UN AÑO, DOCE MESES, CINCUENTA Y DOS SEMANAS, TRESCIENTOS SESENTA Y CINCO DÍAS...
"Así que, puestos a contar historias personales para que los demás escarmienten en cabeza ajena, o al menos lo intenten, lo que ni yo mismo escarmiento en la propia. Y si no, pues hala, a echar un rato divertido, que si no, para qué vivimos, que diantre."
En el momento de publicar este post se cumple un año desde que me decidí por primera vez a contar al viento de los bits por segundo las cosas que me pasaban. Un absurdo blog personal entre los cada vez más numerosos blogs personales.
Era un blog presidido por un título, "Crónicas de un Romántico Golferas" y un lema, "Yo soy hedonista porque el mundo me ha hecho así...", basado en la popular canción de Jeanette, creando una metáfora de la rebeldía como la búsqueda del placer.
El título era una contradicción aparente, porque así me sentía yo. Teóricamente es imposible ser romántico y ser golferas, pero yo lo era, ambas cosas a la vez. Y quería contar, a no sé quién, a todos y a nadie a la vez, lo que pasaba por la cabeza de una quimera sentimental como era yo.
Todavía estaba de ensayo cuando fui a mi primera KDD de blogueros sevillanos, la primera que se hizo (¡y ya van siete!). Y al poco tiempo, el que yo creo que fue mi primer gran post: El Churrímetro.
Os conté cómo caer (o no caer) en el Lado Oscuro de la Fuerza, como fracasaba con un ligue, mi eterna lucha contra mi eterna timidez, mi punto friki, le dedicábamos una serie de posts a las mujeres, a lo que me gusta de ellas, a la risa, al trabajo, contra el tabaco, di la primicia de Star Wars III - La Venganza de los Sith, me acordé de los amigos que dejé por el camino, imaginé como sería poder llegar todos los días al trabajo dos horas más tarde, lo que han cambiado las cosas, homenajeé a Caiga Quien Caiga, a mi padre y la música, a mi mami, a mi hermano, a mi tío (ni un solo día), os avisé de los perniciosos efectos de salir entre semana, os hice referencia al Calentón, a los rumores, al pene, a los ojos, al polvo perfecto, a Andalucía, al clítoris, a los juegos, a las canciones infantiles, hablamos sobre cómo desvestir a una dama (o a un caballero), declaré estar a favor del matrimonio entre católicos y conocí a una chica encantadora...
Pero no era "la" chica. No es culpa de nadie, en todo caso mía, porque yo soy el único y último responsable de mis actos. Un año después de escribir la frase con la que inauguraba mi blog, no había escarmentado en cabeza ajena, seguía perdido en el bosque.
El golferas disfrutaba y disfrutaba, mientras el romántico se consumía esperando. El presente se comía al futuro, y el futuro se hacía presente con la contundencia de un tren impactando contra un obstáculo en medio de la vía.
De ahora en adelante, siempre seré un bloguero. Quizás abra otros blogs, quizá no. Si los abro, lo comunicaré aquí en tiempo y forma. Espero haberos hecho muy felices leyéndome. Yo he sido muy feliz escribiendoos. Gracias a todos por leerme.
Ya no puedo soñar ni quiero. Quiero vivir y debo hacerlo. Se acabó el hedonismo homicida, se acabó el romanticismo sin objeto, se acabó la golfería sin mesura. A partir de hoy, voy a por mi futuro. Voy a por tí, amor mío, allá donde estés.
Silencio.
Se acabó el Romántico Golferas.
En el momento de publicar este post se cumple un año desde que me decidí por primera vez a contar al viento de los bits por segundo las cosas que me pasaban. Un absurdo blog personal entre los cada vez más numerosos blogs personales.
Era un blog presidido por un título, "Crónicas de un Romántico Golferas" y un lema, "Yo soy hedonista porque el mundo me ha hecho así...", basado en la popular canción de Jeanette, creando una metáfora de la rebeldía como la búsqueda del placer.
El título era una contradicción aparente, porque así me sentía yo. Teóricamente es imposible ser romántico y ser golferas, pero yo lo era, ambas cosas a la vez. Y quería contar, a no sé quién, a todos y a nadie a la vez, lo que pasaba por la cabeza de una quimera sentimental como era yo.
Todavía estaba de ensayo cuando fui a mi primera KDD de blogueros sevillanos, la primera que se hizo (¡y ya van siete!). Y al poco tiempo, el que yo creo que fue mi primer gran post: El Churrímetro.
Os conté cómo caer (o no caer) en el Lado Oscuro de la Fuerza, como fracasaba con un ligue, mi eterna lucha contra mi eterna timidez, mi punto friki, le dedicábamos una serie de posts a las mujeres, a lo que me gusta de ellas, a la risa, al trabajo, contra el tabaco, di la primicia de Star Wars III - La Venganza de los Sith, me acordé de los amigos que dejé por el camino, imaginé como sería poder llegar todos los días al trabajo dos horas más tarde, lo que han cambiado las cosas, homenajeé a Caiga Quien Caiga, a mi padre y la música, a mi mami, a mi hermano, a mi tío (ni un solo día), os avisé de los perniciosos efectos de salir entre semana, os hice referencia al Calentón, a los rumores, al pene, a los ojos, al polvo perfecto, a Andalucía, al clítoris, a los juegos, a las canciones infantiles, hablamos sobre cómo desvestir a una dama (o a un caballero), declaré estar a favor del matrimonio entre católicos y conocí a una chica encantadora...
Pero no era "la" chica. No es culpa de nadie, en todo caso mía, porque yo soy el único y último responsable de mis actos. Un año después de escribir la frase con la que inauguraba mi blog, no había escarmentado en cabeza ajena, seguía perdido en el bosque.
El golferas disfrutaba y disfrutaba, mientras el romántico se consumía esperando. El presente se comía al futuro, y el futuro se hacía presente con la contundencia de un tren impactando contra un obstáculo en medio de la vía.
De ahora en adelante, siempre seré un bloguero. Quizás abra otros blogs, quizá no. Si los abro, lo comunicaré aquí en tiempo y forma. Espero haberos hecho muy felices leyéndome. Yo he sido muy feliz escribiendoos. Gracias a todos por leerme.
Ya no puedo soñar ni quiero. Quiero vivir y debo hacerlo. Se acabó el hedonismo homicida, se acabó el romanticismo sin objeto, se acabó la golfería sin mesura. A partir de hoy, voy a por mi futuro. Voy a por tí, amor mío, allá donde estés.
Silencio.
Se acabó el Romántico Golferas.





