LAS COSAS QUE ME GUSTAN DE LAS MUJERES
Me encontraba yo tomando café con un par de amigas, hablando de lo divino y de lo humano cuando me he dado cuenta de un fenómeno que, no por ser frecuente es menos maravilloso. Y es que los tíos tenemos una persistente tendencia a admirar a las mujeres.
Sí, chicas, habeis leído bien: tenemos una persistente tendencia a admirar a las mujeres, independientemente de que estén o no por encima de la Línea de Aceptación del CHURRÍMETRO. Y muy especialmente, nosotros, hombres simples al fin y al cabo, nos detenemos en ciertos puntos que merece la pena considerar. Ahí va, pues, una enumeración (abierta) de los atractores extraños que posee cualquier homo sapiens XX, ordenados, como en las películas, por orden de aparición:
- La figura: Es lo primero que uno aprecia a distancia, y puede ser lo bastante llamativo como para hacerle a uno acercarse a ver si hay más atractores extraños. No tiene por qué haber una relación lineal, como muchas piensan, entre peso corporal y figura. Conozco aproximadamente el mismo número de rellenitas que están cañón como de mujeres de peso ideal que no despiertan ningún deseo en un servidor.
- La cara: Aunque para algunas escuelas de hombres (los buitres, entre otros), este factor no tiene importancia, yo lo considero fundamental. Tras un primer instante, es descompuesto posteriormente en más atractores individualizados, pero el conjunto general es evaluado rápidamente por los ojos expertos como un todo.
- Los ojos: De los más esenciales para mí. Color, forma, movimiento y elementos complementarios (cejas, pestañas) dan información valiosísima sobre su poseedora. Es el primero de los elementos visibles con fuerte capacidad enamoradora. Popularmente, cuando pensamos en el amor a primera vista, nos imaginamos una pareja mirándose... a los ojos. También se trata de el primer elemento que devuelve información de la otra parte.
- Los labios: El primero de los elementos que pueden crear deseos de contacto. En combinación con los ojos (mirada+sonrisa) puede desencadenar la elaboración de los primeros planes de conquista del iluso varón, que se cree cazador cuando es la pieza.
- Resto de la cara (mejillas, orejas, barbilla, frente,...): Complementan y refuerzan la acción de los anteriores. Tras la primera impresión de la cara, al terminar de apreciar estos últimos elementos, se vuelve a construir la cara desde otra perspectiva. Es la llamada segunda mirada, y donde aparece la primera decepción o se confirma que la primera impresión era acertada, o incluso hacernos darnos cuenta de que no nos percatamos en su momento de lo que teníamos delante.
- El cuello: Éste es uno de los elementos que poca gente suele apreciar, pero para mí es de los más bellos. De hecho, es el que me ha inspirado para elaborar este artículo. La textura de la piel, su longitud, y (si os habeis fijado alguna vez) los finos pliegues que la mujer tiene donde se hallaría la Nuez de Adán caso de no serlo, pueden ser el primer balcón (puede que el único) a la piel que no es de uso público (ni manos ni cara).
- Las manos: El elemento que tiene más posibilidades de ser el primero que sintamos sobre nuestra propia piel. Hay manos que pueden hacer que deseemos ser tocados sólo con un giro de muñecas.
- Los pechos: En contra de lo que se piensa, no suele ser de los primeros elementos observados, aunque sea el que produce el deleite más inmediato a la vista. No todos los hombres son tan descarados, y el hecho de mirar ahí a las primeras de cambio proporciona a las mujeres una forma fácil de descartar rápidamente a los aprovechados. No obstante, al final, los ojos no dejan sin rastrear esa zona. Posiblemente, el elemento más agradable de mirar.
- Las piernas: Para mi gusto, es un elemento menor, si bien he visto algunas piernas que merecerían un tratado. No obstante, después de mirar los anteriores, a mí me saben a poco. Estoy investigando si pueden servir como indicador de la actividad que puede desarrollar su poseedora en los momentos más íntimos. Informaré puntualmente de mis progresos.
- Las nalgas: Este elemento puede no tener ninguna trascendencia o ser de lo mejorcito que veas. Tiene una alta variabilidad. Curiosamente, es un elemento mucho más importante para ellas. Espero que alguna de mis lectoras escriba un post, o al menos una parte de él, dedicado a las nalgas de los hombres.
- La zona púbica: ¡El elemento más peligroso de mirar! No sólo consta de la entrepierna, sino que se extiende hasta las ingles y caderas. Pero mirar a las caderas, y ser detectado, puede ser tremendamente peligroso. Este elemento es más discriminante por su movimiento que por su forma. Hay chicas que, sin tener una figura espectacular, ni una cara destacable, ni ningún elemento notorio, pueden girar las caderas y hacerte aullar mentalmente de admiración. La sutil forma con la que las chicas llaman la atención sobre esta parte es yendo de discotecas, sugiriendo la capacidad de movimientos rítmicos que tiene la muchacha en cuestión.
Y esto es sólo a grandes rasgos. Un estudio exhaustivo debería entrar en detalles tan sutiles como los lóbulos de las orejas, los dedos, el ombligo, los hombros... En fin, un blog sólo para este tema, cosa que, obviamente, excede de los objetivos de ésta, vuestra humilde publicación.
¿Algo a añadir, modificar, matizar o suprimir? Como siempre, lo someto a vuestra consideración. Un saludo.
Sí, chicas, habeis leído bien: tenemos una persistente tendencia a admirar a las mujeres, independientemente de que estén o no por encima de la Línea de Aceptación del CHURRÍMETRO. Y muy especialmente, nosotros, hombres simples al fin y al cabo, nos detenemos en ciertos puntos que merece la pena considerar. Ahí va, pues, una enumeración (abierta) de los atractores extraños que posee cualquier homo sapiens XX, ordenados, como en las películas, por orden de aparición:
- La figura: Es lo primero que uno aprecia a distancia, y puede ser lo bastante llamativo como para hacerle a uno acercarse a ver si hay más atractores extraños. No tiene por qué haber una relación lineal, como muchas piensan, entre peso corporal y figura. Conozco aproximadamente el mismo número de rellenitas que están cañón como de mujeres de peso ideal que no despiertan ningún deseo en un servidor.
- La cara: Aunque para algunas escuelas de hombres (los buitres, entre otros), este factor no tiene importancia, yo lo considero fundamental. Tras un primer instante, es descompuesto posteriormente en más atractores individualizados, pero el conjunto general es evaluado rápidamente por los ojos expertos como un todo.
- Los ojos: De los más esenciales para mí. Color, forma, movimiento y elementos complementarios (cejas, pestañas) dan información valiosísima sobre su poseedora. Es el primero de los elementos visibles con fuerte capacidad enamoradora. Popularmente, cuando pensamos en el amor a primera vista, nos imaginamos una pareja mirándose... a los ojos. También se trata de el primer elemento que devuelve información de la otra parte.
- Los labios: El primero de los elementos que pueden crear deseos de contacto. En combinación con los ojos (mirada+sonrisa) puede desencadenar la elaboración de los primeros planes de conquista del iluso varón, que se cree cazador cuando es la pieza.
- Resto de la cara (mejillas, orejas, barbilla, frente,...): Complementan y refuerzan la acción de los anteriores. Tras la primera impresión de la cara, al terminar de apreciar estos últimos elementos, se vuelve a construir la cara desde otra perspectiva. Es la llamada segunda mirada, y donde aparece la primera decepción o se confirma que la primera impresión era acertada, o incluso hacernos darnos cuenta de que no nos percatamos en su momento de lo que teníamos delante.
- El cuello: Éste es uno de los elementos que poca gente suele apreciar, pero para mí es de los más bellos. De hecho, es el que me ha inspirado para elaborar este artículo. La textura de la piel, su longitud, y (si os habeis fijado alguna vez) los finos pliegues que la mujer tiene donde se hallaría la Nuez de Adán caso de no serlo, pueden ser el primer balcón (puede que el único) a la piel que no es de uso público (ni manos ni cara).
- Las manos: El elemento que tiene más posibilidades de ser el primero que sintamos sobre nuestra propia piel. Hay manos que pueden hacer que deseemos ser tocados sólo con un giro de muñecas.
- Los pechos: En contra de lo que se piensa, no suele ser de los primeros elementos observados, aunque sea el que produce el deleite más inmediato a la vista. No todos los hombres son tan descarados, y el hecho de mirar ahí a las primeras de cambio proporciona a las mujeres una forma fácil de descartar rápidamente a los aprovechados. No obstante, al final, los ojos no dejan sin rastrear esa zona. Posiblemente, el elemento más agradable de mirar.
- Las piernas: Para mi gusto, es un elemento menor, si bien he visto algunas piernas que merecerían un tratado. No obstante, después de mirar los anteriores, a mí me saben a poco. Estoy investigando si pueden servir como indicador de la actividad que puede desarrollar su poseedora en los momentos más íntimos. Informaré puntualmente de mis progresos.
- Las nalgas: Este elemento puede no tener ninguna trascendencia o ser de lo mejorcito que veas. Tiene una alta variabilidad. Curiosamente, es un elemento mucho más importante para ellas. Espero que alguna de mis lectoras escriba un post, o al menos una parte de él, dedicado a las nalgas de los hombres.
- La zona púbica: ¡El elemento más peligroso de mirar! No sólo consta de la entrepierna, sino que se extiende hasta las ingles y caderas. Pero mirar a las caderas, y ser detectado, puede ser tremendamente peligroso. Este elemento es más discriminante por su movimiento que por su forma. Hay chicas que, sin tener una figura espectacular, ni una cara destacable, ni ningún elemento notorio, pueden girar las caderas y hacerte aullar mentalmente de admiración. La sutil forma con la que las chicas llaman la atención sobre esta parte es yendo de discotecas, sugiriendo la capacidad de movimientos rítmicos que tiene la muchacha en cuestión.
Y esto es sólo a grandes rasgos. Un estudio exhaustivo debería entrar en detalles tan sutiles como los lóbulos de las orejas, los dedos, el ombligo, los hombros... En fin, un blog sólo para este tema, cosa que, obviamente, excede de los objetivos de ésta, vuestra humilde publicación.
¿Algo a añadir, modificar, matizar o suprimir? Como siempre, lo someto a vuestra consideración. Un saludo.
Comentario:
admiro tu manera de escribir, nose q edad tengas y con ella la experiencia, pero escribis buen lindo. has hecho de un tema vulgar o en ocasiones todo un arte , como es el mirar y con ello juzgar, toda una religion. por lo general una mujer se siente intimidada y juzgada cuando un hombre la observa (a veces tb alagada)pero detallado del modo en q lo haces tú, resulta algo muy placentero, creo q hoy cuando salga me gustara mucho q me observen al caminar (y mover con sutilidad mis caderas claro jaja).
muxux ciaoo
muxux ciaoo
Comentario:
una acepción: tu ranking de aparición lo comparto sobrio, ebrio a la inversa.
Comentario:
estoy con alex, el pelo también es un elemento importante; pero en general, bastante acertado y sincero todo :P tomo nota sobre lo de las nalgas maculinas a ver si me inspiro viéndoselas a Brad en la película Troyi :D
Comentario:
Pués yo creo que el pelo (melena, corto, rizado, liso, rubio, moreno, recogido, suelto...) es algo muy , muy llamativo de una mujer...
Besinos
Besinos
Comentario:
Jajajajaja, lo de la zona púbica me ha llegado al alma jajaja, Vaya susto, pensaba que antes de nada había que ir enseñándote el fistro jajajaja.
Besitos
Besitos





