<?xml version="1.0" encoding="ISO-8859-1" ?><rss version="2.0" xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/"><channel><title><![CDATA[Diario de un médico del SAS]]></title><link><![CDATA[http://blogs.ya.com/medicodelsas/rss20.xml]]></link><description><![CDATA[&#32;]]></description><language><![CDATA[ES]]></language><generator><![CDATA[http://www.ya.com]]></generator><item><title><![CDATA[Cadenas]]></title><link><![CDATA[http://blogs.ya.com/medicodelsas/c_58.htm]]></link><description><![CDATA[<div align="center"><br/><font color="#4F6D2F"><b>Hace tres días que dejé de fumar. Ya sabía yo que la guardia sería una dura prueba. Demasiado trabajo, estrés, prisas, dudas... y sólo un cigarrillo para calmarlo todo, una especie de anillo único, que te promete el poder y en realidad te esclaviza.</b></font></div><br/><br/><div align="justify"><img src="http://static.flickr.com/34/119887653_25a87c44c3_o.jpg" width="266" height="345" border="0" align="left" hspace="4" vspace="4" alt="No fumes, no fumes..." /><br/>Además ella está en casa, lejos, no puede verme. O mejor dicho, no podré yo ver su expresión de tristeza y decepción al descubrir mi boca humeando. Paso la mañana trabajando... y anhelando mi cigarrillo. Antes del almuerzo veo al pariente de un colega. Me ha pedido que le eche un vistazo porque tiene dolores de cabeza. <i>Otro con estrés,  pienso</i>, y comienzo la historia. Es un hombre de 40 años. Me insiste en que no suele tener dolores de cabeza, o al menos no solía... hasta hace un mes. El dolor ha ido haciéndose progresivamente más intenso en este mes. <i>Apenas empezar ya suena mal.</i> Además en la última semana le despierta por la noche, no le deja dormir bien. <i>Resuena.</i> Y en varias ocasiones ha notado acorchamiento y menos fuerza en el lado izquierdo del cuerpo. <i>No me gusta.</i> En la exploración física detecto menor sensibilidad al pinchazo en el hemicuerpo izquierdo. <i>Definitivamente mal.</i> Relleno un par de papeles.<br/><br/><br/><br/><i>Te voy a mandar a Urgencias. Es porque así te puedo hacer un escáner cerebral hoy mismo, para ver si hay algún  motivo para que te duela la cabeza. Hablaré con un compañero de abajo, para que cuando esté el escáner listo me avise, para verlo.</i><br/><br/><br/><a target="_blank" href="http://www.niquitin.es" title="Si quieres saber más sobre Niquitin..."><img src="http://static.flickr.com/48/119903799_a7139337fd_o.jpg" width="225" height="170" border="0" align="right" hspace="4" vspace="4" alt="Si quieres saber más sobre Niquitin..." /></a><br/><br/>Mientras <i>Encadenado </i>se dirige al ascensor, descuelgo el teléfono. Marco el número de Urgencias y pregunto por un compañero que sé que está también de guardia. Se lo explico. Es un dolor de cabeza con mala pinta, sospecho un tumor. Queda en avisarme cuando esté el escáner . Vuelvo a anhelar un cigarrillo. Si no tuviera los parches...<br/><br/><br/><br/><br/>El almuerzo es frugal, casi inexistente. Trato de que no haya un después que me pida su cigarrillo. Navego por Internet. Un rato de tranquilidad en la guardia me pone trampas. Tendría tiempo de bajar al kiosko y comprar un cigarrillo. Ella ni se enteraría, no podría enseñarme su triste decepción. Sería el último... otra vez. Acaricio la idea. Suena el teléfono. Un compañero me felicita por mi acierto diagnóstico. Es una de esas felicitaciones que no te causan alegría. Se refiere a mi paciente del dolor de cabeza. <tt>Escáner cerebral: dos lesiones con efecto masa. Radiografía de tórax: Masa pulmonar. Conclusión: Cáncer de pulmón con metástasis cerebrales. </tt>Se me olvidó comentar lo que escribí en el apartado de Antecedentes Personales del paciente: <a target="_blank" href="http://es.wikipedia.org/wiki/C%C3%A1ncer_de_pulm%C3%B3n#Tabaco">Fumador</a>, resto sin interés.<br/><br/><img src="http://static.flickr.com/14/119887628_96291a34f3_m.jpg" width="146" height="240" border="0" align="left" hspace="4" vspace="4" alt="No dejes que te engañen" /><br/>Bajo a Urgencias a comunicar los resultados a <i>Encadenado</i>. Temblando, me espeta: "Entonces, me voy al otro barrio, ¿no?".  No puedo describir lo que siento. Sólo puedo decir que es algo mucho más desagradable, infinitamente peor, que la angustia que me provoca el mono del cigarrillo.<br/><br/>...<br/>...<br/><br/>Han pasado casi 4 meses desde que dejé de fumar. Sigue apeteciéndome, me gustaba fumar... me sigue gustando, pero no por gustar deja de ser malo. A propósito, nadie de Niquitín me ha pagado por hacerles publicidad... aunque estoy abierto a ofertas. En serio, sólo ha sido una muestra de agradecimiento, pues realmente me han ayudado a romper mis cadenas de nicotina.<br/><br/><br/>Una petición, curiosead el <a target="_blank" href="http://odeo.com/sendmeamessage/Medicodelsas">buzón de voz</a>... me gustaría oiros.<br/><br/>Unas gracias y unas disculpas, que soy un ingrato maleducado, para la amiga del libro suculento.<br/><br/>Un regalo...</div><br/><div align="center"><br/><object width="425" height="350"><param name="movie" value="http://www.youtube.com/v/-_fI0nTlexk"></param><embed src="http://www.youtube.com/v/-_fI0nTlexk" type="application/x-shockwave-flash" width="425" height="350"></embed></object><br/><br/><font color="#4F6D2F"><b>Besos y abrazos para todas y todos.<br/>¡Qué agradable es volver!</b><br/></font></div><br/>]]></description><author><![CDATA[<img src="files/m2.jpg">]]></author></item><item><title><![CDATA[Divagaciones tras el eclipse]]></title><link><![CDATA[http://blogs.ya.com/medicodelsas/c_57.htm]]></link><description><![CDATA[<div align="center"><br/><br/><br/><font color="#4F6D2F"><b>Meses intensos, rápidos, sin tregua,<br/>tapado por el tiempo<br/>o por la falta de él.</b></font><br/><br/><br/><img src="http://i3.photobucket.com/albums/y65/babilonio99/eclipse.jpg" alt="Voy saliendo, voy saliendo" border="0"/></div><br/><br/><div align="justify"><br/>Bueno, realmente no sé bien cómo empezar, porque realmente esto es empezar de nuevo. Los últimos meses han sido como una carretera de montaña, con una nueva curva tras cada giro, ahora trabajando de tarde, ahora de mañana, vuelta a la tarde, vuelta a la mañana, durante semanas desayunaba a las 12, ¿o almorzaba?, después vuelta al desayuno horrible y tempranero, y al almuerzo-merienda. Yo siempre he padecido de la enfermedad de la inercia. Cuando estoy despierto, quiero seguir despierto. Cuando estoy dormido, tiendo a seguir dormido. De forma que durante mi horario de tarde me era prácticamente imposible levantarme temprano y aprovechar la mañana, dormir y trabajar era casi mi vida entera. <br/><br/>Ahora estoy otra vez trabajando por la mañana, pero no ya en una consulta. Ahora soy médico de planta, y me encargo de los pacientes ingresados, que generalmente son personas que sufren de procesos agudos, que generalmente son personas que han  visto su vida romperse en sólo unos minutos o unas horas, que generalmente son personas enfermas y asustadas, a veces muy asustadas.<br/><br/><img src="http://i3.photobucket.com/albums/y65/babilonio99/miedo.gif" alt="No mires bajo la cama" vspace="3" hspace="6" align="left" border="0"/>La secuencia se repite muchas veces, muy parecida. En la consulta de Urgencias, hablas con un paciente y su familia, le explicas su situación, el origen de sus síntomas, la necesidad de un estudio más profundo y de un tratamiento hospitalario, los riesgos de su enfermedad, los riesgos del tratamiento que crees necesario, tu esperanza en que todo vaya bien... como casi siempre. Sales de la consulta. Un familiar del paciente, o dos, o tres, te asaltan y te inquieren de modo furtivo, susurrando y mirando de reojo tras de sí: "<i>Dígame la verdad, doctor, ¿es grave?</i>". Yo casi siempre respondo que es tal como lo he explicado con el enfermo en la consulta, que no he escondido nada. Pero lo admito, hay un <i>casi</i>, hay un error, pues hay alguna vez en que no te querda valor para contar todo lo que sospechas, o incluso ya sabes. Piensas que cuando esté en Planta, cuando la Resonancia Magnética (casi siempre) muestre la certeza, será otro colega el que tenga toda la información que se precisa para dar la peor noticia.<br/><br/>Pues bien, ahora yo soy ese colega, ese que debe dar, alguna vez, la peor noticia, en una sociedad que está cambiando, justo en estos tiempos, los modos en que se deben hacer las cosas. Ante la peor noticia, es más fácil hablar con los familiares, incluso ellos suelen reclamarlo así ("<i>si encuentra algo malo no se lo diga a mi marido, él no lo soportaría</i>"). El condenado, como el cornudo, es siempre el último en enterarse, a veces muere sin que nadie se lo haya advertido. Aunque esto cambiará en breve, lo vergonzoso, para mí, para mis colegas, para mi sociedad, es que no lo haya hecho aún. Supongo que si algún día me asalta algo capaz de matarme, quiero que me lo digan... entonces ya decidiré si quiero saberlo.<br/><br/>Como véis, hoy sólo os he traído divagaciones. Como compensación, os dejo una portada. Quizá la del mejor regalo que he recibido, de la hija de una paciente que me provoca una hernia de disco cervical cada vez que me ve, cuando me agarra del cuello para darme un beso. Me encantó, porque me quiso regalar la felicidad.</div><br/><br/><div align="center"><br/><img src="http://i3.photobucket.com/albums/y65/babilonio99/abundante.jpg" alt="" border="0"/></div><br/><br/><br/><br/><div align="center"><br/><font color="#4F6D2F"><b>Besos y abrazos para todas y todos.<br/>Os deseo la felicidad.</b><br/></font></div><br/>]]></description><author><![CDATA[<img src="files/m2.jpg">]]></author></item><item><title><![CDATA["Déjame que me calle con el silencio tuyo"]]></title><link><![CDATA[http://blogs.ya.com/medicodelsas/c_56.htm]]></link><description><![CDATA[<div align="center"><br/><font color="#4F6D2F"><b>Me gustas cuando callas porque estás como ausente.<br/>Distante y dolorosa como si hubieras muerto.<br/>Una palabra entonces, una sonrisa bastan.<br/>Y estoy alegre, alegre de que no sea cierto.<br/></b><i> <a target="_blank" href="http://perso.wanadoo.fr/pablo-neruda/">(Pablo Neruda)</a> </i></font></div><br/><br/><div align="justify"><br/>Me enamoré de este poema de Neruda en cuanto lo leí. Lo sabía de memoria, y lo elegí para recitárselo a la que hoy es mi mejor amiga  como arma de conquista. Sí, es cierto que lo elegí, pero jamás se lo recité. Apenas acerté a balbucear que me gustaba y quería conocerla mejor. Quizá, si no hubiese sido tan tímido, si le hubiese recitado el poema, no habría tardado un mes en decirme que sí. Aunque en realidad, más de once años después, ya recuerdo aquel purgatorio como un sufrimiento delicioso.<br/><br/>¿A qué viene todo esto?, os preguntaréis. Pues no lo sé. Supogo que la vida es demasiado corta y demasiado rápida. Sin darme cuenta, comencé a escribir mi diario en la blogosfera, cuando miré atrás, llevaba ya varios meses haciéndolo, al mirar atrás hoy, llevo ya más de dos meses sin escribir nada. No ha sido por desidia, os lo aseguro, de hecho comencé varios posts que han quedado en el otro purgatorio de los borradores, nunca pude terminarlos. Me he seguido visitando a mí mismo (confesaré un pecado, soy algo egocéntrico), sorprendiéndome de veras por ver que alguien pasaba por mi rincón cada día. Pero el trabajo, las guardias, el cansancio, las mil y una obligaciones que a todos nos atenazan, han sido más fuertes que mi afán por escribir, he salido derrotado una vez tras otra.<br/><br/>Ahora vuelvo... si no envío este post también al purgatorio. Siempre he dicho que los buenos amigos se reconocen porque cuando hablas con ellos es como si fuese el primer día, aunque el silencio se hubiese prolongado por meses o años. Y mientras escribo reconozco las mismas sensaciones que cuando os hablé de <a target="_blank" href="http://blogs.ya.com/medicodelsas/200411.htm#1">Trámite</a>.<br/><br/>Miro hacia atrás, busco una historia, un regalo para vosotros entre los innumerables pacientes que me han contado historias estos meses. Han sido cientos, pero no dudo. Es otra historia de amor. Es la historia de un paciente que se opuso al consejo médico, pues una colega le había atendido en Urgencias y quiso dejarle ingresado, pero se negó. Un par de semanas después lo recibí en mi consulta, leí el informe de urgencias y comencé a reprenderle, pues aunque finalmente, la evolución posterior por sí sola había descartado un proceso grave, en el inicio esto no podía saberse y había puesto en riesgo su salud. Él, llamadle <i>Agradecido</i>, sólo me contestó que el día que estuvo en Urgencias, se había quedado su perra sola en casa, y no tenía a quien avisar para cuidarla. Reconoceré que eso tampoco me ayudó a comprenderle. Sin embargo, siguió hablando, contándome como su pareja le había tenido engañado durante meses; como se sorprendió cuando regresó de un corto viaje y se encontró su casa vacía, no sólo faltaba su pareja, sino cualquier mueble, objeto o electrodoméstico que se pudiera vender; como se asustó cuando pidió los extractos bancarios y todos le hacían la mueca del cero; y como se desesperó cuando empezó a recibir reclamaciones judiciales por deudas millonarias que él desconocía hasta entonces. Así, una noche, en la que lloraba al borde de la ventana, decidió saltar sin despedirse. Iba a tomar impulso cuando sintió algo en el costado, y luego otra vez, y otra. Se giró y se encontró con la mirada de su perra, que movió la cabeza a un lado y a otro, a un lado y a otro, a un lado y a otro. <i>Agradecido</i> se abrazó a ella y lloró como un niño. Aquel no de amor puro le proporcionó fuerzas para seguir luchando. <i>"Ella me salvó la vida, y yo no podía dejarla morir de hambre y sed"</i>, me dijo. Al fin le entendí, aunque él se equivocaba. No habría muerto de hambre y sed, sino de pena y miedo, creyendo que él habría encontrado una ventana lejos de ella.</div><br/><br/><div align="center"><br/><font color="#4F6D2F"><b>Besos y abrazos para todas y todos.<br/>El silencio es la respuesta cuando las palabras sobran.</b><br/></font></div><br/>]]></description><author><![CDATA[<img src="files/m2.jpg">]]></author></item><item><title><![CDATA[9 minutos]]></title><link><![CDATA[http://blogs.ya.com/medicodelsas/c_54.htm]]></link><description><![CDATA[<div align="justify"><br/>Otro día de guardia que va acabando mientras comienzo estas líneas. No sé si podré terminar el post hoy, o si lo tendré que hacer a saltos, pero tengo ganas de escribir. Y eso aunque esté agotado, pues todo hoy ha sido denso y sin pausa, la batería de mi cerebro ya hace sonar el zumbido de <i>baja carga</i> y los músculos de mi espalda se han llenado de agujas a ambos lados de mis vértebras, doblándome... un soldado tratando de resistirse a la rendición.<br/><br/>Y es que la jornada comenzó temprano por la mañana, cuando mi organismo ya se había habituado al despertar tranquilo que proporciona el trabajar en horario de tarde. Madrugar duele más cuando has llegado a creer que no tendrás que volver a hacerlo. Con mis pestañas aún queriendo acariciarse, pasó el primer paciente de una consulta frenética, en la que el sistema encierra al acto médico en sólo nueve minutos. <br/><br/>Invitar al paciente a sentarse, estrechar su mano y presentarse... 30 segundos. Rellenar los formularios necesarios para solicitar las pruebas que precise... 60 segundos. Recetar los medicamentos que creo indicados... 30 segundos. Entre principio y final me quedan siete minutos. Dos minutos y 30 segundos para preguntar, escuchar y apuntar los síntomas (a veces tres minutos). Un minuto y 30 segundos para anotar los antecedentes de importancia (a veces un minuto). Dos minutos para realizar una exploración neurológica <i>enfocada</i> (no, no quise decir <i>incompleta</i>). Un minuto para llegar otra vez a la silla, sentarse, escribir los datos de la exploración, escribir el diagnóstico inicial, anotar los pasos siguientes que deben seguirse, en cuanto a pruebas y tratamientos que se prescribirán. Lo olvidé, justo antes del diagnóstico, un <a target="_blank" href="http://diccionarios.elmundo.es/diccionarios/cgi/lee_diccionario.html?busca=instante&diccionario=1">instante</a> de reflexión... menos de un segundo.<br/><br/>Pero siempre hay refugios para la suerte.<br/><ul><li>Para mí, porque sólo paso esta consulta ocasionalmente.</li><br/><li>Para mis pacientes, porque nunca he sido capaz de cumplir los horarios.</li><br/><li>Para todos, por los minutos que regalan quienes faltan a la cita.</li></ul><br/></div><br/><br/><div align="center"><br/><font color="#4F6D2F"><b>Besos y abrazos para todas y todos.<br/>Sonreir y ser amable no hace correr más al reloj.</b><br/></font></div><br/><br/>]]></description><author><![CDATA[<img src="files/m2.jpg">]]></author></item><item><title><![CDATA[Efectos secundarios]]></title><link><![CDATA[http://blogs.ya.com/medicodelsas/c_53.htm]]></link><description><![CDATA[<div align="justify"><br/>No me he ido, es sólo que no había podido volver. Los cambios llegaron, y con ellos, horarios distintos y algo extraños. Ahora trabajo por las tardes principalmente, de 15 a 22 horas, pero las mañanas se han visto invadidas por otras tareas que me dificultan realizar dos de mis principales aficiones, dormir y escribir en mi blog. Pero no me despido, poco a poco, espero, conseguiré ajustar mis biorritmos y retomar todo lo que se está quedando pendiente, lo primero este diario.<br/><br/>Sólo un apunte para hoy. Este pasado sábado asistí a un curso en Barcelona. Lo que más me llamó la atención: <span style="color: #CC0000"><b>la 4ª causa de muerte en el mundo son las reacciones adversas medicamentosas</b></span>. Causa escalofríos. Realmente, en mi trabajo he asistido con relativa frecuencia a efectos secundarios farmacológicos, algunos provocados por mi actuación, otros por las de otros compañeros. Con total sinceridad os aseguro que no tengo conciencia de que alguno de mis pacientes haya llegado a tal fatal desenlace por un medicamento que yo pudiera pautarle... pero la frase asusta. Seguramente, o quizá es más una esperanza, tal afirmación esté falsamente exagerada, pero la verdad es que asusta. Un profesor mío decía que si un fármaco no hacía nada malo, entonces tampoco hacía nada bueno... pero si la afirmación es cierta, ¿sería quizá mejor que no existiésemos los médicos? Aún estoy algo conmocionado.</div><br/><br/><div align="center"><br/><font color="#4F6D2F"><b>Besos y abrazos para todas y todos.<br/>Por favor, no me olvidéis... yo no os olvido.</b><br/></font></div><br/><br/>]]></description><author><![CDATA[<img src="files/m2.jpg">]]></author></item><item><title><![CDATA[Papeles y ceniza]]></title><link><![CDATA[http://blogs.ya.com/medicodelsas/c_52.htm]]></link><description><![CDATA[<div align="justify"><br/><br/><img src="http://i3.photobucket.com/albums/y65/babilonio99/Ceniza.gif" alt="" vspace="4" hspace="10" width="200" height="230" align="left" border="0"/>Sin duda, lo que más produzco al día, es ceniza y papel. La una viene de un mal hábito que tengo que abandonar, el otro es el medio de llevar a cabo mi trabajo. Aunque la informatización avanza en todos los ámbitos, también en la Sanidad, el principal medio de registro y comunicación sigue siendo el papel, escrito o impreso. Lo tengo ahora presente porque me he pasado el fin de semana entre papeles, ordenando mi pequeño pero inmenso caos, mientras mis dedos y labios se unían para fabricar ceniza, repartiendo una parte dentro de mi pecho y otra sobre el cenicero. Quizá estoy ante mis dos principales defectos, el desorden y el tabaquismo. El uno me acompaña desde que recuerdo, el otro desde la Universidad, cuando la fisiología del riñón se empeñó en ser aun más aburrida que incomprensible.<br/><br/>Ciertas cosas están cambiando en mi vida, quizá se el momento para cambiar también alguno de mis defectos. A los 18 años, nunca imaginé que fumaría. Era algo absurdo, que no entraba en mi cabeza. A los 34 llevo ya 14 años fumando, pienso que son suficientes... lo que no sé es si mis cigarrillos pensarán lo mismo.</div><br/><br/><br/><div align="center"><br/><font color="#4F6D2F"><b>Besos y abrazos para todas y todos.<br/>Inauguro panel, de momento con el contador a cero.</b><br/></font></div><br/><br/>]]></description><author><![CDATA[<img src="files/m2.jpg">]]></author></item><item><title><![CDATA[¿Queréis la Verdad?]]></title><link><![CDATA[http://blogs.ya.com/medicodelsas/c_50.htm]]></link><description><![CDATA[<div align="center"><br/><font color="#4F6D2F"><b>¿Quién quiere la verdad?<br/>¿Quién conoce la verdad?<br/>¿Quién soporta la verdad?<br/>¿Quién esconde la verdad?<br/>No esperéis que no os mientan.<br/>Pedid la verdad.</b></font></div><br/><br/><div align="justify"><br/>Hoy vengo con preguntas, con la esperanza de que alguien las conteste. He encontrado a un colega en la blogosfera, lo he curioseado y he leído un post suyo sobre <a target="_blank" href="http://blogs.ya.com/diariodeunmedico/c_2.htm">decir la verdad a los pacientes</a>. No ocultaré que es un tema que me causa desazón. En España, la cultura de la compasión mentirosa, que no la mentira compasiva, está muy extendida, creo que esto es algo que no sorprenderá a nadie. Pero, por favor, no me juzguéis todavía, que apenas acabo de comenzar.<br/><br/>No es fácil decirle a alguien que va a morir. No es fácil decirle a alguien que va a sufrir. Es más agradable encontrar a <a target="_blank" href="http://blogs.ya.com/medicodelsas/c_48.htm">Casanova</a> y poder aplazar su sentencia. Ahí queremos estar todos. Por otro lado, y con ánimo de buscar excusas, la mayoría de las veces es un familiar el que te pide que no le cuentes la verdad al desafortunado. Pero sólo buscando excusas, pues en forma estricta, ningún familiar debería tener esa información si el principal interesado no la conoce.<br/><br/>Por fortuna o desgracia, las culturas cambian, y la nuestra se está americanizando, aunque nos pese, a velocidad de vértigo. Empujados por el huracán gringo, en este tema, los médicos vamos cambiando poco a poco nuestro papel de presuntuosos padres por el de fríos notarios. Algunos ya sólo dan fé de unos hechos, sin preocuparse de lo que el otro comprende y del daño que eso puede hacerle. Debe haber algún punto medio, algún espacio donde reconciliar el derecho a saber con el derecho a cuidar y ser cuidado.<br/><br/>Recuerdo a una anciano y a una mujer. Él se llamaba <i>Amado</i>, y ella era su nuera. Yo era un residente de primer año, que caminaba junto al Adjunto para informar a la familia de <i>Amado </i>de que le habíamos encontrado un cáncer de pulmón. La nuera y el hijo nos miraban mientras mi colega hablaba. Yo no lo esperaba, creo que mi colega tampoco, aún hoy me estremece recordar a aquella mujer, apoyándose sobre la pared y llorando amargamente. Repetía una y otra vez: “Él es muy bueno, es muy bueno”. Aún la oigo, aún me hace sentir tristeza, aún me hace sentir amor. ¿Os confieso la verdad? No sé si <i>Amado </i>llegó a conocer su diagnóstico. ¿Os confieso otra cosa? Aún hoy, pienso que habría aceptado como buena cualquier decisión de aquella mujer al respecto, seguro que no habría nacido del egoísmo.<br/><br/>Recuerdo también lo que me contó un compañero. Le había tocado atender en la Urgencia a otro anciano, de nombre <i>Desconcertado</i>. Semanas antes, había recibido un diagnóstico también de cáncer. Bueno, miento, el diagnóstico lo había recibido su familia, y acordaron ocultárselo para que no sufriera. Pero él sufría porque tenía dolor, sufría porque cada vez se sentía peor, sufría porque el tratamiento no le servía, y todo cuando se suponía que no tenía ninguna enfermedad de importancia. De tal forma estaba, que había acudido varias veces a Urgencias en la misma semana, buscando remedios para su leve enfermedad. Cada vez, sus familiares se las habían arreglado para convencer al médico de turno que no le dijese nada a <i>Desconcertado </i>sobre su verdadera enfermedad, volvían a casa, volvía a encontrarse mal, volvían a Urgencias. Mi compañero no quiso mentirle, pese a las súplicas de los familiares. Le dijo que tenía cáncer, le dijo que por eso se encontraba tan mal, le dijo que no le podía curar. No sé si el anciano se lo agradeció o no. No sé cómo acaba la historia. No sé si era la mejor decisión. Pero si es seguro que era lo correcto.<br/><br/>Los pacientes anglosajones te lo ponen, por lo general, más fácil. Ayer atendí a una mujer, creo que inglesa, en mi consulta. Técnicamente, o sindrómicamente, tiene una tetraparesia con signos intensos de denervación. Los estudios neurofisiológicos apuntan a una <a target="_blank" href="http://www.scn.es/cursos/muscular/polineu/Polineuropatias.htm">Polineuropatía Axonal</a>, pero no pueden descartar la posibilidad de una enfermedad de motoneurona, en cuyo grupo se encuentra la temida <span title="Esclerosis Lateral Amiotrófica" style="color: #009900"><strong>ELA</strong></span>. Cuando vi su nombre en la lista sentí angustia. Aún no he conseguido llegar al diagnóstico, sé que no será fácil, y probablemente al final del camino se llegue a una puerta que dé miedo traspasar. Pensaba en cómo hablarle de las posibilidades diagnósticas, de las pruebas que habría que repetir y de otras nuevas, y dolorosas, que más adelante tendría que hacerle. Además, todo ello en inglés, aunque eso no era del todo malo, pues en inglés mis palabras pierden mi emoción. En el momento difícil, cuando iba a comenzar, ella sacó unos papeles impresos, fácilmente reconocibles como los frutos de una búsqueda en Google, que hablaban sobre la ELA, y me preguntó abiertamente si ella tenía esa enfermedad. De verdad, es mucho más fácil cuando el paciente pregunta, así uno está seguro de que quiere saber.<br/><br/>Pero aún estoy como al principio. ¿Debe decirse toda la verdad? Sinceramente, yo creo que sí. A una Residente le dije una vez: “¿Todavía no lo sabe? Tenéis que decírselo, aunque la familia no quiera. Tiene derecho a saberlo. Imagina que tuviese una amante y quisiera despedirse de ella” Como el título de aquella película, <a target="_blank" href="http://www.zinema.com/pelicula/1999/nadiecon.htm">nadie conoce a nadie</a>, no podemos ni imaginar qué haría cada cual con su vida si supiese que va a terminar pronto. Yo recuerdo a <a target="_blank" href="http://blogs.ya.com/medicodelsas/c_13.htm">Libre</a>. ¿Cómo habrían sido sus últimos años de vida si no hubiese conocido el verdadero alcance de su enfermedad? Cuando dudo, la recuerdo.<br/><br/>Y ya que sé, o creo saber, lo que hay que hacer, sólo pido fuerzas para poder hacerlo.</div><br/><br/><br/><div align="center"><br/><font color="#4F6D2F"><b>Besos y abrazos para todas y todos.<br/>¿La verdad nos hace libres?</b><br/></font></div><br/><br/>]]></description><author><![CDATA[<img src="files/m2.jpg">]]></author></item><item><title><![CDATA[Por los chicos]]></title><link><![CDATA[http://blogs.ya.com/medicodelsas/c_49.htm]]></link><description><![CDATA[<div align="center"><br/><font color="#4F6D2F"><b>Normalmente vengo desde mi consulta hacia mi diario.<br/>Hoy he hecho el camino inverso.</b></font></div><br/><div align="justify"><br/><br/><a target="_blank" href="http://www.porloschicos.com/PorLosChicos.NET/PorLosChicos.aspx?comando=donar" title="Lee el texto antes de pinchar"><img src="http://blogs.ya.com/medicodelsas/files/dona.gif" alt="" border="0" width="180" height="180" align="right" border="0" vspace="5" hspace="10"/></a>Navegando por el ciberespacio he llegado hasta <a target="_blank" href="http://www.vsantivirus.com/porloschicos.htm">VSAntivirus</a>, una página que se ocupa de informar sobre amenazas informáticas en forma de virus, correos spam y/o fraudulentos, etc. Allí he encontrado la historia de <a target="_blank" href="http://www.porloschicos.com/PorLosChicos.NET/">una página argentina</a>, en la que con sólo hacer clic en un botón se dona comida para niños necesitados, basándose en que ese botón lleva hacia un mensaje publicitario, que paga por número de clicks. De esta forma se puede donar de forma gratuita. Es más, si se hace página de inicio, uno hace una donación cada vez que abra el explorador de Internet. ¿No es una buena forma de empezar a navegar? He decidido dejar el botón, en primer lugar aquí, a la derecha, en este post. Dejaré otro permanente en los enlaces.<br/><br/>Contaba que hacía hoy un camino inverso porque la página argentina me ha recordado a una paciente, mejor dicho, a la hija de una paciente. A mi paciente la veo por temblor y ansiedad, síntomas que, al menos en parte, le causa su hija. Bueno, la preocupación que ella siente por su hija. Aunque ni siquiera la conozco, le voy a poner un nombre... <i>Generosa</i>. Y he elegido este nombre porque esta chica, joven (no recuerdo si algo más o algo menos de 30), empaquetó su vida y se la llevó a Argentina, donde trabaja en una de las ONG que están intentando paliar las consecuencias de la grave crisis que vienen sufriendo allá. Abandonó una cómoda vida, a su familia, a sus amigos, para marchar lejos, donde creía que hacía falta. Pero no ha estado mucho tiempo sola. La locura la asaltó con su cara más tierna, irresistible, haciéndola adoptar cuatro niños, cuatro hermanos que vivían malviviendo entre la calle y la chabola.<br/><br/>A veces el mundo nos parece feo, y ciertamente a veces lo es. A veces te encuentras con personas que te hacen avergonzarte de ser persona, con desastres naturales que te hacen mirar con temor la línea del mar por unos días, con fanatismos que te hacen desear que el hombre no hubiese sido nunca capaz de fabricar ideas. Pero otras veces, otras personas te hacen sentir pequeño, te hacen admirar su fuerza. Y sonríes.</div><br/><br/><br/><div align="center"><br/><font color="#4F6D2F"><b>Besos y abrazos para todas y todos.<br/>Para hacer algo grande, comenzad colocando piezas pequeñas.</b><br/></font></div><br/>        <br/>]]></description><author><![CDATA[<img src="files/m2.jpg">]]></author></item><item><title><![CDATA[Casanova]]></title><link><![CDATA[http://blogs.ya.com/medicodelsas/c_48.htm]]></link><description><![CDATA[<div align="center"><br/><img src="http://i3.photobucket.com/albums/y65/babilonio99/Recuerdos.jpg" alt="Pasajes del camino" border="0" width="400" height="300"/><br/></div><br/><div align="justify"><br/>Ultimamente, me cuesta escribir. Hay varias razones para ello. Pensaba que había perdido la ingenuidad con la que comencé, creyendo que nadie iba a leerme. Sé que no sois cientos, como se dijo en el reportaje, pero sí sois un buen puñado al que poco a poco me he ido ligando. Al principio, escribía sin importarme nada, como cuando en mi adolescencia era yo el único lector de mi diario. Paulatinamente fuisteis llegando, no cientos, peo sí decenas de personas que con palabras me transmitían su afecto. Un afecto que al principio no comprendí bien, pero que después me inundó a mí al navegar por vuestros diarios. Quizá al ver como alguien compartía sus risas conmigo, otro sus cabreos, otro sus esperanzas, otros sus desilusiones... Y en mi rincón, cuando alguien ha creído que atravesaba un mal momento, ha intentado empujarme con palabras. Poco a poco, mis escritos han ido importándome, cada vez más, porque me habéis ido importando vosotros. Eso me ha hecho dudar, a veces en cada palabra, y quizá es la verdadera razón de que haya escrito menos. Ahora estoy tratando de aprender a hablaros desde la convicción de que estáis ahí y   me importáis. No creáis que no sigo entrometiéndome en vuestros rincones, pero si es verdad que más sigilosamente.<br/><br/>Hoy quisiera escribir por una llamada que no he podido hacer. Me dió el recado la secretaria, esta mañana. Había llamado la esposa de un paciente, llamémosle <em>Casanova</em>. Quería decirme que no vendrá a la próxima cita, no vendrá porque ha fallecido. Padecía una enfermedad de motoneurona, una atrofia espinal progresiva, algo parecido en los síntomas a la <span title="Esclerosis Lateral Amiotrófica" style="color: #009900"><strong>ELA</strong></span>, pero más lento en su evolución y final. Con él y su familia viví una victoria y una derrota. Una victoria, cuando les pude asegurar que no era una ELA. Una derrota, cuando no pude llegar a un diagnóstico distinto al referido, a un diagnóstico que hubiese proporcionado la esperanza de un tratamiento. Si les consoló el saber que, al menos, su enfermedad le concedía algo más de tiempo que el que habían pensado en un principio.<br/><br/>Por su enfermedad, se tuvo que hacer varias veces una prueba llamada <a target="_blank" href="http://www.nlm.nih.gov/medlineplus/spanish/ency/article/003929.htm">electromiograma</a>. Y cada vez que tengo que llamar a mis compañeras de allí me preguntan por él. Le han acabado tomando cariño, y ellas, con su forma de tratarlo, conseguían que una prueba dolorosa le resultara mucho más soportable. En la última revisión, hace sólo un par de meses, bromeé con él y su familia al respecto. Advertí a su mujer que tuviese cuidado, que las "chicas" de electromiografía me preguntaban mucho por él, y le dije que ya no iba a mandarle más aquella prueba, pues si no iba a terminar por engañar a su esposa con una de ellas. Rieron. <br/><br/>Cuando hoy me he enterado, he querido llamar a su esposa, para decirle que lo siento. Pero la secretaria me ha dado el teléfono que tenemos en la ficha, y aparece como inexistente al marcar. Espero que haya sido un error de conexión de hoy y poder llamarla otro día. También tengo que llamar a sus amigas de Electromiografía. Sé que lo sentirán.</div><br/><br/><div align="center"><br/><font color="#4F6D2F"><b>Besos y abrazos para todas y todos.<br/>Os sigo de cerca.</b><br/></font></div><br/><br/>]]></description><author><![CDATA[<img src="files/m2.jpg">]]></author></item><item><title><![CDATA[Tiempos de cambio]]></title><link><![CDATA[http://blogs.ya.com/medicodelsas/c_46.htm]]></link><description><![CDATA[<div align="justify"><br/><br/>Inmerso desde hace semanas en tiempos de cambio, pero son cambios que se resisten, que me atenazan, porque no los puedo controlar, y quien sí los controla no siente mi prisa. Quizá sea esa una de las razones de que haya estado tan poco fructífero durante el mes de marzo. Supongo que algunos de los que han entrado a curiosear durante esta última semana habrán pensado que es extraño, extraño que un blog que publica artículos con tan poca frecuencia merezca un poco de  espacio en televisión. Lo peor es que tengo ganas de escribir, pero escribir sobre todo para contar algo que aún no puedo contar, porque aún no dejan que suceda. Supongo que es la venganza del señor Murphy. Siento ser tan enigmático, pero es que como buen científico, no soy nada supersticioso... perdonad que mienta, pero nunca prometí en mis textos contar siempre la verdad.<br/><br/>¿Tenéis alguna vez el deseo de que la superstición sea razonable? ¿De que no todo quepa en una reacción química dentro de una probeta? ¡Vaya pregunta! Supongo que la mayoría sí, es un rasgo humano.<br/><br/>Hoy la esposa de un paciente me ha dado una explicación para el mal de su marido. Tiene la Enfermedad de Alzheimer, sí, pero porque unos enemigos le hicieron un hechizo cuando trabajaba en Marruecos. No he podido decirle que no me lo creo, no. Principalmente no he podido porque  lo quisiera creer. Sin embargo, sí le he recomendado que, independientemente de ello, continúe con el tratamiento.<br/><br/>Siento no adornar hoy este post, ni enriquecerlo con enlaces, pero la verdad es que tengo poco tiempo y quería dejaros al menos algo parecido a una explicación.<br/><br/>Gracias a los que me habeís dejado comentarios, y a los que habéis enviado mensajes a mi correo. Lo mejor de escribir este diario ha sido encontrar a personas que se molestan en dedicar algo de su tiempo a transmitirme a mí, un desconocido, palabras agradables.<br/><br/>Para Laura y quien tenga algún interés, os diré que tengo el video del programa en archivo wmv. No es de mucha calidad, pero si alguien lo quiere, sólo tiene que enviarme un correo o dejar su dirección en un comentario. Está en dos partes, cada una ocupa aproximadamente 5-6 megas. Quería dejarlo "colgado" para que lo pudiese descargar quien quisiera, pero excede mi límite en el universo de ya.com.<br/><br/>Volveré pronto, lo prometo, con historias sobre otros que no son yo.<br/></div><br/><br/><br/><div align="center"><font color="#4F6D2F"><b>Besos y abrazos para todas y todos.<br/>Que vuestros cambios dependan sólo de vosotros.</b></font></div>]]></description><author><![CDATA[<img src="files/m2.jpg">]]></author></item></channel></rss>
