Romano Prodi, mi nuevo vecino
El Gobierno italiano ha caído. El Senado le ha negado la “fiducia” a Romano Prodi, 161 votos contra 156, y éste ha presentado inmediatamente su dimisión al Presidente de la República, Giorgio Napolitano. No es la primera vez que el actual Gobierno de centro-izquierda cae, ni la primera vez que Prodi presenta su dimisión a Napolitano, pero esta vez es la definitiva.
Clemente Mastella, ex ministro de Justicia del Gobierno, ha logrado su objetivo. Sin los votos de Udeur, el partido político que encabeza él mismo y que hasta hace poco formaba parte de la gran coalición de centro-izquierda, el Gobierno de Prodi ha perdido su mayoría en el Senado y, por tanto, su capacidad para permanecer en el poder. Mastella ha conseguido destruir el Gobierno que ha intentado destruirle. O, al menos, así piensa él. Mastella estará ahora en casa disfrutando de la satisfacción oscura que produce una venganza consumada. Una venganza personal que afecta a todo un país.
Antes de iniciarse la votación en el Senado, Nuccio Cusumano anunció que daría su voto de confianza al Gobierno de Prodi. “He salido con la cabeza alta de nueve años de procesos. Y me he defendido en silencio”, dijo en su discurso. Cusumano es miembro del Udeur, el partido de Mastella, al igual que su colega Tommaso Barbato, quien no pareció compartir su decisión. Entre otras cosas le llamó en voz alta “pezzo de merda” y no consiguió agredirlo porque le detuvieron algunos colegas. Pero Barbato no fue el único en declarar públicamente su disconformidad con la intención de voto de Cusumano. Nino Strano, miembro de An, le gritó desde el otro lado de la sala “mafioso e venduto”, para llamarlo a continuación “checca squallida, frocio”. Es decir, Nino Strano lo llamó mafioso y vendido, y homosexual de una forma muy despectiva. Unos insultos muy desconcertantes si tenemos en cuenta que Nino Strano es siciliano y homosexual. Cusumano sufrió una crisis nerviosa y acabó desmayándose en su escaño. No mucho después, Nino Strano, junto a otros colegas de su partido, abrió una botella de champán en la sala del Senado para celebrar la caída del Gobierno.
Romano Prodi no ha llegado ni a la mitad de su legislatura. Pero, a pesar de haber estado en el poder solamente 618 días, su Gobierno ha sido uno de los más largos de la historia de la democracia italiana. Más en concreto, se sitúa en un nada despreciable séptimo puesto si tenemos en cuenta que la República italiana tiene más de 60 años de vida. Un dato interesante: el segundo Gobierno de Berlusconi ha sido el más duradero de la historia de la democracia italiana, con 1409 días en el poder.
Ahora la pregunta que se hacen todos los italianos es: ¿elecciones anticipadas o gobierno institucional? La decisión está en las manos del Presidente de la República, que en los próximos días se reunirá con los presidentes de las dos cámaras y con los líderes de los diferentes partidos políticos. Napolitano tiene una difícil papeleta encima de la mesa: mitigar las consecuencias de una crisis política que no es tan extraordinaria y que hace tanto daño a la democracia italiana.
Después de presentar su dimisión, Romano Prodi llamó a su casa de Bologna. Habló con su nieta más grande, Chiara, y se despidió de ella con un hasta pronto. Prodi vive en la Piazza Santo Stefano, a cinco minutos de mi casa. Así que Italia ha perdido un nuevo Gobierno, pero yo he ganado un nuevo vecino.





