He vuelto
Razones
Según mi madre, de pequeño decidí ser médico para curar a mi padre. No tenía nada grave, sólo una úlcera, pero supongo que a un niño de 4 ó 5 años le impresiona mucho ver a su padre con cara de dolor intenso. Eso instaló en mi cerebro una vocación cabezota de la que nunca pude librarme, ni siquiera cuando en COU todo el mundo intentaba convencerme para que estudiase Informática o Telecomunicaciones, y las cifras del paro en los médicos salían todos los días en los telediarios. Empiezas a estudiar y descubres que la medicina no se parece en nada a lo que habías imaginado, pero hay suerte y te gusta lo que descubres. Acabas la carrera, empiezas a trabajar y descubres que la medicina no se parece en nada a lo que has estado estudiando, pero hay suerte y te gusta lo que descubres. Y quizá, finalmente, el trabajo de un médico se parezca más a lo que imaginó un niño de 5 años.
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Último post publicado el 29 de marzo                                                                                                                                                                                                                                                    CADENAS
 
¿Queréis la Verdad?

¿Quién quiere la verdad?
¿Quién conoce la verdad?
¿Quién soporta la verdad?
¿Quién esconde la verdad?
No esperéis que no os mientan.
Pedid la verdad.



Hoy vengo con preguntas, con la esperanza de que alguien las conteste. He encontrado a un colega en la blogosfera, lo he curioseado y he leído un post suyo sobre decir la verdad a los pacientes. No ocultaré que es un tema que me causa desazón. En España, la cultura de la compasión mentirosa, que no la mentira compasiva, está muy extendida, creo que esto es algo que no sorprenderá a nadie. Pero, por favor, no me juzguéis todavía, que apenas acabo de comenzar.

No es fácil decirle a alguien que va a morir. No es fácil decirle a alguien que va a sufrir. Es más agradable encontrar a Casanova y poder aplazar su sentencia. Ahí queremos estar todos. Por otro lado, y con ánimo de buscar excusas, la mayoría de las veces es un familiar el que te pide que no le cuentes la verdad al desafortunado. Pero sólo buscando excusas, pues en forma estricta, ningún familiar debería tener esa información si el principal interesado no la conoce.

Por fortuna o desgracia, las culturas cambian, y la nuestra se está americanizando, aunque nos pese, a velocidad de vértigo. Empujados por el huracán gringo, en este tema, los médicos vamos cambiando poco a poco nuestro papel de presuntuosos padres por el de fríos notarios. Algunos ya sólo dan fé de unos hechos, sin preocuparse de lo que el otro comprende y del daño que eso puede hacerle. Debe haber algún punto medio, algún espacio donde reconciliar el derecho a saber con el derecho a cuidar y ser cuidado.

Recuerdo a una anciano y a una mujer. Él se llamaba Amado, y ella era su nuera. Yo era un residente de primer año, que caminaba junto al Adjunto para informar a la familia de Amado de que le habíamos encontrado un cáncer de pulmón. La nuera y el hijo nos miraban mientras mi colega hablaba. Yo no lo esperaba, creo que mi colega tampoco, aún hoy me estremece recordar a aquella mujer, apoyándose sobre la pared y llorando amargamente. Repetía una y otra vez: “Él es muy bueno, es muy bueno”. Aún la oigo, aún me hace sentir tristeza, aún me hace sentir amor. ¿Os confieso la verdad? No sé si Amado llegó a conocer su diagnóstico. ¿Os confieso otra cosa? Aún hoy, pienso que habría aceptado como buena cualquier decisión de aquella mujer al respecto, seguro que no habría nacido del egoísmo.

Recuerdo también lo que me contó un compañero. Le había tocado atender en la Urgencia a otro anciano, de nombre Desconcertado. Semanas antes, había recibido un diagnóstico también de cáncer. Bueno, miento, el diagnóstico lo había recibido su familia, y acordaron ocultárselo para que no sufriera. Pero él sufría porque tenía dolor, sufría porque cada vez se sentía peor, sufría porque el tratamiento no le servía, y todo cuando se suponía que no tenía ninguna enfermedad de importancia. De tal forma estaba, que había acudido varias veces a Urgencias en la misma semana, buscando remedios para su leve enfermedad. Cada vez, sus familiares se las habían arreglado para convencer al médico de turno que no le dijese nada a Desconcertado sobre su verdadera enfermedad, volvían a casa, volvía a encontrarse mal, volvían a Urgencias. Mi compañero no quiso mentirle, pese a las súplicas de los familiares. Le dijo que tenía cáncer, le dijo que por eso se encontraba tan mal, le dijo que no le podía curar. No sé si el anciano se lo agradeció o no. No sé cómo acaba la historia. No sé si era la mejor decisión. Pero si es seguro que era lo correcto.

Los pacientes anglosajones te lo ponen, por lo general, más fácil. Ayer atendí a una mujer, creo que inglesa, en mi consulta. Técnicamente, o sindrómicamente, tiene una tetraparesia con signos intensos de denervación. Los estudios neurofisiológicos apuntan a una Polineuropatía Axonal, pero no pueden descartar la posibilidad de una enfermedad de motoneurona, en cuyo grupo se encuentra la temida ELA. Cuando vi su nombre en la lista sentí angustia. Aún no he conseguido llegar al diagnóstico, sé que no será fácil, y probablemente al final del camino se llegue a una puerta que dé miedo traspasar. Pensaba en cómo hablarle de las posibilidades diagnósticas, de las pruebas que habría que repetir y de otras nuevas, y dolorosas, que más adelante tendría que hacerle. Además, todo ello en inglés, aunque eso no era del todo malo, pues en inglés mis palabras pierden mi emoción. En el momento difícil, cuando iba a comenzar, ella sacó unos papeles impresos, fácilmente reconocibles como los frutos de una búsqueda en Google, que hablaban sobre la ELA, y me preguntó abiertamente si ella tenía esa enfermedad. De verdad, es mucho más fácil cuando el paciente pregunta, así uno está seguro de que quiere saber.

Pero aún estoy como al principio. ¿Debe decirse toda la verdad? Sinceramente, yo creo que sí. A una Residente le dije una vez: “¿Todavía no lo sabe? Tenéis que decírselo, aunque la familia no quiera. Tiene derecho a saberlo. Imagina que tuviese una amante y quisiera despedirse de ella” Como el título de aquella película, nadie conoce a nadie, no podemos ni imaginar qué haría cada cual con su vida si supiese que va a terminar pronto. Yo recuerdo a Libre. ¿Cómo habrían sido sus últimos años de vida si no hubiese conocido el verdadero alcance de su enfermedad? Cuando dudo, la recuerdo.

Y ya que sé, o creo saber, lo que hay que hacer, sólo pido fuerzas para poder hacerlo.




Besos y abrazos para todas y todos.
¿La verdad nos hace libres?



 
eNFeRMeRiTa pasó por aquí:
En realidad comunicarle a un paciente su diagnostico es duro, muy duro para nosotros y para él por que su situacion cambia completamente y repentinamente. Sin embargo, creo que es mayor el sufrimiento de una persona al saber que algo pasa (por que es obvio que los pacientes estaran enfermos, pero no son tontos) y no poder compartir su angustia con nadie, no recibir respuestas a sus preguntas y no tener un hombro sobre el que llorar y desahogarse.

Por tanto, yo creo que es necesario que los pacientes conozcan su situacion, o al menos la gravedad de esta, en la medida que puedan aceptarlo porque el diagnostico es suyo, ellos padecen la enfermedad y son ellos y nadie mas que ellos los responsables y los que deciden como pasar esos duros y ultimos momentos. Nosotros solo estamos ahi para apoyar y hacer que todo sea mas facil.
 
Pijomad pasó por aquí:
Todavía no lo he dicho, yo iba para médico... pero a la vista de lo que cuentas,... entiendo que escogí mejor profesión. Y gracias por estar ahi...
 
Atlante pasó por aquí:
Tres sorpresas:

El artículo tan interesante. Ha de ser duro decirle a una persona que todas sus esperanzas vitales van a verse truncadas, pero imaginaos hace decenas de años o siglos, cuando las causas de mortandad eran mucho más elevadas. La situacion actual debería de verse de un modo más positivo.

El cambio de look. Acabo de encontrarme con él y lo veo visualmente impactante.

Y lo tercero: ¿también sois asiduas aquí? Hay que ver... cómo os va la marcha.
 
Hermione pasó por aquí:
Jajaja Laura, menuda agudeza visual la tuya! Si no lo dices, ni lo veo.
¡Genial dibujito!

Aquí, extrayendo conclusiones de lo que decís entre todos :)
 
Coolazulb pasó por aquí:
Tiene que ser muy duro pero...la verdad es lo mejor, las mentiras no llevan a nada bueno y menos cuando se trata de algo tan serio, no es bueno crear falsas esperanzas.

Un besazo azul
 
LauraConSueño pasó por aquí:
Muaaaaaaa!!! Espero que todo vaya bien por ahí :)

Rafa!! No me había fijado en el dibujo... no lo veo muy bien, pero es un caballo-jinete subido encima de un humano-caballo? Es decir, es un cambi de papeles? Si es así... me parece un dibujo genial y con un mensaje muy directo, que por desgracia algunas personas no quieren ver. Te pasaré el trabajo de los animales cuando lo termine, por si tienes curiosidad (y tiempo, jaja)

Muchos besos!
 
bikerin pasó por aquí:
Decididamente, la verdad nos hace libres. ;-)
La mentira sólo nos cambia el miedo a los conocido, por el miedo a lo desconocido. Que puede ser mucho peor.
Un abrazo, R.
(P.d. : Muy chulo tu nuevo diseño de página) :-)
 
enkidu pasó por aquí:
Hace unos dias se ha muerto un amigo mio al que hace 8 años le diagnosticaron un cancer y le pronosticaron 3 meses de vida. Ha muerto de cancer, desde luego, pero no en la fecha que le dijeron los médicos.
Si yo fuera médico me gustaría ser capaz de decirles a mis pacientes no la verdad, sino todo lo que yo sé, siempre que ellos quieran, de forma que lo puedan comprender y... procuraría dejar una puerta o por lo menos una rendija abierta a la esperanza, porque creo que la esperanza no sobra nunca, ni siquiera para morir sobra la esperanza.

Me ha emocionado leerte y me parece que ser un médico humanista en estos tiempos que corren es heroico... ánimo.
 
ladesordenada pasó por aquí:
Pienso que éste es un tema muy interesante y supongo que muchos médicos se lo plantean. Personalmente, quiero saber la verdad, porque no quisiera dejar cosas sin hacer. Como tú bien dices, todos tenemos cosas que quizá sólo nosotros sabemos y nadie más puede hacerlas, así que si tengo que morir me gustaría tener el tiempo suficiente para despedirme como deseo de mis seres queridos. Quizá pienso así porque nunca he tenido miedo a la muerte, al dolor físico, sí.
Me gusta pasar por aqui a leerte.
Un beso.
 
Kae-chan pasó por aquí:
de vuelta por estos lares, me he encontrado con un tema que quizás se acerque de lejos a lo que acabo de escribir en mi blog, bueno quizás a lo que no escribí pero es un tema que he tratado últimamente.
Yo quisiera saber la verdad, soy de las personas que siempre que piensan algo tienen que decirlo aunque quizás, muchas veces, demasiado tarde. Sin embargo, nunca es más tarde que en el sentido de la muerte. Si me quedaran unos días nada detendría que yo dijera todo lo que quisiera decir a mis personas queridas. Probablemente me angustiara el hecho de saberlo pero podría contra ello.
Si fuese otra persona supongo que también desearía saberlo para despedirme pero este hecho me angustiaría aún más. Acerca de decirlo.... si fuera médico, no sé si podría; pero defiendo la verdad por encima de todo.
Yo quiero la verdad
 
hacernohaciendo pasó por aquí:
Por supuesto que hay que decir la verdad, el problema es como hacerlo. Y si probablemente habrá enfermos que digan que no querían saberlo. Pero creo que es una reacción por el miedo que tienen y que en el fondo también prefieren conocer la verdad. ¿A quién le gusta que le oculten cosas o información sobre uno mismo?
El problema normalmente son los familiares que creen que así les ahorraran sufrimiento y que muchas veces son ellos a los que les cuesta aceptar esa realidad.
Es curioso lo que dices de “Cuando vi su nombre en la lista sentí angustia” eso es lo mismo que siente el enfermo mientras espera fuera a que le llamen para darle el diagnostico. ¿No es mejor hacer desaparecer esa angustia cuanto antes?
Hay que decir la verdad el problemas es como hacerlo, porque hay que tener mucho tacto y según quien no se lo va a tomar de la misma manera, por lo que el problema es como se lo tomará y que hacer después.
Cuando a mi me ha tocado dar una mala noticia, mientras el médico me decía lo que tenía la persona, el paciente ya se iba dando cuenta de que no era nada bueno por mi cara y el tono de voz del médico. Es muy duro tener que decirle a alguien lo que le puede pasar, y extrañas las reacciones de la gente. He tenido a alguno que se ha puesto a reír a carcajadas. Supongo que es el reír por no llorar.
 
Hermione pasó por aquí:
¿Y no se podría tener una especie de "testamento vital" pero respecto a ésto? Es decir, en la ficha del paciente, su respuesta a la cuestión de si, llegado el caso, le gustaría estar informado sobre su terminalidad o gravedad extrema.

Creo que, en el momento de escuchar la noticia, yo tendría una "mala reacción", me quedaría bloqueada, pero sé que necesitaría saber mi situación real. Volvería para preguntar.
 
BITES pasó por aquí:
Me ha llamado la atención la pregunta con que cierras tu post tomada de una frase dicha por Jesus de Nazareth, Maestro doctrinal del mundo Cristiano: "Conocereis la verdad y la verdad os hará libres"
Con este pensamiento, Jesus, quizo dar a entender a sus seguidores la necesidad de saber la verdad para dejar de ser esclavos o prisioneros de un mundo ignorante del conocimiento divino.
Ignorar es natural, pero querer ignorar es cobarde e irracional.
No es lo mismo ocultar que mentir.
¿Cuándo un diagnóstico es mentiroso y cuándo debe mantenerse reservado? El primero debe ser elimininándolo con la búsqueda de la certeza. El segundo debe permitirse cuando se detecta que el conocimiento de la verdad sobre las consecuencias de una enfermedad puede afectar el resultado del tratamiento y en el caso de los enfermos terminales, la verdad debe ir acompañada de una sabia compasión, que no es la lástima, sino la solidaridad con el dolor de familiares y pacientes ante la inutilidad científica y en esto último la ciencia tiene que ser valiente para aceptar la verdad ante dicha inutilidad. Asi es que la verdad en estos casos es cuando no solamente afecta a familiares y enfermos sino también a medicos. Llegado este punto, enfrentar o revelar la verdad es necesario para liberar toda culpa.

de la mano de choi paseando por los blogs recomendados en votación de lectores
 
LauraVacaciones! pasó por aquí:
Rafa, a veces me emocionas y me dejas sin palabras. Como cuando me regalas textos tan bonitos como el que has dejado hoy en mi blog.
Y como me dejas sin palabras, pues qué me queda? ¡Llenarte la cara de besitos! :) Gracias!
 
Odalys pasó por aquí:
Imagino que a pesar de la frialdad conque en muchos casos llegarás a cubrirte para seguir en tu profesión, con frecuencia sentirás que se te encoge un poquito el corazón, no?
Hay personas que no quieren saber, que sabiendo se niegan a escuchar los detalles de lo que les pasa porque prefieren ignorarlo y que les sorprenda el fin.
Otros aceptan conocer todo porque es su vida y como dices, quizás hay un amante del que quisiera despedirse o un sitio que ha pospuesto visitar, amigos a quienes llamar o simplemente porque sienten que es su derecho. Quizás la opción sería si quiere saber o no. Me parece peor que alguien recurra al hospital y le traten como loco por un dolor que siente real y que los demás minimizan.
Le dejo abrazo y mi admiración.
 
cielodescubierto pasó por aquí:
Es un tema demasiado complicado cuando entran en conflicto sentimientos de familia, médico y enfermo... cada caso es único y diferente, quizás sería exigiros demasiado que reconciliaseis tres posturas tan distintas en ocasiones. El caso es que yo he visto en la cercanía los casos encontrados, la de quien sabido su diagnóstico es capaz de mantener la dignidad hasta el final de todo y la de quien vive con la angustia de saber si su diganóstico es lo que a veces le oprime el corazón como si fuera un pesado plomo. Como ves no tengo la respuesta, pero es que el miedo es libre y el derecho a decir y saber también... Mira a los ojos de tu paciente y consulta con ellos directamente si llegado el momento habrías de hacerlo; al fin y al cabo, es entre vosotros donde tiene que existir el lazo de comunicación y confianza necesaria llegado el momento... la familia con sus decisiones, inconscientemente, a veces no hace sino enturbiar el medio.

Espero que no tengas que verte en esa tesitura demasiadas veces, aunque en ocasiones sea inevitable.

Un saludo

 
Loocked pasó por aquí:
La verdad duele que duda cabe, pero después del mal trago inicial todo será más fácil.

Has de hacer lo que te gustaría que hicieran contigo.

Es curioso, trabajo rodeado de médicos y nunca me lo había planteado,...

Un salu2
 
Jayesita pasó por aquí:
Pues yo kreo k no hay un termino medio, ni una formula general kuando tratamos kon personas.

Por lo k he leido, t preokupas de tener una relación bastante cercana con tus pacientes, lo kual, en un principio, podria darte pistas sobre lo que esperan oir de ti.

No es facil dar malas noticias, en la carrera no hay una asignatura sobre eso y no kreo k sea algo k se pueda estudiar, pero, a mi, me resulta mas dificil okultar las malas noticias.

Si en algun momento me tocara algo así a mi me gustaria saber toda la verdad, porque yo soy de la opinion de que la verdad libera, pero cada persona es un mundo y la empatía no es pensar que harias tu en el lugar de otra persona, es dejar de ser tu para ponerte en la piel de otra persona e intentar comprender sus pensamientos y sentimientos.

Supongo k todo eso es mucho mas dificil que llegar a un diagnostico dificil, recetar medicinas, o decidir que pruebas diagnosticas son las acertadas.

Respecto a lo de los pacientes ingleses, por mi experiencia, son esactamente iguales que los españoles, lo que pasa es que despues de experimentar en sus propias carnes la mierda de sistema de salud que tienen, cuando vienen a España lo flipan.

Solo añadir que me gusta mucho tu blog :D
 
El Mundo de CHOI pasó por aquí:
si, hay q decir siemrpe la verdad, pero la verdad duele en ocasiones eh!! supongo q hay q ser muy delicado con estas cosas, y si me tienes q decir algo a mi, mucho mas, q antes de abrir la boca ya me he mareado fijo, jajaja
Besitos salados de CHOI
 
Chica_Llavero pasó por aquí:
La verdad, sin mentiras, como mucho con otras palabras, dependiendo de la psicología del paciente.

Mientras vas hablando le vas tanteando, con cariño siempre, haciéndole ver que estas seguro, para que confie ciegamente en ti.

Es como un pajarito que está en tus manos, si aprietas fuerte sufrirá, si eres blando, volará, término medio.

Creo que me sentiende.

Muchos besos!!!!!!!!!!
 
Ume pasó por aquí:
Creo q el paciente ha de saber la verdad... crearle falsas esperanzas no creo que sea bueno tampoco... Realmente puede ser duro, pero al menos no dejará, aquello que quiere hacer o decir antes de irse, a medias... Un saludo.
 
Maki pasó por aquí:
Yo conocí a dos personas muy diferentes entre ellas:

Una, enfermo desde pequeño, una parálisis que lo iba mermando, creo que era la enfermedad de doyen:… lo intentaron todo por buscarle solución, el único que dio con ella fue él, leyendo un libro, vio cual era su enfermedad e incluso el promedio de vida que tenia, creo que en 22 años…
Aun así la familia siguió con la esperanza de que no fuera esa enfermedad y seguían con los médicos…
El día que murió no se como reaccionaría, seguro que lo primero que sintió fue miedo, pero según lo que me contaron iba ya concienciado de lo que pasaría y murió tranquilo.

La otra persona, ingreso por pequeñas parálisis cerebrales, a medida que iban haciéndole pruebas iban descubriendo que tenía un tumor, tumor que luego se convirtió en un cáncer galopante extendido por todo el cuerpo por el cual solo duro 3 meses… lo único que llegaron a decirle fue que tenía un tumor, su reacción no dio opción a decirle ni de que tipo era, ni siquiera donde lo tenía….. al ver la reacción q tuvo con solo decirle una parte de lo q tenia dio pie a la familia a decidir que no le dirían el resto…..

Yo creo que a las personas no hay q ocultarles lo que tiene, pq si se puede luchar y salvarse es lo mas lógico, pero si la persona con su reacción al primer diagnostico te da pie a que no sigas con la verdad, pq la verdad es demasiado dolorosa tanto para el como para la familia…. Q no se lo digan….

Mas vale que muera tranquilo y no sufriendo pq va a morir de tal o cual cosa.
 
LauraEstresada pasó por aquí:
Hola Rafa, corazón! Oye, qué chulo tu nuevo diseño, eh? Me gusta mucho, ¡si es que eres ya todo un experto! :) (¿te has planteado dar clases de "Diseño de blogs" a los demás?) :P

Una vez leí (no me preguntes dónde) que quien pide la verdad, tiene que estar preparado para asumirla. Supongo que hasta aquí todos estamos de acuerdo y que el problema viene después, con esas personas que simplemente no quieren saber la verdad. Dicen que "en la ignorancia está la felicidad" y de hecho no es una afirmación descabellada... sin embargo, cuando se trata de tu vida, de tu propia vida, conocer la verdad es por una parte un derecho que no se te puede negar y por otra, algo a lo que debes tratar de enfrentarte con toda tu valentía. Porque ya que luchas... qué menos que saber por qué luchas, ¿no?

Me imagino que lo difícil de tu trabajo no es diagnosticar un cáncer, por poner un ejemplo. Al final y al cabo, has dedicado muchos años de tu vida a aprender a hacerlo. Pienso que lo verdaderamente difícil es comunicárselo a esa persona, a sus familiares. No hay una asignatura en la carrera que te enseñe a hacerlo... porque tampoco hay un médoto predeterminado que tengas que seguir en estos casos. Pero creo que mirar a los ojos al paciente y sentir realmente lo que estás diciendo (sin hablar mecánicamente) puede ser un buen comienzo.

Muchos besos, sigue haciéndolo tan bien... :)
 
Mariose pasó por aquí:
http://www.grupobuho.com/articulo211.html

Aquí te lo traigo.

La verdad es muy dura a veces. Quizás el moribundo abandone éste mundo más feliz si ni siquiera sabe que se marcha, como los niños que son felices porque no saben las maldades de este mundo... pero eso es algo muy personal y delicado. Dependerá del momento y de las personas, no se podrá generalizar.
Si yo se que me voy a morir, me gustaría darme cuenta y despedirme al menos de mí misma, como viva...
Un abrazo y no te angusties. Escucha a tu instinto que es sabio.
 
Mariose pasó por aquí:
Tengo un artículo que escribí sobre la verdad.
La titulé "La verdad a medias" te traeré el link por si te interesa echarle un vistacillo.
Espera vuelvo en dos segundos...................................
 
SieteLunas pasó por aquí:
Pues en este caso creo k la libertad nos condiciona, no nos hace libres. A mi que no me lo digan, por favor. Quiero vivir como si fuera para siempre, no quiero pensar ke el beso que estoy dando quizás sea el último. Ya no seria un beso alegre sino triste, estaria condicionada.
 
Claudio pasó por aquí:
Yo también pienso que hay que dar toda la información, es lo que me gustaría que hicieran conmigo si algún día sufro una enfermedad importante. Me gustaría planificarme mi tiempo, atar cabos, despedirme de personas, priorizar proyectos...

Pero también pienso que hay que respetar a los que opinen que es mejor no saber.

Ánimo.
 
nosoy pasó por aquí:
el paciente tiene derecho a conocer la verdad, es posible, pero ¿que verdad? tienes tu la certeza de lo que sabes, o muchas veces vas a tientas, tu profesión no es una ciencia exacta, cualquiera que se acerque a la enfermedad sabe que no afecta igual a todos, ni todos reaccionan igual ante ella.

si la verdad va a ser tu luz cuidad que no te ciegue
 
kamala pasó por aquí:
Hola Rafa, siempre me parecen muy interesantes los temas que tocas.

La verdad, aunque duele, yo la prefiero. Imagino estar en la situación como la que cuentas de no poder despedirse de un amante y... creo que sería terrible.

Yo no tengo un amante, pero sí algunas personas tan especiales, que no podría irme conscientemente de aquí, sin despedirme. Y a las que nadie conoce, claro...

En mi familia también he vivido el ocultar una enfermedad. En este caso ella era la que no quería saber. El miedo a veces te pone una venda para llevarlo mejor.

Conozco también a una persona que vivirá enfermo los días que le queden. Y cada vez, irá a peor.
Un día fui a verle, y le encontré leyendo un libro que hablaba de su enfermedad. Estaba aterrado, porque veía lo que le iba a suceder a medida que pasara el tiempo. Mi primer impulso fue decirle que no lo hiciera, que no lo leyera, que no debía amargarse de esa manera. Él me miró, y me dijo, con todo convencimiento, que tenía que hacerlo.

Aquellas palabras me hicieron pensar en lo que yo haría o no en su lugar.

Bueno, me alegro de verte. Perdona porque aún no te he enviado un email, pero estoy un poco ocupada. No pienses que me olvido.

Un beso. Hagas lo que hagas, digas lo que digas, será lo mejor.
 
ssonrissa pasó por aquí:
¡¡¡¡ Guauuuuuuuuu !!!! Yupiiiiiii He sido la primer ji ji ji ji.

Doble ración de besotes pues... Muaksssssssssssssssss
 
ssonrissa pasó por aquí:
Pues mucho animo Rafa, animo para afrontar ese gran reto, de saber explicar, hacer entender a un paciente su enfermedad, sus tratamientos, los avances o los retrocesos que ello conlleve .
Soy de la opinión de que con la verdad se va a todas partes y no soy partidaria de las mentiras piadosas, ni las mentiras en sí.
Si a mi me sucediera algo grave o leve, sea lo que sea como fuere, quiero que en todo momento se me diga la verdad, por que yo soy la dueña de mi persona y por lo tanto la que tiene que saber lo que le ocurre a mi cuerpo.

Bessssssssssssotesssssssssss y ssssssssssonrisssssssotassssssssss Muaksssssssssssssssss
No