Ataques de invisibilidad y Giovanna
Durante los primeros dìas en Bologna, recorriendo de punta a punta la ciudad en busca de "stanza" y "lavoro", me he cruzado con mucha gente por la calle. Mi mirada se encontraba continuamente con ojos desconocidos, con rostros anònimos e indiferentes. Nadie me saludaba, nadie parecìa darse cuenta de que existìa.
Por momentos lleguè a pensar que quizàs me estaba volviendo invisible. Pero entonces me devolvìa a la realidad algùn vendedor ambulante de pañuelos y calcetines. Ellos sì me saludaban. Era un saludo interesado, un mecànico intercambio de frases con un indudable objetivo comercial, pero al menos ellos me preguntaban còmo me iba el dìa y compartìan conmigo una fugaz sonrisa.
Desde que encontrè una "stanza", Giovanna, una de mis nuevas compañeras de piso, se ha convertido en el remedio perfecto contra mis ataques de invisibilidad. A cambio yo he aceptado convertirme en el atento oyente que satisface sus ansias irrefrenables de conversaciòn. Ella se ahorra unos euros en mòvil, mientras yo voy adaptando mi oreja al italiano. Nuestra relaciòn dibuja una perfecta curva de la oferta y la demanda. Estoy convencido de que nos vamos a llevar muy bien.
Por cierto, aùn sigo buscando "lavoro". Por suerte soy una persona extremadamente optimista y me mantengo en un estado de relajada felicidad. Si fuera un poco màs pesimista, ahora podrìa tener una depresiòn de caballo (y si tienes la discografìa de Los Planetas en el mp3, las posibilidades aumentan).
Ci sentiamo!





