NOTA FINAL: APTO
Bueno, al final el finde se ha portado. Como toda buena barbacoa de domingo, llegué a ella con cuatro horas de sueño (véase el sábado de bailoteo, más abajo). Aunque no conocía a alguno de los invitados, integrarse no fue difícil por aquello del buen rollito y tal.
A eso de las dos y pico aún no habían encendido el fuego de la barbacoa, y los tímidos intentos de mis compis no daban resultado. ASí que tuve que llegar yo, especialista en encender cosas y personas (Wooo), y hacer unas brasitas como dios manda.
La carne estaba de puta madre, la sangría muy buena, pero lo que causó sensación fue la caipirinha que preparó un invitado brasileño con lima y auténtica cachaça, no con ron, que es lo típico por aquí, pero no es lo suyo, suyo. De escándalo, señores.
Luego, partidito de fútbol menores de 30 contra mayores. Obvio es decir que ganamos los menores, pero tampoco fue fácil. Lo que ha avanzado la medicina, estos vejetes ya no son lo que eran...
De merienda, tarta de queso exquisita, y para casita que había que ducharse. Pero no se vayan todavía, que aún hay más.
Camino de mi casa, me llamaron de otra casa de campo, donde habían tenido otra barbacoa, y estaban en la copita. Dije que tenía que ducharme, que olía a Chewbacca, pero como quiera que me insistieron que ellos también olían a humo, y que nada más que era un ratito, pues nada, atravesando Sevilla de una punta a la otra, me planté allí. Más chistes, más risas.
Y luego, volviendo a volver (esto parece un bolero) a mi casa, me llamaron, esta vez para ver el betis-barça. Yo no soy muy futbolero, pero la amiga que me llamaba estaba con unos amigos de su hermana que venían de Sabadell, que al parecer eran muy majos. Lo único que pedía era una ducha previa, que ya me estaba espantando a mí mismo por el olor. Y me fue concedido, vive dios.
Después de una duchita reparadora, al bar. Yo soy sevillista, pero me gusta que gane el betis cuando juega con equipos foráneos, así que me alegré viendo ganar a los locales. Luego, andando a cenar (tapas en el coloniales, buenísimas). Dejé pasmada a la concurrencia, chapurreando algo de catalán que se me pega de la tele de ver a Maragall. Y luego para casita, que ya está bien.
Peassso de domingo que equilibra el balance total del fin de semana. Ahora a prepararse para el siguiente, que puede que haga una visita a la costa, y puede que haya hecho dos planes con dos grupos distintos para el mismo día...
A eso de las dos y pico aún no habían encendido el fuego de la barbacoa, y los tímidos intentos de mis compis no daban resultado. ASí que tuve que llegar yo, especialista en encender cosas y personas (Wooo), y hacer unas brasitas como dios manda.
La carne estaba de puta madre, la sangría muy buena, pero lo que causó sensación fue la caipirinha que preparó un invitado brasileño con lima y auténtica cachaça, no con ron, que es lo típico por aquí, pero no es lo suyo, suyo. De escándalo, señores.
Luego, partidito de fútbol menores de 30 contra mayores. Obvio es decir que ganamos los menores, pero tampoco fue fácil. Lo que ha avanzado la medicina, estos vejetes ya no son lo que eran...
De merienda, tarta de queso exquisita, y para casita que había que ducharse. Pero no se vayan todavía, que aún hay más.
Camino de mi casa, me llamaron de otra casa de campo, donde habían tenido otra barbacoa, y estaban en la copita. Dije que tenía que ducharme, que olía a Chewbacca, pero como quiera que me insistieron que ellos también olían a humo, y que nada más que era un ratito, pues nada, atravesando Sevilla de una punta a la otra, me planté allí. Más chistes, más risas.
Y luego, volviendo a volver (esto parece un bolero) a mi casa, me llamaron, esta vez para ver el betis-barça. Yo no soy muy futbolero, pero la amiga que me llamaba estaba con unos amigos de su hermana que venían de Sabadell, que al parecer eran muy majos. Lo único que pedía era una ducha previa, que ya me estaba espantando a mí mismo por el olor. Y me fue concedido, vive dios.
Después de una duchita reparadora, al bar. Yo soy sevillista, pero me gusta que gane el betis cuando juega con equipos foráneos, así que me alegré viendo ganar a los locales. Luego, andando a cenar (tapas en el coloniales, buenísimas). Dejé pasmada a la concurrencia, chapurreando algo de catalán que se me pega de la tele de ver a Maragall. Y luego para casita, que ya está bien.
Peassso de domingo que equilibra el balance total del fin de semana. Ahora a prepararse para el siguiente, que puede que haga una visita a la costa, y puede que haya hecho dos planes con dos grupos distintos para el mismo día...





