un lado y a otro, a un lado y a otro, sus ojos están fijos, no es un muñeco. Pides a la enfermera un algodón, y tocas con él las córneas, pero eso no le hace cerrar los ojos. En silencio pides perdón. Clavas una uña sobre una ceja, y luego sobre la otra. Ni una mueca, ni un movimiento, ni un rastro de dolor. Pides a la enfermera una jeringa con suero frío, muy frío, y bañas con él sus oídos, pero eso no hace que sus ojos tiemblen. Pides a la enfermera que introduzca una sonda por su boca hasta su garganta, pero eso no le hace toser. Pides a la enfermera que le inyecte una droga y dejas de mirar al paciente. Fijas tu vista en los números del monitor, que no suben. Sigues mirando, siguen sin subir. Sigues mirando, ya no van a subir. Desconectan el respirador. Nada. Nada. Nada. Vuelven a conectarlo, no ha hecho ningún intento de respirar por sí mismo. Concluyes.
En un despacho firmas tu parte de la sentencia. Recuerdas a aquella chica alegre que conociste de residente, y a la que un riñón devolvió la libertad. Recuerdas a aquel hombre que sigue haciendo feliz a su familia con el hígado de otro que se fue. Recuerdas a aquel chico joven que sigue amando, con el aliento que le prestan los pulmones de otro que fue sentenciado. Al final encuentras sonrisas, que te hacen sólo un poco menos difícil tu misión de juez.
La vida está llena de llantos y risas, y algunos pueden reir porque otros lloran. No quisiera entristeceros, pero necesitaba contarlo. Gracias por escucharme y sed felices.
Juanphys pasó por aquí:
Yo me quedé sin palabras. Como la vida misma.
Abrazos
Laura pasó por aquí:
Blogs ya.com informa: Se ha detectado una ausencia en su propio blog de usted mismo (que mal me expreso para ser la RRPP de ya.com...) durante un tiempo que excede, en gran medida, el tiempo permitido a los usuarios sin causa justificada. EJEMPLO: Bikerin se ausentó durante más o menos una semana, pero por problemas informáticos irremediables. Mi equipo y yo (yo soy la directora, la que más cobra y la que puede permitirse una nevera de 7000 lerus) le informamos de que si no actualiza su blog en el plazo de 24 horas, sufrirá una terrible penalización por parte de nuestro departamento.
Atentamente, señorita Laura (pa' servirle a usted)
Raddy pasó por aquí:
Todos los trabajos tienen sus aspectos positivos y negativos... pero claro esto no es comparable...
Espero que no te toque dictar demasiadas sentencias... aunque alguien lo tiene que hacer... por desgracia... gracias a tu blog veo el trabajo de los médicos de manera más humana...
El Mundo de CHOI pasó por aquí:
besitosssssss saladosssssssss
Ume pasó por aquí:
En más de una ocasión visité a mi padre en la UCI... realmente es un lugar triste, en el que no sabes muy bien que debes hacer... él durmió durante semanas, y yo simplemente le cogia la mano esperando una respuesta... Las dos veces que estuvo alli, se recuperó. Excepto la última vez que visitó el hospital, llegué tarde, justo a la hora de la cena... sabía que esta vez iba a ser diferente... Entre sonrisas y llanto contenido jugamos a tomarse su última cena como se hace con los niños... yo le presentaba un avión y le hacía abrir la boca para su mejor aterrizaje... él me regañaba pq el avión iba muy lento y tenía hambre. Al salir me puse a llorar, él estaba preocupado... pero aquella noche los dos llegamos a sonreir... Besos.
Laura pasó por aquí:
Me estaba duchando y me he acordado de ti (todavía no sé muy bien por qué, jajajaja) y digo... "pos ala, voy a mandarle un besito" Así que... MuaAAaaaaAAAAaaaaaaaaAAAAAAAaaaaaaaAAAAaaaaaaAAAAAaaaaaa!!!
Y eso.
cascabel pasó por aquí:
Voy a intentar poner una sonrisa en esto. He llegado hasta aquí por casualidad, buscando cosas que le puedan interesar a mi hermana, futura médico. Ella trata siempre de trasladar su sonrisa a los pacientes. Y ella me enseñó esto: http://www.anesvad.org/sonrisas No sé si tiene algo que ver, pero lo he recordado al leer lo que escribías. Los médicos tienen una gran misión, y nadie dijo que una gran misión fuera fácil. Pero está bien veros como humanos, desahogando vuetros sentimientos. Todo mi apoyo y admiración.
keleta pasó por aquí:
Por mucho que te puedan preparar para ese tipo de situaciones, por mucho que sepas que puede pasar, que de hecho pasa, siempre acabas implicandore tanto que te entristeces. Dentro de un mes comenzaré mis practicas (pero yo soy de las que te pasará algodoncitos y pondra sondas :)) y creo que es humano decir que estoy un tanto aterrada por ello. Esta última semana incluso me he preguntado ¿Y si empiezo y luego no me gusta?¿Y si no lo puedo llevar bien? Supongo que siempre pasa. Pensaré en el componente bueno, que es lo que más me tira :) Me encanta como explicas tu trabajo pq a veces desde fuera no se ve esa implicación por parte de los sanitarios. Hay pacientes que nunca ven que haces lo suficiente por ellos. Probablemente porque estando enfermo nada te parece bien... Pero es bueno saber que las apariencias engañan y que ante todo hay humanidad. Tp digo que todos sean como tu, con tanto arte :D, pero habiendo uno ya es reconfortante :) Un besote grande
bikerin pasó por aquí:
No puedo imaginarme en tu situacion. Quiza seria menos humano, y mas frio que tu. Quizas aprenderia a llorar... No se :-(
Chica_Llavero pasó por aquí:
Mira el lado bueno, si el paciente te pudiera sonreir y darte las gracias por ayudar a vivir a los demás, lo haria, de eso no te quepa duda!!!!!!!
Animo chikillo!!!!!!!! Las penas son solo un paso para poder apreciar la alegria que te rodea! Muack!!!!!
Lou pasó por aquí:
Vaya... tenemos suerte de que tu vocación te haga ser tan buen profesional, a pesar de lo tristes momentos... no sé que puedo decir, así que te mando un beso.
airelai pasó por aquí:
Se me puso un gran nudo en la garganta... La vida puede llegar a ser tan cruel! Uno se dice para convencerse que son ciclos, que tenía que ocurrir, pero ¿quien es el valiente que digiere todo eso sin una sola lágrima? Gracias por estar ahí para recordarnos que la vida se puede hacer más fácil. Gracias a ti también hay personas que yacen en la cama de un hospital sabiendo que la vida les espera ahí fuera.
Mil besos y un gran abrazo
Radagastt pasó por aquí:
No podria, en serio que no. No seria capaz de soportarlo ni una sola vez. Tengo un amigo que es medico y lleva varios años trabajando en la UCI, pero recuerdo el primer mes porque casi abandona la profesion. No pudo evitar que un bebe muriese en sus brazos y eso marca. Pero si no fuera por gente como tu, como mi amigo, como todos los medicos de este pais que soportais dia a dia la presion de la muerte, los demas no tendriamos esperanza. Seriamos unos titeres a merced del destino caprichoso. Quiero agradecerte el estar ahi, la constancia a la hora de luchar por nosotros, el clavar una uña en las cejas y sobre todo, ser tan humano. Un abrazo.
El Mundo de CHOI pasó por aquí:
jop es triste, aysss yo no podria, supongo q este es el lado malo de tu trabajo Besitos salados de CHOI
Laura pasó por aquí:
No me gusta comentar tus post con prisa porque me encanta recrearme en tus palabras, pero creo que hasta dentro de un mes, lo voy a hacer todo, todo, todo con prisa... ;)
Lo que dices es triste, pero al fin y al cabo... es la vida, o concretamente su final. Forma parte de las reglas del juego, la muerte es algo que está ahí, pero no oculta o escondida, no. Como leí por ahí... está tan segura de su victoria que nos deja toda una vida de ventaja!!!!
Está claro que es la parte más dura de tu trabajo, pero sé que tú sabes quedarte siempre con lo positivo de cada paso que das. No hay más que leerte, ERES EMOCIONANTE.
Un día voy a coger todos tus posts y los voy a mandar una editorial... ¿iremos a medias? :) Jo, yo quiero esa nevera y seguro que tú estás deseando terminar de pagar la hipoteca!!
Muchos besos... tengo que seguir estudiando, pero cuando termine, pienso dejar posts y comentarios cada 5 minutos!!!
Coolazulb pasó por aquí:
Supongo que es la parte dura de tu trabajo y a no ser que te hagas duro, cosa que en tu caso veo poco probable, seguirás pasando esos momentos ingratos. Solo piensa en la cantidad de sonrisas que existen gracias a tu ayuda, incluida la mia.
Un besazo azul.:)
pitijopo pasó por aquí:
Cierto en todos los trabajos hay momentos tristes y alegres, pero hay algunos como en el tuyo, que entre esas dos facetas hay un mundo, o mejor dicho, una vida. Un abrazo.