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Algo mejor que nada
Porquoi quelque chose plutôt que rien? (cioran) ¿Por qué algo mejor que nada?
Acerca de
Soy una observadora silenciosa con la lengua de trapo, de naturaleza curiosa e inquieta, soñadora compulsiva, me gusta el olor a tierra húmeda, los libros antiguos, las gotas de lluvia sobre la ventana.Leo para llevarme una frase a la boca que me alimente el alma. Capturo momentos irrepetibles, Viajo constantemente y nadie me gana al escondite.
Sindicación
 
El crónico síndrome de cenicienta
(A mama)
Te voy a contar un cuento, de zapatos, pies, juanetes y callos. La conocí ya hace mucho tiempo y he conocido ya a much@s como ella.
Caminan sobre zapatos de tacón, las oyes desde lejos, en percusión, la ciudad es su piel de tambor, no se resisten a ser observadas, capturan miradas y las guardan en el joyero o en la caja de galletas. Las cenicientas dejan zapatos porque añoran abrazos.
Y allí en cualquier rincón los dejan, yo me tropecé con uno en la calle Meléndez de camino al corrillo, un zapatito de cristal esperando a la mirada de un posible galán o traidor.
Las cenicientas no solo añoran abrazos, tiene a la sensatez puesta una orden de alejamiento y jamás creyeron que el lobo fuera disfrazado de cordero. Viven con el yugo de creer que todo el mundo compró la bondad en la misma tienda.

Llovió, soplo el viento y arrastró el zapatito muy lejos de su origen. Hasta un perro se ensaño con él. El deformado zapatito callo preso de un solitario sapo, que buscó a su dueña. Cuando la encontró le calzo su zapatito y la cenicienta urbana no se resistió. Con el tiempo su olvidado zapatito, le quitaba el sueño y no le dejaba caminar, no fueron pocas las visitas al callista.
Las miradas del sapo no eran las mismas que las que guardó en su caja de galletas y por más que lo besó no se metamorfoseo en principito. Se acabaron los cuentos, la madura cenicienta decidió caminar descalza...


Yo no me quito los zapatitos que aún nos quedan muchas perdices por comer...

Cuentos
¿Qué personaje del cuento eres?


 
Comentario:
Madre mía, la cosa va de pies y zapatos, tu cuento, mi poesía, el post de lokura, yo me quedo con los pies descalzos, con o sin callos, sin suelas ni cordones, sin felpudos. Por cierto, jeje, no escribo nunca poesía ni tengo la más remota idea de las posibles reglas básicas de la poesía, si es que las tiene, sólo la escribí por gusto y me salió ese engendro, pero es lógico que suene a improvisación porque debo estar muy verde. Pero si no fuera por juego, por gusto, no escribiría nada, quiero decir que no sería capaz de leer ningún libro para seguir algún esquema, aunque claro el que me recomiendas tu de Rilke debe ser algo diferente a una especie de gramática, tendré que hacerme con él. Muchas gracias. Un beso
 
Comentario:
Soy quien observa en silencio, pero supongo que podría ser también la cenicienta, por su ingenuidad.
Un abrazo.
No