"I Dico". Una crònica social italiana
“I Dico”, el proyecto de Ley sobre los derechos y deberes de las parejas de hecho, es uno de los debates sociales y polìticos que màs pàginas ocupan en los diarios y que màs sube el sonido ambiente de las cafeterìas en Italia desde que estoy aquì. Cuando el Gobierno de Romano Prodi presentó el texto de “I Dico” ante el Consejo de Ministros el pasado mes de febrero sabía de antemano que la polémica estaba servida. La sociedad italiana se caracteriza por una fuerte mentalidad católica y conservadora, consecuencia directa del omnipresente influjo del Vaticano, y siempre es reacia a renovar sus tradicionales patrones morales. Pero el Gobierno de Prodi no quiere dejar escapar la oportunidad de dejar a Polonia como único país de la Unión Europea que no reconoce ningún derecho a las parejas de hecho.
Nadie dudaba que al “I Dico” le surgierìan numerosos enemigos. Las voces de rechazo le llegan de todas partes: desde numerosos partidos políticos, incluso de aquellos que forman parte de la coalición gobernante, desde un amplio abanico de asociaciones y organizaciones sociales y, sobre todo, desde el Vaticano. La oposición a aceptar como parejas de hecho las formadas por personas del mismo sexo y la defensa de la concepto tradicional de familia, como ya sucedió en España con la legalización de los matrimonios entre cónyugues homosexuales, se han convertido en los pilares básicos de las críticas. También están los que critican “I Dico” por la excesiva prudencia de su texto o por dar pie a “matrimonios de Serie B”.
El Vaticano, con Benedicto XVI a la cabeza, está realizando una auténtica cruzada mediática, principalmente desde el periódico “L’Osservatore Romano”, e ideológica, desde las iglesias, en contra de “I Dico”. A consecuencia de una manifestación en Roma, el Papa lanzò un nuevo y claro mensaje a todo su entorno y, en concreto, a las fuerzas políticas católicas: “debemos presentar y sostener leyes que estén inspiradas en valores basados en la naturaleza humana”. Por tanto, Benedicto XVI deja claro que “I Dico” es una ley contra natura y, por tanto, inaceptable.
Prodi, consciente del poder de la Iglesia en Italia, tiene miedo de abrir una brecha demasiado profunda entre su Gobierno y el Vaticano. En su primera aparición en un programa de televisión del imperio mediático de Berlusconi (Mediaset) despuès de una larga temporada de divorcio y despecho, “Il Professore” tendió una mano a la Iglesia asegurando que “I Dico” no toca los principios básicos del matrimonio y, por tanto, de la familia. Y añadió: “es una ley equilibrada, que ayuda situaciones extremas y que reconoce los derechos para ofrecer un mínimo de serenidad en casos muy dolorosos”.
Al igual que hizo en su momento el Gobierno de Zapatero, Prodi y los suyos han iniciado un arriesgado pulso político y social en defensa de una realidad ignorada por la legislación de su país. Cuestión de principios. Su osadía es admirable; su precio político, imprevisible.





