COSAS QUE ECHO DE MENOS
Echo de menos preparar la maleta, incluir en ella las sorpresas que siempre te llevo, pensar en la cara que pondrás cuando las veas.
Echo de menos acostarme temprano, tras oir tu voz por el teléfono, abrazándome a mí mismo, y pensando que la próxima vez que me acueste, será junto a ti, notando tu piel y oyendo tu voz y tu respiración en directo.
Echo de menos comer en el trabajo, mirar el reloj deseando que lleguen las tres del viernes para que empiece lo antes posible la cuenta atrás para verte.
Echo de menos la antena de la radio del coche, la pila de CDs y el manos libres del teléfono móvil que me harán más llevadero el camino.
Echo de menos el cruce donde, en lugar de desviarme como todos los otros días hacia mi casa, sigo hacia la carretera que conduce a tu casa.
Echo de menos la sensación al entrar en la autovía, al acelerar progresivamente el motor y ver como sube la aguja del velocímetro, adelantando mi encuentro contigo.
Echo de menos los paisajes y los carteles que me presentan y me despiden de los pueblos y las provincias que voy pasando, los arroyos y los ríos, las montañas y los puentes, que una vez estuvieron entre nosotros y ahora quedan tras de mí.
Echo de menos parar a repostar combustible, bebida y comida, escuchar un acento que deja de parecerse al mío y se va pareciendo al tuyo, separar los pies del suelo al sentarme, sabiendo que el próximo pavimento que toquen será el de tu ciudad.
Echo de menos tus llamadas, tu pregunta ("¿Por dónde vas?"), tu ilusión por verme aunque sabes que estoy en camino.
Echo de menos coronar esa colina desde la que se ve la catedral, y ese suspiro que nace dentro de mí y dice: "Ya estás aquí".
Echo de menos llamar a casa para decir que he llegado bien y escuchar al otro lado de la línea: "Pásatelo bien y da besitos por allí".
Echo de menos los semáforos, abrir las ventanillas, mirar la piedra de tu ciudad, que ya es casi como si fuera la mía, subir por tu avenida, buscar aparcamiento, llevar la maleta hacia tu casa.
Echo de menos abrir tu puerta, ver tu cara sonriendo, escuchar tu voz, sentir tu beso y tu abrazo, oler tu piel y sentir que ahora sí estoy en casa.
Y aún es martes...
Echo de menos acostarme temprano, tras oir tu voz por el teléfono, abrazándome a mí mismo, y pensando que la próxima vez que me acueste, será junto a ti, notando tu piel y oyendo tu voz y tu respiración en directo.
Echo de menos comer en el trabajo, mirar el reloj deseando que lleguen las tres del viernes para que empiece lo antes posible la cuenta atrás para verte.
Echo de menos la antena de la radio del coche, la pila de CDs y el manos libres del teléfono móvil que me harán más llevadero el camino.
Echo de menos el cruce donde, en lugar de desviarme como todos los otros días hacia mi casa, sigo hacia la carretera que conduce a tu casa.
Echo de menos la sensación al entrar en la autovía, al acelerar progresivamente el motor y ver como sube la aguja del velocímetro, adelantando mi encuentro contigo.
Echo de menos los paisajes y los carteles que me presentan y me despiden de los pueblos y las provincias que voy pasando, los arroyos y los ríos, las montañas y los puentes, que una vez estuvieron entre nosotros y ahora quedan tras de mí.
Echo de menos parar a repostar combustible, bebida y comida, escuchar un acento que deja de parecerse al mío y se va pareciendo al tuyo, separar los pies del suelo al sentarme, sabiendo que el próximo pavimento que toquen será el de tu ciudad.
Echo de menos tus llamadas, tu pregunta ("¿Por dónde vas?"), tu ilusión por verme aunque sabes que estoy en camino.
Echo de menos coronar esa colina desde la que se ve la catedral, y ese suspiro que nace dentro de mí y dice: "Ya estás aquí".
Echo de menos llamar a casa para decir que he llegado bien y escuchar al otro lado de la línea: "Pásatelo bien y da besitos por allí".
Echo de menos los semáforos, abrir las ventanillas, mirar la piedra de tu ciudad, que ya es casi como si fuera la mía, subir por tu avenida, buscar aparcamiento, llevar la maleta hacia tu casa.
Echo de menos abrir tu puerta, ver tu cara sonriendo, escuchar tu voz, sentir tu beso y tu abrazo, oler tu piel y sentir que ahora sí estoy en casa.
Y aún es martes...
REFLEXIONES PROPIAS DE UN LUNES
Los lunes siempre son un mal día para estar de buen humor. Es difícil sobre todo si el fin de semana ha sido excepcionalmente largo o excepcionalmente agradable.
Para mí, ha sido un fin de semana excepcionalmente largo y excepcionalmente bueno. He tenido la suerte de disfrutar de una fiesta local el jueves, que junto a un día de vacaciones el viernes me dan un jugoso puente. Y ha sido excepcionalmente agradable porque he podido pasar el fin de semana en su totalidad con quien yo quiero.
Hay algunas reflexiones que me permite hacer la experiencia pasada y presente de este y anteriores fines de semana sobre ambas ciudades, Sevilla y Salamanca, donde residimos cada uno de nosotros.
En primer lugar, Salamanca es una ciudad preciosa, así como lo es Sevilla, aunque no tienen nada que ver entre sí. Nos demuestran como la belleza tiene multitud de caras. Podría decirse que la belleza de Salamanca es más contenida, más tímida, sin llegar a la sobriedad castellana, pero desde luego no es una ciudad escandalosa (en el buen y mal sentido de la palabra) como lo es Sevilla. Sevilla es excesiva para todo, para lo mejor y para lo peor.
En segundo lugar, todo lo bueno tiene su parte mala, y todo lo malo tiene su parte buena. Hasta la más bonita de las ciudades puede resultar insorportable cuando el calor es sofocante, como ha ocurrido estos días. Pero bueno, no siempre puede estar todo a gusto de uno.
Y finalmente, lo que de verdad importa no es donde te encuentres, sino quien te acompaña. Esto es una verdad como una catedral, y admite pocos matices.
Y por hoy, que es lunes, ya está bien, mañana mi neuronilla funcionará algo mejor. Un saludín a todos.
-------------------------------------------------------------------------------------------
Una cosita más. De unos días a esta parte he recibido algún comentario que usa un tono ligeramente ofensivo. No iba a hacer ningún apunte al respecto, pero para que no haya malas interpretaciones, voy a establecer unas normas (cosa que jamás imaginé que tendría que hacer) para los comentarios:
Los comentarios son totalmente libres, cada cual puede poner lo que le dé la gana sobre lo que escribo o sobre lo que no escribo, da igual. Se puede criticar de forma constructiva o destructiva, da igual. Lo único que no estoy dispuesto a permitir son:
- Ataques personales contra los autores de otros blogs.
- Ataques personales contra el autor de éste, vuestro blog.
Siento tener que escribir algo así, pero prefiero no tener que irritarme por algo que hago por pura afición, y que me da muchas satisfacciones. Saludos y besitos por ahí detrás.
Para mí, ha sido un fin de semana excepcionalmente largo y excepcionalmente bueno. He tenido la suerte de disfrutar de una fiesta local el jueves, que junto a un día de vacaciones el viernes me dan un jugoso puente. Y ha sido excepcionalmente agradable porque he podido pasar el fin de semana en su totalidad con quien yo quiero.
Hay algunas reflexiones que me permite hacer la experiencia pasada y presente de este y anteriores fines de semana sobre ambas ciudades, Sevilla y Salamanca, donde residimos cada uno de nosotros.
En primer lugar, Salamanca es una ciudad preciosa, así como lo es Sevilla, aunque no tienen nada que ver entre sí. Nos demuestran como la belleza tiene multitud de caras. Podría decirse que la belleza de Salamanca es más contenida, más tímida, sin llegar a la sobriedad castellana, pero desde luego no es una ciudad escandalosa (en el buen y mal sentido de la palabra) como lo es Sevilla. Sevilla es excesiva para todo, para lo mejor y para lo peor.
En segundo lugar, todo lo bueno tiene su parte mala, y todo lo malo tiene su parte buena. Hasta la más bonita de las ciudades puede resultar insorportable cuando el calor es sofocante, como ha ocurrido estos días. Pero bueno, no siempre puede estar todo a gusto de uno.
Y finalmente, lo que de verdad importa no es donde te encuentres, sino quien te acompaña. Esto es una verdad como una catedral, y admite pocos matices.
Y por hoy, que es lunes, ya está bien, mañana mi neuronilla funcionará algo mejor. Un saludín a todos.
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Una cosita más. De unos días a esta parte he recibido algún comentario que usa un tono ligeramente ofensivo. No iba a hacer ningún apunte al respecto, pero para que no haya malas interpretaciones, voy a establecer unas normas (cosa que jamás imaginé que tendría que hacer) para los comentarios:
Los comentarios son totalmente libres, cada cual puede poner lo que le dé la gana sobre lo que escribo o sobre lo que no escribo, da igual. Se puede criticar de forma constructiva o destructiva, da igual. Lo único que no estoy dispuesto a permitir son:
- Ataques personales contra los autores de otros blogs.
- Ataques personales contra el autor de éste, vuestro blog.
Siento tener que escribir algo así, pero prefiero no tener que irritarme por algo que hago por pura afición, y que me da muchas satisfacciones. Saludos y besitos por ahí detrás.
LOS FLUÍDOS CORPORALES
Estimados lectores todos, en este vuestro blog venimos haciendo un estudio pormenorizado de todos aquellos factores que nos pueden ayudar a que nuestra existencia hedonista se vea potenciada en grado sumo.
Como podeis ver en la sección de "Los Posts Más Golferas" que teneis a la izquierda hemos tratado de muchísimos asuntos, y esta misma semana nos hemos detenido a considerar la propia penetración.
Pero nada de esto sería posible sin unos colaboradores silenciosos, ocultos, muchas veces despreciados por todos nosotros, pero sin los cuales hasta la actividad con ellos más placentera se volvería un doloroso suplicio: estoy hablando de los fluídos corporales.
Los mamíferos tenemos una serie de glándulas que liberan fluídos al exterior, que no son más que adaptaciones de una misma estructura: glándulas sudoríparas para el sudor, gládulas sebáceas para el sebo (las que se infectan y se atascan convirtiéndose en acné), glándulas galactóforas, que segregan leche (en las mamás, obviamente)...
Pero nosotros vamos a reverenciar desde aquí a las glándulas de Bartolino: están en la entrada de la vagina de la mujer y son las que proporcionan la lubricación necesaria para las penetraciones agradables.
¿Quién no conoce la diferencia entre una penetración de estas de "¡¡¡Hala, hala, hala, todo para dentrooooo!!!" y otra de esas de "¡¡¡Uy, uy, uy, que esto no vaaaa!!!". Pues todo esto se lo debemos a estas maravillosas glándulas.
Yo no sé quién demonios es Bartolino, seguro que algún italiano de no se sabe cuando, pero deberían ponerle una estatua en el parque por llamar nuestra atención sobre un asunto tan importante.
Y la única forma de que esas glándulas funciones es excitando a la señorita en cuestión. ¿y eso cómo se hace?, me preguntareis algunos. ¿La respuesta?, en los posts que os dije antes, esos de la izquierda....
Os seguiría escribiendo sobre más cosas interesantes, pero es que he venido a ver a mi novia, y me está metiendo mano en este preciso instante, así que voy a comprobar otra vez lo de las glándulas de Bartolino... A ver si siguen en el mismo sitio que anoche... ;)
Seguiremos informando (bueno, de esto último no). Saludos y besitos a todos.
Como podeis ver en la sección de "Los Posts Más Golferas" que teneis a la izquierda hemos tratado de muchísimos asuntos, y esta misma semana nos hemos detenido a considerar la propia penetración.
Pero nada de esto sería posible sin unos colaboradores silenciosos, ocultos, muchas veces despreciados por todos nosotros, pero sin los cuales hasta la actividad con ellos más placentera se volvería un doloroso suplicio: estoy hablando de los fluídos corporales.
Los mamíferos tenemos una serie de glándulas que liberan fluídos al exterior, que no son más que adaptaciones de una misma estructura: glándulas sudoríparas para el sudor, gládulas sebáceas para el sebo (las que se infectan y se atascan convirtiéndose en acné), glándulas galactóforas, que segregan leche (en las mamás, obviamente)...
Pero nosotros vamos a reverenciar desde aquí a las glándulas de Bartolino: están en la entrada de la vagina de la mujer y son las que proporcionan la lubricación necesaria para las penetraciones agradables.
¿Quién no conoce la diferencia entre una penetración de estas de "¡¡¡Hala, hala, hala, todo para dentrooooo!!!" y otra de esas de "¡¡¡Uy, uy, uy, que esto no vaaaa!!!". Pues todo esto se lo debemos a estas maravillosas glándulas.
Yo no sé quién demonios es Bartolino, seguro que algún italiano de no se sabe cuando, pero deberían ponerle una estatua en el parque por llamar nuestra atención sobre un asunto tan importante.
Y la única forma de que esas glándulas funciones es excitando a la señorita en cuestión. ¿y eso cómo se hace?, me preguntareis algunos. ¿La respuesta?, en los posts que os dije antes, esos de la izquierda....
Os seguiría escribiendo sobre más cosas interesantes, pero es que he venido a ver a mi novia, y me está metiendo mano en este preciso instante, así que voy a comprobar otra vez lo de las glándulas de Bartolino... A ver si siguen en el mismo sitio que anoche... ;)
Seguiremos informando (bueno, de esto último no). Saludos y besitos a todos.
EL CONDÓN O PRESERVATIVO
En los comentarios del post de ayer, queridos amiguitos, comprobé con gran orgullo que mis conciudadanos se habían aprendido muy bien la lección que ya años atrás nos enseñó el Ministerio de Sanidad a través de los medios de masas: "Póntelo, Pónselo".
Efectivamente, por más que la Iglesia Católica, Apostólica y Romana (cuya Sagrada Misión, que yo sepa, aún no tiene nada que ver con la prevención de las enfermedades de transmisión sexual) chille y patalee, para aquellos que no tienen pareja estable y que no quieren permanecer castos (porque, hasta donde yo sé, éste es un país libre y cada cual puede hacer lo que le da la gana), existe la posibilidad de usar un método anticonceptivo mecánico de barrera, que impide que el semen se deposite en el aparato reproductor femenino. Así, se evita la infección de ETS y embarazos no deseados.
Vamos, que quien quiera permanecer casto, que no haga nada. Yo, voluntariamente, no voy a cultivar mi celibato.
Bueno, una vez descargada un poco de adrenalina contra una institución sólida (que es también muy sano el hacerlo), vamos a hacer un somero repaso por las posibilidades que nos ofrece el mercado a la hora de poner un trocito de plástico sobre nuestro pene (o el de nuestra pareja) para evitar que suelte su precioso contenido dentro de la vagina de nuestra pareja (o la nuestra). Recordad que, según la Iglesia, es pecado, católicos, absténganse...
En un principio, fue el condon simple. Yo ya no llegué a conocerlo, pero hubo un tiempo en que ni siquiera traían ese gorrito tan mono que ahora tienen todos para recoger el zumito de pene. Había que crear ese espacio libre pellizcando con los deditos al ponerlo (no me voy a parar a explicar como se pone, lo doy por sabido, quien tenga alguna duda que tire de Google, que seguro que hay miles de páginas al respecto).
Los que yo conocí fueron los de toda la vida, con el gorrito y sin colorines ni paparruchas. Venía con un liquidillo extraño, que luego descubrí que se trataba de Sensitol, un lubricante. Se ponía, cumplía su función y santas pascuas.
Con la reducción de la edad media de los usuarios y la afición de los jóvenes por todo aquello extravagante, empezaron a aparecer condones de todos los formatos. Condones de colores, para darle vistosidad al tema; condones de sabores, que para lo que es el coito iban mal, pero no veas como te lo pasabas cantando "Toma mucha fruta, toma fruta frescaaa...". ¡Es que las dietas equilibradas deben incluir fruta!; condones con bultitos o estrías, que decían que daba más gustirrinín (a mí no me lo parecía, pero bueno).; condones retardantes (yo me basto y me sobro para aguantar lo que haga falta); condones ultrafinos (¡estos sí que están bien, hombre!)...
Hasta que llegaron los condones de fácil colocación, esos que se ponen en un santiamén. Jo, qué invento. Uno, de tanto ponerlos, acaba cogiendo una cierta habilidad en el proceso, pero siempre tenía un puntillo de dificultad, agravado por el hecho de que en ese instante concreto, el cerebro no te riega bien y es complicado hacer una labor de esa naturaleza con la precisión suficiente. Este tipo es capaz de hacer ganar cinco, diez, veinte o treinta preciosos segundos, durante los cuales la excitación de tu pareja va cayendo en picado. Es como James Bond en la avioneta a punto de estrellarse. Tienes que ponerte rápidamente a los mandos y tirar hacia arriba para que la máquina vuelva a subir...
Por eso, mi recomendación es unos de este tipo, que también los hay ultrafinos. Para mi gusto, la mejor elección, y la mejor erección.
A no ser que tengais pareja estable. En ese caso, la mejor elección es... la píldora anticonceptiva y asimiliados. El tiempo de preparación se reduce a cero. Lo cual es una gran ventaja. Aparte de otras que no comentaré aquí por responsabilidad. Es lo que tiene convertirse en un medio de masas...
Seguiremos informando. Un saludo.
Efectivamente, por más que la Iglesia Católica, Apostólica y Romana (cuya Sagrada Misión, que yo sepa, aún no tiene nada que ver con la prevención de las enfermedades de transmisión sexual) chille y patalee, para aquellos que no tienen pareja estable y que no quieren permanecer castos (porque, hasta donde yo sé, éste es un país libre y cada cual puede hacer lo que le da la gana), existe la posibilidad de usar un método anticonceptivo mecánico de barrera, que impide que el semen se deposite en el aparato reproductor femenino. Así, se evita la infección de ETS y embarazos no deseados.
Vamos, que quien quiera permanecer casto, que no haga nada. Yo, voluntariamente, no voy a cultivar mi celibato.
Bueno, una vez descargada un poco de adrenalina contra una institución sólida (que es también muy sano el hacerlo), vamos a hacer un somero repaso por las posibilidades que nos ofrece el mercado a la hora de poner un trocito de plástico sobre nuestro pene (o el de nuestra pareja) para evitar que suelte su precioso contenido dentro de la vagina de nuestra pareja (o la nuestra). Recordad que, según la Iglesia, es pecado, católicos, absténganse...
En un principio, fue el condon simple. Yo ya no llegué a conocerlo, pero hubo un tiempo en que ni siquiera traían ese gorrito tan mono que ahora tienen todos para recoger el zumito de pene. Había que crear ese espacio libre pellizcando con los deditos al ponerlo (no me voy a parar a explicar como se pone, lo doy por sabido, quien tenga alguna duda que tire de Google, que seguro que hay miles de páginas al respecto).
Los que yo conocí fueron los de toda la vida, con el gorrito y sin colorines ni paparruchas. Venía con un liquidillo extraño, que luego descubrí que se trataba de Sensitol, un lubricante. Se ponía, cumplía su función y santas pascuas.
Con la reducción de la edad media de los usuarios y la afición de los jóvenes por todo aquello extravagante, empezaron a aparecer condones de todos los formatos. Condones de colores, para darle vistosidad al tema; condones de sabores, que para lo que es el coito iban mal, pero no veas como te lo pasabas cantando "Toma mucha fruta, toma fruta frescaaa...". ¡Es que las dietas equilibradas deben incluir fruta!; condones con bultitos o estrías, que decían que daba más gustirrinín (a mí no me lo parecía, pero bueno).; condones retardantes (yo me basto y me sobro para aguantar lo que haga falta); condones ultrafinos (¡estos sí que están bien, hombre!)...
Hasta que llegaron los condones de fácil colocación, esos que se ponen en un santiamén. Jo, qué invento. Uno, de tanto ponerlos, acaba cogiendo una cierta habilidad en el proceso, pero siempre tenía un puntillo de dificultad, agravado por el hecho de que en ese instante concreto, el cerebro no te riega bien y es complicado hacer una labor de esa naturaleza con la precisión suficiente. Este tipo es capaz de hacer ganar cinco, diez, veinte o treinta preciosos segundos, durante los cuales la excitación de tu pareja va cayendo en picado. Es como James Bond en la avioneta a punto de estrellarse. Tienes que ponerte rápidamente a los mandos y tirar hacia arriba para que la máquina vuelva a subir...
Por eso, mi recomendación es unos de este tipo, que también los hay ultrafinos. Para mi gusto, la mejor elección, y la mejor erección.
A no ser que tengais pareja estable. En ese caso, la mejor elección es... la píldora anticonceptiva y asimiliados. El tiempo de preparación se reduce a cero. Lo cual es una gran ventaja. Aparte de otras que no comentaré aquí por responsabilidad. Es lo que tiene convertirse en un medio de masas...
Seguiremos informando. Un saludo.
LA PENETRACIÓN Y EL COITO
Queridos amiguitos, después de algunos posts románticos, volvemos a un tono decididamente golferas para comentar un hecho que, si bien es por todos conocido, no por ello deja de ser necesario el comentarlo: se trata de cómo penetrar bien (ya sé que corro el riesgo de que Carol no me comente, porque ella no sabe qué cochinada es ésta, pero qué le voy a hacer...).
Sabeis, por lo escrito hasta ahora en este, vuestro blog, que Melocotoncito no es partidario de centrar las relaciones íntimas sólo y exclusivamente en los órganos genitales (en los "gitanales", que diría más de uno). Dicho lo cual, ya va siendo hora de que desde aquí se le preste algo de atención a un mecanismo importante (aunque no el único, nunca me cansaré de repetirlo) para proporcionar placer a la pareja.
Vamos a ver, para tener una penetración plenamente satisfactoria para ambas partes (voy a centrarme en la vaginal, por ser la más practicada, ya tendremos tiempo en otros posts de variantes varias) hacen falta dos factores, a saber:
- Un pene bien erecto.
- Una vagina bien lubricada.
Y para conseguir que el pene esté bien erecto y la vagina bien lubricada, pueden suceder dos cosas, que son:
- Un calentón que te pasas.
- PRELIMINARES (Para provocar, precisamente, un calentón que te pasas)
Muchos chicos se golpearán ahora la frente con la palma de la mano: "Ahhh, ahora entiendo lo de los preliminares...". Bueno, pero como el tema de los preliminares ya lo hemos tratado en repetidas ocasiones (para más información, los posts más golferas, a la izquierda de estas líneas), pues vamos a lo que vamos, penetrando que es gerundio.
A no ser que la lubricación de la vagina sea profusa, es decir, una lubricación tipo "Grifo de Patio" (ése que echa agua para todas partes, salvo justo para debajo), "Cubo de Agua" o "Niágara", se debe proceder en un primer momento con suavidad, jugando con el glande a la entrada de la vagina hasta que éste se humedece y puede empezar a abrir camino. Chicos, si podeis, deberiais hacer esto al tiempo que besais a vuestra pareja, es mucho más romántico. Y si no usais las manitas para situar el pene en posición, aún mejor.
Una vez el glande queda situado entre los labios vaginales (lo sabreis porque está calentito, humedito y agradable allí abajo) vais empujando un poquito, hasta que noteis resistencia al avanzar. Eso pasa porque la fusta del pene aún no está lubricada y roza. Pues nada, hacia atrás de nuevo y vuelta hacia delante. Ahora entrará más al fondo. En dos o tres repeticiones, la etapa inicial está terminada: vuestro pene está alojado dentro de la vagina hasta donde permiten vuestras pelvis (o, si el tamaño del pene es excesivo o el de la vagina, pequeño, hasta donde estos dan de sí).
Si la humedad es abundante, tipo "Niágara", tal y como se emboca, va todo para dentro sin repeticiones ni nada. No pasa nada, no es nada malo, se puede seguir con normalidad.
Entramos en la segunda fase, la de "recreación" o "disfrute". Ahí podemos probar todo tipo de tácticas:
- La táctica "estándar": Para dentro, para fuera,... a ritmo normal.
- La táctica "wooo": La chica aprieta bien los músculos de la vaigna, y el pene se va introduciendo lentamente con una cierta resistencia, muy suavemente. Delicioso.
- La táctica "potoma": Las piernas de la chica se abren a tope y el chico machaca inmisericorde con todo el pene disponible, en grandes arremetidas.
- La táctica "topaentro": El pene se queda lo más al fondo posible, y se frotan los montes de Venus con fuerza. A las chicas les encanta esto.
- La táctica "lambada": El pene entra y sale cada vez con un ángulo distinto, haciendo uso de las caderas y las nalgas del hombre, que se desplazan lateralmente en cada salida.
- La táctica "sorpresa": Ésta táctica debe usarse cuando: a) la chica está muy excitada y su vagina muy húmeda; b) cuando el pene está muy erecto y no pierde su inclinación; y c) cuando tras unos minutos (al menos) de coito, se tienen bien cogida la medida los participantes. Entonces se saca el pene, perfectamente perpendicular, completamente fuera de la vagina (hasta que sientas el fresquito en la punta del glande) y desde fuera, con fuerza y decisión, se introduce de golpe hasta el fondo, y así con rapidez una y otra vez. Es como varias "primeras penetraciones", una detrás de otra. Sublime.
Y, finalmente, nunca olvideis la máxima que una vez os transmití: Las Mujeres Primero. No quiero ni una chica insatisfecha a partir de ahora. ¿Estamos?
Por cierto, ¿sabeis más tácticas? Contadmelas, ¿no? Y así aprendemos todos de todos. Para eso están los comentarios. Sólo hay que escribir un poco y luego pulsar un botón...
Seguiremos informando. Un saludo.
Sabeis, por lo escrito hasta ahora en este, vuestro blog, que Melocotoncito no es partidario de centrar las relaciones íntimas sólo y exclusivamente en los órganos genitales (en los "gitanales", que diría más de uno). Dicho lo cual, ya va siendo hora de que desde aquí se le preste algo de atención a un mecanismo importante (aunque no el único, nunca me cansaré de repetirlo) para proporcionar placer a la pareja.
Vamos a ver, para tener una penetración plenamente satisfactoria para ambas partes (voy a centrarme en la vaginal, por ser la más practicada, ya tendremos tiempo en otros posts de variantes varias) hacen falta dos factores, a saber:
- Un pene bien erecto.
- Una vagina bien lubricada.
Y para conseguir que el pene esté bien erecto y la vagina bien lubricada, pueden suceder dos cosas, que son:
- Un calentón que te pasas.
- PRELIMINARES (Para provocar, precisamente, un calentón que te pasas)
Muchos chicos se golpearán ahora la frente con la palma de la mano: "Ahhh, ahora entiendo lo de los preliminares...". Bueno, pero como el tema de los preliminares ya lo hemos tratado en repetidas ocasiones (para más información, los posts más golferas, a la izquierda de estas líneas), pues vamos a lo que vamos, penetrando que es gerundio.
A no ser que la lubricación de la vagina sea profusa, es decir, una lubricación tipo "Grifo de Patio" (ése que echa agua para todas partes, salvo justo para debajo), "Cubo de Agua" o "Niágara", se debe proceder en un primer momento con suavidad, jugando con el glande a la entrada de la vagina hasta que éste se humedece y puede empezar a abrir camino. Chicos, si podeis, deberiais hacer esto al tiempo que besais a vuestra pareja, es mucho más romántico. Y si no usais las manitas para situar el pene en posición, aún mejor.
Una vez el glande queda situado entre los labios vaginales (lo sabreis porque está calentito, humedito y agradable allí abajo) vais empujando un poquito, hasta que noteis resistencia al avanzar. Eso pasa porque la fusta del pene aún no está lubricada y roza. Pues nada, hacia atrás de nuevo y vuelta hacia delante. Ahora entrará más al fondo. En dos o tres repeticiones, la etapa inicial está terminada: vuestro pene está alojado dentro de la vagina hasta donde permiten vuestras pelvis (o, si el tamaño del pene es excesivo o el de la vagina, pequeño, hasta donde estos dan de sí).
Si la humedad es abundante, tipo "Niágara", tal y como se emboca, va todo para dentro sin repeticiones ni nada. No pasa nada, no es nada malo, se puede seguir con normalidad.
Entramos en la segunda fase, la de "recreación" o "disfrute". Ahí podemos probar todo tipo de tácticas:
- La táctica "estándar": Para dentro, para fuera,... a ritmo normal.
- La táctica "wooo": La chica aprieta bien los músculos de la vaigna, y el pene se va introduciendo lentamente con una cierta resistencia, muy suavemente. Delicioso.
- La táctica "potoma": Las piernas de la chica se abren a tope y el chico machaca inmisericorde con todo el pene disponible, en grandes arremetidas.
- La táctica "topaentro": El pene se queda lo más al fondo posible, y se frotan los montes de Venus con fuerza. A las chicas les encanta esto.
- La táctica "lambada": El pene entra y sale cada vez con un ángulo distinto, haciendo uso de las caderas y las nalgas del hombre, que se desplazan lateralmente en cada salida.
- La táctica "sorpresa": Ésta táctica debe usarse cuando: a) la chica está muy excitada y su vagina muy húmeda; b) cuando el pene está muy erecto y no pierde su inclinación; y c) cuando tras unos minutos (al menos) de coito, se tienen bien cogida la medida los participantes. Entonces se saca el pene, perfectamente perpendicular, completamente fuera de la vagina (hasta que sientas el fresquito en la punta del glande) y desde fuera, con fuerza y decisión, se introduce de golpe hasta el fondo, y así con rapidez una y otra vez. Es como varias "primeras penetraciones", una detrás de otra. Sublime.
Y, finalmente, nunca olvideis la máxima que una vez os transmití: Las Mujeres Primero. No quiero ni una chica insatisfecha a partir de ahora. ¿Estamos?
Por cierto, ¿sabeis más tácticas? Contadmelas, ¿no? Y así aprendemos todos de todos. Para eso están los comentarios. Sólo hay que escribir un poco y luego pulsar un botón...
Seguiremos informando. Un saludo.
NI UN SOLO DÍA
Estábamos a la mesa, no sé si de una pizzería o de qué establecimiento se trataba. Yo, como siempre, me había sentado junto a mi tío. Él sabía que me hacía ilusión estar a su lado cuando volvía de viaje. Y aunque no dijera nada, yo sé que a él también le hacía ilusión que estuviera junto a él.
Yo pensaba en mis cosas, y él hablaba con mi madre. Tras llevar un rato sentados, tuvimos que cambiarnos a una mesa, que era la que habían preparado para nosotros. Por supuesto, cuando él cambió de silla, yo ocupé la que había junto a él. Al sentarme le cogí la mano: una mano grande, de hombre, en la que se hundía mi pequeña mano de proyecto de hombre. Yo no decía nada, pero con mi actitud, demostraba que estaba muy contento de estar cerca de él, y haría lo posible toda la noche por no separarme de su lado.
Mi tío cayó de repente en la persecución silenciosa a la que lo tenía sometido. Me miró, con esa sonrisa que apenas se dibujaba en sus labios, pero no por ello era menos clara en sus ojos, y me preguntó:
- ¿Qué haces?
- Nada... Miro a la gente a los ojos- respondí- .
Se me quedó mirando un instante, sonriendo con los ojos como sólo él podía hacer, me apretó la mano y siguió hablando con mi madre.
En ese momento me he despertado. Llegaba tarde al trabajo.
Mientras conducía el coche entre el cada vez más denso tráfico, no he podido dejar de recordar esa mirada de mi tío. En el sueño tenía un aspecto saludable, estaba fuerte y sano, y no tenía ni rastro de la enfermedad que finalmente consiguío que cada día desde hace trece años no pueda verle, ni hablar con él por teléfono, ni escribirle una carta.
Pero no consigue evitar que cada día me acuerde de él. Y hoy he tenido la suerte de soñar con su mirada, su maravillosa mirada. Hoy es un día feliz para mí, porque su mirada me acompañará toda la mañana, y me dará fuerzas para superar este lunes, que ya no será como todos los demás.
Casi seguro que mañana no soñaré con él, ni posiblemente en mucho tiempo. Pero lo que estoy seguro de que pasará es que me acordaré de él.
No dejo de hacerlo. Ni un solo día.
Yo pensaba en mis cosas, y él hablaba con mi madre. Tras llevar un rato sentados, tuvimos que cambiarnos a una mesa, que era la que habían preparado para nosotros. Por supuesto, cuando él cambió de silla, yo ocupé la que había junto a él. Al sentarme le cogí la mano: una mano grande, de hombre, en la que se hundía mi pequeña mano de proyecto de hombre. Yo no decía nada, pero con mi actitud, demostraba que estaba muy contento de estar cerca de él, y haría lo posible toda la noche por no separarme de su lado.
Mi tío cayó de repente en la persecución silenciosa a la que lo tenía sometido. Me miró, con esa sonrisa que apenas se dibujaba en sus labios, pero no por ello era menos clara en sus ojos, y me preguntó:
- ¿Qué haces?
- Nada... Miro a la gente a los ojos- respondí- .
Se me quedó mirando un instante, sonriendo con los ojos como sólo él podía hacer, me apretó la mano y siguió hablando con mi madre.
En ese momento me he despertado. Llegaba tarde al trabajo.
Mientras conducía el coche entre el cada vez más denso tráfico, no he podido dejar de recordar esa mirada de mi tío. En el sueño tenía un aspecto saludable, estaba fuerte y sano, y no tenía ni rastro de la enfermedad que finalmente consiguío que cada día desde hace trece años no pueda verle, ni hablar con él por teléfono, ni escribirle una carta.
Pero no consigue evitar que cada día me acuerde de él. Y hoy he tenido la suerte de soñar con su mirada, su maravillosa mirada. Hoy es un día feliz para mí, porque su mirada me acompañará toda la mañana, y me dará fuerzas para superar este lunes, que ya no será como todos los demás.
Casi seguro que mañana no soñaré con él, ni posiblemente en mucho tiempo. Pero lo que estoy seguro de que pasará es que me acordaré de él.
No dejo de hacerlo. Ni un solo día.
CRÓNICA DESDE EL PATIO DE BUTACAS
Ayer asistí a un gran espectáculo, de esos que te hacen sentirte parte de la obra. Os contaré mi visión del estreno de la Guerra de las Galaxias - Episodio III - La Venganza de los Sith.
Las entradas llevaban una semana en el bolsillo de mi colega, que era el depositario. Tiene su lógica que él se encargara de la custodia, puesto que nació el mismo día que estrenaron "La Guerra de las Galaxias" (para los más frikis: Episodio IV - Una Nueva Esperanza) en España.
El mamoncete, por lo pronto, me hizo correr, puesto que me adelantó via SMS la cita en las cercanías del cine. Estuvimos haciendo el ganso un poco en la tienda de juguetes cercana con los sables láser y las máscaras de Darth Vader, aunque el artículo que más llamó nuestra atención fueron unos guantes de goma negros.
Nos tomamos un refrigerio antes de entrar a la sala. Yo notaba que las chicas me miraban mucho, así que supuse que iba especialmente atractivo, hasta que noté que no me miraban a mí, sino a la camiseta de Epi y Blas, y el Monstruo de las Galletas, disfrazados de Luke Skywalker y Han Solo, y Chewbacca.
Luego entramos al cine, y en el ambigú compramos unos grandes refrescos de nuez de cola y un buen paquete de palomitas que, al final de la película, seguía prácticamente intacto. La compra fue hecha contrarreloj, los dos estábamos con un ataque de nervios porque no queríamos perdernos ni la presentación de 20th Century Fox, con su fanfarria, que ya forma parte de la Historia del s. XX.
¡Qué fuerte! La gente aplaudió el título de la película. Tenía más sensación de estar en el salón de una casa llena de críos viendo una película infantil que de estar en un cine, pero no lo recuerdo como algo desagradable, sino como un momento mágico. En ese momento, todos en la sala nos sentíamos unos afortunados por estar ahí en ese preciso instante.
De la película no hablaré, sólo diré que la gente también aplaudió a rabiar cuando Darth Vader se calza su casco por primera vez, y que me pareció la mejor de las tres últimas, y al nivel de las primeras. Bien está lo que bien acaba.
Al finalizar la proyección, mi amigo, condicionado por su nacimiento, dijo: "Es el final de un ciclo". Es normal, han sido casi veintiocho años esperando el estreno de la última película de una serie que comenzó el día que vino al mundo, sus vidas discurrían en paralelo.
Se terminó. A no ser que George Lucas recobre la cordura y ruede los tres Episodios (VII, VIII y IX) que quedan para completar la Trilogía de Trilogías. ¡George, rectifica!
En resumen, asistí a un gran momento en la Historia del Cine. Afortunado me siento por ello.
Seguiremos informando. Un saludo.
Las entradas llevaban una semana en el bolsillo de mi colega, que era el depositario. Tiene su lógica que él se encargara de la custodia, puesto que nació el mismo día que estrenaron "La Guerra de las Galaxias" (para los más frikis: Episodio IV - Una Nueva Esperanza) en España.
El mamoncete, por lo pronto, me hizo correr, puesto que me adelantó via SMS la cita en las cercanías del cine. Estuvimos haciendo el ganso un poco en la tienda de juguetes cercana con los sables láser y las máscaras de Darth Vader, aunque el artículo que más llamó nuestra atención fueron unos guantes de goma negros.
Nos tomamos un refrigerio antes de entrar a la sala. Yo notaba que las chicas me miraban mucho, así que supuse que iba especialmente atractivo, hasta que noté que no me miraban a mí, sino a la camiseta de Epi y Blas, y el Monstruo de las Galletas, disfrazados de Luke Skywalker y Han Solo, y Chewbacca.
Luego entramos al cine, y en el ambigú compramos unos grandes refrescos de nuez de cola y un buen paquete de palomitas que, al final de la película, seguía prácticamente intacto. La compra fue hecha contrarreloj, los dos estábamos con un ataque de nervios porque no queríamos perdernos ni la presentación de 20th Century Fox, con su fanfarria, que ya forma parte de la Historia del s. XX.
¡Qué fuerte! La gente aplaudió el título de la película. Tenía más sensación de estar en el salón de una casa llena de críos viendo una película infantil que de estar en un cine, pero no lo recuerdo como algo desagradable, sino como un momento mágico. En ese momento, todos en la sala nos sentíamos unos afortunados por estar ahí en ese preciso instante.
De la película no hablaré, sólo diré que la gente también aplaudió a rabiar cuando Darth Vader se calza su casco por primera vez, y que me pareció la mejor de las tres últimas, y al nivel de las primeras. Bien está lo que bien acaba.
Al finalizar la proyección, mi amigo, condicionado por su nacimiento, dijo: "Es el final de un ciclo". Es normal, han sido casi veintiocho años esperando el estreno de la última película de una serie que comenzó el día que vino al mundo, sus vidas discurrían en paralelo.
Se terminó. A no ser que George Lucas recobre la cordura y ruede los tres Episodios (VII, VIII y IX) que quedan para completar la Trilogía de Trilogías. ¡George, rectifica!
En resumen, asistí a un gran momento en la Historia del Cine. Afortunado me siento por ello.
Seguiremos informando. Un saludo.
LA GUERRA DE LAS GALAXIAS PARA NO FRIKIS
Antes que nada, quiero mostrar mi alegría y agradecimiento a todos los nuevos comentaristas que han tenido a bien leerme y responderme. Os agradezco enormemente el detalle y espero teneros por aquí a menudo. Gracias de verdad.
Existen muchas personas, como Carol, que aunque no lo creais, jamás han visto una sola película de la serie de La Guerra de las Galaxias (benditos traductores... ¿De dónde se sacarían eso de las "galaxias"? Que yo sepa, en la peli sólo sale una). No sólo eso, sino que no entienden a qué tanto revuelo.
Si le preguntan al friki de turno, éste les abrumará con nombres como Tatooine, Han Solo (que tiene nombre de desayuno), La Estrella de la Muerte y demás zarandajas. Y así no consiguen salvar el abismo que separa a ambos.
Por eso me he propuesto en este grandioso día (sí, yo también soy friki, qué pasa) exponer una introducción muy introductoria y amena sobre de qué va todo este rollo.
Lo primero complicado es que al tarado de George Lucas se le ocurrió empezar la historia por la mitad. Se supone que tenía en mente nueve partes. El caso es que el caballero hizo primero las películas IV, V y VI, y ahora ha sacado las I, II y III. Bueno, todos tenemos un pasado y vamos hacia algún sitio, así que tampoco es tan malo.
Generalmente, ya está todo inventado. Por eso, todas estas grandes historias que suceden en el espacio entre el imperio y los rebeldes suelen estar basadas en la caída del Imperio Romano.
A ver, situaos...
Un Imperio malvado. Un Emperador con muy mala uva. Un currito del Emperador, tipo Generalísimo de los Ejércitos, con la misma mala uva. Y un puñado de rebeldes que quiere recuperar los antiguos tiempos de la República. Pues de eso van las tres películas centrales.
Las tres que han salido nuevas ahora (Episodios I, II y III), las tres que preceden a las otras más antiguas (Episodios IV, V y VI), van de los padres del protagonista de las tres siguientes, sobre todo del padre, que con el tiempo se convertirá en el Generalísimo cabrón y tendrá que enfrentarse a su hijo. Es como una gran metáfora, el Bien convirtiéndose en Mal y el Mal engendrando el Bien, sobre la voluntad humana y su lucha contra el destino por cambiar el curso de la Historia (o algo así, creo).
No hay ni pizca de sexo, ni violencia. No se ve una gota de sangre (al menos no se ha visto en las cinco conocidas hasta esta noche), pero a los incondicionales eso les da igual. Porque es una historia épica, como las de antes. En las que los buenos son buenos, y los malos son malos, donde el chico conquista a la chica, donde la amistad se mantiene por encima de todo, donde los ancianos enseñan a los jóvenes cómo fueron sus días da grandeza y los jóvenes siguen sus pasos. Donde los hijos quieren a sus padres, los padres a sus hijos y los amantes se aman a pesar de todo. Donde el honor y la disciplina imperan. Donde las luchas más nobles son cara a cara, con espada (láser, eso sí).
Simplemente que está situada hace mucho tiempo en una galaxia muy, muy lejana. Es una gran cuento. Y a todos nos gusta que de vez en cuando nos cuenten uno.
Seguiremos informando. Un saludo.
Existen muchas personas, como Carol, que aunque no lo creais, jamás han visto una sola película de la serie de La Guerra de las Galaxias (benditos traductores... ¿De dónde se sacarían eso de las "galaxias"? Que yo sepa, en la peli sólo sale una). No sólo eso, sino que no entienden a qué tanto revuelo.
Si le preguntan al friki de turno, éste les abrumará con nombres como Tatooine, Han Solo (que tiene nombre de desayuno), La Estrella de la Muerte y demás zarandajas. Y así no consiguen salvar el abismo que separa a ambos.
Por eso me he propuesto en este grandioso día (sí, yo también soy friki, qué pasa) exponer una introducción muy introductoria y amena sobre de qué va todo este rollo.
Lo primero complicado es que al tarado de George Lucas se le ocurrió empezar la historia por la mitad. Se supone que tenía en mente nueve partes. El caso es que el caballero hizo primero las películas IV, V y VI, y ahora ha sacado las I, II y III. Bueno, todos tenemos un pasado y vamos hacia algún sitio, así que tampoco es tan malo.
Generalmente, ya está todo inventado. Por eso, todas estas grandes historias que suceden en el espacio entre el imperio y los rebeldes suelen estar basadas en la caída del Imperio Romano.
A ver, situaos...
Un Imperio malvado. Un Emperador con muy mala uva. Un currito del Emperador, tipo Generalísimo de los Ejércitos, con la misma mala uva. Y un puñado de rebeldes que quiere recuperar los antiguos tiempos de la República. Pues de eso van las tres películas centrales.
Las tres que han salido nuevas ahora (Episodios I, II y III), las tres que preceden a las otras más antiguas (Episodios IV, V y VI), van de los padres del protagonista de las tres siguientes, sobre todo del padre, que con el tiempo se convertirá en el Generalísimo cabrón y tendrá que enfrentarse a su hijo. Es como una gran metáfora, el Bien convirtiéndose en Mal y el Mal engendrando el Bien, sobre la voluntad humana y su lucha contra el destino por cambiar el curso de la Historia (o algo así, creo).
No hay ni pizca de sexo, ni violencia. No se ve una gota de sangre (al menos no se ha visto en las cinco conocidas hasta esta noche), pero a los incondicionales eso les da igual. Porque es una historia épica, como las de antes. En las que los buenos son buenos, y los malos son malos, donde el chico conquista a la chica, donde la amistad se mantiene por encima de todo, donde los ancianos enseñan a los jóvenes cómo fueron sus días da grandeza y los jóvenes siguen sus pasos. Donde los hijos quieren a sus padres, los padres a sus hijos y los amantes se aman a pesar de todo. Donde el honor y la disciplina imperan. Donde las luchas más nobles son cara a cara, con espada (láser, eso sí).
Simplemente que está situada hace mucho tiempo en una galaxia muy, muy lejana. Es una gran cuento. Y a todos nos gusta que de vez en cuando nos cuenten uno.
Seguiremos informando. Un saludo.
¡NO SOPORTO EL ROCÍO! (Y OTRAS PERVERSIONES)
Sí, señora, mire mi Documento Nacional de Identidad. Nací en Sevilla, y hace más de un cuarto de siglo que vivo allí, que de hecho es toda mi vida. Mi acento es suave, como los nacidos y criados en la capital, pero netamente andaluz occidental. No concibo una fiesta en la que sólo se beba o se coma, tiene que haber baile. Tengo mucho sentido del humor, me encanta escuchar buenos chistes, y si es el momento, contarlos. Mi alimentación se basa en la dieta mediterránea, me gusta la verdura y no tolero el exceso de grasa.
Pero no soporto el rocío. Y eso que nunca he ido.
Y no me venga con eso de que al no haber ido no sé de lo que hablo. Le repito que he vivido en Sevilla toda mi vida. Habría que ser ciego.
Teóricamente se trata de una peregrinación a una aldea de Huelva, en un paraje natural precioso, para ver una figura de la madre de Jesús de Nazaret (y no la figura de una Virgen, porque supuestamente Virgen sólo hay una). Velan la ermita donde está la imagen, y al despuntar el alba del lunes, los peregrinos saltan por encima de la reja, para llevar la figura en procesión por todas las hermandades que acuden a la aldea de El Rocío, en el término municipal de Almonte.
Básicamente, va de eso. Si alguien nota que me he equivocado en algo, que me lo diga.
Y no me gusta porque en la práctica, aquello se convierte en una juerga flamenca de colosales proporciones, con famosillos de medio pelo que van a exhibir su supuesta fe católica (como la fallecida Carmen Ordoñez, Carmen Martínez-Bordiú. etc), cuando llevan una vida en nada acorde con el catecismo católico, con poco de religioso y mucho de folklore, donde el consumo de alcohol, e incluso de estupefacientes es bastante elevado, donde el localismo (la reja sólo la pueden saltar los almonteños, ay que quien se acerque y no sea de Almonte, que se lleva un puñetazo) y el machismo más desaforado (si a un hombre que no sea de Almonte le pegan por querer llevar a su Virgen, a una mujer, sea o no sea almonteña, le zurran igual), y donde la peregrinación se convierte en una ocasión perfecta para hacer ostentación de bienes y de riqueza.
Vamos, todo muy católico, apostólico y romano. Es una perversión en el sentido más puro de la palabra (Pervertir: 1. tr. Viciar con malas doctrinas o ejemplos las costumbres, la fe, el gusto, etc. Fuente: DRAE)
Yo no soy nada religioso. Por mí como si hacen cuatro peregrinaciones al año en lugar de una. Pero no soporto la hipocresía entre quienes se tienen por tan rectos, y van jactándose de ello ante los demás. Más vida cristiana durante el año, y menos rocío.
Salvo de esta crítica feroz a los que hacen el Camino por devoción, con respeto y en silencio (no que vayan callados, que no es eso, sino que no van luego dándose golpes de pecho porque son rocieros). Hacia ellos dirijo todo mi respeto. Por vosotros, que conservais en vuestro interior la imagen que lo que aquello nunca debió dejar de ser.
Un saludo a todos. Seguiremos informando.
Pero no soporto el rocío. Y eso que nunca he ido.
Y no me venga con eso de que al no haber ido no sé de lo que hablo. Le repito que he vivido en Sevilla toda mi vida. Habría que ser ciego.
Teóricamente se trata de una peregrinación a una aldea de Huelva, en un paraje natural precioso, para ver una figura de la madre de Jesús de Nazaret (y no la figura de una Virgen, porque supuestamente Virgen sólo hay una). Velan la ermita donde está la imagen, y al despuntar el alba del lunes, los peregrinos saltan por encima de la reja, para llevar la figura en procesión por todas las hermandades que acuden a la aldea de El Rocío, en el término municipal de Almonte.
Básicamente, va de eso. Si alguien nota que me he equivocado en algo, que me lo diga.
Y no me gusta porque en la práctica, aquello se convierte en una juerga flamenca de colosales proporciones, con famosillos de medio pelo que van a exhibir su supuesta fe católica (como la fallecida Carmen Ordoñez, Carmen Martínez-Bordiú. etc), cuando llevan una vida en nada acorde con el catecismo católico, con poco de religioso y mucho de folklore, donde el consumo de alcohol, e incluso de estupefacientes es bastante elevado, donde el localismo (la reja sólo la pueden saltar los almonteños, ay que quien se acerque y no sea de Almonte, que se lleva un puñetazo) y el machismo más desaforado (si a un hombre que no sea de Almonte le pegan por querer llevar a su Virgen, a una mujer, sea o no sea almonteña, le zurran igual), y donde la peregrinación se convierte en una ocasión perfecta para hacer ostentación de bienes y de riqueza.
Vamos, todo muy católico, apostólico y romano. Es una perversión en el sentido más puro de la palabra (Pervertir: 1. tr. Viciar con malas doctrinas o ejemplos las costumbres, la fe, el gusto, etc. Fuente: DRAE)
Yo no soy nada religioso. Por mí como si hacen cuatro peregrinaciones al año en lugar de una. Pero no soporto la hipocresía entre quienes se tienen por tan rectos, y van jactándose de ello ante los demás. Más vida cristiana durante el año, y menos rocío.
Salvo de esta crítica feroz a los que hacen el Camino por devoción, con respeto y en silencio (no que vayan callados, que no es eso, sino que no van luego dándose golpes de pecho porque son rocieros). Hacia ellos dirijo todo mi respeto. Por vosotros, que conservais en vuestro interior la imagen que lo que aquello nunca debió dejar de ser.
Un saludo a todos. Seguiremos informando.
UN PEQUEÑO DETALLE
Tengo dos amigos que dentro de poco van a empezar una apasionante aventura juntos, de esas apasionantes aventuras que se viven en el transcurso de una vida en común. Y la verdad es que el camino no ha sido fácil para ninguno de los dos.
Se conocieron hace ya bastante tiempo. Crecieron juntos, y se hicieron amigos. Y fueron amigos muchos años, muy buenos amigos (con sus roces normales de amigos). Y un día descubrieron que, al crecer y madurar, y buscar su esencia (como hacemos todos cuando crecemos y maduramos), estaban hechos de la misma sustancia.
Se habían enamorado casi sin darse cuenta el uno de la otra y viceversa. Pero el suyo era un amor imposible, porque los convencionalismos sociales lo impedían. Había muchas cuestiones que se interponían entre ellos, demasiadas.
Pero no renunciaron el uno al otro. Aún siendo peligroso, no pudieron evitar verse. Aún empezando a levantar sospechas, no pudieron evitar querer estar juntos. Hasta que un día los descubrieron.
El descubrimiento hizo daño a mucha gente. Su intento por defender eso tan bonito que tenían entre los dos hizo aún más daño. Supongo que lo hicieron lo mejor que pudieron. Supongo que podía haberse hecho mejor, pero no había lugar ni tiempo para hacer ensayos. La situación se volvió insostenible. Él era el malo de la película, y ella, la mala. Y tuvieron que alejarse.
Estaban lejos el uno de la otra, y eran infelices. Pero también se dieron cuenta de que lo que pasaba entre ellos era muy grande y no podía ser eliminado tan fácilmente, y de que en la distancia eran más conscientes de lo felices que fueron esos días.
Y al final acabaron viéndose de nuevo. Y acabaron dándose cuenta de que su destino era estar juntos, aunque por desgracia muchos sufrieron en el proceso (incluídos ellos). Porque la vida es muy corta, y cada uno tiene la responsabilidad de vivir la suya.
Antes de que termine este año serán marido y mujer. Y dicen que se aman. Supongo que cualquiera debería alegrarse de que triunfara el amor. Y así hubiera ocurrido desde el principio, si no fuera por un pequeño detalle: cuando se dieron cuenta de que estaban enamorados, cada uno tenía otra pareja, y eran amigos los cuatro entre sí.
¿Hay culpables? ¿Tiene alguien la culpa de enamorarse? ¿Qué hubierais hecho cualquiera en su situación? ¿Podeis tirar la primera piedra? ¿Estais seguros de estar libre de pecado? Ellos ya se van juntos, y no pecarán más.
Menos rezar y más predicar con el ejemplo. He dicho.
Se conocieron hace ya bastante tiempo. Crecieron juntos, y se hicieron amigos. Y fueron amigos muchos años, muy buenos amigos (con sus roces normales de amigos). Y un día descubrieron que, al crecer y madurar, y buscar su esencia (como hacemos todos cuando crecemos y maduramos), estaban hechos de la misma sustancia.
Se habían enamorado casi sin darse cuenta el uno de la otra y viceversa. Pero el suyo era un amor imposible, porque los convencionalismos sociales lo impedían. Había muchas cuestiones que se interponían entre ellos, demasiadas.
Pero no renunciaron el uno al otro. Aún siendo peligroso, no pudieron evitar verse. Aún empezando a levantar sospechas, no pudieron evitar querer estar juntos. Hasta que un día los descubrieron.
El descubrimiento hizo daño a mucha gente. Su intento por defender eso tan bonito que tenían entre los dos hizo aún más daño. Supongo que lo hicieron lo mejor que pudieron. Supongo que podía haberse hecho mejor, pero no había lugar ni tiempo para hacer ensayos. La situación se volvió insostenible. Él era el malo de la película, y ella, la mala. Y tuvieron que alejarse.
Estaban lejos el uno de la otra, y eran infelices. Pero también se dieron cuenta de que lo que pasaba entre ellos era muy grande y no podía ser eliminado tan fácilmente, y de que en la distancia eran más conscientes de lo felices que fueron esos días.
Y al final acabaron viéndose de nuevo. Y acabaron dándose cuenta de que su destino era estar juntos, aunque por desgracia muchos sufrieron en el proceso (incluídos ellos). Porque la vida es muy corta, y cada uno tiene la responsabilidad de vivir la suya.
Antes de que termine este año serán marido y mujer. Y dicen que se aman. Supongo que cualquiera debería alegrarse de que triunfara el amor. Y así hubiera ocurrido desde el principio, si no fuera por un pequeño detalle: cuando se dieron cuenta de que estaban enamorados, cada uno tenía otra pareja, y eran amigos los cuatro entre sí.
¿Hay culpables? ¿Tiene alguien la culpa de enamorarse? ¿Qué hubierais hecho cualquiera en su situación? ¿Podeis tirar la primera piedra? ¿Estais seguros de estar libre de pecado? Ellos ya se van juntos, y no pecarán más.
Menos rezar y más predicar con el ejemplo. He dicho.
EL PEACH CAR
Queridos amigos y amigas que me seguís con fruición, todo romántico golferas que se precie necesita de una serie de adminículos que le faciliten su labor romántico-golferas. Digamos pues que son los complementos propios de su estado de gracia.
Bien, pues uno de ellos es el llamado Vehículo del Amor o Cochecito Sexual.
Debido a dos características fundamentales de los jóvenes de hoy día, a saber: a) no pueden ni soñar con comprarse una casa, y a veces ni alquilarla, y b) con esto del internet conoces gente que vive muy lejos, pues ocurre que se necesita un habitáculo con ruedas que nos aporte estas dos funcionalidades, que nos permita desplazarnos rápida, económica y seguramente (o algo parecido), y que nos proporcione un recinto con un mínimo de intimidad.
Como todos los inicios, el mío fue humilde. Primero recurríamos al coche de papá, que tiene la gran desventaja de ser de papá. Claro, si a tu viejo se le pone en los testículos ir a comprar esencia de vainilla al carreflús para hacer un postre, pues puede fastidiarse un chachiplan.
Posteriormente, un trabajillo temporal me permitió hacerme con un Ford Fiesta (Que en Paz Descanse) de tercera mano, con nueve años. Había que arrancarlo a veces como el de los Picapiedra, pero tenía una radio (cassette también tenía, pero era primo de Freddy Kruger, así que mejor no meterle cintas), volante, cinturones de seguridad, maletero y hasta, con mucho esfuerzo, se le podían echar los asientos para atrás. Vamos, todos los extras. Pero con él iba y volvía de la playa, y daba para ser cariñoso, con un poco de flexibilidad de ambas partes. Y cuesta abajo, alcanzaba la escalofriante (si vas dentro) velocidad de 140 kilómetros por hora. La misma que usaba el DeLorean de Regreso al Futuro para llevar a Marty McFly a 1955 a ligarse a su madre (y esto no es ninguna grosería, es verídico).
Su gran lastre era no disponer de aire acondicionado y ser verde oscuro, como pude comprobar un uno de agosto, yendo a Huelva con una temperatura de 45º, con una botella de agua de litro y medio, cuyo contenido acabó a partes iguales en mi estómago y por encima de mi cabeza, lo que me permitió llegar con vida a la costa.
En la actualidad, y tras un año de arduo trabajo aportando valor a la compañía que me tiene enterrado bajo varias contratas y subcontratas, y haciendo elevarse el PIB del país, he logrado hacerme con mi primer coche de primera mano: El Peach Car, como lo bautizó Salva en el III Zifras y Letras (para los no anglófonos, diré que peach significa melocotón en inglés, de ahí el nombre).
El Peach Car es un mecherito de gasóleo de automoción, con radio-CD (jarl!), airbags varios, aire acondicionado (bien!), elevalunas eléctricos, cierre centralizado, un hueco en la guantera para apoyar las latas de refresco y asientos que se abaten con sólo accionar una palanca (nada de ruedecitas encalladas).
La función de recinto amoroso la cumple a la perfección, porque además el cachoperro es extremadamente cómodo. Palanquita para atrás y ¡alehop! Cochecito del Amor en posición de combate.
Por suerte, también permite que el dueño cambie y evolucione con los años, cuando otros recintos más adecuados para según qué funciones pasan a estar disponibles. Ahí es cuando su segunda gran virtud sale a relucir.
Cualquier ciudad del centro de la peninsula queda a menos de 40 € de combustible, en un viaje cómodo, con un buen equipo al que le puedes poner los CDs que te hayas grabado en tu casita con tu música preferida. Si además has tenido la precaución de comprar un manos libres para el teléfono móvil, y cargas unas latas de refresco y algo para picar, el mundo está a tus pies. Lo único que hay que hacer es tener mucho cuidado, que hay cada loco suelto por ahí...
Aunque está claro que como se hace un viaje cómodo es con compañía. Algún día me gustaría recorrer Europa entera en coche, turnándome con mi amorcito al volante, y llegando a los lugares donde no hay líneas de autocares ni de trenes, donde no hay aeropuertos ni puertos. Quién sabe, lo mismo a la caída de la noche, le volveríamos a dar al coche su otro gran uso...
Seguiremos informando. Un saludo.
Bien, pues uno de ellos es el llamado Vehículo del Amor o Cochecito Sexual.
Debido a dos características fundamentales de los jóvenes de hoy día, a saber: a) no pueden ni soñar con comprarse una casa, y a veces ni alquilarla, y b) con esto del internet conoces gente que vive muy lejos, pues ocurre que se necesita un habitáculo con ruedas que nos aporte estas dos funcionalidades, que nos permita desplazarnos rápida, económica y seguramente (o algo parecido), y que nos proporcione un recinto con un mínimo de intimidad.
Como todos los inicios, el mío fue humilde. Primero recurríamos al coche de papá, que tiene la gran desventaja de ser de papá. Claro, si a tu viejo se le pone en los testículos ir a comprar esencia de vainilla al carreflús para hacer un postre, pues puede fastidiarse un chachiplan.
Posteriormente, un trabajillo temporal me permitió hacerme con un Ford Fiesta (Que en Paz Descanse) de tercera mano, con nueve años. Había que arrancarlo a veces como el de los Picapiedra, pero tenía una radio (cassette también tenía, pero era primo de Freddy Kruger, así que mejor no meterle cintas), volante, cinturones de seguridad, maletero y hasta, con mucho esfuerzo, se le podían echar los asientos para atrás. Vamos, todos los extras. Pero con él iba y volvía de la playa, y daba para ser cariñoso, con un poco de flexibilidad de ambas partes. Y cuesta abajo, alcanzaba la escalofriante (si vas dentro) velocidad de 140 kilómetros por hora. La misma que usaba el DeLorean de Regreso al Futuro para llevar a Marty McFly a 1955 a ligarse a su madre (y esto no es ninguna grosería, es verídico).
Su gran lastre era no disponer de aire acondicionado y ser verde oscuro, como pude comprobar un uno de agosto, yendo a Huelva con una temperatura de 45º, con una botella de agua de litro y medio, cuyo contenido acabó a partes iguales en mi estómago y por encima de mi cabeza, lo que me permitió llegar con vida a la costa.
En la actualidad, y tras un año de arduo trabajo aportando valor a la compañía que me tiene enterrado bajo varias contratas y subcontratas, y haciendo elevarse el PIB del país, he logrado hacerme con mi primer coche de primera mano: El Peach Car, como lo bautizó Salva en el III Zifras y Letras (para los no anglófonos, diré que peach significa melocotón en inglés, de ahí el nombre).
El Peach Car es un mecherito de gasóleo de automoción, con radio-CD (jarl!), airbags varios, aire acondicionado (bien!), elevalunas eléctricos, cierre centralizado, un hueco en la guantera para apoyar las latas de refresco y asientos que se abaten con sólo accionar una palanca (nada de ruedecitas encalladas).
La función de recinto amoroso la cumple a la perfección, porque además el cachoperro es extremadamente cómodo. Palanquita para atrás y ¡alehop! Cochecito del Amor en posición de combate.
Por suerte, también permite que el dueño cambie y evolucione con los años, cuando otros recintos más adecuados para según qué funciones pasan a estar disponibles. Ahí es cuando su segunda gran virtud sale a relucir.
Cualquier ciudad del centro de la peninsula queda a menos de 40 € de combustible, en un viaje cómodo, con un buen equipo al que le puedes poner los CDs que te hayas grabado en tu casita con tu música preferida. Si además has tenido la precaución de comprar un manos libres para el teléfono móvil, y cargas unas latas de refresco y algo para picar, el mundo está a tus pies. Lo único que hay que hacer es tener mucho cuidado, que hay cada loco suelto por ahí...
Aunque está claro que como se hace un viaje cómodo es con compañía. Algún día me gustaría recorrer Europa entera en coche, turnándome con mi amorcito al volante, y llegando a los lugares donde no hay líneas de autocares ni de trenes, donde no hay aeropuertos ni puertos. Quién sabe, lo mismo a la caída de la noche, le volveríamos a dar al coche su otro gran uso...
Seguiremos informando. Un saludo.
UNA CRÓNICA MÁS...
Efectivamente, fiel a su cita con vuestras ansias de información, me dispongo a dar cuenta de la última (por el momento) Zifras y Letras, que estuvo bastante amena, todo hay que decirlo.
Como no podía ser de otra forma, un servidor, con puntualidad británica, encontró a las siete y media de la tarde a la otra única persona capaz de comportarse de ese modo debido a su prolongada estancia en las Islas: Teo, con el que estuve hablando largo y tendido sobre su experiencia en el Abierto de Hoy por Hoy, cuando hace poco se celebró en el Paraninfo de la Universidad de Sevilla, y que me estuvo preguntando por la maravillosa Alter Ego. Al poco (tres cuartos de hora más tarde), apareció el amigo Dem, felizzmente repuesto de la herida en la cabeza sufrida justo antes del III Zifras y Letras, la cual le impidió asistir, cosas del directo. Debería leer menos manga este muchacho, en fin...
Posteriormente pudimos ver los bonitos ojos azules de Ardelia, acompañados, obviamente, del resto de su persona, que venía solamente a la preKDD, aduciendo una despedida de soltera como motivo de inasistencia a ca'la Chari. Alarmados, le preguntamos que si la despedida de soltera era la suya propia, pero nos tranquilizó en ese aspecto. No obstante, le advertimos posteriormente, cuando se marchó, de que no debía coger el ramo de novia durante la subsiguiente boda.
Zifra, sin bastón esta vez (ay, que se nos acaba la baja...), apareció bastante más tarde, haciendo caso omiso de nuestras llamadas de atención sobre el hecho de su retraso (horario, no mental, por supuesto). Un momento después, unos caballeros a los que Teo y yo llevábamos ya tiempo observando, identificándolos por su aspecto y comportamiento como "unos frikis", nos identificaron también a nosotros, y se acercaron. Se trataba de Josefillo,Jamamier Jamarier y (creo, no recuerdo bien) Jashuguita, que venía en calidad de observador, ya que tenía la intención de abrir próximamente un blog. Espero que con nuestro comportamiento no le hayamos disuadido demasiado.
Salva (me niego a hipertextualizarle hasta que no actualice) y Arwen llegaron justo a tiempo para que nos movieramos de la terracita junto al río donde vimos como el Sol se ocultaba tras el Skyline de Triana, hacia la ca'la Chari (nombre científico: Bar el Baratillo). Ardelia se nos marchó, fue un momento duro, pero esperamos volver a verla pronto.
Allí, la simpática Chari nos recibió muy cordialmente y nos instó a colocar las mesas disponibles a nuestro gusto. Asombrosamente, con tantos ingenieros por metro cuadrado como había por el lugar, tuvo que ser un economista (el que suscribe estas líneas, aunque Arwen diría que no soy economista, que soy administrador y director de empresas) el que organizara la disposición de las mismas. Durante el proceso, apareció el tantas veces echado en falta JJ, y poco después La Caminante en buena compañia, y por otra parte Jurbo y su novia friki.
La comida fue apoteósica, siempre que uno no recuerde las voces de Salva a Chari pidiendo más comida. Una tortilla de patatas de catorce huevos, de la cual no me hubiera importado repetir, un poco de carne mechada con salsita buena, y unos filetes al whisky, en un caso con ajitos y en otro con cebollita, regados con cervezas, coca-colas, tintos de verano y buen vino de mesa, nos dieron fuerza para divagar durante dos horas y media, durante las que apareció Karthur (sin su chica, que estaba trabajando), que se hicieron muy cortas. La frikada más brutal fue la de un chico que reconoció haber posteado en los foros de la revista Telva. Alucinante.
Nos lo pasamos genial, al menos yo disfruté como un crío, y espero que los que asistierais pongais vuestra opinión en los comentarios (que no muerden), porque estoy seguro que corroborareis lo que digo.
La única pena, aparte de que Ardelia no se quedara, fue que no pudieron acudir Perdomo, Raquel, Jose Antonio, Aurora, Ada ni Iliana. Delete, otro habitual de nuestras KDDs, tampoco pudo acudir por haber fijado su residencia en Madrid, aunque estuvo en Sevilla el día anterior.
Sobre las doce, pudimos por fin firmar en el Libro de Honor de Chari, hacer las últimas fotos (a ver cuánto tardan en estar colgadas, que aún estoy esperando la que me hizo Delete con Ardelia en el II Zifras y Letras) y abonar la deuda.
En ese punto me tuve que marchar (cosas del trabajo por cuenta ajena), pero mientras escribo esto, me ha llamado Arwen para comunicarme que los últimos supervivientes se han dado por vencidos a las ocho de la mañana. De hecho, Salva llega tarde al trabajo porque se le ha ido la hora hablando de política con Arwen (choque de titanes). Zifra no ha llegado más allá de las seis menos cuarto, y Dem ha sido derrotado igualmente, no sin antes dejar testimonio de su derrota en el post de Zifra donde se daba el último aviso para el IV Zifras y Letras. Así me gusta, chavales, dando ejemplo a otros blogueros de cómo se hace una buena KDD.
Y hasta aquí puedo leer, que diría Mayra Gómez Kemp. Si quereis ampliar, corregir, comentar o desmentir alguna cosa, haced uno de los comentarios. Buen fin de semana a todos, seguiremos informando. Un saludo.
Como no podía ser de otra forma, un servidor, con puntualidad británica, encontró a las siete y media de la tarde a la otra única persona capaz de comportarse de ese modo debido a su prolongada estancia en las Islas: Teo, con el que estuve hablando largo y tendido sobre su experiencia en el Abierto de Hoy por Hoy, cuando hace poco se celebró en el Paraninfo de la Universidad de Sevilla, y que me estuvo preguntando por la maravillosa Alter Ego. Al poco (tres cuartos de hora más tarde), apareció el amigo Dem, felizzmente repuesto de la herida en la cabeza sufrida justo antes del III Zifras y Letras, la cual le impidió asistir, cosas del directo. Debería leer menos manga este muchacho, en fin...
Posteriormente pudimos ver los bonitos ojos azules de Ardelia, acompañados, obviamente, del resto de su persona, que venía solamente a la preKDD, aduciendo una despedida de soltera como motivo de inasistencia a ca'la Chari. Alarmados, le preguntamos que si la despedida de soltera era la suya propia, pero nos tranquilizó en ese aspecto. No obstante, le advertimos posteriormente, cuando se marchó, de que no debía coger el ramo de novia durante la subsiguiente boda.
Zifra, sin bastón esta vez (ay, que se nos acaba la baja...), apareció bastante más tarde, haciendo caso omiso de nuestras llamadas de atención sobre el hecho de su retraso (horario, no mental, por supuesto). Un momento después, unos caballeros a los que Teo y yo llevábamos ya tiempo observando, identificándolos por su aspecto y comportamiento como "unos frikis", nos identificaron también a nosotros, y se acercaron. Se trataba de Josefillo,
Salva (me niego a hipertextualizarle hasta que no actualice) y Arwen llegaron justo a tiempo para que nos movieramos de la terracita junto al río donde vimos como el Sol se ocultaba tras el Skyline de Triana, hacia la ca'la Chari (nombre científico: Bar el Baratillo). Ardelia se nos marchó, fue un momento duro, pero esperamos volver a verla pronto.
Allí, la simpática Chari nos recibió muy cordialmente y nos instó a colocar las mesas disponibles a nuestro gusto. Asombrosamente, con tantos ingenieros por metro cuadrado como había por el lugar, tuvo que ser un economista (el que suscribe estas líneas, aunque Arwen diría que no soy economista, que soy administrador y director de empresas) el que organizara la disposición de las mismas. Durante el proceso, apareció el tantas veces echado en falta JJ, y poco después La Caminante en buena compañia, y por otra parte Jurbo y su novia friki.
La comida fue apoteósica, siempre que uno no recuerde las voces de Salva a Chari pidiendo más comida. Una tortilla de patatas de catorce huevos, de la cual no me hubiera importado repetir, un poco de carne mechada con salsita buena, y unos filetes al whisky, en un caso con ajitos y en otro con cebollita, regados con cervezas, coca-colas, tintos de verano y buen vino de mesa, nos dieron fuerza para divagar durante dos horas y media, durante las que apareció Karthur (sin su chica, que estaba trabajando), que se hicieron muy cortas. La frikada más brutal fue la de un chico que reconoció haber posteado en los foros de la revista Telva. Alucinante.
Nos lo pasamos genial, al menos yo disfruté como un crío, y espero que los que asistierais pongais vuestra opinión en los comentarios (que no muerden), porque estoy seguro que corroborareis lo que digo.
La única pena, aparte de que Ardelia no se quedara, fue que no pudieron acudir Perdomo, Raquel, Jose Antonio, Aurora, Ada ni Iliana. Delete, otro habitual de nuestras KDDs, tampoco pudo acudir por haber fijado su residencia en Madrid, aunque estuvo en Sevilla el día anterior.
Sobre las doce, pudimos por fin firmar en el Libro de Honor de Chari, hacer las últimas fotos (a ver cuánto tardan en estar colgadas, que aún estoy esperando la que me hizo Delete con Ardelia en el II Zifras y Letras) y abonar la deuda.
En ese punto me tuve que marchar (cosas del trabajo por cuenta ajena), pero mientras escribo esto, me ha llamado Arwen para comunicarme que los últimos supervivientes se han dado por vencidos a las ocho de la mañana. De hecho, Salva llega tarde al trabajo porque se le ha ido la hora hablando de política con Arwen (choque de titanes). Zifra no ha llegado más allá de las seis menos cuarto, y Dem ha sido derrotado igualmente, no sin antes dejar testimonio de su derrota en el post de Zifra donde se daba el último aviso para el IV Zifras y Letras. Así me gusta, chavales, dando ejemplo a otros blogueros de cómo se hace una buena KDD.
Y hasta aquí puedo leer, que diría Mayra Gómez Kemp. Si quereis ampliar, corregir, comentar o desmentir alguna cosa, haced uno de los comentarios. Buen fin de semana a todos, seguiremos informando. Un saludo.
TÚ
Hoy asisto a la IV Zifras y Letras. Sabes que siempre les estaré agradecido a Zifra y a Ardelia por organizar la primera KDD de blogueros sevillanos, porque a raíz de conocernos allí, Ardelia me puso entre sus enlaces, y así me encontraste tú.
Me empezaste a leer un buen día, aunque no te animaste a hacerme saber de ti hasta el día siguiente. Un día después, me invitabas a conocerte.
Me gustó lo que lei, aunque no te comentara. Como ves, mi blog es muy mundano, y el tuyo es una joya. No me atrevía a estropear un maravilloso post con un par de frases descuidadas. Pero te seguí de cerca, hasta cierto día, en que reaccioné como una damisela ultrajada. Ya ves que no soy perfecto.
Por suerte, sin saberlo, yo seguía picando tu curiosidad. Te ibas dando a conocer. Y tú empezaste a llamar mi atención reiterada y eficazmente.
Y empezamos a hablar. Arwen fue la que pagó nuestro encuentro en forma de retraso inexplicable para ir de marcha con los amigos.
Al poco, empecé a escribir cosas bastante ilustrativas de lo que me pasaba. Y tú me hacías ver que sentías lo mismo que yo. A partir de aquí, nunca pude dejar de escribir, golferas o romántico, sin pensar en ti. Empezamos a tener nuestros primeros pequeños proyectos en común.
Hasta que llegó el día que nos vimos por primera vez.
Y así nos encontramos tú y yo.
Esto va para ti, amor mío, mi Otro Yo... por el deleite del reencuentro.
Me empezaste a leer un buen día, aunque no te animaste a hacerme saber de ti hasta el día siguiente. Un día después, me invitabas a conocerte.
Me gustó lo que lei, aunque no te comentara. Como ves, mi blog es muy mundano, y el tuyo es una joya. No me atrevía a estropear un maravilloso post con un par de frases descuidadas. Pero te seguí de cerca, hasta cierto día, en que reaccioné como una damisela ultrajada. Ya ves que no soy perfecto.
Por suerte, sin saberlo, yo seguía picando tu curiosidad. Te ibas dando a conocer. Y tú empezaste a llamar mi atención reiterada y eficazmente.
Y empezamos a hablar. Arwen fue la que pagó nuestro encuentro en forma de retraso inexplicable para ir de marcha con los amigos.
Al poco, empecé a escribir cosas bastante ilustrativas de lo que me pasaba. Y tú me hacías ver que sentías lo mismo que yo. A partir de aquí, nunca pude dejar de escribir, golferas o romántico, sin pensar en ti. Empezamos a tener nuestros primeros pequeños proyectos en común.
Hasta que llegó el día que nos vimos por primera vez.
Y así nos encontramos tú y yo.
Esto va para ti, amor mío, mi Otro Yo... por el deleite del reencuentro.
EL (&%·%$@€#@^*ç!!!) PERFIL COMERCIAL
Queridos amigos, ya son conocidas por muchos de vosotros (los que teneis la santa paciencia de leerme de vez en cuando) mi "fluída" relación con el mercado laboral español.
Para poner en antecedentes a todos aquellos que no tienen la desgracia de seguirme a menudo, os diré que trabajo para una ETT de una filial de una gran empresa de este país, lo cual implica que en realidad presto mi fuerza trasformadora para la empresa matriz, trabajando como dos o tres indefinidos (muchos de los cuales dedican íntegramente su jornada a lacerar suavemente su bolsa escrotal), y cobro menos de la mitad que uno de ellos, sin derecho a formación (como las aplicaciones son tan intuitivas...), sin las mismas vacaciones, ni ningún beneficio social comparable (vaya, es que ellos son personas...).
Bueno, pues ayer tuve una entrevista de trabajo (una más) para ver si después de partirme la cara una y mil veces por la empresa, habiendo demostrado cualidades semejantes a las del hombre-orquesta, o a la de la china del circo, ésa que mantiene veinte platos llanos bailando sobre unos juncos, tienen a bien incorporarme a la empresa "por lo legal".
Y por supuesto, no sólo basta eso. Tampoco basta con tener título universitario (que lo tengo, y muchos indefinidos no), ni dominio de inglés (que lo tengo, y muchos indefinidos no), ni conocimientos informáticos (que lo tengo, y muchos indefinidos no), ni carnet y vehículo propio, ni disponibilidad geográfica total (que lo tengo, y muchos indefinidos no).
No, es que además de todo lo anterior, tienes que tener el (si no lo digo reviento) PUTO Y REQUETEJODIDO perfil comercial. Vamos a ver, ¿el hijo del jefazo ese que entró el mes pasado, que es más soso que cien gramos de jamón de york de dieta, ése, qué perfil comercial tiene?
Bueno, pues al parecer tengo que ser, además de todo lo anterior, capaz de venderle un helado de un super de grandes descuentos a un pingüino en pleno invierno polar.
Y os digo una cosa, con tal de trabajar mis horitas, cobrar un sueldo que me permita vivir minímamente y poder pedir préstamos sin tener que ser avalado por papi y mami, yo vendo lo que sea. Espero que el entrevistador así lo entendiera.
A ver lo que me dicen ahora... Seguiremos informando. Un saludo.
Para poner en antecedentes a todos aquellos que no tienen la desgracia de seguirme a menudo, os diré que trabajo para una ETT de una filial de una gran empresa de este país, lo cual implica que en realidad presto mi fuerza trasformadora para la empresa matriz, trabajando como dos o tres indefinidos (muchos de los cuales dedican íntegramente su jornada a lacerar suavemente su bolsa escrotal), y cobro menos de la mitad que uno de ellos, sin derecho a formación (como las aplicaciones son tan intuitivas...), sin las mismas vacaciones, ni ningún beneficio social comparable (vaya, es que ellos son personas...).
Bueno, pues ayer tuve una entrevista de trabajo (una más) para ver si después de partirme la cara una y mil veces por la empresa, habiendo demostrado cualidades semejantes a las del hombre-orquesta, o a la de la china del circo, ésa que mantiene veinte platos llanos bailando sobre unos juncos, tienen a bien incorporarme a la empresa "por lo legal".
Y por supuesto, no sólo basta eso. Tampoco basta con tener título universitario (que lo tengo, y muchos indefinidos no), ni dominio de inglés (que lo tengo, y muchos indefinidos no), ni conocimientos informáticos (que lo tengo, y muchos indefinidos no), ni carnet y vehículo propio, ni disponibilidad geográfica total (que lo tengo, y muchos indefinidos no).
No, es que además de todo lo anterior, tienes que tener el (si no lo digo reviento) PUTO Y REQUETEJODIDO perfil comercial. Vamos a ver, ¿el hijo del jefazo ese que entró el mes pasado, que es más soso que cien gramos de jamón de york de dieta, ése, qué perfil comercial tiene?
Bueno, pues al parecer tengo que ser, además de todo lo anterior, capaz de venderle un helado de un super de grandes descuentos a un pingüino en pleno invierno polar.
Y os digo una cosa, con tal de trabajar mis horitas, cobrar un sueldo que me permita vivir minímamente y poder pedir préstamos sin tener que ser avalado por papi y mami, yo vendo lo que sea. Espero que el entrevistador así lo entendiera.
A ver lo que me dicen ahora... Seguiremos informando. Un saludo.
MI HERMANO, EL CACHONDO MENTAL
Efectivamente, señoritas, tras ver que mi corazón ha sido capturado en combate, todas os lo preguntábais: "Jooo, pero ¿tendrá hermano?"
Pues sí, hay un ser afortunado en este mundo que comparte el 50% de su genoma con el que os escribe... Y además le ha tocado el 50% bueno.
Sólo hay una pega: yo soy el hermano mayor y le saco bastante edad, así que estamos hablando de un yogurín, una promesa de hombre. Pero eso sí, el muchacho prometer, promete.
El nene en cuestión es un chico bien parecido, alto, delgado, fuerte, buen estudiante, gran deportista, simpatiquísimo y de estas típicas personas que son graciosas sin abrir la boca, sólo por la expresión de su cara.
Empezó siendo un bebé risueño, de estos que se despiertan muertos de risa. Luego pasó a niño inquieto. Y hoy en día es un jovencito seductor.
Nuestras aficiones favoritas juntos son jugar a videojuegos varios, hacer "experiementos" con cualquier chorrada que encontremos (unos guantes de goma y unas mangueras, por ejemplo), y sobre todo, gastar bromas al personal a porrillo, especialmente a mi abuela, que es con la que más nos reimos. La última: que mi hermano se esconda dentro de una mesa con ruedecitas que tenemos y persiga a mi abuela por el salón.
Con mi madre también hacemos bromas. Nos ponemos en la cocina junto a ella y empezamos a hablar de tías en plan obsceno delante de ella, hasta que la ponemos nerviosa. Luego me acusa a mi de embrutecerlo... ¡Pero si el que me embrutece es él!
En definitiva, que mi hermano es como un minimelocotoncito, pero un poquito más ácido. Éste me gana a mí, ya vereis.
Seguiremos informando. Un saludín.
Pues sí, hay un ser afortunado en este mundo que comparte el 50% de su genoma con el que os escribe... Y además le ha tocado el 50% bueno.
Sólo hay una pega: yo soy el hermano mayor y le saco bastante edad, así que estamos hablando de un yogurín, una promesa de hombre. Pero eso sí, el muchacho prometer, promete.
El nene en cuestión es un chico bien parecido, alto, delgado, fuerte, buen estudiante, gran deportista, simpatiquísimo y de estas típicas personas que son graciosas sin abrir la boca, sólo por la expresión de su cara.
Empezó siendo un bebé risueño, de estos que se despiertan muertos de risa. Luego pasó a niño inquieto. Y hoy en día es un jovencito seductor.
Nuestras aficiones favoritas juntos son jugar a videojuegos varios, hacer "experiementos" con cualquier chorrada que encontremos (unos guantes de goma y unas mangueras, por ejemplo), y sobre todo, gastar bromas al personal a porrillo, especialmente a mi abuela, que es con la que más nos reimos. La última: que mi hermano se esconda dentro de una mesa con ruedecitas que tenemos y persiga a mi abuela por el salón.
Con mi madre también hacemos bromas. Nos ponemos en la cocina junto a ella y empezamos a hablar de tías en plan obsceno delante de ella, hasta que la ponemos nerviosa. Luego me acusa a mi de embrutecerlo... ¡Pero si el que me embrutece es él!
En definitiva, que mi hermano es como un minimelocotoncito, pero un poquito más ácido. Éste me gana a mí, ya vereis.
Seguiremos informando. Un saludín.
FÁBULA DE HERMES Y AFRODITA (¿EL FINAL?)
... La incipiente erección que le provocara la intriga por aquel entonces había crecido como pan bajo el efecto de la levadura. Un beso de limonada le hizo estremecerse.
Durante un momento notó que Afrodita se había quedado quieta. Al momento, Hermes preguntó, divertido:
- ¿Pasa algo?
- No, pero ahora te toca a ti. No, no, quieto - advirtió ella cuando él hizo amago de soltar el nudo de la venda -, deberás encontrar el camino con sólo cuatro sentidos. ¿Podrás? -preguntó burlona.
- Lo intentaré.
- Pues dame sólo un minuto.
Escuchó como Afrodita manipulaba de nuevo un cuenco. Tras una apasionante espera, un chasquido de su lengua al chupar un dedo fue la manera en que ella hizo sonar la campana de inicio de la segunda parte del Juego.
Hermes buscó el costado del cuerpo de Afrodita con una mano. Una vez lo encontró, y partiendo de ahí como base, se apoyó con la otra mano rodeándola, y así, pudo imaginar dónde se encontraba cada parte del cuerpo de ella: su cara, su cuello, sus brazos... Se detuvo para que ella supiera lo que él estaba pensando, lo justo para oirla sonreir. Acto seguido, sonrió él y empezó a besarla en la frente.
Allí encontró un pedacito de manzana. Fresco, fragante, dulce, ligeramente ácido y con la textura arenosa que le es propia a dicha fruta. Ayudándose con los labios y la lengua, tomó el trozo de manzana y lo degustó.
- Mmmm...
Siguió besando las mejillas. Allí no encontró nada. En los labios, un pequeño fresón, dulce, ácido, crujiente y con sus semillitas.
En los codos, un poco de nata.
En los pechos, moras.
En las ingles, gajos de naranjas.
En el ombligo, granos de granada.
En el Monte de Venus, melocotón.
A medida que se iba acabando la fruta, y el cuerpo de Afrodita se estremecía y se arqueaba, Hermes comprendía que los trozos de fruta no eran más que la guinda del pastel, no eran más que la guarnición. Que el auténtico manjar era ella, era su cuerpo. Y ese era el fruto que realmente se le apetecía devorar.
Volvió a besar sus labios, situándose sobre ella. Sentía como la cara interior de los muslos de ella rozaban sus caderas, como los pechos de ella tocaban su pecho, como sus manos bajaban por su espalda buscando asir sus nalgas. El beso se hizo más intenso, más desesperado.
Su pelvis ya no le obedecía por completo cuando la acercó ligeramente a la de ella. Su glande notó la calidez y la humedad de su vulva. Fue acercando aún más sus caderas a las de ella, y notó como su pene se hundía cálidamente en la vagina de ella, penetrando suavemente, sin ningún obstáculo, hasta que estuvo completamente dentro.
Con un enorme esfuerzo, Hermes reunió la voluntad suficiente para retirar la venda de los ojos. Por fin pudo verla. Se miraron a los ojos. Y sus miradas chispearon.
El pene de Hermes salió de su cálido lecho, y tras un instante de inmovilidad, se hundió aún más fácilmente, algo más rápido, con un poco más de contundencia. Afrodita echó el cuello hacia atrás y exhaló un jadeo de placer al mismo tiempo que Hermes se mordía el labio inferior y jadeaba a su vez. Se volvieron a mirar y sonrieron picaronamente. Estaban unidos. Formaban un alma en dos cuerpos a un tiempo.
Había comenzado la noche.
Durante un momento notó que Afrodita se había quedado quieta. Al momento, Hermes preguntó, divertido:
- ¿Pasa algo?
- No, pero ahora te toca a ti. No, no, quieto - advirtió ella cuando él hizo amago de soltar el nudo de la venda -, deberás encontrar el camino con sólo cuatro sentidos. ¿Podrás? -preguntó burlona.
- Lo intentaré.
- Pues dame sólo un minuto.
Escuchó como Afrodita manipulaba de nuevo un cuenco. Tras una apasionante espera, un chasquido de su lengua al chupar un dedo fue la manera en que ella hizo sonar la campana de inicio de la segunda parte del Juego.
Hermes buscó el costado del cuerpo de Afrodita con una mano. Una vez lo encontró, y partiendo de ahí como base, se apoyó con la otra mano rodeándola, y así, pudo imaginar dónde se encontraba cada parte del cuerpo de ella: su cara, su cuello, sus brazos... Se detuvo para que ella supiera lo que él estaba pensando, lo justo para oirla sonreir. Acto seguido, sonrió él y empezó a besarla en la frente.
Allí encontró un pedacito de manzana. Fresco, fragante, dulce, ligeramente ácido y con la textura arenosa que le es propia a dicha fruta. Ayudándose con los labios y la lengua, tomó el trozo de manzana y lo degustó.
- Mmmm...
Siguió besando las mejillas. Allí no encontró nada. En los labios, un pequeño fresón, dulce, ácido, crujiente y con sus semillitas.
En los codos, un poco de nata.
En los pechos, moras.
En las ingles, gajos de naranjas.
En el ombligo, granos de granada.
En el Monte de Venus, melocotón.
A medida que se iba acabando la fruta, y el cuerpo de Afrodita se estremecía y se arqueaba, Hermes comprendía que los trozos de fruta no eran más que la guinda del pastel, no eran más que la guarnición. Que el auténtico manjar era ella, era su cuerpo. Y ese era el fruto que realmente se le apetecía devorar.
Volvió a besar sus labios, situándose sobre ella. Sentía como la cara interior de los muslos de ella rozaban sus caderas, como los pechos de ella tocaban su pecho, como sus manos bajaban por su espalda buscando asir sus nalgas. El beso se hizo más intenso, más desesperado.
Su pelvis ya no le obedecía por completo cuando la acercó ligeramente a la de ella. Su glande notó la calidez y la humedad de su vulva. Fue acercando aún más sus caderas a las de ella, y notó como su pene se hundía cálidamente en la vagina de ella, penetrando suavemente, sin ningún obstáculo, hasta que estuvo completamente dentro.
Con un enorme esfuerzo, Hermes reunió la voluntad suficiente para retirar la venda de los ojos. Por fin pudo verla. Se miraron a los ojos. Y sus miradas chispearon.
El pene de Hermes salió de su cálido lecho, y tras un instante de inmovilidad, se hundió aún más fácilmente, algo más rápido, con un poco más de contundencia. Afrodita echó el cuello hacia atrás y exhaló un jadeo de placer al mismo tiempo que Hermes se mordía el labio inferior y jadeaba a su vez. Se volvieron a mirar y sonrieron picaronamente. Estaban unidos. Formaban un alma en dos cuerpos a un tiempo.
Había comenzado la noche.
(Melocotoncito)
INTERMEDIO FABULOSO
(Frases de Groucho Marx "El Grande" comentadas con chispa, hacía tiempo que quería hacer este tributo a uno de los mayores humoristas de todos los tiempos)
¿A quien va usted a creer?, ¿a mi, o a sus propios ojos? Ésta se la copió a George W. Bush
Estos son mis principios. Si a usted no le gustan, tengo otros. Comentando la vez que conoció a Mario Conde
Él puede parecer un idiota y actuar como un idiota. Pero no se deje engañar. Es realmente un idiota. Durante un coloquio con Teddy Bautista, de la SGAE, sobre las descargas de música en internet
Nunca olvido una cara. Pero en su caso, estaré encantado de hacer una excepción. En la recepción tras la boda de Carlos y Camilla, al conocer a la novia
La televisión ha hecho maravillas por mi cultura. En cuanto alguien enciende la televisión, voy a la biblioteca y me leo un buen libro. El día que se quedó hasta tarde a ver Crónicas Marcianas
He pasado una noche estupenda. Pero no ha sido esta. Yola Berrocal se sitió ofendida al oir esto
Recordad que estamos luchando por el honor de esa mujer, lo que probablemente es más de lo que ella hizo jamás. Mar Flores no merecía menos
La política es el arte de buscar problemas, encontrarlos, hacer un diagnostico falso y aplicar después los remedios equivocados. En la jornada de reflexión de cualquier campaña electoral
¿Que por qué estaba yo con esa mujer? Porque me recuerda a ti. De hecho, me recuerda a ti más que tú. Cuando Ámbar lo pilló en la cama con Tamara
No puedo decir que no estoy en desacuerdo contigo. Hablando con ZP cuando era líder de la oposición
Disculpen si les llamo caballeros, pero es que no los conozco muy bien. En una recepción en el Congreso, hablando con varios políticos
¿Pagar la cuenta?... ¡Qué costumbre tan absurda! Comiendo con Luis Roldán
No piense mal de mí, señorita. Mi interés por usted es puramente sexual. En Paris, durante un cóctel, hablando con Laetitia Casta
Oh! Nunca podré olvidar el día que me casé con aquella mujer... Me tiraron píldoras vitamínicas en vez de arroz. Se especula con que la afortunada fuera Beyoncé, pero no hay confirmación todavía
(¿Alguien se atreve a inventar alguna frase por el estilo? Estaré encantado de leerla. Un saludo.)
¿A quien va usted a creer?, ¿a mi, o a sus propios ojos? Ésta se la copió a George W. Bush
Estos son mis principios. Si a usted no le gustan, tengo otros. Comentando la vez que conoció a Mario Conde
Él puede parecer un idiota y actuar como un idiota. Pero no se deje engañar. Es realmente un idiota. Durante un coloquio con Teddy Bautista, de la SGAE, sobre las descargas de música en internet
Nunca olvido una cara. Pero en su caso, estaré encantado de hacer una excepción. En la recepción tras la boda de Carlos y Camilla, al conocer a la novia
La televisión ha hecho maravillas por mi cultura. En cuanto alguien enciende la televisión, voy a la biblioteca y me leo un buen libro. El día que se quedó hasta tarde a ver Crónicas Marcianas
He pasado una noche estupenda. Pero no ha sido esta. Yola Berrocal se sitió ofendida al oir esto
Recordad que estamos luchando por el honor de esa mujer, lo que probablemente es más de lo que ella hizo jamás. Mar Flores no merecía menos
La política es el arte de buscar problemas, encontrarlos, hacer un diagnostico falso y aplicar después los remedios equivocados. En la jornada de reflexión de cualquier campaña electoral
¿Que por qué estaba yo con esa mujer? Porque me recuerda a ti. De hecho, me recuerda a ti más que tú. Cuando Ámbar lo pilló en la cama con Tamara
No puedo decir que no estoy en desacuerdo contigo. Hablando con ZP cuando era líder de la oposición
Disculpen si les llamo caballeros, pero es que no los conozco muy bien. En una recepción en el Congreso, hablando con varios políticos
¿Pagar la cuenta?... ¡Qué costumbre tan absurda! Comiendo con Luis Roldán
No piense mal de mí, señorita. Mi interés por usted es puramente sexual. En Paris, durante un cóctel, hablando con Laetitia Casta
Oh! Nunca podré olvidar el día que me casé con aquella mujer... Me tiraron píldoras vitamínicas en vez de arroz. Se especula con que la afortunada fuera Beyoncé, pero no hay confirmación todavía
(¿Alguien se atreve a inventar alguna frase por el estilo? Estaré encantado de leerla. Un saludo.)
FÁBULA DE HERMES Y AFRODITA (EL COMIENZO)
(Es la primera vez que escribo ficción en este, vuestro blog, aunque no la primera vez que lo hago en términos generales. Esto es en honor de Alter Ego, que me inspira con sus posts tan fantásticos y con su forma de ser tan maravillosa. Espero estar a su altura.)
La habitación estaba en penumbra cuando Hermes entró. Había sido un largo día para el mensajero de los dioses, cruzando el Universo de parte a parte para hacer llegar la fuerza del rayo de Zeus hasta el último de sus rincones.
Buscó a tientas el tirador del madero que bloqueaba la ventana, para que pudiera entrar la luz de las antorchas, cuando una suave mano femenina se le posó en la muñeca.
- Aún no, vamos a Jugar - oyó decir a Afrodita. La inicial mayúscula fue inconfundible. Intentó besarla en la oscuridad, pero ella se zafó con presteza -. No seas impaciente, aún no - repitió.
Escuchó el sonido de la tela al rozar con tela, sintió una suave brisa sobre su rostro y el tacto de un pañuelo al ser anudado en torno a sus ojos. Después, el sonido de la madera al retirar el postigo de la ventana, y una cierta claridad que atravesaba el grueso lienzo y se colaba por las rendijas de los ojos. El frescor de la noche de verano invadió el dormitorio.
- Ven hacía aquí... Despacio... Por aquí - le guió ella -. Reclínate - la frescura del lino lo acogió como el abrazo de una madre mientras se hundía en el lecho - Estate quieto.
El sonido marrón de la cerámica al entrechocar y finalmente posarse sobre el suelo de madera le hacían imaginar unos cuencos.
- ¿Qué estás haciendo? - preguntó Hermes.
- Tú déjame a mí, tranquilo - contesto Afrodita.
Sintió un contacto frío sobre la frente. Luego, otro sobre el pecho. Le siguieron otros tantos por diversas partes del cuerpo. Cuando le tocó el turno a la boca, la suave fragancia de una mora y tacto granuloso de la misma le permitió resolver el pequeño misterio.
- Ahora, no te muevas - pidió ella.
Escuchó como Afrodita bebía. A continuación, unos fríos labios iban comiendo poco a poco la fruta que estaba depositada sobre su piel. En ocasiones, una cálida lengua ayudaba a recoger los pedacitos más díscolos. Hermes se retorcía de escalofríos de placer. La incipiente erección que le provocara la intriga por aquel entonces había crecido como pan bajo el efecto de la levadura. Un beso de limonada le hizo estremecerse.
(Continuará...)
La habitación estaba en penumbra cuando Hermes entró. Había sido un largo día para el mensajero de los dioses, cruzando el Universo de parte a parte para hacer llegar la fuerza del rayo de Zeus hasta el último de sus rincones.
Buscó a tientas el tirador del madero que bloqueaba la ventana, para que pudiera entrar la luz de las antorchas, cuando una suave mano femenina se le posó en la muñeca.
- Aún no, vamos a Jugar - oyó decir a Afrodita. La inicial mayúscula fue inconfundible. Intentó besarla en la oscuridad, pero ella se zafó con presteza -. No seas impaciente, aún no - repitió.
Escuchó el sonido de la tela al rozar con tela, sintió una suave brisa sobre su rostro y el tacto de un pañuelo al ser anudado en torno a sus ojos. Después, el sonido de la madera al retirar el postigo de la ventana, y una cierta claridad que atravesaba el grueso lienzo y se colaba por las rendijas de los ojos. El frescor de la noche de verano invadió el dormitorio.
- Ven hacía aquí... Despacio... Por aquí - le guió ella -. Reclínate - la frescura del lino lo acogió como el abrazo de una madre mientras se hundía en el lecho - Estate quieto.
El sonido marrón de la cerámica al entrechocar y finalmente posarse sobre el suelo de madera le hacían imaginar unos cuencos.
- ¿Qué estás haciendo? - preguntó Hermes.
- Tú déjame a mí, tranquilo - contesto Afrodita.
Sintió un contacto frío sobre la frente. Luego, otro sobre el pecho. Le siguieron otros tantos por diversas partes del cuerpo. Cuando le tocó el turno a la boca, la suave fragancia de una mora y tacto granuloso de la misma le permitió resolver el pequeño misterio.
- Ahora, no te muevas - pidió ella.
Escuchó como Afrodita bebía. A continuación, unos fríos labios iban comiendo poco a poco la fruta que estaba depositada sobre su piel. En ocasiones, una cálida lengua ayudaba a recoger los pedacitos más díscolos. Hermes se retorcía de escalofríos de placer. La incipiente erección que le provocara la intriga por aquel entonces había crecido como pan bajo el efecto de la levadura. Un beso de limonada le hizo estremecerse.
(Continuará...)





