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Cuaderno de viaje en Italia
Vida y mentiras de un spagnolo en el Belpaese
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Nuevo paìs, nueva etapa. Espero que merezca la pena contarlo.
Sindicación
 
Reflexiones sobre la soledad (I)

Una habitaciòn vacìa, oscura, sin puerta ni ventanas, puede ser una imagen metafòrica de la soledad. Un sàbado por la noche viendo la televisiòn con una cerveza en la mano es la imagen real de la soledad.

La soledad provoca que ante la ausencia de comunicaciòn -el hombre es un animal social y necesita el contacto fìsico y espiritual de los demàs para sobrevivir- las personas se comuniquen consigo mismas. Son conversaciones silenciosas en las que uno explora su interior por medio de preguntas y respuestas que, al no tener censura por su inviolable privacidad, desvelan la genuina naturaleza de su yo verdadero. Un anàlisis unidireccional que explora los rincones màs lejanos de nuestra mente-alma-yoinmaterial, sacando a la luz conceptos que, por su trascendentalidad y complejidad, se mantienen ocultos en el dìa a dìa cotidiano, demasiado rutinario y ordinario para prestar atenciòn a lo fundamental que hay en cada uno de nosotros. La soledad empuja al ser humano a conocerse a sì mismo, es decir, a preguntarse què, quièn, còmo, cuàndo, dònde y por què es. Es lògico el pànico a afrontar este anàlisis interior porque, màs allà del miedo a las posibles respuestas, està el pànico a la inexistencia de ellas.

La soledad es una balanza cuya aguja oscila entre la satisfaciòn personal y el vacìo espiritual.

Los conceptos pasado, presente y futuro aparecen constantemente en estas conversaciones silenciosas con uno mismo. La soledad nos hace reflexionar sobre el tiempo, pero no como un tèrmino abstracto y universal, sino como algo personal. El tiempo se pasea por nuestro interior, deslizàndose como el susurro del viento, y nos invita a reencontrarnos con el pasado, a analizar el presente y a visualizar un posible futuro. Pasado-presente-futuro. Tres vèrtices claramente definidos e individualizados, que dan pie a reflexiones y sensaciones separadas, pero cuyas conclusiones o motivaciones son siempre recìprocas. Todo lo que somos es consecuencia de lo que fuimos, pero sòlo un boceto de lo que seremos. ¿Es posible encontrar una definiciòn de nuestro ser interior que alcance nuestro concepto de perfecciòn personal y que se mantenga imperturbable ante el inevitable paso del tiempo? ¿Un ser que queremos ser en presente de indicativo?

El ser humano tiene pànico a naufragar en una isla desierta, como lo demuestra el vertiginoso desarrollo y èxito de Internet.
No