SAN VIERNES
Vaya pachorra que tengo encima. Y es que anoche triunfó el plan a). Pero bien triunfado. Y nos lo pasamos de arte.
Tras salir de la facultad, fuimos una compañera de trabajo, que también lo es de clase, y yo, al Garufa. Previamente, la compi había subido a su casa a ver si se venía la compañera de piso, pero no se animó. Una vez llegamos al Garufa, llamé al resto de los que habíamos quedado, porque no estaban allí. Me dijeron que estaban detrás, en un bar junto al Garufa, que hace esquina, tomando unas tapitas.
Allí nos encontramos con ellos, y disfrutamos de unas tapitas deliciosas y de tres cervezas estupendas. Unas risas teloneras para hacer boca, y al Garufa a escuchar monólogos.
Bueno, el tío del monólogo, un barcelonés llamado Iñaki Urrutia se salía del pellejo. Nos pasamos todo el espectáculo partidos de la risa, si hubiera estado en mi casa me hubiera revolcado por el suelo de lo gracioso que era el tío. Sobre todo cuando contaba que abusaba de sí, y que el juez le había dictado una orden de alejamiento de él mismo. Buenísimo.
Luego nos fuimos a Caramelo a ver si veíamos a los jefes, que nos han dicho que salen por allí, pero no hubo suerte. Siendo ya la una larga, la compi se quiso ir a su casa, así que la acompañé hasta el portal, que no está la cosa para bromas, y luego, una vez fuera, pensé que era mejor que me fuera yendo para casa, que hoy me tenía que levantar a las 6, que lo mío me ha costado.
En resumen, un peassso de aperitivo para el finde que empieza hoy, porque, no lo olvidemos, ¡por fin es viernes! ¿Qué anécdotas nos deparará la inauguración del piso de mi amiga?
Dentro de un rato voy a llamar a la peña, a ver con que cara ha llegado al trabajo...
Tras salir de la facultad, fuimos una compañera de trabajo, que también lo es de clase, y yo, al Garufa. Previamente, la compi había subido a su casa a ver si se venía la compañera de piso, pero no se animó. Una vez llegamos al Garufa, llamé al resto de los que habíamos quedado, porque no estaban allí. Me dijeron que estaban detrás, en un bar junto al Garufa, que hace esquina, tomando unas tapitas.
Allí nos encontramos con ellos, y disfrutamos de unas tapitas deliciosas y de tres cervezas estupendas. Unas risas teloneras para hacer boca, y al Garufa a escuchar monólogos.
Bueno, el tío del monólogo, un barcelonés llamado Iñaki Urrutia se salía del pellejo. Nos pasamos todo el espectáculo partidos de la risa, si hubiera estado en mi casa me hubiera revolcado por el suelo de lo gracioso que era el tío. Sobre todo cuando contaba que abusaba de sí, y que el juez le había dictado una orden de alejamiento de él mismo. Buenísimo.
Luego nos fuimos a Caramelo a ver si veíamos a los jefes, que nos han dicho que salen por allí, pero no hubo suerte. Siendo ya la una larga, la compi se quiso ir a su casa, así que la acompañé hasta el portal, que no está la cosa para bromas, y luego, una vez fuera, pensé que era mejor que me fuera yendo para casa, que hoy me tenía que levantar a las 6, que lo mío me ha costado.
En resumen, un peassso de aperitivo para el finde que empieza hoy, porque, no lo olvidemos, ¡por fin es viernes! ¿Qué anécdotas nos deparará la inauguración del piso de mi amiga?
Dentro de un rato voy a llamar a la peña, a ver con que cara ha llegado al trabajo...





