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Cuaderno de viaje en Italia
Vida y mentiras de un spagnolo en el Belpaese
Acerca de
Nuevo paìs, nueva etapa. Espero que merezca la pena contarlo.
Sindicación
 
Un pequeño taburete de plástico

Un pequeño taburete de plástico que da voz a los ciudadanos anónimos y los convierte, aunque sólo sea durante unos instantes, en personajes públicos. Un pequeño taburete de plástico sobre el cual todos, sin importar su raza, cultura, edad, ideología política, trabajo y cualquier otra categoria diferenciadora, tienen el mismo derecho a dar su opinión sobre los temas de debate social. Un pequeño taburete de plástico que permite hablar a la gente de la calle, en la calle, sobre lo que sucede en sus calles. Un pequeño taburete de plástico que promueve una democracia real, directa, práctica, popular, en la que todos pueden participar, dando su voz y opinión, y que va más allá de la falsa democracia burocrática, institucional, impersonal, gubernamental, que se lleva a cabo en ayuntamientos, ministerios y gobiernos.

Estos eran algunos de los conceptos que transmitió un hombre con gafas y gorro de lana, un ciudadano anónimo, el pasado sábado por la mañana en la Piazza Maggiore de Bologna. Llegó en una bicicleta roja, se subió a un pequeño taburete de plástico y expuso su parecer sobre un tema que le pareció que merecía ser discutido públicamente: la crisis de los modelos de educación en la sociedad italiana. Con el paso de los minutos algunos viadantes se pararon, convirtiéndose en oyentes, entre los que algunos decidieron dar su opinión (momento en el cual el hombre con gafas y gorro de lana se baja del taburete y se lo cedía a quién deseaba hablar), corvirtiéndose en debatientes. Y así comenzó un debate público “in piazza” que se alargó por más de una hora y en el que los ciudadanos anónimos, la gente de la calle, fueron los únicos y verdaderos protagonistas.

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