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Cuaderno de viaje en Italia
Vida y mentiras de un spagnolo en el Belpaese
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Nuevo paìs, nueva etapa. Espero que merezca la pena contarlo.
Sindicación
 
La lluvia en Bologna

Ayer llovió en Bologna; el verano empieza a ceder su sitio al otoño.

En Bologna, a diferencia del resto de ciudades que conozco, la lluvia es un fenómeno meteorológico sin importancia, que no varía su ritmo vital, como si se tratara de una insignificante nube que oscurece momentáneamente el cielo.

En Bologna la lluvia no es lluvia porque hay soportales.

Los soportales le roban a la lluvia su carácter extraordinario, la desprenden de su molesto afán de protagonismo. La lluvia se ve en la calle como desde una ventana: es algo distante, que no inoportuna, que no moja. La lluvia deja de ser la obligación de un paraguas, reduciéndose a un olor, a un sonido, a una tonalidad de la luz.

En Bologna la lluvia podría pasar desapercibida si no fuera porque, callejeando por debajo de sus soportales, siempre hay que cruzar alguna carretera o cambiar de acera.
No