El David de Michelangelo
Miro el David de Michelangelo y veo la mitificaciòn de la obra, el culto al cuerpo humano, el orgullo del pasado, la prepotencia de la juventud, la inmortalidad del artista.
Miro el David de Michelangelo y veo un inmenso cuerpo desnudo, que consigue expresar al mismo tiempo suavidad y virilidad, que absorbe la luz y cuyos mùsculos nacen de las sombras, que empequeñece al que lo observa. Pero tambièn veo una mirada de cristal, muerta, y una cabeza y unas manos desproporcionadas, demasiado grandes.
Miro el David de Michelangelo y veo turistas que se paran y levantan la mirada, segundos o minutos, en silencio o comentando, con admiraciòn, desinterès o picardìa. Algunos intentan hacer fotos, algunos logran hacer màs de una. Veo un par de videocàmaras y una pantalla que muestra la imagen digitalizada de la escultura.
Miro el David de Michelangelo y veo que es posible detener el tiempo y el movimiento. Veo que la piedra puede simular la vida, que el artista puede trasladar el ànima a la materia.
Miro el David de Michelangelo y veo algo. ¿Serà èsta la definiciòn de arte: mirar y ver algo?





