Hoy me apetece hablar de...
Hoy me apetece hablar de Roy Sesan, chamàn y lìder del pueblo bosquimano, que lleva años luchando por preservar los derechos ancestrales de su gente. Desde que en los años 80 se descubrieron los importantes yacimientos de piedras preciosas que hay en el territorio donde vive su pueblo, el gobierno de Botsuana (Africa), bajo la presiòn de poderosas empresas extranjeras, no ha dejado de perseguirles. “El Gobierno decìa que èramos salvajes, que debìamos ir a la escuela y hacer hacer trabajos normales. Pero la ùnica cosa que necesitamos es nuestra tierra, que para nosotros es escuela, fuente de comida y nuestra propia identidad”. Gracias a su entrega total a esta lucha y al apoyo de numerosas organizaciones internacionales, Roy Sesan ha conseguido que el Gobierno de Botsuana reconozco el derecho de su pueblo a seguir siendo primitivos. “Yo no sé leer, ni escribir. Pero creo que sé hablar de mi gente y de mi tierra”.
Hoy me apetece hablar de Robert Oppenheimer que en 1945 dijo a sus colegas : "Hoy me he convertido en la muerte, en el destructor de mundos". Él era un cièntifico que, segùn alguno de sus compañeros de trabajo, parecìa tratar la fìsica como una distracciòn y el psicoanàlisis como una vocaciòn. Oppenheimer fue el director del megalaboratorio de Los Alamos donde se construyeron las primeras bombas atòmicas de la Historia y està considerado “su padre cièntifico”. Con el paso de los años y el avance en el potencial destructivo de las bombas hasta llegar a la de Hidrògeno, Oppenheimer acabò convirtièndose en un crìtico de la carrera atòmica: “Podrìa convertirse en un arma genocida”. Esta postura le costò la pèrdida de privilegios polìticos y acadèmicos, llegando incluso a ser acusado de “comunista” durante la “caza de brujas” de la era McCarthy. Diez años despuès muriò por un càncer de garganta provocado por su adicciòn al tabaco.
Hoy me apetece hablar de Harry Hallowes, un vagabundo que ha dejado de serlo al obtener el tìtulo de propiedad de un terreno en el parque de Hampstead Heath, una de las zonas màs caras de Londres. La Alta Corte de la capital inglesa ha reconocido su derecho a reclamar como propia la pequeña casita que Harry lleva habitando, hasta hace poco de forma ilegal, en los ùltimos 20 años. Un èxito judicial de los abogados del Estado, que le defendieron gratuitamente, y que no hubiera llegado a producirse sin el apoyo de sus multimillonarios vecinos que testimoniaron a favor de Harry en el juicio. Ahora este inmigrante irlandès de 70 años, pensionista y sin profesiòn alguna desde hace mucho tiempo, tiene en su propiedad un terreno de 800 metros cuadrados valorados en màs de 4 millones de euros. Pero Harry no piensa venderlo. “Cuando muera le dejarè esta tierra a alguien que para mì representa un sofisticada y respetuosa actitud hacia las tradiciones y la naturaleza: la familia real britànica”. Mientras tanto, su principal proyecto a corto plazo es instalar agua corriente y electricidad en su viejo, pero nuevo legalmente, hogar.
Hoy me apetece hablar de Magdalena, una chica de 23 años de Livorno con la que comparto habitaciòn, que hace poco estuvo toda una semana en el campo bailando danzas del mundo en plena integraciòn con la naturaleza. Llegò destrozada, con los pies negros y llena de picaduras y arañazos, pero excitada por haber estado en contacto directo con unos àrboles milenarios que le hicieron sentir el poder de la vida. Magdalena es una hippie que viste ropa confeccionada con sus propias manos, que està en contra de la depilaciòn por encima de la cintura y que no come nada que haya podido sangrar. Magdalena estuvo 3 años en una escuela profesional de fotografìa de Roma, pero un dìa se agobiò y ahora ha reencontrado su vocaciòn: la Antropologìa. Ella desea viajar lejos, muy lejos, mucho màs allà de todo lo occidental, capitalista y materialista, y conocer culturas que le aporten una visiòn màs espiritual del mundo y de la vida. En la cocina de nuestra casa hay un enorme mapa geopolìtico del continente africano que ella colgò. Magdalena tiene cuatro plantas en el cuarto, entre ellas un bomsay, que las cuida con mucha atenciòn y cariño. Ella siempre està “en giro” y es extraño el fin de semana que se queda en Siena. Le vuelven loca las infusiones naturales, siempre muy intensas y aromàticas, que elige segùn su estado de ànimo. Entre sus libros hay uno que se llama Aromaterapia. Los dulces caminos hacia el bienestar. Ella cree en Dios, tiene estampitas de la Virgen pegadas en las paredes y va a misa todos los domingos. Magdalena piensa que los problemas del mundo tienen una sencilla soluciòn : la sonrisa. En la puerta del baño ella ha escrito en letras enormes: "Fai pensieri felici, ti viene meglio (Piensa cosas felices, te sienta mejor)”.
Hoy me apetece hablar de mì mismo, pero este texto se harìa demasiado largo. Lo dejaremos para otro dìa.
Ci sentiamo!





