Según mi madre, de pequeño decidí ser médico para curar a mi padre. No tenía nada grave, sólo una úlcera, pero supongo que a un niño de 4 ó 5 años le impresiona mucho ver a su padre con cara de dolor intenso. Eso instaló en mi cerebro una vocación cabezota de la que nunca pude librarme, ni siquiera cuando en COU todo el mundo intentaba convencerme para que estudiase Informática o Telecomunicaciones, y las cifras del paro en los médicos salían todos los días en los telediarios.
Empiezas a estudiar y descubres que la medicina no se parece en nada a lo que habías imaginado, pero hay suerte y te gusta lo que descubres.
Acabas la carrera, empiezas a trabajar y descubres que la medicina no se parece en nada a lo que has estado estudiando, pero hay suerte y te gusta lo que descubres. Y quizá, finalmente, el trabajo de un médico se parezca más a lo que imaginó un niño de 5 años.
Meses intensos, rápidos, sin tregua, tapado por el tiempo o por la falta de él.
Bueno, realmente no sé bien cómo empezar, porque realmente esto es empezar de nuevo. Los últimos meses han sido como una carretera de montaña, con una nueva curva tras cada giro, ahora trabajando de tarde, ahora de mañana, vuelta a la tarde, vuelta a la mañana, durante semanas desayunaba a las 12, ¿o almorzaba?, después vuelta al desayuno horrible y tempranero, y al almuerzo-merienda. Yo siempre he padecido de la enfermedad de la inercia. Cuando estoy despierto, quiero seguir despierto. Cuando estoy dormido, tiendo a seguir dormido. De forma que durante mi horario de tarde me era prácticamente imposible levantarme temprano y aprovechar la mañana, dormir y trabajar era casi mi vida entera.
Ahora estoy otra vez trabajando por la mañana, pero no ya en una consulta. Ahora soy médico de planta, y me encargo de los pacientes ingresados, que generalmente son personas que sufren de procesos agudos, que generalmente son personas que han visto su vida romperse en sólo unos minutos o unas horas, que generalmente son personas enfermas y asustadas, a veces muy asustadas.
La secuencia se repite muchas veces, muy parecida. En la consulta de Urgencias, hablas con un paciente y su familia, le explicas su situación, el origen de sus síntomas, la necesidad de un estudio más profundo y de un tratamiento hospitalario, los riesgos de su enfermedad, los riesgos del tratamiento que crees necesario, tu esperanza en que todo vaya bien... como casi siempre. Sales de la consulta. Un familiar del paciente, o dos, o tres, te asaltan y te inquieren de modo furtivo, susurrando y mirando de reojo tras de sí: "Dígame la verdad, doctor, ¿es grave?". Yo casi siempre respondo que es tal como lo he explicado con el enfermo en la consulta, que no he escondido nada. Pero lo admito, hay un casi, hay un error, pues hay alguna vez en que no te querda valor para contar todo lo que sospechas, o incluso ya sabes. Piensas que cuando esté en Planta, cuando la Resonancia Magnética (casi siempre) muestre la certeza, será otro colega el que tenga toda la información que se precisa para dar la peor noticia.
Pues bien, ahora yo soy ese colega, ese que debe dar, alguna vez, la peor noticia, en una sociedad que está cambiando, justo en estos tiempos, los modos en que se deben hacer las cosas. Ante la peor noticia, es más fácil hablar con los familiares, incluso ellos suelen reclamarlo así ("si encuentra algo malo no se lo diga a mi marido, él no lo soportaría"). El condenado, como el cornudo, es siempre el último en enterarse, a veces muere sin que nadie se lo haya advertido. Aunque esto cambiará en breve, lo vergonzoso, para mí, para mis colegas, para mi sociedad, es que no lo haya hecho aún. Supongo que si algún día me asalta algo capaz de matarme, quiero que me lo digan... entonces ya decidiré si quiero saberlo.
Como véis, hoy sólo os he traído divagaciones. Como compensación, os dejo una portada. Quizá la del mejor regalo que he recibido, de la hija de una paciente que me provoca una hernia de disco cervical cada vez que me ve, cuando me agarra del cuello para darme un beso. Me encantó, porque me quiso regalar la felicidad.
Besos y abrazos para todas y todos. Os deseo la felicidad.
Cris pasó por aquí:
Hola: Me encanta tu blog. Lo he puesto en el mío como uno de los q leo. Yo tengo problemas de salud bastante serios y me hubiera gustado tener un médico tan humano como vos. Besos
Esbrújulo pasó por aquí:
Las pocas veces que he estado enfermo de joven he mantenido una lucha con los médicos seudopaternalistas que te ocultaban información como si fueras un niño. Llegué incluso a abandonar una consulta tras decirle que no me había servido de nada cuando uno de ellos me solicitó que volviera acompañado por algún familiar. Eran tiempos de la dictadura. Ahora he estado enfermo de verdad, un linfoma, y los médicos que he encontrado me han dado toda clase de detalles que les he pedido, además de no ocultarme nada. Lo que no les ha impedido mostrarse extremadamente humanos. Espero que este sea el futuro. Gracias a cuantos médicos participan en consolidar esta tendencia. He descubierto este blog al aparecer como enlace en el de Nere.
Adriana pasó por aquí:
Bueno lo mejor para tí, sigue escribiendo y te seguiré leyendo...
Saludos desde el norte del sur
SUSANA pasó por aquí:
yo también soy médico y te animo a que sigas escribiendo, me encanta encontrarme contigo!
hacernohaciendo pasó por aquí:
Hola Rafa llevaba tiempo sin pasarme por aqui, aunque ya veo que tú tampoco has tenído muchotiempo para escribir. NO dejes de hacerlo aunque sea en privado.
La verdad es que nunca te he dado animos en mis comentarios, pero ahora quisiera dartelos. ánimo para seguir siendo tan buena persona y tan buen médico.
Hasta ahora no me habian tocado de cerca casos de cáncer, el sufrimiento del paciente y la familia es tan grande. bueno tú lo sabes mejor que yo, la fustración cuando ves que a una persona le queda poco tiempo, y el pensar como buscar la mejor manera de decirselo a esa persona y a su familia. Un beso y una sonrisa.
LauraReciénLlegada! pasó por aquí:
Cómo me acordé de ti el otro día en el médico! ;) Besos!
Athena pasó por aquí:
A mí me reconforta descubrir que todavía hay sanitarios que comprenden los sentimientos de sus pacientes, que son capaces de saber cuando tienen miedo y que valoran con algo más que con fríos datos.
Procura mantener a ese niño de cinco años a salvo del paso de tiempo.
Un saludo
C Sh pasó por aquí:
Tiene que ser terrible eso de ser ahora el que de las peores noticias... pero yo también lo querría saber
carolonline pasó por aquí:
Me hiciste danzar.. de que manera baila y baila mi corazon en tu rincon volvere.. gracias.
Carol Crisosto C.
Valentina pasó por aquí:
Me alegro de que estes de vuelta...supongo que tus pacientes tienen mas suerte que otros..tú te tomaras la molestia de preocuparte por ellos..por como se sienten...algunos no saben hacer eso.. Bonito regalo el que te hicieron.. Besitos.
bikerin pasó por aquí:
Hola, Rafa. No se si "medico de planta" es un ascenso o una faena que te han hecho ;-) Sólo sé que, si alguna vez caigo por un hospital... me gustaria ser el primero en enterarme de lo que me pasa. Y, a ser posible, tener un médico como tú, con el que poder hablar, largo y tndido, sin prisas, sin ese estrés de "tengo a 7645765765578 pacientes detrás de éste, y no tengo más tiempo" Un abrazoNte desde esta mañana lluviosa en Mad. :-)
Gatazul pasó por aquí:
Primera vez por aquí y me encuentro esta maravilla de blog...tuve un momento en que quise ser médico, pero al final me rajé...
Un beso
Volveré juas juas juas
paloma pasó por aquí:
soy enfermera, en planta, tengo los bonitos turnos que hacen de tu vida una rueda en que los horarios rutinarios dejan de existir pero el caso es que coincido con este compañero médico, la información no se le dá al paciente, al protagonista por lo general se abandona en manos de quien el espera le cure, pero ignora lo que le pasa y le asiste un derecho constitucional a estar informado, ya no se habla con los enfermos, se está más especializado pero el muro que separa al médico del paciente es cada vez mayor, luego nos toca a nosotras el papel de traductoras, de explicadoras de tranquilizadoras y podria hacerse todo mucho mejor en conjunto, se puede ser profesional sin dejar de ser "cálido", ser humano es estupendo, deberiamos ir a trabajar sin disfrazarnos y siendo conscientes que las malas noticias dichas con cariño duelen mucho menos.
kamala pasó por aquí:
Hola, me alegro de volver a leerte, me gusta cómo redactas, nos transmites muchas cosas.
La verdad es que te admiro. Todo el tema de hospitales y enfermedades... me producen nervios y malestar. Es como si me ahogase el saber que voy a recibir una mala noticia, y creo que algo similar me ocurriría si tuviera que ser yo la portadora de las mismas... Sin embargo, tú lo haces muy bien. Releo esa parte (siempre te leo más de una vez) y veo que no te dejas nada. Explicas lo que les sucede... con las palabras precisas para no ocasionar más daño o para no asustarles más de lo que puedan estar. Eso siempre me ha llamado la atención de ti, porque yo me fijo en esas cosas, y las formas producen mucho dolor también.
Ahora te toca a ti ser esa persona final que expone la situación claramente. Me quedo con la parte en la que dices que te gustaría enterarte de tu enfermedad, no hacer oídos sordos a lo que te sucede. A mi me ocurriría lo mismo, me gustaría tener la certeza de cuánto me queda de vida, por ejemplo. Y no es que me ponga en el peor caso... me pasa ahora inevitablemente, pero es que no se me olvida aquel post en el que terminabas diciendo que uno de tus pacientes debía conocer la verdad, porque si muriera, tal vez le gustaría despedirse de un amante, de ese "algo" o "alguien" privado, y que sólo conoce él.
Por último (perdón por lo que hablo), ese libro está muy bien, pero tienes razón, lo mejor es que esa persona lo escogiera porque quería regalarte felicidad. Y... ¿sabes?... con lo poco que te conozco, sé que te la mereces.
Un beso (que las cosas de esta sociedad, no te cambien).
white pasó por aquí:
Acabo de llegar y pienso que debe ser muy difícil dar las explicaciones oportunas a familiares y al interesado, he sido paciente y familiar y no sé que es peor. Del otro lado de la bata blanca sólo hay angustia, pero sin duda yo sí quiero saber todo lo que me pueda ocurrir, de hecho casi siempre voy sola al médico. Un saludo médico de planta, voy a pasearme por tus letras un rato.
Nere pasó por aquí:
Rafa precisamente vengo de hablar sobre este tema en el blog de "Maruja". Las dos coincidimos en que podríamos hacernos a la idea de la muerte llegado el inevitable momento, pero ambas agradeceríamos que nos "avisaran". A mi tampoco me parece bien dejar en manos de los familiares la elección, sinceramente preferiría que la noticia me lleguase de manos de un extraño (que por otra parte sabe de lo que habla), a tener que oir de boca de la gente que me quiere "vas a morir" entre sollozos.
Un saludo.
Ume pasó por aquí:
Médico de planta, vaya... no sé si darte la enhorabuena o no... Imagino que los casos serán diferente, como bien dices, y verás miles de evoluciones de diferentes enfermedades ya sean para bien o para mal...
Dejando de lado si darte la enhorabuena o no, si me alegra leerte...
Un saludo.
martika pasó por aquí:
Aterricé por casualidad en tu blog... y me encantó. Consuela saber que hay médicos para los que los pacientes no son meros números que tratar. Sigue diciendo siempre la verdad... es mejor saber y estar preparado para librar la batalla. Aunque sea la última.
tt pasó por aquí:
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LauraCinéfila pasó por aquí:
Me has hecho feliz :p Y me alegra ser la primeeeeee! :) 1. Gracias por tus bonitas palabras en tu bonito comentario en mi bonito blog (si no lo tachaba, quedaba muy creída, no crees?) :P
Todavía no sé si ponerme muy contenta porque "hayas vuelto" porque me da miedo que después de este post vuelvan a pasar semanas hasta volver a leerte. Bueno, sabes lo que te digo? Que eso es una tontería, hay que vivir el presente, que al fin y al cabo es lo que tenemos, y disfrutar de él. :)
No es la primera vez que hablas sobre decir el tema de decir la verdad o no en este blog. Lo cual no hace sino demostrar una vez más tu humanidad. Todas estas divagaciones, como tú las has llamado, se deben al hecho de que por encima de médico, eres persona. Y a pesar de tu experiencia y de todos los casos que llevas a tus espaldas, para ti cada persona sigue siendo eso: una persona. No un número o un informe o un historial más. Es genial saber que hay gente como tú, Rafa.
Hoy en día la verdad está infravalorada :)
MUCHOS MUCHOS MUCHOS BESITOS Y HASTA PRONTO! (¿verdad?) :P