Algunos rasgos de Bologna (I)
El tiempo pasa y tres meses han pasado desde que lleguè a Bologna. Tambièn podrìa decir: el tiempo vuela y tres meses han volado desde que lleguè a Bologna. En definitiva, despuès de tres meses, ya sean pasados o volados, por fin me siento completamente integrado y adaptado a Bologna. Un proceso de integraciòn y adaptaciòn que a veces ha sido difìcil, pero que siempre ha sido excitante. Tres meses en los que Bologna se me ha presentado como una ciudad con una fuerte personalidad y con rasgos muy particulares.
Bologna es la ciudad universitaria de Italia. Sus estudiantes, la inmensa mayorìa "fuori sede", son integrantes activos de su ciudadanìa, ya sea en el aspecto lùdico, cultural o laboral de la ciudad. Yo, como es lògico, ya he conocido en primera persona algunas actividades lùdicas y culturales de los colectivos estudiantiles. Pero he querido ir màs allà y, para integrarme màs en la sociedad universitaria de Bologna, he conocido como trabajan sus estudiantes y, màs en concreto, sus futuros odontòlogos. Tenìa una caries y, siguiendo los consejos de mi companhera de piso, una muchacha italiana que querìa estudiar Bellas Artes y acaba de licenciarse en Odontologìa, fui a la clìnica de su facultad donde los estudiantes de cuarto y quinto año realizan pràcticas con los "valientes" que acuden a ella atraidos por sus precios sin competencia. Yo, actualmente un trabajador precario, no dudè un segundo en convertirme en un "valiente" màs. Dos muchachos màs jòvenes que yo se encargaron de curarme la caries. Todo fue perfecto, a pesar de algùn momento de preocupante incertidumbre. "Uso la 15 o la 20?" "No sè, Fede. La que a ti te parezca mejor". "Entonces uso la 15".
Bologna es una ciudad sin àrboles. Los soportales y la estrechez de sus calles no dejan hueco a los àrboles, cuyo espacio urbano es ocupado por interminables hileras de columnas. En Bologna apenas hay verde, pero hay mucho color càlido.
Bologna es una ciudad comprometida con el uso de la bicicleta. En este sentido, salvando las abismales diferencias, Bologna me recuerda a Amsterdam. Muchos ciudadanos, sobre todo estudiantes, se trasladan en bicicleta. Muchas calles, sobre todo fuera del casco històrico, tienen carril-bici o su construcciòn està en proyecto. El mercado negro de bicicletas, es decir, su robo nocturno y posterior venta en la calle (a precios que oscilan los 10 euros), es una actividad tan habitual e inevitable que ya ha adquirida la categoria de normal cotidianidad, como ir a comprar el pan por la mañana.
A mi companhera de piso, la muchacha italiana que querìa estudiar Bellas Artes y acaba de licenciarse en Odontologìa, le robaron la bicicleta hace unas semanas. Fue un hecho que le preocupò menos que romperse una uña. Ya ha perdido la cuenta de las veces que le han robado la bicicleta. Ahora tendrà que volver a Piazza Verdi y pagar 10 euros por una bicicleta que ha sido robada a otra persona.
Pero las instituciones intentan concienciar a la gente para que no alimente este mercado negro comprando las bicicletas en la calle. Una actividad muy particular es la trimestral "Asta di biciclette", es decir, una subasta pùblica de bicicletas. Pero en realidad no es una subasta porque todas las bicicletas se venden al mismo precio (15 euros, precio que puede bajar segùn las condiciones de la bicicleta como, por ejemplo, una sin sillin no sube de los 10 euros) y porque el vencedor de la puja no depende de cuanto estès dispuesto a pagar, sino de cuanto seas capaz de hacer el ridìculo (una mujer que ejerce de juez, y cuya capacidad de selecciòn es màs que discutible, es quien decide la persona que "compra" la bicicleta). Las bicicletas que se subastan son aquellas que el ayuntamiento ha retirado de las proximidades de la estaciòn de trenes al llevar màs de dos meses abandonadas. Por tanto, es una manera de matar dos pàjaros de un tiro : concienciar a la gente de la necesidad de no comprar bicicletas robadas y reciclar aquellas que han dejado de usarse. Me gusta esta iniciativa, a pesar de que despuès de dos horas haciendo el payaso para llamar la atenciòn de la "juez" volvì a casa a pie.
Bologna es la ciudad roja. Denominaciòn que ha nacido por dos motivos : por la tradicional mentalidad polìtica de izquierdas de sus ciudadanos y su Universidad, que ya no es para tanto, y por el color de sus tejados con tejas del centro de la ciudad, que permanecen inalterados a pesar del paso del tiempo.
Bologna es la ciudad de los perros, en la que no eres nadie si no tienes uno. La presencia de un alto nùmero de perros en una ciudad normalmente tiene como consecuencia un ensuciamiento de sus calles, màs teniendo en cuenta la escasez de zonas verdes de Bologna, pero no sucede asì. Los ciudadanos, ya sea un adolescente despistado, un señor con traje y corbata o una anciana con dolores de espalda, van siempre armadas de pequeñas bolsas de plàstico para limpiar las cagadas de sus perros. Las meadas son otro tema, y màs teniendo en cuenta la escasez de àrboles, pero al menos sòlo dejan un rastro fugaz en la suela de las zapatillas.
En Bologna el perro, a parte de ser un animal de compañìa, tiene tambièn una funciòn puramente materialista muy propia de una sociedad obsesionada con el aspecto exterior : es un seño inequìvoco de pertenencia a una determinada clase urbana. "Il cane" es un aspecto màs de la imagen del dueño, un reflejo material de su personalidad y condiciòn social. Asì los perros màs grandes y/o de aspecto agresivo, como un pitbull, siempre van al lado de jòvenes "anti-sistema" de aspecto oscuro y "dejado". En cambio los perros màs pequeños y/o de aspecto simpàtico, como un caniche, van siempre van al lado de parejas de treintañeros o ancianas de aspecto burguès y adinerado. Los dueños englobados en esta segunda categorìa remarcan el aspecto "chic" de sus perros embutièndolos en ridìculos trajes caninos, con un amplìsimo abanico de complementos, para "protegerlos" del frìo de estos meses.
Los perros han llegado a crear una genuina clase de "barbone" (vagabundo) en Bologna: el "panca-bestia". Es decir, el "barbone" de toda la vida, pero que siempre va acompañado de uno o varios colegas caninos. Una lògica relaciòn ya que el perro, a parte de dar compañìa al vagabundo, le da protecciòn por las noches. El perro del "panca-bestia" està obviamente dentro de la categorìa de màs grandes y/o de aspecto agresivo.
Bologna es la ciudad universitaria de Italia. Sus estudiantes, la inmensa mayorìa "fuori sede", son integrantes activos de su ciudadanìa, ya sea en el aspecto lùdico, cultural o laboral de la ciudad. Yo, como es lògico, ya he conocido en primera persona algunas actividades lùdicas y culturales de los colectivos estudiantiles. Pero he querido ir màs allà y, para integrarme màs en la sociedad universitaria de Bologna, he conocido como trabajan sus estudiantes y, màs en concreto, sus futuros odontòlogos. Tenìa una caries y, siguiendo los consejos de mi companhera de piso, una muchacha italiana que querìa estudiar Bellas Artes y acaba de licenciarse en Odontologìa, fui a la clìnica de su facultad donde los estudiantes de cuarto y quinto año realizan pràcticas con los "valientes" que acuden a ella atraidos por sus precios sin competencia. Yo, actualmente un trabajador precario, no dudè un segundo en convertirme en un "valiente" màs. Dos muchachos màs jòvenes que yo se encargaron de curarme la caries. Todo fue perfecto, a pesar de algùn momento de preocupante incertidumbre. "Uso la 15 o la 20?" "No sè, Fede. La que a ti te parezca mejor". "Entonces uso la 15".
Bologna es una ciudad sin àrboles. Los soportales y la estrechez de sus calles no dejan hueco a los àrboles, cuyo espacio urbano es ocupado por interminables hileras de columnas. En Bologna apenas hay verde, pero hay mucho color càlido.
Bologna es una ciudad comprometida con el uso de la bicicleta. En este sentido, salvando las abismales diferencias, Bologna me recuerda a Amsterdam. Muchos ciudadanos, sobre todo estudiantes, se trasladan en bicicleta. Muchas calles, sobre todo fuera del casco històrico, tienen carril-bici o su construcciòn està en proyecto. El mercado negro de bicicletas, es decir, su robo nocturno y posterior venta en la calle (a precios que oscilan los 10 euros), es una actividad tan habitual e inevitable que ya ha adquirida la categoria de normal cotidianidad, como ir a comprar el pan por la mañana.
A mi companhera de piso, la muchacha italiana que querìa estudiar Bellas Artes y acaba de licenciarse en Odontologìa, le robaron la bicicleta hace unas semanas. Fue un hecho que le preocupò menos que romperse una uña. Ya ha perdido la cuenta de las veces que le han robado la bicicleta. Ahora tendrà que volver a Piazza Verdi y pagar 10 euros por una bicicleta que ha sido robada a otra persona.
Pero las instituciones intentan concienciar a la gente para que no alimente este mercado negro comprando las bicicletas en la calle. Una actividad muy particular es la trimestral "Asta di biciclette", es decir, una subasta pùblica de bicicletas. Pero en realidad no es una subasta porque todas las bicicletas se venden al mismo precio (15 euros, precio que puede bajar segùn las condiciones de la bicicleta como, por ejemplo, una sin sillin no sube de los 10 euros) y porque el vencedor de la puja no depende de cuanto estès dispuesto a pagar, sino de cuanto seas capaz de hacer el ridìculo (una mujer que ejerce de juez, y cuya capacidad de selecciòn es màs que discutible, es quien decide la persona que "compra" la bicicleta). Las bicicletas que se subastan son aquellas que el ayuntamiento ha retirado de las proximidades de la estaciòn de trenes al llevar màs de dos meses abandonadas. Por tanto, es una manera de matar dos pàjaros de un tiro : concienciar a la gente de la necesidad de no comprar bicicletas robadas y reciclar aquellas que han dejado de usarse. Me gusta esta iniciativa, a pesar de que despuès de dos horas haciendo el payaso para llamar la atenciòn de la "juez" volvì a casa a pie.
Bologna es la ciudad roja. Denominaciòn que ha nacido por dos motivos : por la tradicional mentalidad polìtica de izquierdas de sus ciudadanos y su Universidad, que ya no es para tanto, y por el color de sus tejados con tejas del centro de la ciudad, que permanecen inalterados a pesar del paso del tiempo.
Bologna es la ciudad de los perros, en la que no eres nadie si no tienes uno. La presencia de un alto nùmero de perros en una ciudad normalmente tiene como consecuencia un ensuciamiento de sus calles, màs teniendo en cuenta la escasez de zonas verdes de Bologna, pero no sucede asì. Los ciudadanos, ya sea un adolescente despistado, un señor con traje y corbata o una anciana con dolores de espalda, van siempre armadas de pequeñas bolsas de plàstico para limpiar las cagadas de sus perros. Las meadas son otro tema, y màs teniendo en cuenta la escasez de àrboles, pero al menos sòlo dejan un rastro fugaz en la suela de las zapatillas.
En Bologna el perro, a parte de ser un animal de compañìa, tiene tambièn una funciòn puramente materialista muy propia de una sociedad obsesionada con el aspecto exterior : es un seño inequìvoco de pertenencia a una determinada clase urbana. "Il cane" es un aspecto màs de la imagen del dueño, un reflejo material de su personalidad y condiciòn social. Asì los perros màs grandes y/o de aspecto agresivo, como un pitbull, siempre van al lado de jòvenes "anti-sistema" de aspecto oscuro y "dejado". En cambio los perros màs pequeños y/o de aspecto simpàtico, como un caniche, van siempre van al lado de parejas de treintañeros o ancianas de aspecto burguès y adinerado. Los dueños englobados en esta segunda categorìa remarcan el aspecto "chic" de sus perros embutièndolos en ridìculos trajes caninos, con un amplìsimo abanico de complementos, para "protegerlos" del frìo de estos meses.
Los perros han llegado a crear una genuina clase de "barbone" (vagabundo) en Bologna: el "panca-bestia". Es decir, el "barbone" de toda la vida, pero que siempre va acompañado de uno o varios colegas caninos. Una lògica relaciòn ya que el perro, a parte de dar compañìa al vagabundo, le da protecciòn por las noches. El perro del "panca-bestia" està obviamente dentro de la categorìa de màs grandes y/o de aspecto agresivo.
Comentario:
En cuentas resumidas: que vives como en Charrajevo pero con italianos. Eso es bueno amigo Cinese...
No descarto visita a Pacenseland en Navidades. Si se confirma esta tragedia ya os comunicaré a tí y a Piter Maciyauskas para afanarrar aunque sea un poco.
No descarto visita a Pacenseland en Navidades. Si se confirma esta tragedia ya os comunicaré a tí y a Piter Maciyauskas para afanarrar aunque sea un poco.
Comentario:
Cómprate una bici plegable que es lo que se lleva. je. Estaré por el pueblo del 22 al 30. El 31 me toca currar amigo que ya no me quedan dias de vacaciones me lo he montado un poco mal con tanto berengenal de película. Ya te contaré. A reirse. Un besito muamua





