logotipo

img_google
CRÓNICAS DE UN ROMÁNTICO GOLFERAS
Yo soy hedonista porque el mundo me ha hecho así...
Acerca de
Esta persona es un enamoradizo al que le han hecho pupa muchas veces.

No deje a esta persona al alcance de sus niñas.

No conduzca ni realice actividades peligrosas mientras consuma con esta persona, puede producir de todo menos somnolencia.

No debe tomarse nada con esta persona durante más de 15 días sin consultar a su mejor amiga, puede producir adicción.

Consulte su uso si está embarazada o cree que pudiera estarlo, no está para pasar malos ratos el muchacho.

Atención, contiene azúcar, consulte su uso si es diabética.

Ahora también en supositorios.

Las autoridades sanitarias advierten: MELOCOTONCITO PUEDE BENEFICIAR SU SALUD ERÓTICO-FESTIVA Y LA DE LAS QUE LA RODEAN.


Sindicación
 
LA PRIMERA CITA
Vaya pedazo de título, esto suena muy bien.

Pues sí, el domingo me levanté temprano, nervioso. Para calmar los nervios me puse a lavar concienzudamente mi coche. Le di la vuelta como un calcetín.

A las 12 y media, cuando ya no podía más, le envié un mensaje. Una hora después, no había respondido. ¿Pensaba ignorarlo? Una llamada perdida, mi último intento por ser escuchado.

Respuesta inmediata: acababa de despertar, pero estaba dispuesta a aceptar mi invitación a tomar café. Las 6 era la hora, el sitio, su portal.

Fue un día de limpieza. Después del coche me tocó a mí. Chapa y pintura a tope para Melocotoncito. A las 6 estaba allí.

Diez minutos más tarde bajaba ella. Muy guapa. Pelo arreglado, maquillaje suave, vestimenta pulcra y discreta. Muy guapa. Se disculpó por la tardanza.

A pesar de que yo le había propuesto elegir el sitio, como invitada mía que era, no había pensado en ninguno en particular. Así pues, propuse yo: una tetería. Buena idea, le encantó.

Aparqué y anduvimos un trecho. Entramos en la tetería, que le encantó. Y allí pasamos dos horas, hablando de nuestras cosas. El tema que me sirvió de excusa en el mensaje, casi ni lo tocamos. Cuando le comenté que habíamos quedado para hablar de ello, casi ni se acordaba. Ni yo tampoco, la verdad.

Pasaron dos horas como pasan dos segundos. Y le propuse ir a otro sitio, aún no quería despedirme. Ella volvió a aceptar. Esta vez, un bar de copas con cócteles interesantes y música de los 80.

Otros dos segundos que en el reloj fueron dos horas (¡malditas agujas!). Hablamos de todo y de nada. Familia, amigos, infancia, sueños... Yo no quería despedirme aún, así que le propuse dejarla en casa ya cenada. Y ella volvió a aceptar.

Un italiano. Iba a ser un mexicano, pero me despisté. A ella no le pareció mal. Un lugar precioso y elegante. Otra hora y pico, otro suspiro. La tarde más corta del mundo se acababa, ya era noche, y no podía hacer nada por atraparla. Pero se acababa el tiempo. Y era hora de dejarla en su casa.

Así lo hice. La dejé. Dos besos en las mejillas. Lento, muy lento. Ella me preguntó que si comería en la facultad el miércoles. Ya me preguntó por el lunes, pero no me daba tiempo a verla por culpa del trabajo. El miércoles nos veríamos.

Hoy he estado flotando todo el día. ¿Me hago ilusiones en vano? No quiero estrellarme. ¿Estoy dudando cuando todo está claro? No quiero equivocarme. Qué bonito es el flirteo, pero ¡qué mal se pasa a veces!
 
Comentario:
¡Qué romántico! Así, a la antigüa usanza, nada de "chata vente paká que te voy a pegá un revorcón". Va bene, va bene....yo creo que esa cae ;-)
 
Comentario:
Bueno, por algo se empieza pero no te duermas...
No