HOMENAJE A MI TIERRA
Los que me conocen, saben que me autodefino como xenófilo, es decir, que me encanta todo lo diferente a mí: otros países, otros idiomas, otras religiones... Me defiendo bastante bien en inglés, y dejo pasmados a mis amiguetes catalanes y vascos cuando suelto un bon dia o un egun on. Y eso es porque me considero, ante todo, ciudadano del mundo, europeo, español, andaluz y sevillano. Y con la misma fuerza. No me siento menos español por sentirme muy andaluz, etc. Es más, me siento europeo a fuer de ser español, y me siento español a fuer de ser andaluz...
Una vez dicho esto, quiero rendir hoy, en el día de Andalucía un homenaje a mi tierra, poniendo la letra del himno (no os asusteis, es cortito), y comentando lo que significa para mí. Es algo que no hace falta ser andaluz para sentir, el mensaje trasciende al de la autonomía para el que se escribió. Dice así:
La bandera blanca y verde
vuelve tras siglos de guerra
a pedir paz y esperanza
bajo el sol de nuestra tierra.
(Esta parte es fundamental para mí, porque deshace el tópico de que las identidades se construyen sobre la guerra y la destrucción. La idea de Andalucía, por tanto, es una idea de paz.)
¡Andaluces, levantaos,
pedid tierra y libertad,
sea por Andalucía libre,
España y la Humanidad!
(El estribillo, emocionante, porque nos conmina a luchar pacíficamente por lo que es justo, y no por egoísmo, sino para bien de España y la humanidad en general. El himno fue escrito a principios del siglo XX basándose en las canciones populares de los jornaleros, pero si se hubiera escrito 50 años más tarde, seguro que hubieran introducido la idea de Europa de alguna manera. El andaluz es así de universal por naturaleza.)
Los andaluces queremos
volver a ser lo que fuimos
hombres de luz que a los hombres
almas de hombres les dimos.
(Para mi gusto, la parte más bonita, aunque es la más desconocida. Expresa que los andaluces no sólo queremos el progreso de nuestra tierra, sino servir de guía para otros, como lo fuimos en siglos pasados, siendo hombres de luz y dando a los hombres almas de hombres.)
Perdonad el tostón, pero es que este día es muy especial para mí, y quería compartirlo con ustedes (segunda persona del singular en dialecto andaluz). Y ahora, en un pastiche extraño me despido de vosotros con un...
¡Visca Andalucía lliure!
¡Gora Andalucía askatuta!
¡Viva Andalucía libre!
Una vez dicho esto, quiero rendir hoy, en el día de Andalucía un homenaje a mi tierra, poniendo la letra del himno (no os asusteis, es cortito), y comentando lo que significa para mí. Es algo que no hace falta ser andaluz para sentir, el mensaje trasciende al de la autonomía para el que se escribió. Dice así:
La bandera blanca y verde
vuelve tras siglos de guerra
a pedir paz y esperanza
bajo el sol de nuestra tierra.
(Esta parte es fundamental para mí, porque deshace el tópico de que las identidades se construyen sobre la guerra y la destrucción. La idea de Andalucía, por tanto, es una idea de paz.)
¡Andaluces, levantaos,
pedid tierra y libertad,
sea por Andalucía libre,
España y la Humanidad!
(El estribillo, emocionante, porque nos conmina a luchar pacíficamente por lo que es justo, y no por egoísmo, sino para bien de España y la humanidad en general. El himno fue escrito a principios del siglo XX basándose en las canciones populares de los jornaleros, pero si se hubiera escrito 50 años más tarde, seguro que hubieran introducido la idea de Europa de alguna manera. El andaluz es así de universal por naturaleza.)
Los andaluces queremos
volver a ser lo que fuimos
hombres de luz que a los hombres
almas de hombres les dimos.
(Para mi gusto, la parte más bonita, aunque es la más desconocida. Expresa que los andaluces no sólo queremos el progreso de nuestra tierra, sino servir de guía para otros, como lo fuimos en siglos pasados, siendo hombres de luz y dando a los hombres almas de hombres.)
Perdonad el tostón, pero es que este día es muy especial para mí, y quería compartirlo con ustedes (segunda persona del singular en dialecto andaluz). Y ahora, en un pastiche extraño me despido de vosotros con un...
¡Visca Andalucía lliure!
¡Gora Andalucía askatuta!
¡Viva Andalucía libre!
CÓMO TRATAR A UNA MUJER (EL POLVO PERFECTO)
(Este artículo está inspirado - indirectamente - por Martiña. Espero que no se avergüence de las cosas que pone Melocotoncito... :P)
Queridos padawans, os habla vuestro maestro (si no entendeis de qué va esta introducción, consultad el post de El Consejo Jedi, enlace a la izquierda de esto que leeis). Supongo que siempre os habreis intentado preguntar cómo es el polvo perfecto, o al menos en qué bases se sustenta.
Bueno, ante todo, no existe el polvo perfecto. Y esto es una gran noticia. Porque por muy bueno que sea el anterior, siempre se puede mejorar. Pero sí se puede conseguir lo que llamaríamos una obra maestra del arte amatorio siguiendo unas pocas reglas.
Primero, hay que desear y hacerse desear. Esto es un proceso de, al menos, días, o en el mejor de los casos, horas. Es decir, tiene que acumularse una tensión sexual importante, por ambas partes. Lo que se llama morbillo. En resumen, deben sentirse ambos voluptuosos, embriagados de excitación.
Después, el día (o la noche) de autos debe sentirse uno inspirado. Por supuesto, sentirse bien aseado, sano como una manzana, sin hambre, sed, calor, frío, sueño... Y la contraparte igual. O sea, debemos tener cubiertas casi todas nuestras necesidades.
El encuentro previo es importante. Un café, una copa, una cena o cualquier otro encuentro. Aquí aparece la primera regla de oro: esto no es una carrera de velocidad, es un paseo. Es decir, no se trata de acabar rápido, sino de disfrutar con el paisaje. Lo llamaremos de ahora en adelante La Regla del Paisaje.
Pues eso, hay que disfrutar de la conversación, ser atento, pero sin pasarse, y empezar a ser picantillo, pero no marcadamente verde. Bastan unas miradas intensas y un par de frases de doble sentido. Es como el carbón en una barbacoa, prende despacio, pero las brasas guardan bien el calor.
Luego vamos a lo que se llama el estrechamiento del cerco. Es decir, pasar de un espacio público a un entorno más íntimo. Una vez más, La Regla del Paisaje manda. Sin prisa pero sin pausa, vamos a un lugar romántico. La tetería esa que nos encanta, la placita esa que es tan mona y por la que pasa tan poca gente... Si hay confianza, incluso el piso de uno de los dos, tomando la última copa es una elección acertada.
Bueno, digamos que la llama ya ha prendido. Ahora, a La Regla del Paisaje se le añade otra muy, muy, muy importante. Es una norma de urbanidad: Las Mujeres Primero.
Y aquí viene el gran secreto, chicos (chicas, no leais esto). Lo que de verdad es una pasada, lo que de verdad lo flipas, es cuando una chica alcanza cotas impresionantes de placer, por vuestra mano (bueno, por vuestra mano, vuestra pierna, vuestro... todo). Por eso, hay que darles todo el placer que seais capaces de generar, sin prisa pero sin pausa, y siempre ellas primero. Vuestra guia deben ser estos dos principios.
Unos buenos preliminares, que hagan que ella quiera más, mucho más, que la hagan decir "¡Termina ya con eso y vamos a lo que importa!". Luego, haced que estallen de puro placer. Varias veces a ser posible. Llegará un momento en que os quieran devolver el favor. No os dejeis. Resistíos. Su placer está primero.
Divertíos. Reíd. Que no os engañen absurdos principios morales. Asistís a la fiesta de la vida, a la fiesta de los sentidos, y estais sentados (o tumbados, o de pie, o a horcajadas, eso da lo mismo) en primera fila. Haced honor a los antepasados que vivieron, soñaron y muriron para que podamos vivir esto que vivimos.
Y luego, tened cuidado con el descenso. No se puede bajar del cielo a la tierra de golpe, hay que hacerlo con suavidad, aterrizar planeando, hasta sus brazos.
Una reina ha yacido junto a vosotros. Una diosa. Afrodita misma. Así que disfrutad ese momento antes de que llegue el alba. Antes de que llegue el adios... o el hasta luego.
Y luego, recordad vuestros fallos y vuestros aciertos. Habreis aprendido cosas nuevas, mayor conocimiento del placer y de su correcta dosificación. Y otra vez comienza el apasionante juego de repartir el placer, de hacer que la gente sonría y silbe a la mañana siguiente, y a que el mundo vaya mejor.
¡A por otro polvo!
PD: Arwen, ¿cómo era eso que decías tú?
Queridos padawans, os habla vuestro maestro (si no entendeis de qué va esta introducción, consultad el post de El Consejo Jedi, enlace a la izquierda de esto que leeis). Supongo que siempre os habreis intentado preguntar cómo es el polvo perfecto, o al menos en qué bases se sustenta.
Bueno, ante todo, no existe el polvo perfecto. Y esto es una gran noticia. Porque por muy bueno que sea el anterior, siempre se puede mejorar. Pero sí se puede conseguir lo que llamaríamos una obra maestra del arte amatorio siguiendo unas pocas reglas.
Primero, hay que desear y hacerse desear. Esto es un proceso de, al menos, días, o en el mejor de los casos, horas. Es decir, tiene que acumularse una tensión sexual importante, por ambas partes. Lo que se llama morbillo. En resumen, deben sentirse ambos voluptuosos, embriagados de excitación.
Después, el día (o la noche) de autos debe sentirse uno inspirado. Por supuesto, sentirse bien aseado, sano como una manzana, sin hambre, sed, calor, frío, sueño... Y la contraparte igual. O sea, debemos tener cubiertas casi todas nuestras necesidades.
El encuentro previo es importante. Un café, una copa, una cena o cualquier otro encuentro. Aquí aparece la primera regla de oro: esto no es una carrera de velocidad, es un paseo. Es decir, no se trata de acabar rápido, sino de disfrutar con el paisaje. Lo llamaremos de ahora en adelante La Regla del Paisaje.
Pues eso, hay que disfrutar de la conversación, ser atento, pero sin pasarse, y empezar a ser picantillo, pero no marcadamente verde. Bastan unas miradas intensas y un par de frases de doble sentido. Es como el carbón en una barbacoa, prende despacio, pero las brasas guardan bien el calor.
Luego vamos a lo que se llama el estrechamiento del cerco. Es decir, pasar de un espacio público a un entorno más íntimo. Una vez más, La Regla del Paisaje manda. Sin prisa pero sin pausa, vamos a un lugar romántico. La tetería esa que nos encanta, la placita esa que es tan mona y por la que pasa tan poca gente... Si hay confianza, incluso el piso de uno de los dos, tomando la última copa es una elección acertada.
Bueno, digamos que la llama ya ha prendido. Ahora, a La Regla del Paisaje se le añade otra muy, muy, muy importante. Es una norma de urbanidad: Las Mujeres Primero.
Y aquí viene el gran secreto, chicos (chicas, no leais esto). Lo que de verdad es una pasada, lo que de verdad lo flipas, es cuando una chica alcanza cotas impresionantes de placer, por vuestra mano (bueno, por vuestra mano, vuestra pierna, vuestro... todo). Por eso, hay que darles todo el placer que seais capaces de generar, sin prisa pero sin pausa, y siempre ellas primero. Vuestra guia deben ser estos dos principios.
Unos buenos preliminares, que hagan que ella quiera más, mucho más, que la hagan decir "¡Termina ya con eso y vamos a lo que importa!". Luego, haced que estallen de puro placer. Varias veces a ser posible. Llegará un momento en que os quieran devolver el favor. No os dejeis. Resistíos. Su placer está primero.
Divertíos. Reíd. Que no os engañen absurdos principios morales. Asistís a la fiesta de la vida, a la fiesta de los sentidos, y estais sentados (o tumbados, o de pie, o a horcajadas, eso da lo mismo) en primera fila. Haced honor a los antepasados que vivieron, soñaron y muriron para que podamos vivir esto que vivimos.
Y luego, tened cuidado con el descenso. No se puede bajar del cielo a la tierra de golpe, hay que hacerlo con suavidad, aterrizar planeando, hasta sus brazos.
Una reina ha yacido junto a vosotros. Una diosa. Afrodita misma. Así que disfrutad ese momento antes de que llegue el alba. Antes de que llegue el adios... o el hasta luego.
Y luego, recordad vuestros fallos y vuestros aciertos. Habreis aprendido cosas nuevas, mayor conocimiento del placer y de su correcta dosificación. Y otra vez comienza el apasionante juego de repartir el placer, de hacer que la gente sonría y silbe a la mañana siguiente, y a que el mundo vaya mejor.
¡A por otro polvo!
PD: Arwen, ¿cómo era eso que decías tú?
PUTO CATARRO!!!
Creo que es la primera vez que uso una palabrota en este, vuestro blog. No obstante, el grado de saturación que tengo me da derecho a emplearla, creo yo. Vaya rollo, ya estoy como los viejetes, hablando de sus enfermedades a los demás...
Escribo este post entre espasmos producidos por los ataques de tos e interrumpiéndome ocasionalmente para limpiar el fluido viscoso que segrega mi, por lo demás graciosa, nariz. Me da coraje hasta tener que hablar, porque mi voz suena rara debido a las mucosidades que se agolpan en las vías respiratorias intermedias.
La barbacoa (ver post relacionado más abajo) me trajo el catarro, y el partido de baloncesto (ver por relacionado no tan abajo como el anterior), terminó de instalarlo.
Mis enfermedades de las vías respiratorias tienen una pauta muy definida. Empiezan con un leve dolor de garganta, al final de la tarde. A la mañana siguiente, tu impresión es la de que te han cambiado la garganta por un tubo de cobre al rojo vivo. Así pasas el primer día. Al día siguiente, la garganta duele menos, pero aparece la tos. Al día siguiente, de tanto toser, tienes la sensación de haber tomado una rica ensalada de cristales rotos de bombilla. Y ese día, empiezas a notar como tus fosas nasales segregan un poco más de líquido del que suelen segregar. En un par de días (ahora), te encuentras tosiendo, con la garganta con surcos en su interior y con las cataratas del Niágara bajando por tu nariz. Y es cuando echas de menos muchas cosas que te pierdes por tu enfermizo estado.
El olor del café y las tostadas con aceite por la mañana, el perfume de esa chica tan sexy que pasa por tu mesa, el olor de las panaderías cuando pasas cerca de ellas, el olor de la comida de mamá...
Tampoco puedes hacer una vida normal, porque todos te miran (o al menos ésa es la sensación que tienes) como si tuvieras alguna enfermedad mortal de necesidad e infinitamente contagiosa. Y claro es que verte tosiendo constantemente y sonandote los mocos a toda mecha, que te fundes un paquete de pañuelos de papel en una hora, pues es una visión edificante para nadie.
La única alegría que tengo es que tampoco me da tanto olor el tabaco :D Lo que pasa es que el puñetero tiene un olor tan penetrante que, incluso acatarrado, no desaparece por completo :(
Seguiremos informando (espero que en mejor estado)...
Escribo este post entre espasmos producidos por los ataques de tos e interrumpiéndome ocasionalmente para limpiar el fluido viscoso que segrega mi, por lo demás graciosa, nariz. Me da coraje hasta tener que hablar, porque mi voz suena rara debido a las mucosidades que se agolpan en las vías respiratorias intermedias.
La barbacoa (ver post relacionado más abajo) me trajo el catarro, y el partido de baloncesto (ver por relacionado no tan abajo como el anterior), terminó de instalarlo.
Mis enfermedades de las vías respiratorias tienen una pauta muy definida. Empiezan con un leve dolor de garganta, al final de la tarde. A la mañana siguiente, tu impresión es la de que te han cambiado la garganta por un tubo de cobre al rojo vivo. Así pasas el primer día. Al día siguiente, la garganta duele menos, pero aparece la tos. Al día siguiente, de tanto toser, tienes la sensación de haber tomado una rica ensalada de cristales rotos de bombilla. Y ese día, empiezas a notar como tus fosas nasales segregan un poco más de líquido del que suelen segregar. En un par de días (ahora), te encuentras tosiendo, con la garganta con surcos en su interior y con las cataratas del Niágara bajando por tu nariz. Y es cuando echas de menos muchas cosas que te pierdes por tu enfermizo estado.
El olor del café y las tostadas con aceite por la mañana, el perfume de esa chica tan sexy que pasa por tu mesa, el olor de las panaderías cuando pasas cerca de ellas, el olor de la comida de mamá...
Tampoco puedes hacer una vida normal, porque todos te miran (o al menos ésa es la sensación que tienes) como si tuvieras alguna enfermedad mortal de necesidad e infinitamente contagiosa. Y claro es que verte tosiendo constantemente y sonandote los mocos a toda mecha, que te fundes un paquete de pañuelos de papel en una hora, pues es una visión edificante para nadie.
La única alegría que tengo es que tampoco me da tanto olor el tabaco :D Lo que pasa es que el puñetero tiene un olor tan penetrante que, incluso acatarrado, no desaparece por completo :(
Seguiremos informando (espero que en mejor estado)...
LOS OJOS
De romántico a golferas y de golferas a romántico y vuelta a empezar: ese es mi sino. Pues este es de mi vertiente romántica, y va sobre los ojos.
SI os fijais a la hora en que está escrito esto, os percatareis de que hoy no he sido un niño bueno, al menos no todo lo bueno que debería ser. Es que he estado de pubs con los compis del trabajo (una vez más). Y hay una muchacha que tiene una cara angelical. No sé si tengo posibilidades, y la verdad es que a estas alturas, casi que me da igual. Pero tiene unos preciosos ojos verdes.
Me encantan los ojos de la gente. Primeramente me gusta el color. Tengo amigas que tienen los ojos verdes clarísimos, que casi parecen azules (como esta compi), otras que los tienen verdes intensos, otras que los tiene de un azul que es casi gris (otra amigüita que tengo)... En fin, un bonito color de ojos es algo maravillosos. De hecho, la Primera era pelirroja con ojos verdes (para más información, ver el TOP 5, a la izquierda de esta página, en la sección de enlaces). Alucinante, ¿verdad?
Luego tengo amigas que, sin tener un color más espectacular que el castaño, son capaces de darle una expresividad, o de hacerlos brillar de no se qué manera, que parece que arden. Me acuerdo de la Sorpresa, por ejemplo, que tenía unos ojos que brillaban que casi parecían incandescentes. Otra compañera de las que ha venido esta noche tiene unos ojos que sólo puedo describir como chispeantes.
Y luego están esos ojos, que independientemente del color que tengan o como se expresen, nos cuentan lo que sienten por nosotros al mirarnos. Esos son los mejores. Los que nos muestran el fuego que hay dentro de la persona que nos mira por nosotros, los que nos dan la pista definitiva. Una mirada de esas vale un mundo, como decía Becquer, y una sonrisa, un cielo. Y por un beso, ay, yo qué sé, que te diera por un beso.
A mí me enamoran por los ojos. Estoy buscando un buen par de ojos. ¿Los tienes tú?
SI os fijais a la hora en que está escrito esto, os percatareis de que hoy no he sido un niño bueno, al menos no todo lo bueno que debería ser. Es que he estado de pubs con los compis del trabajo (una vez más). Y hay una muchacha que tiene una cara angelical. No sé si tengo posibilidades, y la verdad es que a estas alturas, casi que me da igual. Pero tiene unos preciosos ojos verdes.
Me encantan los ojos de la gente. Primeramente me gusta el color. Tengo amigas que tienen los ojos verdes clarísimos, que casi parecen azules (como esta compi), otras que los tienen verdes intensos, otras que los tiene de un azul que es casi gris (otra amigüita que tengo)... En fin, un bonito color de ojos es algo maravillosos. De hecho, la Primera era pelirroja con ojos verdes (para más información, ver el TOP 5, a la izquierda de esta página, en la sección de enlaces). Alucinante, ¿verdad?
Luego tengo amigas que, sin tener un color más espectacular que el castaño, son capaces de darle una expresividad, o de hacerlos brillar de no se qué manera, que parece que arden. Me acuerdo de la Sorpresa, por ejemplo, que tenía unos ojos que brillaban que casi parecían incandescentes. Otra compañera de las que ha venido esta noche tiene unos ojos que sólo puedo describir como chispeantes.
Y luego están esos ojos, que independientemente del color que tengan o como se expresen, nos cuentan lo que sienten por nosotros al mirarnos. Esos son los mejores. Los que nos muestran el fuego que hay dentro de la persona que nos mira por nosotros, los que nos dan la pista definitiva. Una mirada de esas vale un mundo, como decía Becquer, y una sonrisa, un cielo. Y por un beso, ay, yo qué sé, que te diera por un beso.
A mí me enamoran por los ojos. Estoy buscando un buen par de ojos. ¿Los tienes tú?
EL PENE
Ante que nada, este blog está el primero en google si buscais la palabra "golferas". Sentíos orgullosos, porque el mérito es enteramente vuestro. Yo sólo puedo expresaros mi más sincero agradecimiento.
La verdad es que ya tenía ganas de escribir algo rompedor, y que mejor manera que empezar con este título.
Lo primero que quiero hacer es reivindicar el valor de palabras como pene, vulva, mamas,... que son puestas a la altura de sus sinónimos vulgares, cuando denominan de forma muy digna una parte del cuerpo que es tan nuestra como lo son la nariz o los ojos.
El pene tiene un comportamiento muy divertido; es divertido tener pene. Aparte de su comportamiento "espontáneo" (para más información ver el post sobre "El Calentón", más abajo), es gracioso tener una herramienta para apuntar la orina: puedes entretenerte mientras miccionas sin necesidad de llevarte una revista al baño, e incluso puedes hacerlo de pie.
Tiene una caperuza de piel, llamada prepucio (ya sabeis el viejo chiste, había uno que tenía un pene tan grande que tenía prepucio, postpucio y entrepucio), con la que puedes jugar a cubrirlo o descubrirlo. También tiene una cabecita muy mona, muy rojita ella, como si estuviera eternamente cabreada, que se llama glande. Yo creo que más bien está ruborizada, cual damisela. Y es que ella es muy sensible. Y por último, queda unido al cuerpo por el otro extremo, el fuste, que es despreciado por la literatura científica, pero que le da al pene justamente la dimensión que le corresponde.
En estado de reposo también es divertido de ver, es como un ancianito, ahí, todo arrugadito, tan simpático él. Y luego, cuando se pone contentillo, hay que ver como se crece el tío, y como se yergue majestuoso. Una vez leí una descripción del pene como un "órgano tiernamente agresivo". Yo creo que es un resumen de la masculinidad. Los hombres somos tiernamente agresivos (al menos los que valen la pena).
Es fundamental como instrumento de placer para la mujer y para el hombre, porque les permite estar abrazados y besándose durante el acto sexual mientras, por lo bajini, estimula su contraparte femenina (el clítoris). Aquí me voy a poner un poco feminista: ¿por qué los sexólogos describen últimamente el clítoris como un pequeño pene? ¿Por qué no el pene como un pequeño clítoris? O mejor aún, ¿por qué no dicen que pene y clítoris son estructuras análogas y homólogas? En cualquier caso, dan a la vulva algo que rodear con su cálido abrazo.
Hay mujeres a las que el pene les resulta algo repulsivo. Otras en cambio, consideran que es de las mejores cosas que tiene el hombre (cuando está en erección, claro, el resto del tiempo es como el amigo feo que todas tienen, es divertido, pero no sirve de mucho).
Y una cosa que no debemos despreciar nunca. Al menos, en los hombres jóvenes, el pene está ahí siempre que lo necesitan las chicas, listo para el combate. Ya puede estar todo lo fláccido que sea, que en cuanto una mano femenina se alarga para buscarlo, ahí está él para ser estrechado, cálido como siempre.
El pene, ¡que gran invento!
PD: Por cierto, no he comentado nada del tamaño, porque no importa (ni larga que tope ni gorda que tape, sino dura y que dure)... ¿o tal vez sí, chicas? ;-)
La verdad es que ya tenía ganas de escribir algo rompedor, y que mejor manera que empezar con este título.
Lo primero que quiero hacer es reivindicar el valor de palabras como pene, vulva, mamas,... que son puestas a la altura de sus sinónimos vulgares, cuando denominan de forma muy digna una parte del cuerpo que es tan nuestra como lo son la nariz o los ojos.
El pene tiene un comportamiento muy divertido; es divertido tener pene. Aparte de su comportamiento "espontáneo" (para más información ver el post sobre "El Calentón", más abajo), es gracioso tener una herramienta para apuntar la orina: puedes entretenerte mientras miccionas sin necesidad de llevarte una revista al baño, e incluso puedes hacerlo de pie.
Tiene una caperuza de piel, llamada prepucio (ya sabeis el viejo chiste, había uno que tenía un pene tan grande que tenía prepucio, postpucio y entrepucio), con la que puedes jugar a cubrirlo o descubrirlo. También tiene una cabecita muy mona, muy rojita ella, como si estuviera eternamente cabreada, que se llama glande. Yo creo que más bien está ruborizada, cual damisela. Y es que ella es muy sensible. Y por último, queda unido al cuerpo por el otro extremo, el fuste, que es despreciado por la literatura científica, pero que le da al pene justamente la dimensión que le corresponde.
En estado de reposo también es divertido de ver, es como un ancianito, ahí, todo arrugadito, tan simpático él. Y luego, cuando se pone contentillo, hay que ver como se crece el tío, y como se yergue majestuoso. Una vez leí una descripción del pene como un "órgano tiernamente agresivo". Yo creo que es un resumen de la masculinidad. Los hombres somos tiernamente agresivos (al menos los que valen la pena).
Es fundamental como instrumento de placer para la mujer y para el hombre, porque les permite estar abrazados y besándose durante el acto sexual mientras, por lo bajini, estimula su contraparte femenina (el clítoris). Aquí me voy a poner un poco feminista: ¿por qué los sexólogos describen últimamente el clítoris como un pequeño pene? ¿Por qué no el pene como un pequeño clítoris? O mejor aún, ¿por qué no dicen que pene y clítoris son estructuras análogas y homólogas? En cualquier caso, dan a la vulva algo que rodear con su cálido abrazo.
Hay mujeres a las que el pene les resulta algo repulsivo. Otras en cambio, consideran que es de las mejores cosas que tiene el hombre (cuando está en erección, claro, el resto del tiempo es como el amigo feo que todas tienen, es divertido, pero no sirve de mucho).
Y una cosa que no debemos despreciar nunca. Al menos, en los hombres jóvenes, el pene está ahí siempre que lo necesitan las chicas, listo para el combate. Ya puede estar todo lo fláccido que sea, que en cuanto una mano femenina se alarga para buscarlo, ahí está él para ser estrechado, cálido como siempre.
El pene, ¡que gran invento!
PD: Por cierto, no he comentado nada del tamaño, porque no importa (ni larga que tope ni gorda que tape, sino dura y que dure)... ¿o tal vez sí, chicas? ;-)
MUY INTERESANTE
Más de la mitad de mi vida he sido fiel a una cita que tenía todos los meses en el kiosko. Aún recuerdo perfectamente como fue la primera vez que compré la revista. Un familiar mío la compraba esporádicamente y yo alucinaba pepinillos con sus portadas espectaculares y con los reportajes de cosas inauditas, como el supuesto (luego demostrado cierto) avión "invisible" al radar.
Yo me acerqué a comprarla. Por aquella época costaba 250 pesetas (hoy en día cuesta 2,50 €, hasta la moneda ha cambiado, como pasa el tiempo). Podría caminar unos pasos hasta mi habitación y hojearla junto al ordenador para comentar los reportajes, pero no es necesario. En la portada se veía un inmenso barco de madera congelado en el interior de un glaciar, y el reportaje al que hacía referencia era acerca de la posibilidad de que el arca de Noé existiera realmente y estuviera congelada. Pero el artículo que más me llamó la atención era uno sobre una bolsa que se instalaba en los volantes de los coches y que se hinchaba en cuestión de fracciones de segundo para proteger al conductor en caso de accidente. Por aquel entonces sólo se instalaba opcionalmente en los coches de gama alta, y se llamaba airbag. Quien le iba a decir al niño de 10 años que leía asombrado aquel artículo que más de 15 años después, sería dueño de un coche, no con uno, sino con varios airbags.
Mucho de los objetos que me acompañan en la vida los he visto anunciados en la revista, a modo de trailer de cine: el teléfono móvil, la pantalla de plasma, reproductores de mp3, internet... Que pasara cada menos tiempo entre ver el artículo sobre algo, y ver ese algo en una tienda de mi ciudad me daba idea de como el país se modernizaba y avanzaba cada día. Y cada mes, cuando se acercaba el día 20, no podía parar de rondar el kiosko para llevarme el primer ejemplar. Por eso nunca pude suscribirme, no podía soportar la idea de ver la revista en la calle y tener que esperar a que me la mandaran por correo
Por eso, hoy, cuando he comprado el número de marzo y he hecho lo segundo que suelo hacertras leer la portada, abrirla por el final para ver los contenidos del siguiente número, me he llevado una grata sorpresa: en abril de 2005 la revista MUY INTERESANTE le dedica un artículo a los blogs.
Ha sido la repera: estoy participando de una tecnología que avanza tan deprisa que ni el propio MUY tiene capacidad de respuesta, y escribe el reportaje cuando ya llevo yo meses escribiendo este blog. Me he adelantado a mi compañera de viaje en la vida. Por supuesto, espero que no ocurra muy a menudo, pero de vez en cuando, es algo que estimula a seguir estando abierto al progreso y al avance social y tecnológico.
Por eso, dedico este post a MUY INTERESANTE y a sus lectores. A los que siempre hemos estado ahí, como dice la frase final de los artículos "Para saber más". Gracias por mantener despierta y en forma nuestra capacidad de asombro, que en los tiempos que corren, es de los bienes más preciados del ser humano.
Seguiremos informando.
Yo me acerqué a comprarla. Por aquella época costaba 250 pesetas (hoy en día cuesta 2,50 €, hasta la moneda ha cambiado, como pasa el tiempo). Podría caminar unos pasos hasta mi habitación y hojearla junto al ordenador para comentar los reportajes, pero no es necesario. En la portada se veía un inmenso barco de madera congelado en el interior de un glaciar, y el reportaje al que hacía referencia era acerca de la posibilidad de que el arca de Noé existiera realmente y estuviera congelada. Pero el artículo que más me llamó la atención era uno sobre una bolsa que se instalaba en los volantes de los coches y que se hinchaba en cuestión de fracciones de segundo para proteger al conductor en caso de accidente. Por aquel entonces sólo se instalaba opcionalmente en los coches de gama alta, y se llamaba airbag. Quien le iba a decir al niño de 10 años que leía asombrado aquel artículo que más de 15 años después, sería dueño de un coche, no con uno, sino con varios airbags.
Mucho de los objetos que me acompañan en la vida los he visto anunciados en la revista, a modo de trailer de cine: el teléfono móvil, la pantalla de plasma, reproductores de mp3, internet... Que pasara cada menos tiempo entre ver el artículo sobre algo, y ver ese algo en una tienda de mi ciudad me daba idea de como el país se modernizaba y avanzaba cada día. Y cada mes, cuando se acercaba el día 20, no podía parar de rondar el kiosko para llevarme el primer ejemplar. Por eso nunca pude suscribirme, no podía soportar la idea de ver la revista en la calle y tener que esperar a que me la mandaran por correo
Por eso, hoy, cuando he comprado el número de marzo y he hecho lo segundo que suelo hacertras leer la portada, abrirla por el final para ver los contenidos del siguiente número, me he llevado una grata sorpresa: en abril de 2005 la revista MUY INTERESANTE le dedica un artículo a los blogs.
Ha sido la repera: estoy participando de una tecnología que avanza tan deprisa que ni el propio MUY tiene capacidad de respuesta, y escribe el reportaje cuando ya llevo yo meses escribiendo este blog. Me he adelantado a mi compañera de viaje en la vida. Por supuesto, espero que no ocurra muy a menudo, pero de vez en cuando, es algo que estimula a seguir estando abierto al progreso y al avance social y tecnológico.
Por eso, dedico este post a MUY INTERESANTE y a sus lectores. A los que siempre hemos estado ahí, como dice la frase final de los artículos "Para saber más". Gracias por mantener despierta y en forma nuestra capacidad de asombro, que en los tiempos que corren, es de los bienes más preciados del ser humano.
Seguiremos informando.
EL AMBIENTE DE TRABAJO
Vaya un tema importante, éste, del ambiente de trabajo.
Ayer fui a jugar un partidillo de baloncesto con ellos, y nos lo pasamos muy bien (yo, sobre todo, riéndome de mis propias patochadas, porque, como podeis figuraros, no soy Gasol ni mucho menos). Luego, nos echamos unas cervezas (cinco, para ser más exactos), y unas risas.
Yo siempre he intentado crear en torno a mí un buen ambiente de trabajo. Sin dejar de ser profesional en lo que hago, en la medida de las posibilidades de mi entorno y de las mías propias, intento que mis compañeros estén a gusto, cómodos, e incluso si se puede, que se diviertan trabajando.
En algunos sitios era más complicado, porque mis compañeros eran mayores que yo y estaban en otra onda. Tenían familia, mujer, hijos, y aunque se encuentra alguna perla, es más complejo conectar con ellos porque tienen otras conversaciones y otras preocupaciones distintas a las tuyas.
Pero aquí los compis son de mi edad, y salvo alguna diferencia lógica entre los recien casados o emparejados y los solterillos, por lo demás, nos van las mismas cosas. Entonces, se crea muy buen rollito, y se prestan a bromas que, bien dosificadas, hacen que cada día tenga uno ganas de ir al trabajo, no sólo por obligación, sino también porque sabes que pasarás un momento agradable con los colegas.
Hasta mis jefes participan de las bromas. Ahí hay que tener cuidado, porque los jefes son como los padres: aunque estén de broma, no dejan de ser jefes. No es que luego usen las bromas en tu contra, pero exigen un rendimiento, y las bromas no pueden ser excusa para no alcanzarlo. De todas formas, conmigo saben que no tienen problema, porque les doy ese rendimiento con mucho. Y si no, no me atrevería a bromear siquiera con los compañeros.
En resumen, una gran receta para ir al trabajo de buen humor y rendir más sin que te pese: pasarlo bien y hacerlo pasar bien a los demás. Ahí queda eso.
Seguiremos informando.
Ayer fui a jugar un partidillo de baloncesto con ellos, y nos lo pasamos muy bien (yo, sobre todo, riéndome de mis propias patochadas, porque, como podeis figuraros, no soy Gasol ni mucho menos). Luego, nos echamos unas cervezas (cinco, para ser más exactos), y unas risas.
Yo siempre he intentado crear en torno a mí un buen ambiente de trabajo. Sin dejar de ser profesional en lo que hago, en la medida de las posibilidades de mi entorno y de las mías propias, intento que mis compañeros estén a gusto, cómodos, e incluso si se puede, que se diviertan trabajando.
En algunos sitios era más complicado, porque mis compañeros eran mayores que yo y estaban en otra onda. Tenían familia, mujer, hijos, y aunque se encuentra alguna perla, es más complejo conectar con ellos porque tienen otras conversaciones y otras preocupaciones distintas a las tuyas.
Pero aquí los compis son de mi edad, y salvo alguna diferencia lógica entre los recien casados o emparejados y los solterillos, por lo demás, nos van las mismas cosas. Entonces, se crea muy buen rollito, y se prestan a bromas que, bien dosificadas, hacen que cada día tenga uno ganas de ir al trabajo, no sólo por obligación, sino también porque sabes que pasarás un momento agradable con los colegas.
Hasta mis jefes participan de las bromas. Ahí hay que tener cuidado, porque los jefes son como los padres: aunque estén de broma, no dejan de ser jefes. No es que luego usen las bromas en tu contra, pero exigen un rendimiento, y las bromas no pueden ser excusa para no alcanzarlo. De todas formas, conmigo saben que no tienen problema, porque les doy ese rendimiento con mucho. Y si no, no me atrevería a bromear siquiera con los compañeros.
En resumen, una gran receta para ir al trabajo de buen humor y rendir más sin que te pese: pasarlo bien y hacerlo pasar bien a los demás. Ahí queda eso.
Seguiremos informando.
LAS MUJERES (IV) - YENDO DE COMPRAS CON UNA MUJER (QUIÉN QUIERE TORTURA CHINA)
Queridos amigos, abordamos hoy este cuarto capítulo de la saga de las mujeres con un afán divulgativo, que se desmarca, como siempre, de cualquier tentativa machista por parte de este, vuestro blog.
Desde el inicio de los tiempos, por circunstancias biológicas que todos conocemos (el sexo femenino es el que sufre el embarazo, el parto y el amamantamiento de las crías en primera persona), los hombres se dedicaban a cazar las presas, y las mujeres al forrajeo, ya desde el paleolítico. La actividad de los hombres, al enfrentarse a animales, muchas veces más grandes que ellos, suponía usar una velocidad explosiva, una coordinación viso-espacial importante y en definitiva una acción rápida y definida.
La actividad de las mujeres, por el contrario, era mucho más de prueba y error, más científica si así se quiere. Había que buscar y rebuscar, probar, desechar, analizar (puede que las primeras curanderas fueran mujeres, que, al experimentar los efectos de ciertas hierbas sobre su organismo, las usaran para tratar ciertos males),... Era una labor que requería resistencia, concentración y tenacidad.
Por un mecanismo de selección natural, esta diferenciación ha llegado hasta nuestros días. Los hombres son, por término medio, físicamente más fuertes que las mujeres, con mayor capacidad de orientación espacial y de pensamiento lineal (hombre-flecha-mamut-comida).
Las mujeres son, por término medio, más constantes, más tenaces y resistentes, y infinitamente más pacientes que los hombres. Y claro, este bagaje genético se conserva y se usa en actividades actuales, como por ejemplo, ir de compras.
Cuando un hombre va de compras, determina previamente la presa, se acerca rápidamente a la tienda, captura la primera que encuentra dentro de un rango de precio y de calidad, paga y huye presto a hacer otras actividades.
Una mujer, en cambio, tiene una serie de ideas aproximadas de lo que busca, pero ante todo va a ver lo que la naturaleza le ofrece, con todo la calma del mundo. Rastrea la tienda de arriba a abajo, se detiene, prueba, contrasta, duda, cambia de opinión varias veces, busca en mil tiendas, hasta que finalmente consigue lo que quiere, y a veces, incluso cosas que no quiere.
Evidentemente, no hay un modo mejor o peor, son distintos. SImplemente no hay término medio ni posibilidad de consenso. Un cazador y una recolectora que vayan juntos, jamás estarán de acuerdo en el proceso y siempre se estarán chinchando el uno al otro.
Mi recomendación de romántico golferas en estos casos es ir a comprar con gente del mismo sexo. Si teneis pareja, una idea es quedar con una pareja amiga, que las chicas compren juntas a su manera, y los chicos juntos a su manera. Al terminar (normalmente cuando las chicas terminan, los chicos llevan una hora metidos en el salón recreativo del centro comercial), podreis volver a veros y os habreis ahorrado un buen sofocón. Sereis mucho más felices.
Seguiremos informando. Un saludo a todos.
Desde el inicio de los tiempos, por circunstancias biológicas que todos conocemos (el sexo femenino es el que sufre el embarazo, el parto y el amamantamiento de las crías en primera persona), los hombres se dedicaban a cazar las presas, y las mujeres al forrajeo, ya desde el paleolítico. La actividad de los hombres, al enfrentarse a animales, muchas veces más grandes que ellos, suponía usar una velocidad explosiva, una coordinación viso-espacial importante y en definitiva una acción rápida y definida.
La actividad de las mujeres, por el contrario, era mucho más de prueba y error, más científica si así se quiere. Había que buscar y rebuscar, probar, desechar, analizar (puede que las primeras curanderas fueran mujeres, que, al experimentar los efectos de ciertas hierbas sobre su organismo, las usaran para tratar ciertos males),... Era una labor que requería resistencia, concentración y tenacidad.
Por un mecanismo de selección natural, esta diferenciación ha llegado hasta nuestros días. Los hombres son, por término medio, físicamente más fuertes que las mujeres, con mayor capacidad de orientación espacial y de pensamiento lineal (hombre-flecha-mamut-comida).
Las mujeres son, por término medio, más constantes, más tenaces y resistentes, y infinitamente más pacientes que los hombres. Y claro, este bagaje genético se conserva y se usa en actividades actuales, como por ejemplo, ir de compras.
Cuando un hombre va de compras, determina previamente la presa, se acerca rápidamente a la tienda, captura la primera que encuentra dentro de un rango de precio y de calidad, paga y huye presto a hacer otras actividades.
Una mujer, en cambio, tiene una serie de ideas aproximadas de lo que busca, pero ante todo va a ver lo que la naturaleza le ofrece, con todo la calma del mundo. Rastrea la tienda de arriba a abajo, se detiene, prueba, contrasta, duda, cambia de opinión varias veces, busca en mil tiendas, hasta que finalmente consigue lo que quiere, y a veces, incluso cosas que no quiere.
Evidentemente, no hay un modo mejor o peor, son distintos. SImplemente no hay término medio ni posibilidad de consenso. Un cazador y una recolectora que vayan juntos, jamás estarán de acuerdo en el proceso y siempre se estarán chinchando el uno al otro.
Mi recomendación de romántico golferas en estos casos es ir a comprar con gente del mismo sexo. Si teneis pareja, una idea es quedar con una pareja amiga, que las chicas compren juntas a su manera, y los chicos juntos a su manera. Al terminar (normalmente cuando las chicas terminan, los chicos llevan una hora metidos en el salón recreativo del centro comercial), podreis volver a veros y os habreis ahorrado un buen sofocón. Sereis mucho más felices.
Seguiremos informando. Un saludo a todos.
LOS RUMORES (QUE NOS VAMOS DE FINDEEE!!!)
A pesar de que mi sobrecargado horario me lo impide cada vez más, soy una persona a la que le gusta estar informada de lo que pasa en el mundo. Al menos me gusta consultar un par de páginas webs de noticias distintas, por aquello de contrastar la información. Por cierto, hay que ver lo que cambia la feria según quien la cuenta, como dicen en mi tierra.
Pero una cosa es la información, aunque ésta sea tendenciosa, editorializada o sesgada, y otra muy distinta son los rumores. La información sesgada parte de unos hechos objetivos, que luego son interpretados conforme a una línea editorial determinada. Los rumores, directamente, son hechos inventados, hechos falsos, con los que además se engaña a gran número de personas.
A mí no me gusta que me engañen, como a casi nadie. Pero que encima pretendan que colabore en un engaño masivo me parece demencial.
Por ejemplo, cuando me envían una cadena de correos con no se qué niño enfermo (suelo ver a veces la misma foto con un caso completamente distinto cada vez). O lo del famoso caso de la niña, la nocilla y Ricky Martin en Sorpresa, Sorpresa. Ése me dio especial coraje, porque como os conté al principio, tengo la sana costumbre de contrastar información. Y mi forma de hacerlo fue preguntarle al que me lo contaba (y me lo contaron varias personas) que si él lo había visto. Y casualmente, nadie lo había visto por él mismo, pero todos conocían a un amigo que sí lo había visto. Así que, humildemente, creo que fui de los primeros que dudé del rumor mucho antes de que se desmintiera oficialmente.
Es como lo que está pasando estos días con la Constitución Europea y el Referendum. He llegado a escuchar que su aprobación implica la privatización de todos los servicios, la prohibición de huelga y otras barbaridades por el estilo. Llevo leyendo toda la semana blogs que dicen eso.
¿ALGUIEN SE HA PREOCUPADO DE COMPROBAR POR SÍ MISMO SI ESO QUE DICEN ES CIERTO? Yo sí, es muy fácil. Vas a la página de la Constitución Europea y ahí la tienes. Buscas lo que te interesa (en este caso en la Parte II, Derechos Fundamentales) y ya está.
Absolutamente todo es falso. No me voy a parar a poner los artículos aquí, porque este blog no va de eso, y porque además lo podeis mirar vosotros, pero me vale como ejemplo para explicar que me da mucho coraje que me intenten tratar como a un borrego, o peor aún, como a un papagayo, que repite lo que oye sin pensar. Pero ni en una dirección ni en otra, eh, que yo se formarme mi propia opinión sin necesidad de que nadie me la sople (la opinión, me refiero).
Por eso, vosotros que sois inteligentes, y que por eso leeis este, vuestro blog (jujuju), no os dejeis comer el tarro por nadie, buscad vuestras propias respuestas, que teneis medios para ello.
Por cierto, ¡que ya estamos de finde! Si no ocurre nada extraordinario que sea prioritario de contar, mañana toca post de la saga de las mujeres (muajajajaja). Seguiremos informando.
Pero una cosa es la información, aunque ésta sea tendenciosa, editorializada o sesgada, y otra muy distinta son los rumores. La información sesgada parte de unos hechos objetivos, que luego son interpretados conforme a una línea editorial determinada. Los rumores, directamente, son hechos inventados, hechos falsos, con los que además se engaña a gran número de personas.
A mí no me gusta que me engañen, como a casi nadie. Pero que encima pretendan que colabore en un engaño masivo me parece demencial.
Por ejemplo, cuando me envían una cadena de correos con no se qué niño enfermo (suelo ver a veces la misma foto con un caso completamente distinto cada vez). O lo del famoso caso de la niña, la nocilla y Ricky Martin en Sorpresa, Sorpresa. Ése me dio especial coraje, porque como os conté al principio, tengo la sana costumbre de contrastar información. Y mi forma de hacerlo fue preguntarle al que me lo contaba (y me lo contaron varias personas) que si él lo había visto. Y casualmente, nadie lo había visto por él mismo, pero todos conocían a un amigo que sí lo había visto. Así que, humildemente, creo que fui de los primeros que dudé del rumor mucho antes de que se desmintiera oficialmente.
Es como lo que está pasando estos días con la Constitución Europea y el Referendum. He llegado a escuchar que su aprobación implica la privatización de todos los servicios, la prohibición de huelga y otras barbaridades por el estilo. Llevo leyendo toda la semana blogs que dicen eso.
¿ALGUIEN SE HA PREOCUPADO DE COMPROBAR POR SÍ MISMO SI ESO QUE DICEN ES CIERTO? Yo sí, es muy fácil. Vas a la página de la Constitución Europea y ahí la tienes. Buscas lo que te interesa (en este caso en la Parte II, Derechos Fundamentales) y ya está.
Absolutamente todo es falso. No me voy a parar a poner los artículos aquí, porque este blog no va de eso, y porque además lo podeis mirar vosotros, pero me vale como ejemplo para explicar que me da mucho coraje que me intenten tratar como a un borrego, o peor aún, como a un papagayo, que repite lo que oye sin pensar. Pero ni en una dirección ni en otra, eh, que yo se formarme mi propia opinión sin necesidad de que nadie me la sople (la opinión, me refiero).
Por eso, vosotros que sois inteligentes, y que por eso leeis este, vuestro blog (jujuju), no os dejeis comer el tarro por nadie, buscad vuestras propias respuestas, que teneis medios para ello.
Por cierto, ¡que ya estamos de finde! Si no ocurre nada extraordinario que sea prioritario de contar, mañana toca post de la saga de las mujeres (muajajajaja). Seguiremos informando.
EL CALENTÓN
Este post se lo dedico a las LaDyS NiGhTs, que me comentan que me leen con asiduidad y claro, eso halaga y sube la moral a cualquiera, porque las LaDyS son lo más!!! Un besito a todas, y recordadle a las solteras del grupo que... no me canso, nenitas, tiki, tiki, ti!!!
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Después de algunos post de mi vertiente más romántica, volvemos al lado golferas para explicaros eso del calentón.
El calentón, científicamente denominado excitación espontánea, como su propio nombre indica, se produce generalmente sin causa aparente, si bien puede haber algunos factores que favorezcan su aparición, tales como: haberse recien despertado (los cuerpos cavernosos del pene se inundan de noche para mejorar el riego sanguineo de la zona), haber visto alguna chica bonita (no hay una relación directa, los hombres no somos máquinas de sexo), haber recordado algún momento memorable, o haber imaginado alguna fantasía fastuosa...
Si pasa estando solo o intimamente acompañado, no reviste ninguna connotación especial, una sensación de agradable sorpresa que nos da nuestro propio cuerpo, pero si pasa en público, viene acompañado de un pensamiento tipo "yo sé algo que vosotros no sabeis". Y ahí acaban las similitudes entre hombres y mujeres.
Porque si bien, fiel a mi convicción de que hombres y mujeres somos iguales, salvando algunas mínimas particularidades, creo que el proceso mental viene a ser básicamente el mismo, ahora aparece una diferencia: la minifestación física del calentón.
En algunas mujeres, sus efectos visibles simplemente se limitan a la erección de los pezones, y a veces ni eso, con lo que una mujer puede estar ardiendo en deseo a vuestro lado, e incluso más por vuestra causa (!!!) y no tener ni la más remota idea del volcán que teneis al lado.
Pero un hombre no, señores. Un hombre tiene que ir "dando el cante" allí donde va, y si resulta excitado, tras esa sensación inicial de agradable sorpresa y de satisfacción por el hecho de que una de las principales funciones de su cuerpo reaccione tan presto, sucede un intenso sentimiento de bochorno debido a que el cuerpo del individuo, no conforme con proporcionar información a su propietario, decide hacer público al resto del mundo su estado de alegría con el maravilloso fenómeno conocido como "tienda de campaña".
La "tienda de campaña", o sea, la erección bajo la ropa, y en sentido estricto, en lugares públicos y en entornos adversos a la actividad sexual, es un engorro de primera magnitud. Llama la atención (o al menos eso cree su propietario, y si está medianamente bien dotado, su impresión será correcta) de tal manera, que es difícil de esconder. Es más, cualquier intento por esconder la "tienda de campaña" de algún modo (cruzando las manos frente a la cadera, metiendo el puño cerrado en el bolsillo, etc), si no se dispone de algo voluminoso en las manos (carpetas, bolsas) no sólo no conseguirá ocultarla, sino que además llamará aún más la atención sobre la zona.
Aún más, cuando mayor agobio sintamos, más se resistirá esa parte de nuestra anatomía a deponer su actitud. Éste es el gran drama de los hombres, que creen que dominan el mundo y no son capaces de controlar ni su propio cuerpo.
Cada maestrillo tiene su librillo (enumerados en orden de brutalidad decreciente, desde pensar en Carmen de Mairena, pasando por decir las tablas de multiplicar del revés, hasta el recurso desesperado baño-pajilla), pero lo que es imposible de controlar, y cada vez menos si la vida sexual del varón en cuestión está carente de compañeras (o compañeros, que nunca se sabe), es el inicio del proceso. Nadie está nunca completamente a salvo de El Calentón.
Seguiremos informando.
PD: ¿Ves, Carol, como se puede hacer un post hablando de absolutamente cualquier cosa sin decir la palabra PAQUETE? ¡Mierda, ya la he dicho!
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Después de algunos post de mi vertiente más romántica, volvemos al lado golferas para explicaros eso del calentón.
El calentón, científicamente denominado excitación espontánea, como su propio nombre indica, se produce generalmente sin causa aparente, si bien puede haber algunos factores que favorezcan su aparición, tales como: haberse recien despertado (los cuerpos cavernosos del pene se inundan de noche para mejorar el riego sanguineo de la zona), haber visto alguna chica bonita (no hay una relación directa, los hombres no somos máquinas de sexo), haber recordado algún momento memorable, o haber imaginado alguna fantasía fastuosa...
Si pasa estando solo o intimamente acompañado, no reviste ninguna connotación especial, una sensación de agradable sorpresa que nos da nuestro propio cuerpo, pero si pasa en público, viene acompañado de un pensamiento tipo "yo sé algo que vosotros no sabeis". Y ahí acaban las similitudes entre hombres y mujeres.
Porque si bien, fiel a mi convicción de que hombres y mujeres somos iguales, salvando algunas mínimas particularidades, creo que el proceso mental viene a ser básicamente el mismo, ahora aparece una diferencia: la minifestación física del calentón.
En algunas mujeres, sus efectos visibles simplemente se limitan a la erección de los pezones, y a veces ni eso, con lo que una mujer puede estar ardiendo en deseo a vuestro lado, e incluso más por vuestra causa (!!!) y no tener ni la más remota idea del volcán que teneis al lado.
Pero un hombre no, señores. Un hombre tiene que ir "dando el cante" allí donde va, y si resulta excitado, tras esa sensación inicial de agradable sorpresa y de satisfacción por el hecho de que una de las principales funciones de su cuerpo reaccione tan presto, sucede un intenso sentimiento de bochorno debido a que el cuerpo del individuo, no conforme con proporcionar información a su propietario, decide hacer público al resto del mundo su estado de alegría con el maravilloso fenómeno conocido como "tienda de campaña".
La "tienda de campaña", o sea, la erección bajo la ropa, y en sentido estricto, en lugares públicos y en entornos adversos a la actividad sexual, es un engorro de primera magnitud. Llama la atención (o al menos eso cree su propietario, y si está medianamente bien dotado, su impresión será correcta) de tal manera, que es difícil de esconder. Es más, cualquier intento por esconder la "tienda de campaña" de algún modo (cruzando las manos frente a la cadera, metiendo el puño cerrado en el bolsillo, etc), si no se dispone de algo voluminoso en las manos (carpetas, bolsas) no sólo no conseguirá ocultarla, sino que además llamará aún más la atención sobre la zona.
Aún más, cuando mayor agobio sintamos, más se resistirá esa parte de nuestra anatomía a deponer su actitud. Éste es el gran drama de los hombres, que creen que dominan el mundo y no son capaces de controlar ni su propio cuerpo.
Cada maestrillo tiene su librillo (enumerados en orden de brutalidad decreciente, desde pensar en Carmen de Mairena, pasando por decir las tablas de multiplicar del revés, hasta el recurso desesperado baño-pajilla), pero lo que es imposible de controlar, y cada vez menos si la vida sexual del varón en cuestión está carente de compañeras (o compañeros, que nunca se sabe), es el inicio del proceso. Nadie está nunca completamente a salvo de El Calentón.
Seguiremos informando.
PD: ¿Ves, Carol, como se puede hacer un post hablando de absolutamente cualquier cosa sin decir la palabra PAQUETE? ¡Mierda, ya la he dicho!
LA TRAMPA (O SALIR ENTRE SEMANA DE COPAS)
Tú no tienes por qué temer nada el día antes. No hay señal de peligro que anuncie el desastre inminente. Pero está ahí, acechando: es la copa entre semana.
La primera señal de la catástrofe tiene sonido de timbre. Suena el teléfono (generalmente el de la oficina, para que te pille más desprevenido). Te llama tu colega. Hablais de temas menores y, cuando ya estás tan confiado que trabajas y hablas por teléfono a la vez, va y te dice:
- Oye, ¿qué tal si quedamos esta tarde para tomar una cerveza?
En tu cabeza, de forma casi automática, se despliega una agenda, con actividades banales, ahora que tienes una cerveza entre manos: ver a mamá (pero si ya te tiene muy visto), ver la tele (nunca ponen nada interesante), conectarse a internet (ya lo has hecho, durante 8 horas, en el trabajo), leer (¿pero qué dices?)... Al final, cancelas todo esa tarde y quedas con tu colega. Y ahí firmas tu condena.
Recoges al susodicho a la salida de su trabajo. Por supuesto, siempre sale tarde, porque los clientes tienen la curiosa costumbre de entrar en tromba en las tiendas cinco minutos antes del cierre (en esto son especialistas las mujeres) (recordatorio: ya tenemos cuarto capítulo de la saga de las mujeres). Además, siempre le queda algún encargo pendiente que hace que el primer contacto con algo parecido a un bar se posponga hasta las nueve y media cuando tú habías quedado a las ocho.
Cerveza, tapas, risas. Más cerveza, más tapas, más risas. Más cerveza aún, más tapas aún, más risas aún. Ahí ya estás definitivamente perdido, y ya empiezas a sospecharlo. Pero claro, estás en una carrera suicida por recordar el mayor número de anécdotas chorras en las que habeis participado juntos, a ver quien se ríe más de lo tontos que sois. Claro, ahí surge el típico "vamos a ir a otro sitio", que ya no sólo no rechazas, sino que acoges entusiasmado.
Llegas al otro sitio y ya pasas de mariconadas de cerveza: te vas del tirón para el vodka. Te tomas un par, y siguen las risas.
En algún punto de la noche (ya sea al ir a drenar el líquido que inunda tu organismo, o a pedir más líquido) miras el reloj y... haces el cálculo de las horas que te quedan para estar sentadito mañana en tu puesto de trabajo. Y, ¡oh sorpresa!, salen menos de ocho horas hasta llegar al puesto de trabajo (¿quién piensa ya en dormir ocho horas?, eso es una entelequia).
En ese momento, según la proporción de etanol en sangre, aparece un deseo más o menos concreto de ir abreviando. Pero claro, si te sigues riendo y tal... mínimo media hora más echas seguro.
Luego llegan las preguntas: "¿dónde he metido las llaves del coche?","¿dónde demonios aparqué el coche?","¿estoy en condiciones de conducir un coche?","¿de qué color era mi coche?","por qué no se abre mi coche, y por qué le ha salido una puerta extraña por arriba? -¡Porque es un contenedor, imbécil", te avisa un amable vecino.
(NOTA: En realidad soy un conductor prudente que jamás conduciría ebrio, queridos niños. Por favor, no hagais este tipo de experimentos en casa si no hay un adulto cerca)
Mágicamente, llegas a casa de una pieza y encuentras las llaves de la puerta, la propia puerta, la cerradura, la cama... Todo en un pispás. Y te duermes, iluso de ti, con el último pensamiento de que mañana tendrás una resaca de campeonato.
¿Pero en que piensas, tarado? ¿Te has creído que tu hígado es un reactor nuclear? ¡Pero si apenas han pasado cuatro horas! Pues no, te acuestas borracho y te levantas borracho, ya conseguirás tener resaca después del desayuno. Si es que te levantas, claro, porque si normalmente ya de por sí es difícil, pues sin haber cenado (ay, malandrín, que al final ni cenaste), sin haber dormido (¡ja!) ni siete horas y con casi todo el alcohol aún sin desactivar dando vueltas por tus neuronas, da toda la impresión de que la cama, que aparenta ser ligeramente adhesiva todas las mañanas, ésa mañana en particular es puro velcro y tú te has convertido en Espinete.
"Una ducha, por caridad", ruegas, deseando que no se acabe la bombona de butano (ésa es otra, en pleno siglo XXI, y teniendo que proveerse de gas mediante bombonas, qué país, Dios, qué país). Después de la ducha, evidentemente, estás igual de amuermado, aunque hueles algo mejor. Pero si tuvieras tiempo, volverías a entrar.
No sabes si atreverte a tomar algo por miedo a que el estómago, en precario estado de equilibrio, termine de venirse abajo. Pero le echas valor, y resiste, así de fuerte es la naturaleza humana. Y luego coges el coche, intentando imaginar cómo diantre llegaste con él entero a casa. Te decantas por la música (bajita), porque en tu estado los chistes del programa despertador ni los pillas, y eso que son elementales.
Y te incorporas al trabajo, eficientemente, formando parte de la bien engrasada maquinaria productiva del país, dispuesto a aportar valor a la compañía e incrementar el PIB de tu nación, sin que tus compañeros y jefes tengan más indicios de la titánica lucha que librarás a lo largo de ese día contra el cansancio y el sueño que una leve apatía y unas ojeras algo más pronunciadas de lo habitual.
Ave Empresa, los que van a morir tras salir entre semana te saludan. Y enhorabuena a los agraciados supervivientes. Seguiremos informando.
La primera señal de la catástrofe tiene sonido de timbre. Suena el teléfono (generalmente el de la oficina, para que te pille más desprevenido). Te llama tu colega. Hablais de temas menores y, cuando ya estás tan confiado que trabajas y hablas por teléfono a la vez, va y te dice:
- Oye, ¿qué tal si quedamos esta tarde para tomar una cerveza?
En tu cabeza, de forma casi automática, se despliega una agenda, con actividades banales, ahora que tienes una cerveza entre manos: ver a mamá (pero si ya te tiene muy visto), ver la tele (nunca ponen nada interesante), conectarse a internet (ya lo has hecho, durante 8 horas, en el trabajo), leer (¿pero qué dices?)... Al final, cancelas todo esa tarde y quedas con tu colega. Y ahí firmas tu condena.
Recoges al susodicho a la salida de su trabajo. Por supuesto, siempre sale tarde, porque los clientes tienen la curiosa costumbre de entrar en tromba en las tiendas cinco minutos antes del cierre (en esto son especialistas las mujeres) (recordatorio: ya tenemos cuarto capítulo de la saga de las mujeres). Además, siempre le queda algún encargo pendiente que hace que el primer contacto con algo parecido a un bar se posponga hasta las nueve y media cuando tú habías quedado a las ocho.
Cerveza, tapas, risas. Más cerveza, más tapas, más risas. Más cerveza aún, más tapas aún, más risas aún. Ahí ya estás definitivamente perdido, y ya empiezas a sospecharlo. Pero claro, estás en una carrera suicida por recordar el mayor número de anécdotas chorras en las que habeis participado juntos, a ver quien se ríe más de lo tontos que sois. Claro, ahí surge el típico "vamos a ir a otro sitio", que ya no sólo no rechazas, sino que acoges entusiasmado.
Llegas al otro sitio y ya pasas de mariconadas de cerveza: te vas del tirón para el vodka. Te tomas un par, y siguen las risas.
En algún punto de la noche (ya sea al ir a drenar el líquido que inunda tu organismo, o a pedir más líquido) miras el reloj y... haces el cálculo de las horas que te quedan para estar sentadito mañana en tu puesto de trabajo. Y, ¡oh sorpresa!, salen menos de ocho horas hasta llegar al puesto de trabajo (¿quién piensa ya en dormir ocho horas?, eso es una entelequia).
En ese momento, según la proporción de etanol en sangre, aparece un deseo más o menos concreto de ir abreviando. Pero claro, si te sigues riendo y tal... mínimo media hora más echas seguro.
Luego llegan las preguntas: "¿dónde he metido las llaves del coche?","¿dónde demonios aparqué el coche?","¿estoy en condiciones de conducir un coche?","¿de qué color era mi coche?","por qué no se abre mi coche, y por qué le ha salido una puerta extraña por arriba? -¡Porque es un contenedor, imbécil", te avisa un amable vecino.
(NOTA: En realidad soy un conductor prudente que jamás conduciría ebrio, queridos niños. Por favor, no hagais este tipo de experimentos en casa si no hay un adulto cerca)
Mágicamente, llegas a casa de una pieza y encuentras las llaves de la puerta, la propia puerta, la cerradura, la cama... Todo en un pispás. Y te duermes, iluso de ti, con el último pensamiento de que mañana tendrás una resaca de campeonato.
¿Pero en que piensas, tarado? ¿Te has creído que tu hígado es un reactor nuclear? ¡Pero si apenas han pasado cuatro horas! Pues no, te acuestas borracho y te levantas borracho, ya conseguirás tener resaca después del desayuno. Si es que te levantas, claro, porque si normalmente ya de por sí es difícil, pues sin haber cenado (ay, malandrín, que al final ni cenaste), sin haber dormido (¡ja!) ni siete horas y con casi todo el alcohol aún sin desactivar dando vueltas por tus neuronas, da toda la impresión de que la cama, que aparenta ser ligeramente adhesiva todas las mañanas, ésa mañana en particular es puro velcro y tú te has convertido en Espinete.
"Una ducha, por caridad", ruegas, deseando que no se acabe la bombona de butano (ésa es otra, en pleno siglo XXI, y teniendo que proveerse de gas mediante bombonas, qué país, Dios, qué país). Después de la ducha, evidentemente, estás igual de amuermado, aunque hueles algo mejor. Pero si tuvieras tiempo, volverías a entrar.
No sabes si atreverte a tomar algo por miedo a que el estómago, en precario estado de equilibrio, termine de venirse abajo. Pero le echas valor, y resiste, así de fuerte es la naturaleza humana. Y luego coges el coche, intentando imaginar cómo diantre llegaste con él entero a casa. Te decantas por la música (bajita), porque en tu estado los chistes del programa despertador ni los pillas, y eso que son elementales.
Y te incorporas al trabajo, eficientemente, formando parte de la bien engrasada maquinaria productiva del país, dispuesto a aportar valor a la compañía e incrementar el PIB de tu nación, sin que tus compañeros y jefes tengan más indicios de la titánica lucha que librarás a lo largo de ese día contra el cansancio y el sueño que una leve apatía y unas ojeras algo más pronunciadas de lo habitual.
Ave Empresa, los que van a morir tras salir entre semana te saludan. Y enhorabuena a los agraciados supervivientes. Seguiremos informando.
EL SONIDO DE LA MÚSICA
El primer indicio que tuvo el mundo de que un servidor formaría parte del reino de los vivos tuvo bastante que ver con la música. Mi tío le comentó asombrado a su hermana, mi madre, que había conocido en el instituto a un muchacho que "sabía de música más que él", a lo cual respondió mi madre, sorprendida "¡Es imposible! ¡Nadie sabe de música más que tú!". Finalmente, comprobó que lo que su hermano le había dicho era cierto.
Inicialmente, su relación se fraguó en visitas a discotecas. A los dos les encantaba bailar y quedaban para ir juntos. Una cosa llevó a la otra y... Acabaron casándose. Al tener su primer hijo, tuvieron la suerte de tener unos padres comprensivos, que no tenían excesivos inconvenientes en quedarse con la porción más pequeña de Melocotoncito que os podeis imaginar, mientras ellos iban al estreno de "Fiebre del Sábado Noche".
La música estuvo conmigo desde pequeñito. Los domingos, mi padre tenía la costumbre de poner música clásica desde temprano. La verdad es que es el mejor despertar que uno puede tener. Cuando pienso en aquellas mañanas me invade una poderosa sensación de paz. Y cuando llegó el aparato de video a las casas, mi padre fue de los primeros en adquirir uno, para mayor gloria de los vídeoclips de "Tocata" (grandioso programa musical de las tardes en las que sólo había una televisión).
Su gusto por la música en inglés me permitió generar una facilidad en mí para aprender idiomas de la que hoy en día sigo disfrutando. Y la única pega es que el amplio gusto musical que desarrollé no se tradujo en la habilidad para tocar ningún instrumento, mi gran asignatura pendiente.
Y todo este rollo viene a cuento de lo que me gusta la música. Todas las mañanas vengo escuchando algún CD en el coche recopilado por el menda lerenda, desde música clásica, pasando por el pop, el rock., el soul, el reggae, el disco, el dance, nacional o internacional, desde los 50 hasta hoy, hasta música breakbeat, trance y hard core.
La música es la banda sonora de nuestra vida. Cuando pasan unos años y vuelves a escuchar una canción que hace tiempo que no te encontrabas, vuelves a recordar las sensaciones que acompañaban a su descubrimiento. Las primeras salidas con los amigos, la primera chica, las primeras locuras...
Muchas veces recordamos nuestra vida como una sucesión de imágenes, pero también es posible recordarla como una recopilación de sonidos. Algún otro día comentaré algo sobre sonidos que no son canciones, pero que pueden ser igual o más musicales. Estoy pensando ahora mismo en la voz de un par de chicas que conozco...
Inicialmente, su relación se fraguó en visitas a discotecas. A los dos les encantaba bailar y quedaban para ir juntos. Una cosa llevó a la otra y... Acabaron casándose. Al tener su primer hijo, tuvieron la suerte de tener unos padres comprensivos, que no tenían excesivos inconvenientes en quedarse con la porción más pequeña de Melocotoncito que os podeis imaginar, mientras ellos iban al estreno de "Fiebre del Sábado Noche".
La música estuvo conmigo desde pequeñito. Los domingos, mi padre tenía la costumbre de poner música clásica desde temprano. La verdad es que es el mejor despertar que uno puede tener. Cuando pienso en aquellas mañanas me invade una poderosa sensación de paz. Y cuando llegó el aparato de video a las casas, mi padre fue de los primeros en adquirir uno, para mayor gloria de los vídeoclips de "Tocata" (grandioso programa musical de las tardes en las que sólo había una televisión).
Su gusto por la música en inglés me permitió generar una facilidad en mí para aprender idiomas de la que hoy en día sigo disfrutando. Y la única pega es que el amplio gusto musical que desarrollé no se tradujo en la habilidad para tocar ningún instrumento, mi gran asignatura pendiente.
Y todo este rollo viene a cuento de lo que me gusta la música. Todas las mañanas vengo escuchando algún CD en el coche recopilado por el menda lerenda, desde música clásica, pasando por el pop, el rock., el soul, el reggae, el disco, el dance, nacional o internacional, desde los 50 hasta hoy, hasta música breakbeat, trance y hard core.
La música es la banda sonora de nuestra vida. Cuando pasan unos años y vuelves a escuchar una canción que hace tiempo que no te encontrabas, vuelves a recordar las sensaciones que acompañaban a su descubrimiento. Las primeras salidas con los amigos, la primera chica, las primeras locuras...
Muchas veces recordamos nuestra vida como una sucesión de imágenes, pero también es posible recordarla como una recopilación de sonidos. Algún otro día comentaré algo sobre sonidos que no son canciones, pero que pueden ser igual o más musicales. Estoy pensando ahora mismo en la voz de un par de chicas que conozco...
CAIGA QUIEN CAIGA
Hoy voy a detenerme un rato a hablaros del mejor programa de la televisión: Caiga Quien Caiga.
¿Por qué es el mejor programa de la televisión? Eso es fácil de responder. Porque es un programa que informa, forma y entretiene, que son los tres pilares básicos que debería cumplir un medio de masas con una utilidad social. Y además con criterios de mercado (ninguna tele privada va a tener un programa en parrilla que no gane dinero con los anuncios que se ponen en sus descansos, no es una ONG).
Ante todo, es un programa entretenido. Te ries con las payasadas de los presentadores y con los chistes que hacen de la actualidad. Y te ries con las preguntas que le hacen a los políticos. Hay gente que piensa que faltan al respeto de los entrevistados. Si bien algunas veces han rebasado esa línea, y está mal que lo hagan, la mayoría del tiempo lo único que hacen es realizar la pregunta que todos queremos saber, pero que nadie se atreve a preguntar. Hasta los periodistas de otros medios le piden que hagan ciertas preguntas.
A través del humor (véase post sobre la risa y su importancia), consiguen que nos enteremos de cosas que la mayoría de la gente debería saber, pero que no está dispuesta a aguantar un telediario para enterarse.
Y por último, humaniza (y eso es a lo que realmente le tienen miedo) a sus entrevistados. En una entrevista no preparada, ante una pregunta incisiva, sale la aunténtica persona. Y si es una capullo, pues se ve un capullo, y si es chachi, pues se ve chachi.
Y por eso lo quitaron, por presiones políticas. Y por eso lo ponen ahora, porque esas presiones políticas han desaparecido. Así que el hecho de que el programa esté en antena es como un indicador de la libertad que tenemos. Y hoy somos más libres que ayer, lo cual siempre es una buena noticia.
¿Por qué es el mejor programa de la televisión? Eso es fácil de responder. Porque es un programa que informa, forma y entretiene, que son los tres pilares básicos que debería cumplir un medio de masas con una utilidad social. Y además con criterios de mercado (ninguna tele privada va a tener un programa en parrilla que no gane dinero con los anuncios que se ponen en sus descansos, no es una ONG).
Ante todo, es un programa entretenido. Te ries con las payasadas de los presentadores y con los chistes que hacen de la actualidad. Y te ries con las preguntas que le hacen a los políticos. Hay gente que piensa que faltan al respeto de los entrevistados. Si bien algunas veces han rebasado esa línea, y está mal que lo hagan, la mayoría del tiempo lo único que hacen es realizar la pregunta que todos queremos saber, pero que nadie se atreve a preguntar. Hasta los periodistas de otros medios le piden que hagan ciertas preguntas.
A través del humor (véase post sobre la risa y su importancia), consiguen que nos enteremos de cosas que la mayoría de la gente debería saber, pero que no está dispuesta a aguantar un telediario para enterarse.
Y por último, humaniza (y eso es a lo que realmente le tienen miedo) a sus entrevistados. En una entrevista no preparada, ante una pregunta incisiva, sale la aunténtica persona. Y si es una capullo, pues se ve un capullo, y si es chachi, pues se ve chachi.
Y por eso lo quitaron, por presiones políticas. Y por eso lo ponen ahora, porque esas presiones políticas han desaparecido. Así que el hecho de que el programa esté en antena es como un indicador de la libertad que tenemos. Y hoy somos más libres que ayer, lo cual siempre es una buena noticia.
LAS MUJERES (III) - LA TÁCTICA DE LA MESA
Aunque haya abierto en este blog una serie de posts para hablar de las mujeres, no hay que caer en el error fácil de pensar que, puesto que soy un hombre, lo hago con ánimo de criticarlas.
Muy al contrario, soy un gran admirador del pensamiento e inteligencia femeninos, y en la medida en la que mi limitada mente masculina me lo permite, intento extraer sabias conclusiones de sus enseñanzas.
Una de las mejores técnicas, y relativamente sencilla de aprender, es la que se denomina "táctica de la mesa". Lógicamente, en origen fue descrita y bautizada por una mujer, y no por cualquier mujer, sino por mi ex-novia, La Primera (para más información, visitar el TOP 5, a la izquierda de este post, en la sección PARA SABER MÁS).
El nombre proviene de las peleas de mi ex con su hermana menor, cuando eran pequeñitas, por acercarse la mesa de la cocina a la hora de comer. Mi ex tiraba de la mesa hacía si, entonces su hermana protestaba y tiraba de la mesa hacia ella, y al final la cosa quedaba en un empate. O sea, esfuerzo máximo, resultado mínimo. Con el tiempo, aprendió que daba mejor resultado empujar la mesa hacia la hermana, ella protestaba, empujaba la mesa hacia mi ex y listo: esfuerzo mínimo, resultado máximo.
El hombre, como ser inferior que es, traza una línea recta entre su situación y su objetivo, poco le importa si el camino es tortuoso. Intenta vencer las dificultades con fuerza bruta, y a veces le sale bien, pero en muchas ocasiones falla.
La mujer es como un experto torpedero en un submarino. Observa el campo de batalla, la dirección y fuerza de las corrientes marinas, la posición de los barcos, quizás agazapados tras las rocas, y entonces dispara su torpedo. Puede que lo haga en lo que aparentemente es una dirección equivocada, pero entonces veremos como, mágicamente, el torpedo endereza su rumbo, sortea las rocas e impacta, desde una dirección completamente inesperada y de lleno, en su objetivo.
Así pues, no hagais lo que os pide el cuerpo (tirar de la mesa), sino lo que haga que la situación final quede a vuestro gusto (empujar la mesa para que el que teneis enfrente la empuje de vuelta hacia vosotros). Como escribió el gran guerrero Sun Tzu en El Arte de la Guerra, el general victorioso gana la batalla primero, y la plantea después, mientras que el general derrotado planta batalla primero e intenta vencer una vez iniciada. Usad la psicología inversa para que llegar al resultado deseado, no seais burros.
Seguiremos desvelando secretos femeninos en esta, vuestra bitácora. Buen fin de semana a todos y todas.
Muy al contrario, soy un gran admirador del pensamiento e inteligencia femeninos, y en la medida en la que mi limitada mente masculina me lo permite, intento extraer sabias conclusiones de sus enseñanzas.
Una de las mejores técnicas, y relativamente sencilla de aprender, es la que se denomina "táctica de la mesa". Lógicamente, en origen fue descrita y bautizada por una mujer, y no por cualquier mujer, sino por mi ex-novia, La Primera (para más información, visitar el TOP 5, a la izquierda de este post, en la sección PARA SABER MÁS).
El nombre proviene de las peleas de mi ex con su hermana menor, cuando eran pequeñitas, por acercarse la mesa de la cocina a la hora de comer. Mi ex tiraba de la mesa hacía si, entonces su hermana protestaba y tiraba de la mesa hacia ella, y al final la cosa quedaba en un empate. O sea, esfuerzo máximo, resultado mínimo. Con el tiempo, aprendió que daba mejor resultado empujar la mesa hacia la hermana, ella protestaba, empujaba la mesa hacia mi ex y listo: esfuerzo mínimo, resultado máximo.
El hombre, como ser inferior que es, traza una línea recta entre su situación y su objetivo, poco le importa si el camino es tortuoso. Intenta vencer las dificultades con fuerza bruta, y a veces le sale bien, pero en muchas ocasiones falla.
La mujer es como un experto torpedero en un submarino. Observa el campo de batalla, la dirección y fuerza de las corrientes marinas, la posición de los barcos, quizás agazapados tras las rocas, y entonces dispara su torpedo. Puede que lo haga en lo que aparentemente es una dirección equivocada, pero entonces veremos como, mágicamente, el torpedo endereza su rumbo, sortea las rocas e impacta, desde una dirección completamente inesperada y de lleno, en su objetivo.
Así pues, no hagais lo que os pide el cuerpo (tirar de la mesa), sino lo que haga que la situación final quede a vuestro gusto (empujar la mesa para que el que teneis enfrente la empuje de vuelta hacia vosotros). Como escribió el gran guerrero Sun Tzu en El Arte de la Guerra, el general victorioso gana la batalla primero, y la plantea después, mientras que el general derrotado planta batalla primero e intenta vencer una vez iniciada. Usad la psicología inversa para que llegar al resultado deseado, no seais burros.
Seguiremos desvelando secretos femeninos en esta, vuestra bitácora. Buen fin de semana a todos y todas.
EL MUNDO DEL PASADO
Ayer tuve una conversación con mi madre de esas que uno (me imagino), con el tiempo, recordará con cariño. Versaba sobre los orígenes de nuestra familia, en la Extremadura profunda de principios del siglo pasado, y como el devenir de la intrahistoria de la familia, al compás también de la historia de España (¿qué familia no se ha visto influenciada, de una manera u otra, por la Guerra Civil?) nos había traído a la Sevilla de principios del s. XXI.
Por supuesto que no voy a aburriros con detalles que posiblemente sólo me interesen a mí, pero sí os diré una cosa: si hurgais un poco en vuestros orígenes, tienen muchas posibilidades de aparecer los siguientes sucesos asombrosos:
- Unos de vuestros ascendientes directos tenía concertada la boda con el otro desde que eran pequeños.
- Uno de vuestros ascendientes directos era la sobrina (?!) de un cura (!!!).
- Uno de vuestros ascendientes directos concibió un hijo en el sorprendente tiempo de cuatro meses (a contar desde la boda).
- Uno de vuestros ascendientes fue abandonada por el padre de su hijo, al casarse con otra.
- Uno de vuestros ascendientes se casó contra la voluntad de sus padres y fue desheredado (en unos casos) o no se casó jamás con la persona que quería por no oponerse a su familia (y a cambio, heredó, por supuesto).
Evidentemente, estos ejemplos no son todos de mi familia, pero sí son reales, de familias de amigos o conocidos. Proceden de un mundo, un mundo ya felizmente pasado, donde los hombres tenían largos noviazgos de chicas que llegaban vírgenes al matrimonio, de novios adúlteros que dejaban a su casta novia en casa y luego se iban a copular con chicas "de mala vida", de madres solteras despreciadas por la sociedad, de sexo-tabú, de abandonos, de presiones familiares y sociales terribles, capaces de hacer desgraciada a una persona de por vida.
No puedo más que alegrarme de vivir en el mundo que vivo hoy, donde los chicos y las chicas disponen de medios para vivir una sexualidad sin miedo, donde la sociedad no tolera ese tipo de presiones sobre el individuo, donde las mujeres no tienen que reprimir los impulsos naturales a todo ser humano y no ser despreciadas por ello, donde, en fin, no impera la hipocresía moral, de la moral impracticable, porque somos seres humanos, que nos lleva a cometer las tropelías más increíbles los unos con los otros por guardar las apariencias.
¿Éste es el mundo que quiere la Iglesia cuando se opone al sexo antes del matrimonio, al uso de anticonceptivos y obliga al celibato a sus sacerdotes?
Por supuesto que no voy a aburriros con detalles que posiblemente sólo me interesen a mí, pero sí os diré una cosa: si hurgais un poco en vuestros orígenes, tienen muchas posibilidades de aparecer los siguientes sucesos asombrosos:
- Unos de vuestros ascendientes directos tenía concertada la boda con el otro desde que eran pequeños.
- Uno de vuestros ascendientes directos era la sobrina (?!) de un cura (!!!).
- Uno de vuestros ascendientes directos concibió un hijo en el sorprendente tiempo de cuatro meses (a contar desde la boda).
- Uno de vuestros ascendientes fue abandonada por el padre de su hijo, al casarse con otra.
- Uno de vuestros ascendientes se casó contra la voluntad de sus padres y fue desheredado (en unos casos) o no se casó jamás con la persona que quería por no oponerse a su familia (y a cambio, heredó, por supuesto).
Evidentemente, estos ejemplos no son todos de mi familia, pero sí son reales, de familias de amigos o conocidos. Proceden de un mundo, un mundo ya felizmente pasado, donde los hombres tenían largos noviazgos de chicas que llegaban vírgenes al matrimonio, de novios adúlteros que dejaban a su casta novia en casa y luego se iban a copular con chicas "de mala vida", de madres solteras despreciadas por la sociedad, de sexo-tabú, de abandonos, de presiones familiares y sociales terribles, capaces de hacer desgraciada a una persona de por vida.
No puedo más que alegrarme de vivir en el mundo que vivo hoy, donde los chicos y las chicas disponen de medios para vivir una sexualidad sin miedo, donde la sociedad no tolera ese tipo de presiones sobre el individuo, donde las mujeres no tienen que reprimir los impulsos naturales a todo ser humano y no ser despreciadas por ello, donde, en fin, no impera la hipocresía moral, de la moral impracticable, porque somos seres humanos, que nos lleva a cometer las tropelías más increíbles los unos con los otros por guardar las apariencias.
¿Éste es el mundo que quiere la Iglesia cuando se opone al sexo antes del matrimonio, al uso de anticonceptivos y obliga al celibato a sus sacerdotes?
¡QUÉ TEMPRANO ES POR LA MAÑANA!
Hay que ver lo que me cuesta despegarme de la cama por la mañana. Y es que yo creo que es antinatural eso de despertarse cuando aún están dormidas hasta las gallinas. A veces, en un gesto de rebeldía, imagino cómo sería la vida de todos si nos pusieramos de acuerdo en retrasar la mañana un par de horitas o así:
En primer lugar, yo no me despertaría a las 6, sino a las 8. ¿Cómo va a ser lo mismo despertar a las 6 que a las 8? A esas horas ya hay luz, y el cuerpo responde más normalmente ante los ruidos fuertes (el despertador), los movimientos bruscos (¡despierta, que llegas tarde!) y las luces cegadoras (¡apaga esa luz!).
No conduciría a las 7 menos cuarto hacia el trabajo, sino a las 9 menos cuarto. A esas horas, en invierno, ya no hay escarcha en las ventanillas (a no ser que vivas en Burgos, claro, pero en Burgos la escarcha en las ventanillas de los coches dura tres meses). La gente iría menos "empanada" y los sitios para aparcar se verían más fácilmente, evitando el efecto conocido en mi ciudad como "Rally Giralda", de búsqueda de aparcamientos en calles estrechas a toda pastilla.
No entraría a trabajar a las 7, sino a las 9, con la consiguiente disminución de la mala leche matutina de todo el personal.
No iríamos a desayunar a las 9, sino a las 11. Y podríamos meternos entre pecho y espalda un desayuno como Dios manda, no que a las 9 no entra más que un café y poco más.
No haríamos una parada técnica para tomar un refrigerio a la 1, sino a las 3 (esto ya no me gusta tanto).
No iríamos a almorzar a las 3, sino a las 5 (¡coño, como los ingleses!)
Habría días que yo no saldría de la facultad a las 9, sino a las 11 (¡dioR!).
Pues no sé si merece la pena. Estaría muy bien eso de entrar a las 9 en el trabajo, ¡pero comer a las 5!. Y lo de salir de la facultad a las 11, eso ni de coña. ¿Cómo demonios lo hacen los ingleses? Ellos entran más tarde al trabajo y se acuestan antes. Y luego nos llaman vagos a los españoles, tendrán cara...
En primer lugar, yo no me despertaría a las 6, sino a las 8. ¿Cómo va a ser lo mismo despertar a las 6 que a las 8? A esas horas ya hay luz, y el cuerpo responde más normalmente ante los ruidos fuertes (el despertador), los movimientos bruscos (¡despierta, que llegas tarde!) y las luces cegadoras (¡apaga esa luz!).
No conduciría a las 7 menos cuarto hacia el trabajo, sino a las 9 menos cuarto. A esas horas, en invierno, ya no hay escarcha en las ventanillas (a no ser que vivas en Burgos, claro, pero en Burgos la escarcha en las ventanillas de los coches dura tres meses). La gente iría menos "empanada" y los sitios para aparcar se verían más fácilmente, evitando el efecto conocido en mi ciudad como "Rally Giralda", de búsqueda de aparcamientos en calles estrechas a toda pastilla.
No entraría a trabajar a las 7, sino a las 9, con la consiguiente disminución de la mala leche matutina de todo el personal.
No iríamos a desayunar a las 9, sino a las 11. Y podríamos meternos entre pecho y espalda un desayuno como Dios manda, no que a las 9 no entra más que un café y poco más.
No haríamos una parada técnica para tomar un refrigerio a la 1, sino a las 3 (esto ya no me gusta tanto).
No iríamos a almorzar a las 3, sino a las 5 (¡coño, como los ingleses!)
Habría días que yo no saldría de la facultad a las 9, sino a las 11 (¡dioR!).
Pues no sé si merece la pena. Estaría muy bien eso de entrar a las 9 en el trabajo, ¡pero comer a las 5!. Y lo de salir de la facultad a las 11, eso ni de coña. ¿Cómo demonios lo hacen los ingleses? Ellos entran más tarde al trabajo y se acuestan antes. Y luego nos llaman vagos a los españoles, tendrán cara...
EL BIG BANG (NO OS ASUSTEIS QUE NO DUELE)
En inglés significa la gran explosión, y yo hace poco más de un año que viví una parecida. Os explico:
Hace cosa así como un año y dos meses, yo solía salir con un grupo de amiguetes. No eramos amigos (al menos no todos), sino un grupo de gente que quedaba los fines de semana para contarse sus batallitas de los fines de semana, planificar escapadas por ahí y echar unas risas. Yo hubiera preferido que hubieramos sido todos amigos, pero había quien no tenía ganas de crear amistades con todo el mundo, y a eso no se puede obligar a nadie, así que yo me hacía amigos del que me dejaba serlo.
El caso es que íbamos casi todos en parejas. Yo por aquella epoca, también. Y la pareja que eran nuestros mejores amigos, de mi chica y de mí, tenían muy buena relación a su vez con otra pareja que no tenían una especial amistad con nosotros. No es que la relación fuera mala, pero tampoco era una amistad auténtica. Yo puedo decir que, al menos, yo lo intenté por mi parte.
Bueno, el caso es que esta última pareja, los que no eran grandes amigos nuestros, se rompió. No pasaba nada, el grupo, aunque no tenía unos sólidos lazos basados en la amistad de todos, podía resistir ese desequilibrio. Lo peligroso viene a continuación.
Yo veía a mi mejor amigo pasando cada vez más tiempo con la chica de la otra (a la sazón) ex-pareja. Y veía unas miradas un poco raras. Y uno, que no es tonto, aunque lo pueda parecer, y que ya tiene algunos años y algo de experiencia, pues olió lo que vosotros también os podeis imaginar.
El caso es que, aunque al principio lo negó todo, al final, debido a mi increíble poder deductivo (le dije lo que supuse que había pasado, y acerté en todo), acabó confesando. Él y la novia de su mejor amigo (el otro, no yo) estaban juntos. Ella lo había dejado, y él estaba a punto de hacer lo mismo con su pareja, mi amiga también.
Imaginaos la situación. No podía delatar a mi amigo, pero ella también era mi amiga. Él, finalmente, la dejó, pero le dio unas explicaciones claramente insuficientes, con lo que ella empezó a investigar. Puedo garantizar que en ningún momento le dije nada. Pero tampoco informé a mi amigo de los progresos de la investigación de ella. Se lo debía a mi amiga. Ella es extremadamente risueña, siempre se está riendo. Y verla esos días, llorando sin parar, me partía el corazón.
Al final se enteró de todo. Y claro, informó al otro ex. Y Big Bang, el grupo saltó por los aires.
Así que me quedé sin grupo de amigos. La mitad de la gente no me habla, porque piensan que traicioné a su "bando". Y la otra mitad, aunque me habla, se pregunta que por qué me hablo con "los otros". Guardo una especial amistad con mi amiga, la risueña, la que esos días no paraba de llorar.
Yo sólo traté de hacer lo correcto, pero me quedé sin amigos en el proceso, pero si volviera a verme otra vez en las mismas cincunstancias, haría de nuevo lo mismo. Salvo una cosa, pero eso es otra historia...
Y lo curioso es que los echo de menos a todos.
Hace cosa así como un año y dos meses, yo solía salir con un grupo de amiguetes. No eramos amigos (al menos no todos), sino un grupo de gente que quedaba los fines de semana para contarse sus batallitas de los fines de semana, planificar escapadas por ahí y echar unas risas. Yo hubiera preferido que hubieramos sido todos amigos, pero había quien no tenía ganas de crear amistades con todo el mundo, y a eso no se puede obligar a nadie, así que yo me hacía amigos del que me dejaba serlo.
El caso es que íbamos casi todos en parejas. Yo por aquella epoca, también. Y la pareja que eran nuestros mejores amigos, de mi chica y de mí, tenían muy buena relación a su vez con otra pareja que no tenían una especial amistad con nosotros. No es que la relación fuera mala, pero tampoco era una amistad auténtica. Yo puedo decir que, al menos, yo lo intenté por mi parte.
Bueno, el caso es que esta última pareja, los que no eran grandes amigos nuestros, se rompió. No pasaba nada, el grupo, aunque no tenía unos sólidos lazos basados en la amistad de todos, podía resistir ese desequilibrio. Lo peligroso viene a continuación.
Yo veía a mi mejor amigo pasando cada vez más tiempo con la chica de la otra (a la sazón) ex-pareja. Y veía unas miradas un poco raras. Y uno, que no es tonto, aunque lo pueda parecer, y que ya tiene algunos años y algo de experiencia, pues olió lo que vosotros también os podeis imaginar.
El caso es que, aunque al principio lo negó todo, al final, debido a mi increíble poder deductivo (le dije lo que supuse que había pasado, y acerté en todo), acabó confesando. Él y la novia de su mejor amigo (el otro, no yo) estaban juntos. Ella lo había dejado, y él estaba a punto de hacer lo mismo con su pareja, mi amiga también.
Imaginaos la situación. No podía delatar a mi amigo, pero ella también era mi amiga. Él, finalmente, la dejó, pero le dio unas explicaciones claramente insuficientes, con lo que ella empezó a investigar. Puedo garantizar que en ningún momento le dije nada. Pero tampoco informé a mi amigo de los progresos de la investigación de ella. Se lo debía a mi amiga. Ella es extremadamente risueña, siempre se está riendo. Y verla esos días, llorando sin parar, me partía el corazón.
Al final se enteró de todo. Y claro, informó al otro ex. Y Big Bang, el grupo saltó por los aires.
Así que me quedé sin grupo de amigos. La mitad de la gente no me habla, porque piensan que traicioné a su "bando". Y la otra mitad, aunque me habla, se pregunta que por qué me hablo con "los otros". Guardo una especial amistad con mi amiga, la risueña, la que esos días no paraba de llorar.
Yo sólo traté de hacer lo correcto, pero me quedé sin amigos en el proceso, pero si volviera a verme otra vez en las mismas cincunstancias, haría de nuevo lo mismo. Salvo una cosa, pero eso es otra historia...
Y lo curioso es que los echo de menos a todos.
STAR WARS - LA VENGANZA DE LOS SITH
(Texto del inicio del Episodio III, sacado de Periodista Digital)
"¡Guerra! La República se desmembra bajo los ataques del cruel lord sith, el conde Dooku. Hay héroes en ambos bandos. La maldad está en todas partes. En un movimiento sorprendente, el diabólico líder droide, el general Grievous, se ha adentrado en la capital de la República y ha secuestrado al canciller Palpatine, líder del Senado Galáctico. Mientras el ejercito separatista droide intenta huir de la sitiada capital con su preciado rehén, dos caballeros Jedi lideran una desesperada misión para liberar al cautivo canciller..."
¡Que ya falta poco! Aunque no seais frikis, ¿quién no tiene ganas de ver la primera vez que Darth Vader se pone su traje, eh? ¡Que corra la voz!
"¡Guerra! La República se desmembra bajo los ataques del cruel lord sith, el conde Dooku. Hay héroes en ambos bandos. La maldad está en todas partes. En un movimiento sorprendente, el diabólico líder droide, el general Grievous, se ha adentrado en la capital de la República y ha secuestrado al canciller Palpatine, líder del Senado Galáctico. Mientras el ejercito separatista droide intenta huir de la sitiada capital con su preciado rehén, dos caballeros Jedi lideran una desesperada misión para liberar al cautivo canciller..."
¡Que ya falta poco! Aunque no seais frikis, ¿quién no tiene ganas de ver la primera vez que Darth Vader se pone su traje, eh? ¡Que corra la voz!
EL SILVERIO (DEDICADO A ANITA)
Este post de hoy se lo dedico a Anita, una amiguita mía, a la que he visto crecer y hacerse una mujercita. Crecer (no me refiero al proceso físico de aumentar en estatura y peso, obviamente, sino al proceso de comprender y aprender a relacionarse con el mundo que nos rodea) supone tener mayor libertad y mayor resposabilidad. Y la mayor libertad nos lleva a exponernos a situaciones potencialmente más dolorosas cada vez, pero también nos da más herramientas para superar las dificultades. Yo que que Anita es una chica inteligente y fuerte emocionalmente, que sabrá aprovechar su inteligencia y su sentido común para superar todos los problemas que le plantea el nuevo y no siempre fácil mundo adulto. Desde aquí le transmito toda mi fuerza para que le sea menos gravoso el proceso.
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Todos hemos oido hablar alguna vez, o incluso puede que hayamos conocido, a un filósofo de la calle. Se trata de personas que, con unos razonamientos de andar por casa, simples hasta casi el punto del ridículo, responden las más grandes incógnitas de la vida. En mi caso, este personaje cuasimitológico se llama Silverio.
Silverio es un hombre de mediana edad, bombero de profesión, al que no conozco personalmente. Practica un deporte de equipo con un compañero de trabajo, y a través de él nos llegan sus perlas de sabiduría. Nuestro compañero nos describe sus comentarios imitándolo, imitando su tono de infinita chulería y desprecio extremo por las sutilezas del lenguaje. Tiene reflexiones para todo:
- Sobre la inevitabilidad de determinadas condiciones del ser humano: "Essso eh como er que mide doh metroh, que no lo puede remediá"
- Sobre el proceso de crecimiento emocional y espiritual de la persona a lo largo de su vida, especialmente de la mujer: "¿¿¿Yo, aguantá lah tonteríah de una niña de 20 añoh???"
- Sobre las dificultades de las relaciones de pareja, en especial la cuestión de la felicidad: "Ehtá con la tía que tu quiereh eh como comé gambah to loh díah. Y eh que comé to lo díah gambah..."
- Sobre lo imporante de la variedad en la vida: "¿Cuál eh la palabra máh bonita que esihte, Bendito-sea-Dioh, no? Po dila mushah veseh, veráh como joe"
- Sobre los gustos de las mujeres: "A lah tíah lo que leh guhta eh que le comannn errr coññño"
En fin, que el hombre es una lección magistral de la vida de nuestro tiempo, y somos iluminados por las mañanas durante el desayuno por las referencias que hace de él su colega, nuestro compañero. Seguro que vosotros también teneis cerca vuestra un filósofo urbano. No desprecieis sus enseñanzas, porque posíblemente os den más pistas sobre el mundo real de las que os imaginais.
Seguiremos informando.
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Todos hemos oido hablar alguna vez, o incluso puede que hayamos conocido, a un filósofo de la calle. Se trata de personas que, con unos razonamientos de andar por casa, simples hasta casi el punto del ridículo, responden las más grandes incógnitas de la vida. En mi caso, este personaje cuasimitológico se llama Silverio.
Silverio es un hombre de mediana edad, bombero de profesión, al que no conozco personalmente. Practica un deporte de equipo con un compañero de trabajo, y a través de él nos llegan sus perlas de sabiduría. Nuestro compañero nos describe sus comentarios imitándolo, imitando su tono de infinita chulería y desprecio extremo por las sutilezas del lenguaje. Tiene reflexiones para todo:
- Sobre la inevitabilidad de determinadas condiciones del ser humano: "Essso eh como er que mide doh metroh, que no lo puede remediá"
- Sobre el proceso de crecimiento emocional y espiritual de la persona a lo largo de su vida, especialmente de la mujer: "¿¿¿Yo, aguantá lah tonteríah de una niña de 20 añoh???"
- Sobre las dificultades de las relaciones de pareja, en especial la cuestión de la felicidad: "Ehtá con la tía que tu quiereh eh como comé gambah to loh díah. Y eh que comé to lo díah gambah..."
- Sobre lo imporante de la variedad en la vida: "¿Cuál eh la palabra máh bonita que esihte, Bendito-sea-Dioh, no? Po dila mushah veseh, veráh como joe"
- Sobre los gustos de las mujeres: "A lah tíah lo que leh guhta eh que le comannn errr coññño"
En fin, que el hombre es una lección magistral de la vida de nuestro tiempo, y somos iluminados por las mañanas durante el desayuno por las referencias que hace de él su colega, nuestro compañero. Seguro que vosotros también teneis cerca vuestra un filósofo urbano. No desprecieis sus enseñanzas, porque posíblemente os den más pistas sobre el mundo real de las que os imaginais.
Seguiremos informando.





